Una historia de reglas rotas y corazones en juego.
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Versión de Kenia
Jonas y yo terminamos de hablar, me encontraba en mi habitación, pensaba en lo último que le dije a Jonas, voy a luchar por nuestro amor. No sé si va funcionar pero con Jonas siento que puedo ser yo misma.
Tengo que dejar de depender de mi familia, ellos siempre quieren tomar decisiones por mi, se creen con derecho porque no creen que sea capaz de defenderme y todo fue gracias a Zac, el siempre me manipuló y a mi familia para que yo fuera siempre tratada como alguien indefensa.
Pero se equivocan, tal vez a la edad de doce años era alguien con miedo, me sentía insegura por mi físico, la gente me miraba y muchos se reían de mí.
Cuando escuché a los amigos de mi hermano burlarse de mí, no pare de llorar, le dije a mi madre lo que había pasado, ella regaño a Didier y el solo dijo que sus amigos jamás se burlaran de mí, mamá me dijo que tal vez escuché mal. Mi abuela que se encontraba en la casa de visitas, le propuso a mi padre que me mudará con ellos, yo acepté le pedí a papá me dejara ir, yo ya no quería ver más a los amigos de Didier. Pues ellos se reunian todas las tardes. Me despedí de Sonia, le dije que necesitaba estar lejos, ella había presenciado todo lo que pasó en el verano y se sentía culpable por lo que su hermano había dicho de mi, pero le dije que no sintiera culpa.
Mis abuelos me inscribieron en una nueva escuela, pero antes de entrar la abuela me cambio los lentes por unos de contacto, también me llevo con un odontólogo para que me cambiara los fierros, me pusieron unos transparentes y más estéticos.
Mi primer día de clase conocí a Aldo, al principio pensé que le había gustado, con el paso de los días me di cuenta que a él no le gustaba yo. Me confesó que le gustaban los chicos pero que no podía aún salir del clóset, así que fingimos ser novios en la secundaria. Lo que subió mi reputación porque Aldo era un chico guapo. Aldo me ayudaba a elegir mi ropa éramos la pareja más envidiada de la secundaria.
En la preparatoria fue igual, aunque me gustaba fingir tener a Aldo de novio, queria enamorarme, quería sentirme querida.
Entonces en el cumpleaños 75 de mi abuelo, conocí a Zac.
Zac era el ahijado de mis padres, jamás lo conocimos porque sus padres vivían del otro lado del mundo, su padre murió lo que provocó que su madre regresará. Zac era unos años mayor que mi hermano Didier, cuando su padre murió había terminado la universidad y le pidió a mi padre su apoyo para iniciar un negocio, mi papá y el se llevaban muy bien.
Zac llegaba a la casa de los abuelos y los llamaba abuelos, una noche mientras cenamos el se acercó a mi, yo estaba en el último año de preparatoria, me preguntó si tenía novio, yo le dije que no, el me decía que como alguien tan hermosa como yo estaba sola. Le dije que era por mi amigo Aldo, conoció a Aldo y se llevaron muy bien.
En mi cumpleaños 18 el me regaló un ramo de rosas. También me invitó a bailar y mientras bailamos me confesó que sentía cosas por mi y quería salir conmigo, que si yo aceptaba, iba a pedirle permiso a mis padres.
Yo le dije que si, me sentía tan emocionada de tener un novio como el.
Cuando le pidió permiso a mis padres ellos aceptaron emocionados, Zac parecía perfecto, era amable, trabajador y muy respetuoso. Yo ya estaba en la universidad Aldo y yo estudiamos lo mismo, nos encantaba la moda, así que queríamos ser grandes diseñadores. Durante ese año en la universidad Zac iba a la escuela por mi, era muy romántico, llegaba con flores me llevaba a comer, todo era perfecto.
Con el aprendí a besar, me decía como mover mi rostro y a mí se me hacía lo más romántico del mundo. Si teníamos nuestras tardes a solas, pero aún no me acostaba con el me sentía incómoda. El era mucho mayor que yo y se podía notar que ya tenía experiencia.
El juraba amarme, incluso me dijo que iba a casarse conmigo que yo era todo para el, yo era una ingenua siempre creía en lo que el me decía.
El me animo a operarme los ojos para que ya no usará lentes de contacto, también hacíamos ejercicio juntos, me decía que comer y que no. Incluso en algunas fiestas importantes de la familia me decía como vestirme. No voy a negar que me convertí en la mujer que soy por el.
Siempre que quería dar una opinión el me decía que lo mejor era que no diera mi opinión pues yo era aún pequeña. Siempre me hizo sentirme pequeña. Cuando cumplimos un año de novios, el me invitó a comer, mientras me platicaba de los tipos de vinos y me sorprendía con sus historias, una mujer se nos acercó, lo saludo de una manera muy provocativa que me sentí triste de ver qué el también le sonreía de manera coqueta.
Cuando se marchó la mujer, le dije que si le gustaba la chica que lo mejor era terminar.
El comenzó a reírse de mi, me beso y me abrazo. Me dijo que nadie jamás iba a lograr lo que yo le hacía sentir, que a mí me amaba que yo era todo para el, después me beso y me susurro en el oído que quería hacerme suya. Esa noche me llevo a su departamento, tomo mi cuerpo, me entrego un anillo y me propuso matrimonio.
Yo me sentía la mujer más feliz del mundo, tenía un novio guapo que me amaba y que iba a ser mi esposo. Todas mis amigas tenían envidia de mi, yo tenía aún novio guapo, elegante, viajaba con el los fines de semana a España, otras ocasiones íbamos a París, mis padres me permitan salir con el pues confiaban mucho en el.
El me compraba ropa elegante, joyas, con el siempre tenía que tener el cabello perfecto. Aunque pasábamos mucho tiempo juntos, casi no teníamos sexo, yo pensaba que era porqué me respetaba pero no era así.
La primera vez que me enteré que me engaño fue un día en una reunión con algunos familiares, el me dijo que iba a ir al baño, al ver qué no regresaba me levanté y cuando llegue al baño, salió una mujer acomodándose su vestido, después salió el limpiando sus labios.
Cuando me miró me abrazo nervioso. Le pregunté que ocurría, dijo que tenía una gran imaginación, pensé que era verdad, tal vez exagere.
La segunda vez que me engaño una de sus amantes me mandó un mensaje diciéndome que dejara que una mujer de verdad lo llenara, que una niña boba como yo jamás iba a complacerlo.
Le enseñe el mensaje, el dijo que eso era mentira, que iba a encontrar a la persona que me estaba molestando, iba pagar por hacerme daño.