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El Latido De Tus Silencios.

El Latido De Tus Silencios.

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: piscis 1

Historia sobre el amor que trasciende las limitaciones , sobre el arte como puente entre dos mundos y sobre la certeza de que a veces las personas más luminosas son aquellas que aprendieron a brillar en la oscuridad.

NovelToon tiene autorización de piscis 1 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Viejas heridas.

La llegada de Sombra a la familia fue un bálsamo para todos. El labrador negro resultó ser exactamente como lo habían descrito: tranquilo, cariñoso, paciente. Se adaptó a la rutina de la casa con una facilidad asombrosa, y en pocas semanas ya se había ganado el corazón de Luna, que lo consideraba su hermano perruno.

—Sombra es más obediente que Max —dijo Luna una tarde, mientras jugaban en el jardín.

—Max era obediente a su manera —respondió Diego—. Pero sí, Sombra es más disciplinado. Max era un poco gamberro.

—Como tú.

—Yo no soy gamberro.

—Dice mamá que cuando eras joven te saltabas las clases del conservatorio para ir a tocar al parque.

—Eso es una calumnia. Y además, no se lo cuentes a Sombra, que me pierde el respeto.

La vida, sin embargo, no solo traía cosas buenas. Una mañana, Diego recibió una llamada inesperada. Era el abogado que había llevado su caso contra Martín, años atrás.

—Diego, tengo noticias. Martín ha salido de la cárcel.

Diego sintió que el estómago se le encogía. Martín había sido condenado a ocho años de prisión por la agresión a Max y el acoso a Alicia, pero con la reducción de penas y la buena conducta, había cumplido solo seis.

—¿Desde cuándo?

—Hace una semana. Tiene una orden de alejamiento, por supuesto. No puede acercarse a vosotros ni a vuestra casa. Pero he pensado que debías saberlo.

—Gracias, Ricardo. Te agradezco la llamada.

—Si necesitáis algo, ya sabéis dónde estoy.

Cuando Diego colgó, se quedó un rato en silencio. Martín. Aquel nombre pertenecía a un pasado que creía superado, a una época oscura que prefería no recordar. Pero al parecer, el pasado no siempre se quedaba donde debía.

Esa noche, cuando Alicia y Luna se fueron a dormir, Diego le contó la noticia a su esposa.

—¿Ha salido? —Alicia palideció—. ¿Sabe dónde vivimos?

—Tiene una orden de alejamiento. No puede acercarse.

—Eso no significa nada. Martín nunca ha respetado las órdenes judiciales. Si quiere encontrarnos, nos encontrará.

—Han pasado diez años, Alicia. La gente cambia.

—Martín no cambia. Es rencoroso, vengativo. Y estuvo en la cárcel por nuestra culpa.

—No fue por nuestra culpa. Fue por lo que él hizo.

—Ya lo sé. Pero él no lo verá así. Para él, nosotros somos los culpables.

Diego la abrazó.

—No voy a permitir que te haga daño otra vez. Ni a ti ni a Luna. Si intenta algo, llamaremos a la policía. Y esta vez no tendrá reducción de pena.

—Eso espero.

Pero a pesar de las palabras tranquilizadoras de Diego, Alicia no pudo dormir aquella noche. Y durante las semanas siguientes, no dejó de mirar por encima del hombro, esperando encontrar a Martín en cada esquina.

---

El reencuentro, sin embargo, no se produjo de la forma que Alicia temía.

Fue una tarde de sábado, en el supermercado. Alicia estaba haciendo la compra con Luna, que insistía en llevar el carrito, cuando una voz conocida sonó a sus espaldas.

—Alicia.

Se giró. Era Martín. Estaba más delgado, más envejecido, con el pelo canoso y la mirada apagada. Llevaba un abrigo raído y una barba de varios días. No parecía el abogado arrogante que ella había conocido. Parecía un hombre derrotado.

—Tranquila —dijo Martín, alzando las manos—. No voy a hacerte nada. La orden de alejamiento, ¿recuerdas? Solo quería... hablar.

—No tenemos nada que hablar.

—Lo sé. Pero yo necesito decirte algo. Llevo seis años pensando en esto, y si no te lo digo ahora, no podré seguir con mi vida.

Luna se aferró a la mano de su madre.

—Mamá, ¿quién es ese señor?

—Nadie, cariño. Vamos.

—Por favor —insistió Martín—. Solo cinco minutos. Luego me iré y no volverás a verme.

Alicia lo miró. Aquel hombre no se parecía en nada al Martín que la había acosado, que había golpeado a Diego, que le había dado una patada a Max. Parecía un espectro, una cáscara vacía. Y a pesar de todo, sintió una punzada de lástima.

—Cinco minutos —dijo—. Luna, ve a buscar los cereales, que ahora te alcanzo.

La niña obedeció a regañadientes, y Alicia se quedó a solas con Martín en el pasillo de las conservas.

—Te escucho.

Martín respiró hondo.

—Quería pedirte perdón. Por todo. Por el acoso, por la agresión, por las palabras que te dije. Estaba enfermo, Alicia. No es una excusa, es una explicación. Después de que me detuvieran, me diagnosticaron un trastorno de personalidad narcisista. He pasado seis años en terapia, en la cárcel y fuera de ella. Y aunque sé que no merezco tu perdón, necesitaba decírtelo.

—No sé qué quieres que te diga.

—Nada. No espero nada. Solo quería que supieras que lo siento. De verdad. Y que me alegro de que seas feliz. Vi el documental, en la cárcel. Tienes una familia preciosa.

—Gracias.

—Cuídala. Cuida a tu hija. Y a Diego. Es un buen hombre.

—Lo sé.

—Bueno, ya está. He dicho lo que tenía que decir. —Martín esbozó una sonrisa triste—. Me voy. No volverás a verme.

Y sin añadir nada más, se dio la vuelta y desapareció por el pasillo de los congelados. Alicia se quedó clavada en el suelo, con el corazón latiéndole con fuerza. No sabía qué sentir. Rabia, alivio, compasión. Quizás un poco de todo.

Cuando volvió a casa y le contó a Diego lo ocurrido, él se quedó en silencio unos minutos.

—¿Y tú qué crees? —preguntó Alicia.

—Creo que la gente puede cambiar. Y creo que has sido muy valiente al escucharlo.

—No sé si ha sido valentía o estupidez.

—Valentía. La estupidez habría sido ponerte a discutir con él. Tú solo escuchaste. Eso es más difícil.

—¿Crees que debería perdonarlo?

—Eso solo puedes decidirlo tú. Pero a veces, perdonar no es para el otro. Es para uno mismo.

Alicia se quedó pensando en aquellas palabras. Martín había sido una sombra en su vida durante mucho tiempo. Quizás había llegado el momento de dejar que esa sombra se disipara para siempre.

1
Silvio González
Muy original
Ivan
Preciosa 💖
Yunior Rodríguez García
Megusto mucho esta novela👏
Maria luisa
Excelente trabajo.
Sara
Preciosa . Me gustó
Salma
preciosa🥰
Salma
Muy bonita novela
Salma
Muy linda novela👏
Loba
👏👏👏👏👏👏hermosa
Loba
muy bonita historia de amor.
Loba
Muy bonita historia 👏🥰
Sonia
Excelente 👌
Melody
Qué belleza de novela🥰
Jaly
Espectacular👏
Jaly
Excelente novela 👍👌
Betty
muy bien🥰
Betty
muy bonita la novela promete ser una buena
Liane
me gustó mucho la novela
Liane
super excelente ❤️
Virgo
Me gusta mucho la novela 🤩🤩🤩
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