Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.
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Capítulo: 17 El laboratorio fue cerrado
Lin permaneció frente a la pantalla de su teléfono durante varios segundos, incapaz de apartar la mirada del nombre que aparecía en el último mensaje de Su Lan.
Zhao Wei Han.
El mismo hombre que había presionado a Chen Yi Shen para aceptar una modificación en su asignación.
El mismo director que había estado presente detrás de la decisión que podía alejar al profesor de la escuela.
El mismo hombre cuyo nombre había aparecido una y otra vez desde que las cuatro comenzaron a investigar el rumor.
Y ahora también estaba relacionado con el cierre del Laboratorio 3.
Lin deslizó lentamente el dedo por la pantalla y volvió a leer los mensajes anteriores. Su Lan había descubierto que el laboratorio había permanecido cerrado durante dos semanas, tres meses atrás, bajo el argumento oficial de una revisión de seguridad. Sin embargo, aquella explicación no encajaba con todo lo demás. Si solamente se había tratado de una revisión rutinaria, ¿por qué Chen había terminado investigando irregularidades en el programa? ¿Por qué habían desaparecido materiales? ¿Por qué existía un informe que alguien había intentado hacer desaparecer? Y, sobre todo, ¿por qué alguien estaba dispuesto a presionar al profesor para que abandonara su puesto?
Lin escribió rápidamente.
—¿Cómo sabes que Zhao autorizó el cierre?
La respuesta de Su Lan llegó casi de inmediato.
—Encontré el registro digital de autorización.
Lin sintió que el corazón le daba un pequeño vuelco.
—¿Y aparece su firma?
—No exactamente. Aparece su nombre como responsable de la autorización.
Lin se levantó de la silla.
—Mañana tenemos que comprobarlo personalmente.
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A la mañana siguiente, las cuatro llegaron a la escuela mucho antes de lo habitual.
El cielo estaba despejado después de varios días de lluvia y los primeros rayos del sol atravesaban las ventanas del edificio principal, iluminando los largos corredores todavía medio vacíos. Algunos estudiantes caminaban con vasos de bebidas calientes entre las manos, mientras otros corrían porque habían llegado tarde. El sonido de los pasos, las conversaciones y las puertas abriéndose comenzaba a llenar poco a poco el edificio.
Wang Ji apareció con su skateboard bajo el brazo.
—Tengo una pregunta importante.
Chen Mai la miró.
—¿Qué?
—¿Por qué estamos aquí tan temprano?
—Porque tú dijiste que teníamos que investigar.
Wang Ji se quedó callada unos segundos.
—Cierto.
Su Lan soltó una pequeña risa.
—Por una vez, recuerda tus propias ideas.
—Las recuerdo. Solo quería comprobar que ustedes también.
Lin negó con la cabeza mientras caminaban.
—Tenemos que encontrar los registros del Laboratorio 3 antes de que comiencen las clases.
—¿Y si alguien nos pregunta qué hacemos? —preguntó Chen Mai.
—Decimos la verdad.
Wang Ji levantó una ceja.
—¿Toda?
Lin la miró.
—Que estamos buscando información para un trabajo de química.
—Eso es verdad.
—Exactamente.
Las cuatro continuaron hacia la biblioteca.
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La biblioteca todavía estaba casi vacía.
La encargada se encontraba organizando unos libros detrás del mostrador mientras una computadora permanecía encendida junto a un archivador.
Su Lan se sentó frente al equipo.
—Voy a revisar los registros públicos de los programas académicos.
Lin se colocó a su lado.
—Busca por fecha.
—¿Desde cuándo?
—Tres meses atrás.
Su Lan comenzó a escribir.
Las páginas cargaron lentamente.
Primero aparecieron documentos generales.
Programas de actividades.
Solicitudes de materiales.
Informes de mantenimiento.
Horarios de laboratorio.
Hasta que apareció un registro.
Laboratorio 3 — Suspensión temporal de actividades.
Chen Mai se acercó.
—Ese es.
Su Lan abrió el documento.
La información era breve.
Motivo: revisión de seguridad.
Duración: catorce días.
Responsable de autorización: Zhao Wei Han.
Lin sintió un escalofrío.
—Catorce días...
Wang Ji se inclinó sobre la pantalla.
—Eso es demasiado tiempo para una revisión normal.
—No necesariamente —respondió Chen Mai—. Si encontraron algún problema, podrían haber necesitado más tiempo.
Su Lan desplazó la pantalla.
—Esperen.
Había una segunda sección.
Inventario posterior a la revisión.
Las cuatro guardaron silencio.
—Ábrelo —dijo Lin.
Su Lan hizo clic.
La lista apareció.
Tubos de ensayo.
Reactivos.
Material de protección.
Instrumentos de medición.
Equipos especializados.
Y entonces encontraron algo extraño.
Chen Mai señaló la pantalla.
—Aquí.
Uno de los equipos aparecía marcado como “recibido” antes del cierre.
Pero después de la revisión aparecía como “no localizado”.
Wang Ji abrió los ojos.
—¿Desapareció?
—Eso parece —dijo Su Lan.
Lin miró la fecha.
El equipo había sido registrado como recibido apenas una semana antes del cierre del laboratorio.
—Entonces ya tenemos algo.
Chen Mai negó lentamente.
—Tenemos una irregularidad.
—Y eso fue precisamente lo que el profesor descubrió.
Lin tomó su libreta.
—Tenemos que anotarlo.
Su Lan escribió:
Laboratorio 3.
Cerrado durante catorce días.
Autorización: Zhao Wei Han.
Después del cierre: equipo registrado como no localizado.
Wang Ji observó las anotaciones.
—¿Creen que el informe hablaba de esto?
Lin no respondió inmediatamente.
Porque había otra posibilidad.
Una mucho más preocupante.
—Quizá esto sea solo una parte.
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La campana del primer período sonó.
—Tenemos que irnos —dijo Chen Mai.
Su Lan cerró los documentos.
Las cuatro recogieron sus cosas y salieron de la biblioteca.
Pero antes de llegar al aula, Lin se detuvo.
Al otro lado del pasillo, Chen Yi Shen caminaba en dirección contraria.
Llevaba la misma carpeta oscura.
La que habían visto el día anterior.
El profesor levantó la mirada y las vio.
Por un instante, ninguno dijo nada.
Chen observó a las cuatro.
Después miró la libreta que Lin llevaba entre las manos.
Sus ojos se detuvieron allí.
Lin sintió que había sido descubierta.
Pero Chen no preguntó nada.
Solo dijo:
—Buenos días.
—Buenos días, profesor —respondieron las cuatro.
Chen continuó caminando.
Sin embargo, después de unos pasos se detuvo.
—Lin.
Ella se giró.
—¿Sí?
Chen la observó con seriedad.
—Ten cuidado con lo que buscas.
Lin sintió que el corazón se le aceleraba.
—¿Por qué?
Chen sostuvo su mirada durante unos segundos.
—Porque algunas respuestas traen consigo preguntas mucho más peligrosas.
Después continuó caminando.
Las cuatro quedaron inmóviles.
Wang Ji fue la primera en hablar.
—Eso definitivamente no fue una advertencia normal.
Chen Mai asintió.
—Él sabe que estamos investigando.
Su Lan miró hacia donde Chen había desaparecido.
—Y quizá sabe que encontramos el Laboratorio 3.
Lin apretó la libreta.
—Entonces tenemos que descubrir qué pasó allí.
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Durante la clase de química, Chen Yi Shen actuó como siempre.
Explicó el tema del día, escribió fórmulas en la pizarra y respondió preguntas de los estudiantes con la misma paciencia de siempre.
Pero Lin podía notar que algo había cambiado.
El profesor parecía estar más atento a los movimientos que ocurrían fuera del aula.
Cada vez que alguien pasaba por el corredor, sus ojos se desviaban brevemente hacia la puerta.
En un momento determinado, un hombre apareció detrás del cristal.
Era el empleado administrativo.
Chen lo vio.
El hombre hizo un pequeño gesto.
Chen negó con la cabeza.
El empleado se marchó.
Lin observó la escena sin decir una palabra.
Entonces Chen cerró el libro.
—Para la próxima clase, quiero que preparen un pequeño informe sobre seguridad en los laboratorios.
Wang Ji miró a Chen Mai.
Chen Mai miró a Lin.
Lin comprendió inmediatamente.
Era una coincidencia demasiado perfecta.
O quizá no.
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Al terminar las clases, las cuatro se dirigieron al edificio de ciencias.
No intentaron entrar en el Laboratorio 3.
No tocaron ninguna puerta.
Simplemente se quedaron frente al pasillo que conducía hacia esa zona.
El corredor estaba tranquilo.
Había varias puertas con pequeños carteles.
Laboratorio 1.
Laboratorio 2.
Y al final...
Laboratorio 3.
La puerta estaba cerrada.
El cartel parecía más antiguo que los demás.
Lin se acercó unos pasos.
—Miren.
Había una pequeña marca junto a la cerradura.
Chen Mai se inclinó.
—¿Qué es eso?
Su Lan observó cuidadosamente.
—Parece que cambiaron la cerradura.
Wang Ji frunció el ceño.
—¿Después del cierre?
—Probablemente.
Lin miró el suelo.
Había una pequeña placa metálica atornillada junto a la puerta.
“Acceso restringido.”
—¿Por qué sigue restringido si la revisión terminó hace meses?
Ninguna respondió.
Entonces escucharon pasos.
Las cuatro se giraron.
Era Chen Yi Shen.
El profesor se acercó lentamente.
Cuando llegó frente a ellas, miró la puerta del laboratorio.
Después las miró a ellas.
—Les dije que tuvieran cuidado.
Lin tragó saliva.
—No entramos.
—Lo sé.
—Solo queríamos saber qué ocurrió aquí.
Chen permaneció en silencio.
Wang Ji cruzó los brazos.
—Profesor, ¿usted descubrió las irregularidades en este laboratorio?
Chen la miró.
—No deberían hacerme esa pregunta.
—¿Por qué?
—Porque la respuesta no cambiaría lo que deben hacer ahora.
Lin dio un paso adelante.
—¿Qué debemos hacer?
Chen bajó la mirada durante unos segundos.
—Alejarse de esto.
Lin negó.
—No podemos.
Chen levantó los ojos.
—Sí pueden.
—Pero alguien está intentando perjudicarlo.
La expresión del profesor cambió ligeramente.
—Lin...
—Sabemos que existe una copia del informe.
Chen quedó completamente inmóvil.
Wang Ji y Chen Mai miraron a Lin sorprendidas.
Su Lan tampoco esperaba que lo dijera tan directamente.
Durante unos segundos, nadie habló.
Finalmente, Chen preguntó:
—¿Quién les dijo eso?
Lin dudó.
—Lo escuché.
Chen cerró los ojos brevemente.
Parecía cansado.
—Entonces ya saben demasiado.
—¿Qué contiene el informe? —preguntó Lin.
Chen no respondió.
—¿Tiene que ver con el Laboratorio 3?
El profesor miró la puerta.
Y esa vez su silencio fue suficiente.
Sí.
Tenía que ver con el laboratorio.
Pero antes de que pudiera decir algo más, una voz apareció detrás de ellos.
—Profesor Chen.
Todos se giraron.
El empleado administrativo estaba al final del corredor.
Esta vez no estaba solo.
A su lado se encontraba un hombre vestido con un traje oscuro.
Chen lo reconoció inmediatamente.
Su rostro perdió toda expresión.
El hombre caminó hacia ellos.
—El director Zhao quiere verlo.
Chen permaneció inmóvil.
—Dígale que iré cuando termine aquí.
El hombre miró a las cuatro estudiantes.
Después volvió a mirar a Chen.
—No creo que sea una buena idea seguir hablando de este asunto delante de ellas.
Lin sintió un escalofrío.
El hombre sabía.
Sabía exactamente de qué estaban hablando.
Chen dio un paso hacia adelante.
—Ellas no tienen nada que ver con esto.
—Eso es lo que usted debería asegurarse de que siga siendo así.
El hombre se marchó junto al empleado.
Chen permaneció observándolo.
Después miró a las cuatro.
—Váyanse a casa.
Esta vez ninguna discutió.
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Cuando llegaron al patio, Wang Ji dejó escapar el aire.
—¿Quién era ese?
—No lo sé —respondió Chen Mai.
Su Lan abrió su libreta.
—Pero sabía que hablábamos del informe.
Lin miró hacia el edificio.
—Y eso significa que alguien nos está observando.
Wang Ji dejó el skateboard en el suelo.
—Entonces tenemos que averiguar quién.
Lin negó lentamente.
—No.
Las tres la miraron.
—Tenemos que averiguar primero qué pasó en el Laboratorio 3.
Su Lan asintió.
—Porque si descubrimos eso, quizá entendamos por qué desapareció el informe.
Chen Mai agregó:
—Y por qué quieren cambiar al profesor.
Las cuatro se quedaron mirando el edificio.
Durante unos segundos, todo parecía normal.
Los estudiantes salían por las puertas principales.
Los profesores caminaban hacia el estacionamiento.
Algunos padres esperaban junto a la entrada.
Pero Lin ya no podía mirar la escuela de la misma manera.
Había secretos escondidos detrás de aquellas paredes.
Y alguien estaba haciendo todo lo posible para que permanecieran ocultos.
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Aquella noche, Lin volvió a sentarse frente a su escritorio.
Abrió su cuaderno.
Debajo de todas las anotaciones anteriores escribió:
LABORATORIO 3
Y debajo:
¿Qué ocurrió durante esos catorce días?
Su teléfono vibró.
Era un mensaje de Su Lan.
Lin lo abrió.
«“Encontré otro documento.”»
Lin respondió:
«“¿Qué documento?”»
Los tres puntos aparecieron durante varios segundos.
Finalmente llegó la respuesta.
«“El registro de entrada y salida de materiales del Laboratorio 3.”»
Lin se incorporó.
Otro mensaje.
«“Hay algo raro.”»
Lin escribió:
«“¿Qué?”»
Su Lan respondió:
«“Durante los catorce días que el laboratorio estuvo cerrado, alguien entró tres veces.”»
Lin frunció el ceño.
—¿Quién?
La respuesta tardó unos segundos.
Entonces apareció en la pantalla.
«“Eso es lo extraño.”»
«“El registro no tiene ningún nombre.”»
Lin sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Porque si el laboratorio estaba oficialmente cerrado...
¿quién había entrado allí tres veces sin dejar su nombre?