A los once años, Rutila Pavlov desapareció cuando su familia perdió todo. Hoy, Moscú tiembla ante "Miss Diablo" – una asesina invisible que azota la mafia.
Para vengarse, se casa con Xavier Orlov, el capo más temido de Rusia, obligado a cumplir una extraña voluntad familiar.
Nadie sabe que la esposa de Xavier es la asesina que todos buscan. Cuando él descubre la verdad, el amor podría ser su mayor peligro... o su única salvación.
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Miss Diablo
El cronómetro mental de Xavier llegó a cero, el silencio de la noche moscovita se rompió no con un estruendo, sino con el thwip-thwip sordo y rítmico de los silenciadores del Equipo A y B eliminando al perímetro exterior, era una coreografía de muerte perfecta
—Equipo C, movimiento —la voz de Ruth fue un susurro letal en el comunicador.
Xavier avanzó cubriendo la retaguardia de Ruth, impresionado por la fluidez de sus movimientos no caminaba, acechaba... llegaron a la puerta lateral de la bodega, Federick, desde el Equipo B, hizo una señal, el pasillo estaba despejado.
Entraron, el olor a humedad, grasa y miedo era denso, a solo unos metros, tras una puerta metálica, se escuchaban voces y el quejido de una silla arrastrándose, ese era Iván
Ruth levantó tres dedos, anunciándo que solo eran tres custodios en el pasillo, Xavier se preparó, ajustando el agarre de su arma, listo para disparar
Lo que sucedió a continuación redefinió el concepto de "velocidad" que conocía Xavier.
Ruth no abrió la puerta, le disparo con una fuerza inhumana, arrancando las bisagras, antes de que el metal golpeara el suelo, ella ya estaba adentro de la habitación
El primer hombre ni siquiera tuvo tiempo de levantar su rifl, Ruth no disparó, en un movimiento que pareció un parpadeo, desenvainó un cuchillo que Xavier no había visto, ni nadie más, y cortó la yugular del hombre, la sangre salpicó la pared en un arco perfecto...
El segundo hombre, en pánico, abrió fuego ráfaga, Xavier vio que el hombre apuntó a Ruth, grito el nombre de Ruth.
—¡Ruth, a un lado! —pero ella no lo hizo, Ruth se movió hacia las balas, parecía que bailaba entre las balas con una agilidad aterradora, usó el cuerpo del primer hombre muerto como escudo humano mientras avanzaba, cuando estuvo a un metro del tirador, giró sobre su eje, pateó el arma del hombre y, con la mano libre, sacó su pistola, dos disparos sordos, uno en cada rodilla, Él hombre cayó aullando por el dolor
El tercer guardia, paralizado por el terror puro al ver a Ruth vestida de "Queen" masacrar a sus compañeros, soltó su arma y cayó de rodillas.
—Пожалуйста... Пожалуйста... (Por favor... Por favor...) —suplicó en ruso, temblando, y suplicando por su vida.
Ruth se detuvo frente a él, la luz de la bodega iluminó su rostro, no había rastro de la esposa de contrato, no había emoción, solo una vacuidad aterradora en sus ojos, parecía una estatua de hielo sedienta de sangre.
Xavier miró a su esposa, no creía lo que veía y con el corazón martilleándole en las costillas... Había visto a los mejores asesinos del mundo, pero esto... esto era diferente, esto era arte macabro, y lo hacía su esposa, ahora se cuestionaba sobre con quién se acaba de casar...
—Dije que no quería heridos en mi equipo —dijo Ruth, mirando al hombre que aún suplicaba con su mirada, su voz no temblaba, era la voz de un verdugo —¿tú?... Tú no eres de los míos.
Hizo un gesto casi imperceptible con la cabeza a uno de sus hombres que entraba detrás de Xavier, el hombre procedió a silenciar al hombre herido y al suplicante con eficiencia clínica, no hubo piedad, para ninguno, y Ruth no planeaba detener a sus hombres, por qué para ella lo más importante era su familia, y nadie tenía permitido tocarla.
Ruth caminó hacia la puerta de la habitación central, ignorando los charcos de sangré a su alrededor, Xavier la siguió, sintiendo que un abismo se abría entre lo que él creía saber y la realidad, de su esposa...
Al entrar a la habitación, la escena era desgarradora para Ruth, Iván estaba atado a una silla de metal, con el rostro hinchado y ensangrentado, pero vivo, al ver a Ruth, sus ojos, casi cerrados por los golpes, se abrieron de par en par.
—Маленький дьявол... (Pequeño diablo...) —le susurró Iván con dificultad, una mezcla de alivio y dolor en su voz, algo que no soporto Ruth, Iván era su segundo padre, el hombre que se desveló cuando ella se enfermó, estuvo siempre ahí para ella, le enseño todo lo que sabe y sobre todo le dio todo el amor que un padre puede dar a un hijo, Iván para Ruth era intocable, quien se atreviera a tocarlo o usarlo, conociera por qué el diablo huye del infierno cada que ella aparece...
Ruth se acercó a él, y por primera vez en toda la noche, la frialdad se derritió, pero solo para ser reemplazada por una furia contenida que hacía vibrar el aire, se arrodilló ante él, sacando el mismo cuchillo con el que había degollado antes. ahora limpiándolo en su propia pernera.
—Te dije que no te dejaría solo, Iván, eres mi padre, y nadie, pero nadie tiene permitido hacerte daño a ti —dijo ella, cortando las ataduras con cuidado de no lastimarlo —¿Quién te hizo esto? —Iván tosió sangre, mirando a Xavier, que estaba de pie en la puerta, asimilando las palabras que acababa de escuchar, Pequeño diablo, el apodo que solo los más cercanos a Ruth conocían, a aporte de Miss Diablo.
—Petrov... —logró decir Iván —pero él no es el cerebro... Ruth... Es alguien más... Alguien del pasado, Ruth estaba por decirle que ya lo sabía cuando el radio de Ruth estalló en estática.
(Radio)
-¡Señora! ¡Tenemos movimiento pesado! Tres camionetas blindadas llegando por el flanco este, no son de Petrov, llevan el emblema de la Hermandad de Hierro
Xavier palideció... La Hermandad de Hierro era una organización que odiaba a su familia y a la de Ruth parecía ser, esto ya no era un simple rescate, era una emboscada y Ruth lo sabía desde el inicio, por eso ella jamás iba a un atqe7 sin un plan B
Ruth se puso en pie de un salto, ayudando a Iván a levantarse, miró a Xavier, ya no quedaba rastro de la mujer que estuvo con él, y se entregó completa a él, ante él estaba Miss Diablo en todo su esplendor mortal, y empezaba a descubrirlo, aunque aun no sabía que ella era aquella asesina que unos odiaban, querían eliminar y otros idolatraban.
—Xavier —dijo ella, y su tono no admitía réplica —saca a Iván de aquí por la ruta que Federick despejó, el Equipo B te cubrirá, y Federick se queda conmigo
—¿Y tú?, no te dejaré aquí, sabes quiénes son la Hermandad de hierro —preguntó Xavier, su instinto protector luchando contra la evidencia de que ella no necesitaba protección, ni su ayuda, pero a un así él estaba dispuesto a dar la vida si fuera necesario, esa era la regla principal de un matrimonio entre clanes de Rusia, y el aunque no estaba seguro si era por eso o por qué él no estaba dispuesto a perderla tan rápido —no me iré, ellos pueden llevarlo y sacarlo de aquí —dijo con seriedad —a sí que dime qué haremos con esos mal nacidos —le dijo él
Ruth recargó su pistola con un chasquido seco, una sonrisa cruel y depredadora curvó sus labios, antes de responderle a Xavier.l
—Yo voy a darles la bienvenida al infierno que vinieron a buscar, y mostrarles quien es en verdad Miss Diablo —dijo ella, dejando a Xavier sorprendido por lo que acaba de oír, y no podía creer lo que su esposa acaba de decir —Federick, activa el protocolo lluvia de fuego, nadie sale vivo de este lugar, es momento de dar inicio a la venganza en honor a mis padres —dijo ella, aunque su postura era frío y retadora, su voz tembló un poco al mencionar a sus padres, pero nada ni nadie la detendría —y Xavier vete o te sacarán ellos, aquí la única que tiene una deuda con esos mal nacidos soy yo, y aquí la única que puede hacerte algo soy yo, no olvides que serás el padre de mis hijos —agrego ella viéndolo a los ojos, en ellos s e podía ver aquella determinación y sobre todo que no cambiaría de idea.
Xavier dudó un segundo, quería quedarse, quería pelear a su lado, y protegerla, pero sabía que Iván era la clave para la venganza de Ruth, aunque ella no le a contado bien, para Ruth sacará a Iván de ahí era lo más importante, detrás de ese secuestro había algo más que un simple secuestro, Xavier tomó a Iván del brazo, sintiendo la mirada intensa de Ruth en su espalda...
Mientras Xavier se arrastraba hacia la salida con Iván, escuchó el primer estruendo, no fue un disparo, fue una explosión controlada que Ruth había plantado en la entrada este, antes de entrar por Iván, y luego, el sonido de un vals de muerte, que anunciaba que habria una muerte muy pronto, disparos rítmicos, gritos y el silencio que seguía a cada uno de sus movimientos.
Xavier supo en ese momento que su matrimonio por contrato no era un acuerdo de apoyo mutuo, ella no necesitaba eso, era algo más y no sabía exactamente que, se había casado con la mismísima muerte, lo acaba de comprobar, y el infierno apenas estaba abriendo sus puertas para hacer que Rusia arda o se arrodille ante su reina.