NovelToon NovelToon
El Umbral De Las Almas

El Umbral De Las Almas

Status: En proceso
Genre:Romance / Reencuentro / Mundo de fantasía
Popularitas:427
Nilai: 5
nombre de autor: Alicegxoxo

Hay una razón por la que el Emperador Celestial jamás tomó una emperatriz.
No fue porque no pudiera amar.
Fue porque la perdió.
Treinta mil años después...
ella despierta sin recordar quién es.
Y él está dispuesto a poner de rodillas a los siete reinos para conseguir que vuelva a mirarlo como antes.
El problema es que ella ya eligió al hombre equivocado.

NovelToon tiene autorización de Alicegxoxo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: Lo que despierta conmigo

Despierto antes de que salga el sol. No porque haya descansado, sino porque vuelvo a abrir los ojos con la absurda sensación de que alguien acaba de marcharse de mi habitación.

Permanezco inmóvil. Escucho.

Nada.

Solo el silencio.

Y, aun así, mi corazón sigue latiendo como si hubiera estado hablando con alguien hace apenas unos segundos.

Me incorporo despacio. La almohada está húmeda. Paso los dedos sobre la tela.

Lloré.

Ni siquiera recuerdo en qué momento.

Resoplo.

—Esto empieza a dar miedo.

Me levanto y camino hasta la ventana. El cielo del Purgatorio conserva ese extraño tono plateado que nunca termina de convertirse en día. Apoyo la frente contra el cristal, cierro los ojos y, sin querer, vuelvo a escuchar aquella voz.

"Cuando vuelvas a olvidarme... volveré a enamorarte."

Abro los ojos de golpe.

No.

No fue un sueño.

O, al menos, ya no estoy segura de que solo lo fuera.

Hay una diferencia. Los sueños desaparecen cuando despiertas.

Este...

permanece conmigo.

Todavía puedo recordar el calor de aquellos brazos, el peso de su mano entrelazada con la mía e incluso el aroma de aquella habitación.

Lluvia.

Libros.

Madera antigua.

¿Cómo puede un sueño recordar un olor?

---

—Tienes mala cara.

Levanto la vista. Gabriel deja una taza frente a mí antes de sentarse.

—Gracias por los buenos días.

—Pensé que ya habíamos superado esa formalidad.

Tomo la taza.

—No he dormido bien.

—Lo imaginé.

Le doy un sorbo.

—¿Tan evidente es?

Él sonríe.

—Hoy saludaste a una columna.

Parpadeo.

—¿Qué?

—Le dijiste "buenos días".

Me llevo una mano a la frente.

—Espero que no me respondiera.

—No tuve esa suerte.

No puedo evitar reír. La risa dura poco.

Gabriel lo nota enseguida.

Siempre lo nota.

—¿Otra vez soñaste?

La taza se detiene a medio camino. Lo miro.

—¿Cómo sabes que soñé?

—Porque desde hace tres días despiertas como si hubieras perdido a alguien.

Bajo la vista. No sé qué contestar. Ni siquiera sé cómo explicar lo que siento.

—No eran sueños normales.

Mi voz sale mucho más baja de lo que esperaba.

—Se sentían...

Hago una pausa. Busco la palabra correcta.

No la encuentro.

—...reales.

Gabriel deja de sonreír. Por primera vez desde que nos conocemos, parece verdaderamente preocupado.

—¿Qué viste?

Niego despacio.

—No vi.

Sentí.

Sentí unos brazos.

Una casa.

Un libro.

Un beso en la frente.

El color desaparece lentamente del rostro de Gabriel.

—¿Y recuerdas su rostro?

—No.

Solo...

Su voz.

El silencio se instala entre nosotros. Es un silencio distinto. Pesado. Como si Gabriel estuviera recordando algo que preferiría olvidar.

—¿Eso es malo?

Él tarda varios segundos en responder.

—No.

Hace una breve pausa.

—Solo significa que tus recuerdos están cambiando.

Frunzo el ceño.

—¿Los recuerdos pueden regresar así?

Gabriel juega distraídamente con la taza antes de responder.

—La memoria es extraña. A veces la mente olvida.

Pero el cuerpo...

nunca lo hace.

Mi respiración se detiene un instante.

Esa frase.

No sé por qué.

Pero siento que alguien ya me la había dicho antes.

---

Paso el resto del día intentando convencerme de que debo dejar de pensar en Azrael.

Es una idea excelente.

Fracasa antes del mediodía.

Porque descubro algo todavía peor.

Empiezo a recordar pequeños detalles que jamás viví. Cuando paso junto al jardín, sé exactamente dónde crecen las flores blancas. Cuando entro en la biblioteca, camino directamente hasta un estante que nunca había visto. Y cuando una de las sirvientas deja caer una taza, mi cuerpo reacciona antes de que pueda pensar.

La atrapo en el aire.

Todos me miran.

Yo también me miro.

No entiendo cómo lo hice.

Nunca fui tan rápida.

La sirvienta sonríe.

—Gracias.

Asiento con torpeza, pero por dentro el miedo empieza a crecer.

Porque no fue suerte.

Mi cuerpo supo exactamente qué hacer.

Como si ya hubiera repetido aquel movimiento cientos de veces.

---

Esa noche vuelvo a mi habitación con una única certeza.

Algo dentro de mí está despertando.

Y no sé si quiero descubrir qué es.

Antes de acostarme abro la ventana. El viento entra despacio. Cierro los ojos.

Por primera vez...

no espero un sueño.

Espero encontrar respuestas.

Sin embargo, una sola pregunta sigue persiguiéndome.

Si mi cuerpo puede recordar un abrazo...

un beso...

el sonido de una risa...

¿Qué ocurrirá el día que mi corazón recuerde por qué lo amó?

Y, por primera vez desde que desperté en el Purgatorio, descubro que no le tengo miedo a la verdad.

Le tengo miedo a lo que pueda hacer conmigo cuando finalmente regrese.

1
Cristian Bermudez
Buen inicio de historia, está interesante. 🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play