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LA HEREDERA FUGITIVA

LA HEREDERA FUGITIVA

Status: Terminada
Genre:Embarazada fugitiva / Pareja destinada / Amor a primera vista / Amor Campestre / Completas
Popularitas:124.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

**Él le arrebató su lugar.**
La vida le enseñó que en el mundo de los hombres, una mujer nunca hereda el poder… solo las heridas.

Manuela Hernández huyó de su hogar con el corazón roto y una promesa ardiendo en el pecho: jamás volvería a ser débil.
Cinco años después, convertida en una mujer poderosa y temida, regresa al rancho que una vez fue suyo tras la misteriosa muerte de su padre.

Pero volver significa enfrentarse a traiciones enterradas, secretos familiares y fantasmas que nunca dejaron de perseguirla.

Y también a él.

Damián Cortés.
El hombre peligroso que puede destruir todo lo que ella ama… o convertirse en su peor adicción.

Entre deudas, mentiras y una atracción imposible de ignorar, Manuela descubrirá que algunas guerras no se pelean solo por dinero o poder… sino por el corazón.

Porque en Hacienda San Rafael nadie es inocente.
Y alguien está dispuesto a matar para quedarse con el legado.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: El dinero llega, la guerra empieza

El dinero llegó un martes a las nueve de la mañana.

Cinco millones de pesos desde un fondo de inversión con nombre aburrido y dirección en Monterrey. Manuela vio la notificación, la guardó y convocó a Ernesto al estudio.

—Voy a necesitar tu firma. —Puso los documentos sobre el escritorio—. Reparación del sistema de riego, reposición de ganado y contrato con el veterinario.

Ernesto los tomó. Los revisó con más calma de la necesaria.

—El rancho no tiene liquidez para esto.

—Acaba de recibirla. Está en la segunda hoja.

Ernesto leyó el encabezado del fondo. Levantó la vista.

—No reconozco esta institución.

—No te pedí que la reconocieras. Te pedí que firmaras.

—Como administrador tengo la obligación de verificar la procedencia de cualquier capital que ingrese a las cuentas. —Dejó los papeles—. Voy a necesitar tiempo.

—¿Cuánto?

—El necesario.

Manuela lo miró tres segundos.

—Bien —dijo.

Tres horas después Ernesto pedía documentos adicionales que no existían en ningún reglamento. Certificaciones inventadas, avales sin sustento legal, requisitos que cambiaban cada vez que Manuela cubría el anterior.

El sistema de riego seguía roto. Las vacas, sin reponer.

Manuela estaba en el estudio revisando cada traba una por una cuando escuchó la voz de Ernesto en el pasillo subiendo de volumen. Salió.

Damián Cortés estaba en la entrada del rancho con los documentos bloqueados en la mano y Ernesto frente a él con los brazos cruzados.

—Esto no es asunto tuyo —le decía Ernesto.

—Tengo dos millones hipotecados en este rancho —dijo Damián—. Todo lo que pase aquí es asunto mío.

—Eres el acreedor, no el dueño.

—Todavía.

Ernesto abrió la boca. La cerró.

Manuela se quedó en el umbral sin decir nada. Damián le lanzó una mirada rápida, evaluó que estaba entera, y volvió a Ernesto.

—Llevas tres horas poniendo trabas a documentos que están en orden. —Le extendió los papeles—. Firma.

—No tengo por qué obedecerte.

—No. Pero tienes que obedecerle a esto. —Sacó su teléfono, abrió un documento y se lo puso en la cara—. Resolución de la Comisión Nacional Bancaria. El fondo está certificado. Cada requisito que pediste está cubierto. Si sigues bloqueando las operaciones de este rancho estás incurriendo en abuso de administración y eso tiene consecuencias legales que yo personalmente me voy a encargar de que lleguen hasta donde tengan que llegar.

—Estás amenazándome.

—Te estoy informando. —Damián le sostuvo la mirada sin parpadear—. La diferencia es que una amenaza es opcional. Esto no lo es.

Ernesto tomó los papeles. Los revisó. Buscó el error que no encontró. Volvió a leerlos.

—Esto no se va a quedar así —dijo en voz baja.

—No me cabe duda —dijo Damián.

Fue entonces cuando Valentina apareció en el pasillo.

Vestido azul. Pelo suelto. Esa sonrisa que Manuela había visto funcionar con todos los hombres que habían pasado por esta casa.

—Damián. —Su voz bajó exactamente el tono calculado—. Qué bueno que estás aquí. Necesito hablar contigo, hay cosas sobre este rancho que deberías saber antes de seguir apoyando a Manuela tan a ciegas.

Damián la miró.

—Ya sé todo lo que necesito saber.

—No creo que sepas todo. —Valentina se acercó y puso una mano en su brazo—. Tómate un café conmigo. Cinco minutos.

Damián bajó la vista a la mano. Luego miró a Valentina con una expresión que no era grosería sino algo peor: indiferencia total.

—No —dijo.

Valentina no se movió.

—Damián, en serio, si me escucharas un momento—

—Valentina. —Su voz no subió un solo decibel—. No.

El silencio que siguió duró cuatro segundos exactos. Valentina retiró la mano. Miró a Manuela con una sonrisa que prometía que esto no terminaba aquí y se fue por el pasillo sin apresurarse.

Ernesto firmó los documentos sobre la mesa del comedor sin decir nada más. Puso el bolígrafo encima, se levantó y salió por la puerta trasera.

Damián recogió los papeles firmados y se los entregó a Manuela.

Ella los tomó. Los revisó. Todo en orden.

—¿Por qué haces esto? —preguntó.

—Ya te lo dije. Tengo dos millones en juego.

—Eso no explica que estés aquí a media mañana peleando con el administrador.

Damián la miró un momento.

—No me gusta que bloqueen cosas que deberían moverse —dijo—. Y no me gusta Ernesto Salazar.

—Bienvenido al club. Tenemos café malo y vistas al desastre.

Esta vez sí sonrió. No mucho. Pero suficiente.

—¿Cuándo empiezan las reparaciones? —preguntó.

—Mañana si puedo. Hoy si me apuro.

—Apúrate —dijo Damián, y se fue.

Manuela se quedó con los documentos firmados en la mano y el rancho afuera esperando. Por la ventana vio el carro de Damián alejarse por el camino y a Ernesto parado junto a la cerca mirándolo irse con los brazos cruzados y esa cara nueva que no era enojo.

Era cálculo.

Y Valentina, asomada desde la ventana del segundo piso, ya estaba hablando por teléfono.

1
Silvia Báez de Torres
gracias escritora bonita historia 🥰
Fany Yanett Davila de Suarez
no entiendo, Diego murió? y por fin donde capturaron a Ernesto? no nos confundas por favor 👏🥰🤣
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
excelente historia, felicidades autora 💝🤗🎁 súper recomendada !!!
Maya
Mujer estúpida porque no habla con Damián y le cuenta lo que paso hace 4 años no es tan inteligente como pensaba
Maya
Los enemigos son más inteligente que esa chica
Maya
Mujer estúpida
Maya
Tanto poder tiene esa zorra
Maya
Porque nombran Diego y Ennesto 🙄 creo que se confunde de nombre la autora 🤔🤔
Maya
Debería grabarlos
Maya
Debería dejar que embarguen la hacienda y esos 2 desgraciados se queden sin nada ella ya tiene su empresa en otro lugar
Patricia Carbo
interesante, aunque yo desde el inicio habría eliminado a Ernesto luego a Valentina gracias por compartir
Yanira Aguilar
que pendeja ,no se cuida
Yanira Aguilar
yo dejo perder esa vaina ,si la recupera tiene que mantener a la otra ,y calarse al Ernesto
Guadalupe Araceli Esparza Meraz
le tiene que decir a Damián están en peligro los niños
Lilia Pg
Felicidades muy buena tu historia
Lilia Pg
Muy hermosa .Felicidades!!
Victoria
👏👏👏👏
Frida Ruiz
excelente
Nancy Villanueva
Muy linda la historia felicidades autora excelente novela gracias esperando otra historia bendiciones 🎊👏👏🌹💕
Monica Liliana Broudiscou
muy bonita historia, me gustó mucho felicitaciones 👏👏👏👏🥰
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