Valeria Ríos, una abogada brillante y acostumbrada a tenerlo todo bajo control, nunca imaginó que una noche confusa cambiaría su vida para siempre.
Gael Mendoza es más joven que ella, arrogante, intenso y demasiado peligroso para alguien que debería mantenerse lejos de los escándalos. Al principio, Valeria solo quiere poner distancia entre los dos. Pero Gael no sabe rendirse: la busca, la provoca, la cuida y la obliga a ver que detrás de esa sonrisa desafiante hay una obsesión dulce, feroz y absolutamente sincera.
Entre casos judiciales, secretos familiares, enemigos que no se detienen y una atracción cada vez más difícil de negar, Valeria descubre que el amor no siempre llega con calma. A veces llega con celos, besos robados, promesas temerarias y un hombre más joven decidido a convertirse en su única excepción.
Una historia de romance adulto, tensión prohibida, deseo, protección y una mujer que aprende que perder el control también puede ser la forma más peligrosa de ser feliz.
NovelToon tiene autorización de Ruby_Blair para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 13
Capitulo 13
—Que pasa, licenciada?
Gael noto su mirada y bajo los ojos para encontrarse con los de ella.
—Nada.
Al chocar otra vez con esos ojos, Valeria sintio que el corazon se le saltaba un latido.
Nego con la cabeza y guardo el celular en la bolsa.
Era mejor dejar de imaginar cosas.
El elevador llego pronto al piso quince.
Gael abrio con huella digital y se hizo a un lado para dejarla pasar primero.
El residencial era exactamente lo que prometia por fuera. Cada piso tenia un departamento enorme, de mas de trescientos metros, y solo habia una vivienda por nivel.
—Es el departamento de mi tio Héctor —explico Gael mientras la llevaba a conocer un poco—. Como vine a estudiar a la Universidad de la Ciudad, me quede temporalmente con el.
Era la primera vez que le hablaba de su familia.
Valeria no lo interrumpio. Lo escucho con paciencia.
Despues de recorrer lo esencial, Gael la dejo sentada en la sala y le llevo agua mineral y fruta.
—Tu espera aqui un ratito. Voy a preparar la cena. No me tardo.
Lo dijo con una prisa evidente y se metio a la cocina.
Valeria miro su espalda.
Luego miro la botella que tenia en la mano.
Era la marca de agua mineral que ella solia tomar.
Recordo que Gael le habia dicho que no era coincidencia que siempre pidiera comida que a ella le gustaba. Habia investigado sus gustos.
Entonces, esa agua tambien la habia preparado para ella?
En estos dias, cada detalle de Gael habia estado demasiado bien cuidado.
Cuando ella lo necesitaba, el aparecia.
Cuando ella guardaba distancia, el sabia esperar sin desaparecer.
Valeria podia sentirlo con claridad: su corazon estaba cediendo poco a poco.
Pero...
Si el tio de Gael podia comprar un departamento asi, eso significaba que la familia de Gael no era simple.
Ella era una persona comun.
Si no fuera por aquel accidente despues de beber, quizas en toda su vida jamas habria cruzado camino con el.
Dos personas asi, de verdad encajaban?
Mientras mas pensaba, mas lejos se iba.
Cuando Gael salio de la cocina con la cena lista, la encontro sentada en el sofa, perdida en sus pensamientos.
—Licenciada?
Dejo los platos en la mesa y camino hasta ella.
—Ya esta la cena.
Su voz le devolvio a Valeria la conciencia.
Ella levanto la cara y lo miro en silencio.
Habia pensado mucho.
La diferencia de edad, la distancia entre sus familias, todo parecia recordarle que no era una relacion sencilla.
Valeria siempre habia sido racional. Acostumbraba medir beneficios y riesgos. Si veia un problema evidente, preferia no tocarlo.
Pero en ese momento, mirando a Gael a los ojos, no pudo pronunciar un rechazo.
Porque parecia que ya le gustaba.
—En que piensas?
Gael vio que ella habia pasado de estar distraida a mirarlo fijamente. El pecho se le apreto.
Como si en esa mirada leyera dudas, lucha, una decision a punto de formarse.
Dio dos pasos rapidos hacia ella, tomo su brazo y la levanto del sofa.
Sus cuerpos quedaron pegados.
Gael bajo la mirada hacia sus ojos claros. La nuez se le movio apenas. Su voz salio tensa, urgente.
—Licenciada, no se que estas pensando, pero no me rechaces, por favor.
—Gael...
—Me gustas muchisimo. De verdad. No puedo no tenerte cerca.
La ultima frase salio casi en un susurro.
Si no temiera asustarla, no habria dicho gustar.
Porque el la amaba.
La amaba desde hacia diez años.
Pero Valeria claramente no recordaba quien era el, y el tiempo que habian pasado juntos ahora era demasiado corto. No se atrevia a soltar esa palabra.
Solo podia decirle, una y otra vez, que le gustaba.
—No voy a rechazarte.
Valeria escucho el borde quebrado de su voz y no pudo evitar tranquilizarlo.
—De verdad?
Gael le sujeto los hombros. Estaba emocionado y al mismo tiempo inquieto, como si temiera que ella solo lo dijera para calmarlo.
—Hace un momento pense muchas cosas.
Valeria no respondio de inmediato. Prefirio abrirle su cabeza.
—La diferencia de edad, la diferencia entre nuestras familias... cada punto parece decir que no somos adecuados.
Al ver que Gael queria hablar, levanto un dedo y apoyo la yema contra sus labios.
—Primero dejame terminar.
La suavidad de su dedo sobre la boca hizo que Gael perdiera la fuerza para discutir.
Obedecio.
—Pero quiero intentarlo.
Valeria lo miro con una ternura firme.
—No quiero rendirme sin haber probado nada.
Por torpe que fuera en temas sentimentales, podia reconocer cuando alguien le gustaba.
Si Gael no le gustara, por que lo habria dejado acercarse una y otra vez? Por que habria cambiado decisiones solo para no verlo triste?
Le gustaba.
Eso era indiscutible.
Y el tambien la queria. Ella podia sentirlo con absoluta claridad.
Si ambos se gustaban, por que dejar que todos esos problemas los asustaran hasta perderse?
Tal vez no llegaran al final.
Pero eso no impedía que, en este momento, eligieran estar juntos.
—Gael Mendoza.
Valeria pronuncio su nombre despacio.
—Me gustas.
Lo dijo palabra por palabra, con mucha seriedad.
Su expresion parecia tranquila, pero por dentro tambien estaba nerviosa.
Era la primera vez en su vida que se declaraba a alguien.
Comparada con ella, la emocion de Gael era todavia mas complicada.
Del miedo paso a la expectativa, de la expectativa a una alegria tan fuerte que casi dudaba si estaba despierto.
—Licenciada, pellizcame.
La miro aturdido.
—Quiero saber si estoy soñando.
Valeria se quedo sorprendida por esa reaccion. Luego, muy cooperativa, le pellizco suavemente la mejilla.
—Te dolio?
—No.
Gael sonrio de oreja a oreja.
—Entonces estas soñando.
Valeria lo molesto a proposito.
—No importa.
Gael la miro con una seriedad radiante.
—Mientras no despierte, me da igual.
Dicho eso, la abrazo con fuerza.
—Me gustas, licenciada. Muchisimo.
Al tenerla entre los brazos, suave y tibia, sintio una satisfaccion inmensa.
—Quieres ser mi novia?
Aunque lo que Valeria acababa de decir equivalia a aceptar, Gael queria preguntarlo bien.
El ritual importaba.
Si hubiera tenido tiempo de comprar flores y preparar algo mas, jamas lo habria hecho de forma tan apresurada.
Valeria no sintio que fuera apresurado.
Aun asi, al escuchar su declaracion tan seria, el corazon volvio a acelerarse.
—Si quiero.
Su voz fue tranquila.
Sus ojos, igual que sus palabras, eran suaves y firmes.
Al recibir una respuesta clara, Gael sonrio como si la noche entera se hubiera encendido.
La abrazo mas fuerte.
Pero por mas emocionado que estuviera, no olvido que Valeria no habia cenado.
—Primero tienes que comer. No puedo dejar que pases hambre.
Solto sus brazos con evidente dificultad y la llevo a la mesa.
Como no tenia mucho tiempo, preparo algo sencillo: dos platillos y una sopa. Todo casero, todo de los sabores que ella solia elegir.
Era comida de casa, pero olia muy bien y tenia buen color. Se notaba que Gael cocinaba de verdad.
Decian que iban a cenar los dos, pero casi todo el tiempo comio Valeria.
Gael apenas movio los cubiertos. Se quedo sentado al lado, mirandola con una sonrisa boba.
Ser joven tenia eso.
Las emociones no venian cubiertas ni domesticadas. Se mostraban calientes, directas, sin pedir permiso.
Por suerte Valeria era tranquila por naturaleza.
Incluso bajo una mirada tan ardiente, pudo terminar la cena con calma.
—Te gusto?
Cuando ella dejo los cubiertos y se limpio la boca, Gael parpadeo, lleno de expectativa.
—Mucho.
Valeria asintio con honestidad.
—Cocinas muy bien.
La sonrisa de Gael se volvio aun mas brillante.
Si hubiera tenido cola, en ese momento la habria movido sin parar.
Aunque no la tuviera, a ojos de Valeria se parecia demasiado a un perro grande y obediente que esperaba elogios.
Lo miro un instante.
Sin pensarlo, levanto la mano y le acaricio la cabeza.
Los dos se quedaron quietos al mismo tiempo.
Desde niña, Valeria tenia la costumbre de acariciarle la cabeza a Diego. Al ver a Gael tan obediente, el gesto le salio por reflejo.
Pero Gael no era su hermano.
Era su novio, recien estrenado.
—Perdon.
Retiro la mano, un poco apenada.
No a todos les gustaba que les tocaran la cabeza. Habia sido demasiado repentino.
—Por que te disculpas?
Gael se acerco mas y tomo la mano que ella habia retirado para volver a ponerla sobre su cabeza.
—Me gusta que me toques.
Lo dijo con naturalidad, sin segunda intencion al principio.
Pero el ambiente ya era ambiguo.
Y una frase asi podia desviarse con demasiada facilidad.
La expresion de Valeria volvio a ponerse un poco extraña. Su mano, atrapada sobre el cabello de Gael, no sabia si quedarse o retirarse. Lo miro con los ojos abiertos, perdida por un segundo.
Gael tambien se dio cuenta de que la frase sonaba distinta en voz alta.
Las puntas de sus orejas se enrojecieron.
Pero pronto su atencion se fue a otra parte.
La miro con intensidad.
Sus ojos bajaron de los ojos de Valeria a la punta fina de su nariz, y luego a sus labios llenos, suaves, de un rojo natural que parecia invitarlo.
—Licenciada...
Se acerco hasta rozar su nariz con la de ella.
Pregunto con un cuidado casi tembloroso:
—Puedo besarte?
Acababan de confirmar su relacion hacia media hora.
El ritmo era rapido.
Pero estaban solos, demasiado cerca, y Gael llevaba dias conteniendose.
Desde aquella noche, no habia vuelto a tenerla asi.
La pregunta hizo que a Valeria se le cruzaran por la mente escenas dispersas de aquella noche: el calor, los besos, el contacto, la respiracion mezclada.
Miro a Gael y sintio que la respiracion de el se volvia cada vez mas agitada.
La comisura de sus labios se levanto apenas.
Al siguiente segundo, ella se inclino y le dio un beso en la boca.
Gael no esperaba que ella tomara la iniciativa.
Se quedo inmovil un instante.
Luego reacciono rapido y atrapo sus labios.
El beso fue suave.
Tan suave que los dos se hundieron en el, como si una corriente electrica les recorriera la piel una y otra vez.
Pero antes de que Gael pudiera profundizarlo, Valeria retrocedio y lo corto.
—Tengo que volver.
Su voz salio baja. Las mejillas blancas tenian un rubor visible.
Ya era tarde.
Y, con las cosas como estaban, si se quedaba mas tiempo, no era facil garantizar que nada fuera a pasar.
Ademas, ese era el departamento del tio de Gael.
Incluso si algo pasaba algun dia, no queria que fuera ahi.
Gael no esperaba que el beso terminara tan rapido. La decepcion le cruzo los ojos.
Pero lo ocurrido esa noche ya superaba todo lo que habia imaginado.
Estaba decepcionado, si.
Tambien inmensamente satisfecho.
—Esta bien. Te llevo.
—Olvidaste que vine en mi coche?
Valeria parpadeo con una sonrisa pequeña.
—Puedo volver sola.
—Como novio, llevar a mi novia a casa es completamente normal.
Gael tambien le sonrio.
—Yo manejo tu coche. Despues regreso en taxi.
Su actitud fue tan firme que Valeria dejo de rechazarlo.
Acepto que manejara.
Cuando llegaron al edificio de Valeria, la lluvia ya habia parado.
Los dos se quedaron dentro del coche.
Ninguno parecia querer bajar primero, como si ambos estuvieran alargando una despedida que no querian pronunciar.
Al final fue Valeria quien se quito el cinturon y le paso un paraguas del coche.
—Llevatelo. Puede volver a llover.
—Si.
Gael lo tomo con docilidad.
Al segundo siguiente, extendio la mano, le sostuvo la nuca y la acerco hacia el para besarla con firmeza.
Esta vez tampoco profundizo.
Fue un beso breve, intenso, que llego y se fue como una chispa.
—Nos vemos mañana, licenciada.
Su voz sono ronca.
Antes necesitaba encontrar excusas para verla.
Ahora eran novios.
Querer verla ya no necesitaba razon.
—Mhm.
Valeria respondio en voz baja.
Al ver la sonrisa de Gael, la suya tambien empezo a crecer sin control.
Despues de bajar, Gael espero hasta verla entrar al elevador.
Solo entonces salio del residencial con el paraguas en la mano y pidio un taxi en la avenida.
Cuando volvio al departamento, encontro las luces de la sala encendidas.
Una figura estaba sentada frente a la mesa.
—Tio.
La sonrisa de Gael se congelo un poco.
—No dijiste que hoy no volvias?
—Regrese por una cosa.
Héctor estaba recargado en la silla. Volteo hacia el con una sonrisa burlona.
—Si no vuelvo, ni me entero de que el joven señor Mendoza tambien cocina personalmente.
—Sabes que se cocinar.
Gael respondio sin darle importancia y empezo a recoger los platos de la mesa.
Se habia ido con prisa y no alcanzo a limpiar.
—Claro que se que sabes cocinar.
Héctor se sintio atacado en lo mas profundo.
—Pero llevas dos años viviendo conmigo y ni una sola vez cocinaste. Mucho menos para mi.
Suspiro con dramatismo.
—Cuando los sobrinos crecen, ya no son de sus tios.
Gael se quedo callado.
—Tio, de verdad deberia dejar que tu equipo te viera asi.
Se detuvo y lo miro de lado.
—Seguro no imaginan que su capitan, tan frio y serio en la comandancia, en privado es tan teatral.
—Ejem.
Héctor tosio, incomodo, y cambio de tema.
—Trajiste a Valeria a cenar?
La pregunta era casi innecesaria.
Con el caracter de Gael, quien mas podria hacerlo entrar a la cocina si no era Valeria?
—Y que tal van? Ya te declaraste?
Al escuchar eso, Gael recordo lo ocurrido esa noche.
La comisura de sus labios subio sin permiso.
Pero no respondio directamente.
Se giro para seguir recogiendo la mesa y, de paso, solto una bomba.
—Ah, tio. Te aviso de una vez: mañana me mudo.
aún que si Admito, la historia, esta bonita y tienes buena ortografía y narración, ni se diga 10/10, Pero esa historia no es para mí.
bendiciones Escritora.