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Heredero Del Pecado

Heredero Del Pecado

Status: En proceso
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Amante arrepentido
Popularitas:12.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Saga de
_ Mis hijos hackearon al CEO

"Me entregué a un monstruo y me devolvió el desprecio. Ahora, que no se atreva a tocar a mi hijo."
Hace tres años, Damián me juró amor y me dejó hundida en la deshonra, sola y con un hijo en el vientre. Mi familia rica me echó a la calle, pero aprendí a ser una leona para proteger a mi pequeño Eithan. Ya no soy la niña ingenua que él rompió; ahora soy una guerrera que no se deja humillar por nadie.
Pero el pasado ha vuelto. El mafioso que me abandonó aparece reclamando lo que es suyo, sin saber que este Heredero del Pecado solo tiene una dueña.
Él quiere poder. Yo solo quiero que se mantenga lejos de mi sangre. ¿Podrá el deseo ganarle al odio o terminaremos destruyéndolo todo?

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: El peso de una mirada

El refugio de Damián en las afueras de la ciudad no era una casa; era una fortaleza de cristal y acero rodeada de un bosque denso que parecía querer tragarse cualquier rastro de civilización. El lujo era insultante. Los suelos de mármol negro brillaban bajo las luces LED, y el silencio era tan profundo que hacía que mis oídos pitaran.

En cuanto cruzamos el umbral, bajé a Eithan al suelo. El niño se quedó parado, diminuto en medio de ese salón inmenso, aferrando su juguete contra el pecho. Damián se quedó a unos metros, observándolo con una mezcla de adoración y una torpeza que me daba un placer amargo.

—Tiene hambre —dijo Damián, más como una pregunta que como una afirmación—. Pedí que trajeran de todo. Frutas, pasta, dulces... lo que quiera.

—No quiere dulces, Damián. Quiere su cama y su rutina —le respondí, cruzándome de brazos—. No podés comprar su tranquilidad con un banquete.

Eithan dio unos pasos, explorando el lugar, y se detuvo frente a una enorme vitrina de cristal que exhibía dagas antiguas. Damián, viendo una oportunidad para acercarse, se arrodilló a su altura, tratando de suavizar sus facciones de piedra.

—¿Te gustan, campeón? —preguntó Damián, estirando una mano para rozar el hombro del niño.

Eithan se encogió, retrocediendo dos pasos de un salto, y me buscó con la mirada, con los labios temblando.

—¡No! ¡Mamá, el señor malo me quiere tocar! —gritó el nene, corriendo hacia mis piernas.

El rostro de Damián se transformó. Fue como si le hubieran dado un latigazo en plena cara. Se quedó ahí, arrodillado en el suelo, con la mano extendida en el vacío y una expresión de dolor tan cruda que incluso Elena, que observaba desde el arco de la cocina, soltó un suspiro de lástima.

—"Señor malo" —repitió Damián en un susurro roto. Se puso de pie lentamente, mirando sus propias manos como si fueran armas cargadas—. Solo quería... quería mostrarle...

—Él no sabe quién sos, Damián —le espeté, sin ninguna compasión—. Para él, sos el tipo que gritó en el café, el que nos metió en un auto por la fuerza y el que asustó a su mamá. ¿Qué esperabas? ¿Que te llamara "papá" y saltara a tus brazos?

Elena se acercó a su hijo y le puso una mano en el brazo, apretándolo con fuerza.

—Tenés que tener paciencia, Damián. El nene tiene memoria emocional. Él siente el miedo de Alessandra como si fuera propio. Además... —Elena me miró y luego volvió a mirar a su hijo con una sonrisa triste—, vos eras exactamente igual.

Damián frunció el ceño. —¿Igual de qué?

—Igual de testarudo. Igual de desconfiado —continuó Elena—. Tu padre estuvo fuera por negocios durante un año cuando vos tenías la edad de Eithan. Cuando volvió, lo mordiste porque no dejabas que se acercara a mi cama. Te tomó meses dejar que te cargara sin llorar. El orgullo de los Smirnov empieza temprano, hijo. Solo que ahora te toca estar del otro lado del muro.

Damián soltó un bufido de frustración y empezó a caminar de un lado a otro del salón, haciendo crujir sus botas contra el mármol.

—No tengo meses, mamá. Tengo enemigos afuera y una mujer que me odia adentro.

—Entonces sufrí —le dije, sentándome en uno de los sillones de cuero blanco y subiendo a Eithan a mi regazo—. Sufrí el rechazo de tu propia sangre, tal como yo sufrí el tuyo hace tres años. Sufrí ver cómo tu hijo te mira con miedo en lugar de amor. Es el precio de tu "protección" y de tu silencio.

Damián se detuvo y me miró. Tenía los ojos rojos, cargados de una fatiga que el dinero no podía curar.

—¿Es eso lo que querés, Alessandra? ¿Verme arrastrarme?

—Quiero que entiendas que no sos el centro del universo. Quiero que sientas lo que es ser invisible para la persona que más te importa. Yo pasé tres años siendo invisible para vos. Ahora te toca a vos ser invisible para Eithan.

El ambiente se volvió gélido. Damián se acercó a una mesa auxiliar y se sirvió un whisky, bebiéndolo de un solo trago. El alcohol no pareció calmarlo.

—Igor dice que los hombres de tu padre se retiraron, pero no me fío. Se van a quedar acá hasta que yo decida que es seguro. No intenten salir.

—¿Ah, sí? ¿Y quién nos va a detener? —lo desafié, levantándome—. ¿Tus guardias? ¿Vos? Intentá cerrarme la puerta y vas a ver cómo este "señor malo" se convierte en algo mucho peor para tu hijo.

Damián cerró los ojos y apretó la mandíbula tanto que creí que se le romperían los dientes. Estaba al límite. Su instinto era mandarnos a encerrar para tenernos bajo control, pero sabía que si lo hacía, perdería a Eithan para siempre.

—No te voy a encerrar —masculló—. Pero por lo menos dejá que le traigan la cena al nene. Por favor.

Ese "por favor" fue casi imperceptible, pero para un hombre como él, valía más que un millón de dólares.

Asentí levemente. —En la cocina. Conmigo presente.

Pasamos la siguiente hora en una cocina que parecía un laboratorio espacial. Eithan comía en silencio, mirando a Damián que estaba apoyado contra la isla de la cocina, observándolo desde lejos como si estuviera viendo un milagro. Cada vez que Damián intentaba decir algo o hacer una mueca para hacerlo reír, el nene se escondía detrás de su vaso de jugo.

Era una tortura lenta. Podía ver cómo la paciencia de Damián se desgastaba, cómo su necesidad de reclamar a su hijo chocaba contra el muro de indiferencia del niño.

—Es rubio —dijo Damián de repente, rompiendo el silencio—. Yo era más oscuro a su edad.

—Sacó el color de mi abuela —le respondí sin mirarlo—. Y la sonrisa también. Gracias a Dios no se parece a mi padre.

—¿Y a mí? ¿Qué sacó de mí? —preguntó con una voz cargada de una esperanza patética.

—Los ojos —admití, sintiendo una punzada de dolor—. Y esa forma de fruncir el ceño cuando no consigue lo que quiere. Pero no te emociones, Damián. Tener tu genética no lo hace tuyo. Ser padre es estar ahí cuando se raspa las rodillas, no aparecer tres años después con una mansión blindada.

Damián dejó el vaso con fuerza sobre la mesa.

—¡Lo sé! ¡Maldita sea, Alessandra, lo sé! Pero no puedo cambiar el pasado. Solo puedo darles un futuro donde nadie los vuelva a tocar.

—El futuro empieza por ganarte su confianza, no por darnos órdenes —me levanté y alcé a Eithan—. Vamos a dormir. ¿Dónde es nuestra habitación?

—La principal —dijo él, señalando las escaleras—. La suite del ala este. Es la más segura.

—¿Y vos? —pregunté con sospecha.

—Yo me quedo en el despacho. O en el sofá. Donde vos quieras, con tal de que no te vayas —respondió, y por primera vez vi la derrota total en su mirada.

Subí las escaleras sintiendo su peso sobre mi espalda. Al llegar a la suite, me encontré con una cama inmensa, sábanas de seda y un ventanal que mostraba la luna reflejada en el bosque. Era una jaula hermosa, pero seguía siendo una jaula.

Acosté a Eithan y me senté a su lado, acariciándole el cabello. El niño se durmió enseguida, agotado por el día. Yo me quedé despierta, escuchando los pasos de Damián en el pasillo. Se detenía frente a la puerta, suspiraba, y seguía caminando. Una y otra vez.

Él estaba sufriendo. Estaba ardiendo en el infierno que él mismo había ayudado a construir. Y mientras escuchaba su respiración agitada del otro lado de la madera, me di cuenta de que el castigo apenas estaba comenzando. Yo no era la mala de esta historia, pero iba a asegurarme de que Damián Smirnov pagara cada lágrima de estos tres años con el rechazo del único ser humano que compartía su sangre.

No sabía que, mientras nosotros jugábamos al gato y al ratón dentro de la mansión, afuera, las sombras de los Valente se estaban reagrupando para un último golpe, un golpe que nos obligaría a todos a decidir si el odio era más fuerte que la supervivencia.

1
Valentina Vmr
Excente historia!!
Maria Maceira
Ella tiene razon.criar UN hijo sola SE nesecita huevos
Maria Maceira
porque no caso con mafioso Viejo .la humillaron y la echaron afuera y por tener carnes tenia soportar los insultos de todos en la supesta fa. fa como estas mejor huerfana.
Maria Elena Martinez Lazaro
Está vieja ya me aburrió con lo mismo
Jaqueline Leiva
felicidades mija conseguiste lo k tanto querías a hora a echarle pa delante y a luchar por tu hijo ya sufriste demasiado déjalo ir k el no vale la pena para nada ya se isieron suficiente daño los dos para tratar de arreglar las cosas perdónalo pero cada cual por su lado despues de terminar esto siga cada cual con su vida
Jaqueline Leiva
parece k me perdi en capitulo 🤔 kde totalmente confundida
Elena Maza
No estas mal Alessandra tienes que mostrarle a Damián que tu eres más leal qué todos pero no te olvides que lo amas, no puedes alejarlo tienes que ser sincera con el si no lo vas a perder y te adora no seas dura con el 🥰🥰🥰🥲🥲🥲
Elena Maza
Vamos a Alessandra demuéstrales qué no eres débil y que puedes luchar y vencer a los que te traicionaron eres una mujer única y dales con todo
Carolina Alvarado Alvarado
bueno está súper buena la novela me encanta ya quiero ver q va a pasar en esa guerra por favor más capitulos siiii 🙏🙏🙏
Carolina Alvarado Alvarado
hay no es q yo digo el tal Dimitri tan temido q es y ya se dejo meter tanta mentira por favor nada más con lo q dijo q le robó el amor de Damián hay tenía una pista clara pero la verdad yo no sé para donde se le fue la inteligencia será para la cabeza de abajo q más 😁😁 por q en vez de pensar bien las cosas mandar a investigar y todo pero no se fue y pensó con la cabeza de abajo hay ojalá y Alessandra te destruya
Carolina Alvarado Alvarado
bueno bueno yo opino q Alessandra ya aburre con la misma cantaleta de siempre osea ya el sabe q iso mal lo va a ser pagar pero todo el tiempo con lo mismo hay nooo ella es la q tiene al bebé así
Elena Maza
Gracias Damián por quedarte con Alessandra y estar del lado de tu hijo
norielis hurtado
mas capitulos porfavor
Maria Elena Martinez Lazaro
y sigue con la misma tusa
Maria Elena Martinez Lazaro
y como va a dejar de llamarlo así si se da cuenta como se tratan delante de él, ella siempre recriminarle estando el niño a su lado
Priscy Agudelo
eso mismo pensé jugo sucio la niña?
Miriam Colín
Alessandra hacer una tregua con Damián no significa olvidar y perdonarlo, allá afuera hay gente que no le importa lastimar gente inocente, deja que Damián los proteja y pon un poco de tú parte para no pelear todo el tiempo y evitar estresar al nene.
Miriam Colín
Entiendo que Alesandra está dolida, resentida y tenga mucho odio en contra de Damián, pero no ayuda estar todo el tiempo reclamando lo que hizo ,ahorita la prioridad es que su familia no los lastime.
Maria Elena Martinez Lazaro
Exacto , el pasado queda atrás se sabe que sufrió mucho y que lo necesitaba más porque estaba sola Pero eso pasa para que aprendas más de la vida y te puedas defender, ahora piensa en el futuro que le puedes dar a él niño
Elena Maza
Síguelo haciendo sufrir qué entienda 😢😢😢😢
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