Arthur Harington. El magnate de los negocios, dueño de 5 empresas que dominan el mercado internacional. Sabe todo, conoce a todos. Nada se le escapa. ¿Puede este hombre sentir lástima por alguien que siempre ha vivido en la calle?
Charlotte Taylor. Apenas tiene un nombre y un apellido. No sabe qué es peor ¿morir o seguir viviendo?
¿Podrá Charlotte encontrar un buen samaritano que le cambiara la vida? y si lo hace ¿ha qué costo será?
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¿Como se conocen ustedes dos?
William: ¡Arthur, nooo! Hijo bájala ahora mismo.
Arthur sorprendido por la inesperada aparición de su padre, baja a Charlotte. Charlotte cae al suelo casi inconsciente y tose con debilidad.
Arthur: ¿Padre que haces aquí, como sabías que yo estaba aquí?
William: No sabía que estabas aquí, pero por suerte llegué a tiempo. Recuerda que esa mujer es la madre de tu hijo y el no perdonará que mates a su madre. Debes cuidar de ella, para tener a tu hijo de tu lado.
William ayuda a Charlotte y le busca agua.
Arthur está sorprendido, no sabe cómo su padre conoce a Charlotte y mucho menos como sabe que el tiene un hijo con ella. Nunca le hablo a su padre de esa historia y sabe que Eleanor tampoco se lo comento.
Arthur: ¿Cómo sabes que ella y yo tenemos un hijo y como la conoces?
William: Me enteré hace dos días, el niño se parece mucho a ti cuando eras pequeño y aún tú como adulto, ese muchacho es imagen tuya.
Arthur: ¿Como se conocen?
William: La conozco desde hace mucho tiempo, pero no sabía que ustedes tenían historia.
Arthur: Sí, es una historia un poco complicada. ¿Pero si la conocías porque no la ayudaste? Ella estaba viviendo en la calle.
William: Eso no lo sabía. Tenía mucho tiempo sin saber de ella y luego un día la encontré.
Charlotte se siente mejor y mira a Arthur con miedo y desaprobación.
Charlotte: ¿Ese es el ejemplo que le darás a tu hijo, que maltrate a las mujeres?
Arthur: Le voy a enseñar a no dejarse amenazar por nadie, nadie debe tener derecho a intimidarlo.
Charlotte: Deberías manejarte mejor.
Arthur: Tú no me dirás lo que tengo que hacer.
William: Por favor compórtense, deben llevarse bien, por el bien de Noah.
Arthur: ¡Padre, ella fue la que me provocó! Yo vine en son de paz y jugué con mi hijo, pero ella me hizo enojar.
William: Eso ya pasó, ahora traten de buscar la paz.
Arthur nota como su padre mira a Charlotte y el conoce esa mirada, es la misma mirada que le daba a su madre.
Arthur: ¡No puede ser! ¿Ustedes dos están juntos, verdad? Yo conozco esa mirada, padre, ¡Charlotte te gusta!
William abre ojos bien grandes ante la acusación de su hijo, no sabe qué responder.
Charlotte: Pero no respetas a tu padre, ¿cómo te atreves a hablarle de esa forma? William solo me ha ayudado a no pasar trabajo con mi hijo ¿y tú sales con eso?
Arthur se siente avergonzado y no sabe qué decir, entiende que se pasó de sus límites, debe respetar a su padre y esa es una grave acusación. William se sorprende al ver cómo Charlotte lo defiende y lo saca de ese apuró.
Arthur: ¡Perdóname padre! No debí decir esas cosas. ¿Te parece si nos vamos a casa?
William: Está bien hijo, estás muy confundido con todo esto. Vamos a prepararnos para la cena de esta noche. ¿Charlotte estás bien?
Charlotte: Si señor William, no se preocupe. Puede irse tranquilo.
Arthur sale de la casa junto con su padre y se van para juntarse con Eleanor a cenar.
William sabe que en algún momento deberá decirle la verdad a su hijo, pero aún no está preparado, sabe que Arthur no lo tomará bien. Su reacción de esa tarde se lo dejo muy claro.
William: Hijo, llegará un momento en que no entenderás algunas de mis acciones, pero recuerda, una persona que ante la sociedad siempre ha sido perfecto, en la oscuridad donde nadie lo ve, está lleno de imperfección. La luna es perfecta a la distancia, pero mientras más te acercas a ella, notas sus enormes huecos y si observamos su otro lado, pues es mucho más imperfecta. Nadie es completamente recto.
Arthur: Padre, aunque en algún momento yo no entienda tus acciones y malas decisiones, eso no quiere decir que no te seguiré amando, solo será una desacuerdo. Eres el mejor padre del mundo y nada podría cambiar eso, tus acciones no afectan nuestra relación de padre e hijo.
William se conmueve por las palabras de Arthur y sin poderlo controlar, se le salen las lágrimas. En ese momento entendió que sí educó bien a sus hijos.
Mientras tanto en un club….
George está con unos amigos disfrutando del ambiente y tomando vodka, algunas chicas se sientan con ellos y el clima se vuelve más gratificante. George se aburre de las chicas que están con ellos y decide buscar una presa entre la multitud, en una esquina con dos amigas, ve a una pelirroja ya conocida, de pelo largo, con un vestido blanco que le llega a las rodillas. Se interesa en ella y decide bajar a conquistarla. Llega a las chicas y saluda. Las chicas lo saludan con interés y lo reciben en su grupo, una de ellas nota como el observa a su amiga pelirroja y decide darle espacio llevándose a la otra con ella. Ya solos, George comienza con su plan de seducción.
George: Bendita sea la hora en que mis ojos se fijaron en ti, hermosa mujer. ¿Cuál es tu nombre? Se me olvidó.
Maya: ¿Tienes tantas chicas que no recuerdas el mío, después de semejante espectáculo?
George: ¿Por qué la agresividad? Solo nos vimos un momento, ¿cómo crees que recordaré tú nombre?
Maya: Uuum. Mi nombre es Dolores.
George: No creo, preciosa. Tu nombre no está por ese camino. No me mientas que soy experto en descubrir mentiras.
Maya: Mi nombre es Dolores y si no quieres aceptarlo es tu problema.
George: ¡Entonces eres mentirosa! Bueno, gracias por tu tiempo.
George se levanta para irse, dejando sorprendida a Maya, ella no entiende por qué el se molesta por una simple broma.
Maya: ¡Mi nombre es maya!
George la mira con interrogante y luego vuelve a tomar asiento.
George: No vuelvas a mentirme. Yo huelo el miedo y las mentiras a distancia.
Maya: está bien gruñón. Que sensible eres.
George: Sensibilidad me persigue, pero aún no me alcanza. ¿Quieres que salgamos de aquí y disfrutemos en otro lugar, más tranquilo?
Maya: Apenas te sabe mi nombre ¿y ya me quieres llevar a la cama?
George: No te hablé de hacerte mía, te hablé de pasarla bien en otro lado. Si lo que quieres, es que, yo te dé bien duro, solo debes pedirlo y como todo un caballero te haré el favor.
Maya está anonadada con George, nota demasiada madurez en el y mucha determinación.
Maya: Salgamos a tomar airé, ya deja de atacarme.
George: ¿Me ves moviendo algún dedo?
Maya: ¡Ya basta!
Ambos salen, llegan a la playa que está cerca del club y se quitan el calzado, caminan sobre la arena descalzos y disfrutan del aire fresco que les acaricia el rostro. George por ratos se detiene a mirar a Maya y le gusta lo que ve.
Maya: Si Quieres me puedes disecar y colocarme en un pedestal.
George: Así me cansaría de mirarte, es mejor solo verte por momentos y disfrutar la vista. Tiene un hijo, ¿dónde está su padre?
Maya: Murió cuando yo tenía tres meses de embarazo, un vehículo lo impacto y murió al instante. Solo somos mi hijo y yo contra el mundo. No necesito de ningún hombre para alimentar a mi hijo, aunque sea pan con agua yo le doy.
George: Yo puedo cambiar eso, déjame entrar en tu vida y nunca más tendrás que pasar trabajo.
Maya: Porque quieres ayudar a una mujer que no conoces ¿y soy una casa fortuna?
George: Ya te investigué, se todo de ti Maya Beaufort.
Maya: ¿No es ilegal eso?
George: No, solo soy un hombre precavido.
Maya: ¿Entonces cuando me preguntaste por mi nombre, ya lo sabías?
George: Así es. Entonces, ¿quieres estar conmigo?
Maya: Pero yo no te conozco a ti ¿y si eres un hombre agresivo, golpeador de mujeres?
George: He torturado y matado algunas. Nada del otro mundo.
Maya: Que dramático eres. ¡Aceptó!
George la mira con interés y le toma la mano, la acerca a el y la besa lentamente. Para muchos es una locura, pero ellos están claros de lo que quieren y podrían durar mil años a diferencia de otras parejas.