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Rescatada por el Dueño del Morro

Rescatada por el Dueño del Morro

Status: Terminada
Popularitas:17.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Ayla tiene veinticuatro años, un cuerpo lleno de marcas y un secreto que no puede contarle a nadie: el hombre que mató a su madre es el mismo que la tiene prisionera.

Cada noche, Ayla escapa al único bar abierto en el morro, buscando en el fondo de una botella unas horas de paz. Pero alguien la está observando. William —conocido como Sombra, el dueño del morro— no es el tipo de hombre que mira para otro lado cuando algo no le cuadra. Y esa mujer de lentes oscuros y mangas largas en pleno calor de Río de Janeiro le despierta algo que no logra ignorar.

Cuando Ayla aparece una noche al borde del colapso, Sombra toma una decisión que cambiará la vida de ambos: llevarla a su casa, ponerla bajo su protección y jurar que nadie volverá a tocarla.

Lo que ninguno de los dos esperaba era enamorarse.

Pero en el morro, el amor no viene sin guerra. Un enemigo implacable quiere a Ayla de vuelta. Secretos familiares enterrados durante décadas empiezan a salir a la superficie. Y Ayla descubrirá que la mujer rota que llegó pidiendo ayuda tiene dentro de sí una fuerza que nadie —ni ella misma— sabía que existía.

Una historia de amor intenso, lealtad inquebrantable y transformación en el corazón de las favelas de Río de Janeiro. Para lectoras que no le temen a las emociones fuertes.

Contenido para mayores de 18 años.

NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo Catorce

Capítulo Catorce

Eloá (Mamá de Sombra, Pedro y Pamela)

No lograba entender por qué esta pobre chica tenía que pasar por tanto sufrimiento, Ayla era una muchacha tan buena, desde que llegó a casa trajo la felicidad a nuestra familia.

Todos mis hijos la querían, Pamela y Pedro consideraban a la chica su hermana, y mi querido William la amaba, aunque todavía apenas lo sabía. La cercanía entre ellos dos era hermosa, mi hijo siempre fue tan duro con todo y con todos, cuando Ayla llegó lo cambió por completo y él ni se lo imaginaba.

El doctor me autorizó quedarme con ella en el cuarto, y en cuanto entré me dolió el corazón de ver a mi niña otra vez en esa cama, estaba conectada a varios aparatos que la ayudaban a respirar.

— Ay, mi niña, regresa con nosotros, tenemos el corazón destrozado de verte así. — Digo sosteniendo sus manos.

Me quedé un rato ahí con ella y pronto escuché la puerta abrirse despacio.

— Mamá. — Pedro aparece cojeando un poco.

— Hola, hijo, ¿cómo estás? — Digo levantándome y yendo hacia él.

— Bien, mamá. — Corresponde a mi abrazo.

Pedro se aleja y mira a Ayla en la cama, veo una lágrima correr por su rostro y eso me parte el corazón.

— Cuando llegué a la casa la estaban arrastrando hacia afuera, traté de ayudarla pero me dieron un tiro, aun estando mal, ella gritaba mi nombre y me pedía que fuera fuerte, ella incluso estando así se preocupó por mí y no por ella misma. — Mi hijo tomó las manos de Ayla con cariño. — Regresa con nosotros, hermanita, no sabes cuánta falta nos haces.

Pedro se quedó un rato conmigo y pronto el doctor vino a llamarlo para hacerle más exámenes.

Terminé quedándome dormida y cuando desperté escuché un sonido feo del monitor, enseguida varios doctores y enfermeros entraron a la sala y mi corazón se aceleró.

— ¡Traigan el carro de reanimación! — Uno de ellos gritó.

Mi niña estaba sufriendo un paro cardíaco, fui a la esquina de la sala y me arrodillé en el piso y empecé a pedirle a Dios que la ayudara, no se podía ir ahora, ella no merecía perder la vida por la maldad de otro.

— Ayla, estoy aquí, quédate conmigo, vamos a cuidarte, somos tu familia, quédate con nosotros. — Dije en voz alta.

Seguí rezando y pronto el monitor volvió a emitir el sonido normal.

— Logramos reanimarla, señora. — Un doctor dice.

— Gracias, doctor. — Digo entre lágrimas.

Me recuperé de ese susto y me levanté, respiré aliviada y me senté de nuevo en el sillón y seguí rezando, pidiéndole a Dios que le diera fuerzas a Ayla.

Terminé quedándome dormida.

Desperté con un poco de dificultad para abrir los ojos, cuando logré abrirlos todo estaba borroso, miré hacia la cama de Ayla y vi una figura llena de luz, no podía saber exactamente qué era, pero sentí cuando me miró. Pensé que me daría miedo, pero una paz me invadió.

— Cuide a mi hija, ella todavía tiene muchas cosas que pasar antes de que su vida por fin se acomode, por eso va a necesitar el amor y el cariño de ustedes. — La voz de una mujer resonó por el cuarto.

Me quedé dormida de nuevo y minutos después desperté, abrí los ojos y busqué la figura y no había nada en el cuarto.

Me levanté y fui hacia Ayla y cuando iba a hablarle, la puerta del cuarto se abrió y William entró.

— Buenos días, mamá. — Me abrazó con cariño.

— Buenos días, hijo, ¿lograste descansar? — Pregunté.

— Sí, mamá, solo me tardé porque tuve que resolver unas cosas en la boca, estamos tratando de encontrar a Veneno y a Raul. — Dice y veo rabia en su mirada.

— Ella tuvo un paro de madrugada, pero volvió con nosotros. — Digo y él me mira asustado. — William, después de que eso pasó y volví a quedarme a su lado y me dormí, cuando desperté en cierto momento, vi a alguien con ella, no podía ver bien porque mi vista estaba borrosa, pero sentí una paz muy grande, la persona tenía una luz fuerte a su alrededor. — Hice una pausa y sostuve la mano de Ayla. — Era su mamá, me pidió que la cuidáramos, que nuestra niña todavía pasaría por muchas cosas hasta que su vida estuviera tranquila.

— Nosotros vamos a protegerla, mamá, nunca más voy a quitarle los ojos de encima a Ayla, no voy a volver a dejarla sola en ningún momento, lo que pasó ayer fue mi error. — Dice y veo tristeza en sus ojos.

— No te culpes, hijo, el destino de todos nosotros está en una sola línea, todo lo que pasó tiene un motivo, lo único que me entristece es que el destino de Ayla sea tan triste, ella no merecía nada de lo que vivió hasta ahora. — Digo y jalo a mi hijo para un abrazo. — Voy a casa, quédate con ella y en la noche Pamela dijo que vendría a quedarse.

— Está bien, mamá, ve, te quiero. — Dice y me despido.

Salgo del hospital y me voy directo a casa.

William (Sombra)

Dos semanas después

Ayla todavía no despertaba, hacía una semana los doctores la habían sacado del coma inducido y desconectaron todos los aparatos, ella estaba mucho mejor así que lograba respirar sin ellos. Ahora estábamos esperando a que despertara.

Veneno y Raul desaparecieron del mapa, mandé a mis hombres a buscarlos hasta en el infierno, tengo tres informantes en el morro de la Penha y contacté a un aliado fuerte mío aquí en Río.

Solo esa semana había torturado a unos diez tipos que sabían información de Raul y de Veneno, estaba con tanto odio hacia esos dos que quería sus cabezas lo más rápido posible.

Mi familia estaba triste, cada día que Ayla no despertaba era un dolor para todos nosotros, hasta BN y Ctreze estaban mal.

Hoy yo me quedaría con ella en el hospital, nos estábamos turnando todos los días.

Salí de la boca y fui a casa a bañarme, me cambié y bajé directo al hospital. En el camino me encontré a Sheila.

— Hola, mi amor, cuánto tiempo. — Dice agarrándose de mí.

La empujé lejos de mí y me mira asustada. — Nunca te di esa confianza, Sheila, y no es ahora que la voy a dar, desaparecí porque ya no quiero nada, así que acéptalo y desaparece.

— ¿Estás bromeando, verdad? — Empieza a llorar. — ¿Qué te pasó? Seguro tiene que ver la tipa esa que tú y tu familia se la viven visitando en el hospital.

En el momento en que dice eso, exploto, me le voy encima y la agarro del cuello. — Nunca más abras esa boca inmunda para hablar de alguien de mi familia, no eres más que una cualquiera barata.

La solté en el piso con todo y ni le di tiempo de responder, ya me fui caminando. Antes de entrar al hospital les mandé a mis hombres que le echaran ojo a Sheila, esa está loca y se pone a creer que es mi mujer fiel y querer hacerle daño a Ayla en un segundo.

Entré al hospital y no sé por qué sentí algo diferente, fui caminando hasta el cuarto y en el pasillo vi una luz saliendo del cuarto de Ayla, me asusté un poco y fui hasta allá, pero antes de que llegara se apagó.

Entré al cuarto asustado y vi a Ayla todavía dormida y a mi hermano también desplomado en el sillón. ¡¿Qué carajos fue eso?!

Desperté a Pedro y enseguida se fue a casa, me senté al lado de mi pequeña y tomé su mano con cariño.

— Buenas tardes, mi pequeña, te estoy extrañando tanto, Ayla. — Digo dándole un besito en su mano delicada. — Estos días sin ti me hicieron ver cuánto te necesito en mi vida, me enamoré de ti, me enamoré de la mujer increíble que eres, mi pequeña, quiero que regreses pronto para poder decirte todos los días cuánto te amo, cuánto amo tu aroma, cuánto amo tu risa. — Me levanto y apoyo mi frente contra la suya. — Te amo, Ayla.

— Yo…también…te…amo.

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LISSETH BUITRAGO
Hermosa Historia. Gracias
Carolina Vargas
👏👏
Isabel Martín
Una historia interesante, felicidades autora 👏👏👏👏
Nicol Andrea Troncoso
me encanta la historia es muy buena
Isabel Moreno Sandobal
No entiendo, si tiene un trabajo,con lo poco o mucho que gane, se puede ir de esa casa 😮
Liliana García
Algo enredada, pero es por los modismos y me imaginó que es traducción 🤔
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