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EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Enfermizo / Completas
Popularitas:225.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Él nunca supo que ella lo amaba.
Ella nunca imaginó que terminaría viviendo con él.
Ninguno de los dos esperaba un milagro imposible.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 5

La casa de Ricardo era grande, fría y vacía.

Así la describió Mariana la primera vez que entró después del accidente. Un jardín descuidado, una sala con muebles cubiertos por sábanas blancas, una cocina que olía a cerrado y un silencio tan denso que se podía cortar con cuchillo. Los padres de Ricardo apenas vivían ahí. Preferían los hoteles de sus viajes, las salas de juntas, las cuentas bancarias abultadas. La casa era solo un lugar para volver de vez en cuando, como quien visita un museo donde solía vivir.

—Es un poco lúgubre, lo sé

dijo Ricardo desde su silla de ruedas, mientras Mariana empujaba suavemente el respaldo para subir la rampa que habían instalado a toda prisa

—Mi madre dice que la arreglaremos cuando haya tiempo. Ya sabes cómo son.

—Sí

respondió Mariana, y no dijo más.

Sabía cómo eran. Los había visto en el hospital dos horas el primer día, una hora el segundo, una llamada al tercero, y después nada. Solo transferencias bancarias y mensajes de texto con emojis de corazón vacíos. Cuídate, hijo. Te queremos. Cualquier cosa, diles a los enfermeros.

Ricardo nunca comentaba nada. Pero Mariana veía cómo su mandíbula se tensaba cuando sonaba el teléfono y era su madre. Veía cómo sus dedos apretaban el reposabrazos de la silla. Veía cómo se tragaba la rabia y la tristeza y las convertía en silencio.

Por eso, cuando decidió mudarse con él, no fue solo por amor. Fue por todo.

Los primeros días la adaptación fue torpe, incómoda y, en ocasiones, ridícula.

Mariana no sabía cocinar. Lo intentó, claro. El primer día preparó una sopa de verduras que terminó con más sal que océano Pacífico. Ricardo la probó, hizo una mueca que quiso disimular, y dijo:

—Está… interesante.

—¿Interesante?

repitió ella, probando un sorbo y casi escupiéndolo.

— ¡Está horrible!

—Bueno, no dije que fuera buena interesante.

Mariana lo golpeó con un trapo de cocina. Él se rio. Fue la primera vez que lo escuchaba reír desde el accidente, y ese sonido le pareció más valioso que cualquier título universitario.

Al día siguiente, Ricardo le enseñó a hacer arroz. Desde la silla de ruedas, la guiaba con instrucciones precisas.

—Primero sofríe la cebolla. No, así no, en cubitos más pequeños. Sí, así. Ahora el ajo. No, no todo el diente, solo un diente. ¡Mari, eso es media cabeza de ajo!

—¡Es que me gusta el ajo!

—¡A nadie le gusta tanto el ajo!

Terminaron riendo en medio de una nube de humo y ajo quemado. El arroz quedó pasado, pero lo comieron igual, sentados en la mesa de la cocina él en su silla, ella en una silla normal. como si fuera el mejor banquete del mundo.

Pero no todo era risas.

Había días en que Ricardo amanecía con el humor por el suelo. Días en que la frustración lo consumía y no quería hablar, no quería comer, no quería ver a nadie. Días en que golpeaba los reposabrazos de la silla hasta enrojecerse los nudillos y gritaba cosas que no pensaba. Dias en los que echaba a la enfermera cada 5 minutos.

—¡Déjame solo!

tronó una tarde, después de que Mariana intentara ayudarlo a transferirse de la silla a la cama.

— ¡No necesito que me trates como a un bebé!

Mariana dio un paso atrás. Le dolía, pero entendía. Había leído sobre eso en sus libros de psicología, la ira es una de las etapas del duelo. Y Ricardo estaba de duelo. Duelo por sus piernas, por su independencia, por el futuro que le habían robado.

Esperó unos minutos. Luego volvió a entrar en la habitación con dos tazas de chocolate caliente.

—¿Sigues enojado?

preguntó.

—Sí

dijo él, con la mirada clavada en la pared.

—¿Suficientemente enojado como para no tomar chocolate?

Él volteó. Sus ojos aún estaban rojos, pero algo en su expresión se suavizó.

—Eres una tramposa

murmuró, tomando la taza.

—Lo sé.

Se quedaron en silencio, bebiendo chocolate, mientras afuera la tarde caía y pintaba el cielo de naranja.

Las primeras noches Mariana dormía en la habitación contigua. Al principio, mantenía la puerta abierta por si él necesitaba algo durante la noche. Pero pronto descubrió que Ricardo era terco hasta para pedir ayuda. Prefería quedarse con sed antes que llamarla, la enfermera solo venía a atenderlo en la mañana y el resto era Mariana.

—Si no me llamas, me enojo

le dijo una noche, apoyada en el marco de la puerta.

—Ya sé que te enojas. Eres una enojona profesional.

—Y tú un terco profesional. Vamos, emparejados.

Él sonrió. Esa sonrisa pequeña que solo ella conocía.

Esa noche, Mariana no volvió a su habitación. Se sentó en el borde de la cama de él, con las piernas cruzadas, y empezó a hablar. Le contó de sus clases de medicina, de los profesores estrictos, de la vez que tuvo que disecar un corazón de cerdo y casi vomita.

—¿De verdad casi vomitas?

preguntó Ricardo, entre risas.

—¡Era enorme y baboso! No estoy hecha para esas cosas.

—Estudias medicina, Mari. Todo tu trabajo va a ser cosas enormes y babosas.

—¡No me lo recuerdes!

Él rio. Una risa completa, ruidosa, genuina. Y Mariana sintió que ese sonido valía más que cualquier calificación perfecta.

Pasaron las noches. Y las pláticas se hicieron más largas, más íntimas. Ricardo le contó de sus miedos no poder valerse por sí mismo, ser una carga, perderla y ella le contó de los suyos, no ser suficiente, fracasar en medicina, no merecerlo.

—¿No merecerme a mí?

preguntó él una noche, extrañado.

— Mari, si alguien no merece, soy yo. Mira en lo que me convertí.

—En Ricardo

respondió ella, sin dudar.

Él la miró. Y por un instante, el tiempo se detuvo. Mariana sintió que algo cambiaba en el aire, en la forma en que él la veía, en la forma en que su mano buscaba la de ella.

—Mari

dijo en voz baja.

— ¿Puedo pedirte algo?

—Lo que sea.

—¿Te quedarías aquí? Esta noche. No quiero estar solo.

Ella asintió. Se acostó a su lado con cuidado de no lastimarlo y apoyó la cabeza en su hombro. Él rodeó sus hombros con un brazo, el único que podía mover sin dolor, y la acercó un poco más.

No dijeron nada más. No hacía falta.

Afuera, la luna entraba por la ventana y pintaba sus cuerpos de plata. Y en esa penumbra, los dos entendieron algo que ninguno se atrevió a pronunciar en voz alta.

Esto ya no era solo amistad.

Esto era el principio de todo.

1
julietha galiano
que desesperante
julietha galiano
pero es que también fue irresponsable Ricardo, porque el sabía que Juancho estaba borracho y de hecho el también estaba tomado, entonces fue culpa de el tambien
Elena Cabrera
buenisimoooooooooooooo!!!
Isabella Varela
Que novela tan hermosa ,el amor puro y sincero fue la fuerza que los sostuvo que los levantó, el personaje de Mariana es maravilloso ,lo mismo el de Ricardo,felicitaciones a la autora ,una trama excelente, descripción de escenas de sexo pero muy limpias y llenas de amor
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
gracias de verdad Hermosa llena de resiliencia, empatía, amor y apoyo de una pareja que se amo por encima de toda dificultad 🥰🥰🥰🥰
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
maravillosa muy diferente y original. 🥰🥰🥰🥰
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
un capítulo muy tierno y muy hermoso lleno de amor y esperanza
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Ya todo empezó a enderezarse que bueno
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
porque siempre repite la frase.

lo que nunca se había visto en su mirada después del accidente..esperanza.

que nunca había visto, esperanza está frase la a repetido mucho y se vuelve repetiriva
ʚ֟፝֟፝ɞ Ҡվօҟօ ට.φ ʚ֟፝֟፝ɞ: es que me gusta 🫣 la frase
total 1 replies
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
se les olvidó el cambio a los padres de Mariana..se les olvidó la mudanza y demás
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
enos mal Juancho no cargaba armas y todo resultó mejor para ellos
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
pues les cayó el frutero completo a esta pareja
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
ojalá vayan de día deberían poner a espiar que el este en la universidad y luego ir a buscarla.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Mariana
no pasa nada. y nunca pusieron la denuncia. por.confiada le pasó eso.
y por porfiada también
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Mariana deja de ocultar las cosas mija Se va a perder algo muy importante la CONFIANZA y si fuera Ricardo el que oculta sería el malo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Ricardo está a la deriva sin apoyo ni de sus padres y mucho menos de sus suegros.🤨 y para rematar se sumo este loco
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
han pasado de todo Mariana monte dejes vencer. porque estás dudando. me da la impresión que va a pasar algo y callaras tu embarazo a Ricardo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Mariana se que tienes un peso enorme pero no ocultes las cosas.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
para mí acá los padres tiene la cuchara metido. porque apareció de la nada el culpable y está cobrando una deuda.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
por lo menos así la carga es más liviana y más fácil de llevar dos personas rotas pueden hacer un puente firme y así al cruzarlo sería más bonito una amistad ayuda mucho en momentos difícil y el amor de tu vida de tu parte más y mientras el signo + sume más posibilidades hay de triunfar.🥳🥳🥳🥳🥳 vamos Ricardo Vamos Miguel. epa tengo una duda que paso con los amigos del accidente 🤨 desaparecieron

por eso digo en los momentos así se creen los que están contigo
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