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Las Veredas Del Alma

Las Veredas Del Alma

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Romance / Amor eterno
Popularitas:166
Nilai: 5
nombre de autor: marig

Tres amigos de la infancia. Un amor en secreto que finalmente se anima a nacer. Y un resentimiento silencioso dispuesto a destruirlo todo. Camila brilla con luz propia, Bruno es el chico de pocas palabras que daría la vida por ella, y Milena es la sombra que espera el momento exacto para actuar. Lo que empieza como un romance de escuela secundaria terminará atrapado en una red de manipulación, celos y una trampa mortal en lo profundo. Descubrí hasta dónde se puede llegar cuando la envidia se disfraza de amistad.

NovelToon tiene autorización de marig para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: El salto de los años y una nueva vecina

Dos años pueden parecer una eternidad o un suspiro, pero en las veredas de Neuquén, el tiempo corrió rápido. La Fiesta de la Otoñada y las lágrimas de arrepentimiento de Milena habían quedado en el pasado, sepultadas bajo meses de apuntes compartidos, tardes de mates en la plaza y la rutina del Colegio Comercial.

Milena había cumplido su promesa a la perfección: se transformó en la consejera fiel, la que ayudaba a Camila con los eventos del Centro de Estudiantes y la que le recordaba a Bruno las fechas de los exámenes para que no se colgara. Se había ganado una silla invisible pero permanente en el medio de la pareja. Camila la amaba como a una hermana y Bruno, aunque seguía siendo de pocas palabras, la respetaba como parte de su vida.

Ahora, con dieciséis años y cursando cuarto año, las cosas cambiaron. Camila ya no era la nena tímida del primer día; su carisma la había convertido en una de las referentes del colegio, y ya empezaba a mirar folletos de la universidad para estudiar Medicina. Bruno había pegado el estirón: más alto, de hombros más anchos y con una postura firme que llamaba la atención de las chicas de los cursos chicos, aunque sus ojos oscuros seguían teniendo una sola dueña.

El invierno de ese año trajo un cambio en la cuadra del barrio. La casa del fondo, que había estado deshabitada por meses, abrió sus ventanas.

Un sábado por la tarde, mientras Bruno ayudaba al papá de Camila a arreglar una pérdida de agua en el patio delantero, Milena cruzó la calle acompañada por una chica que nadie había visto nunca en el barrio.

-¡Hola, chicos! -saludó Milena con su habitual tono dulce, apoyándose en la reja-. Miren quién llegó. Ella es Sabrina, mi prima. Se vino a vivir de Allen para terminar el secundario acá en Neuquén.

Sabrina dio un paso al frente y se acomodó el pelo castaño oscuro con un movimiento lento. Tenía unos ojos felinos, una sonrisa canchera y una seguridad al caminar que contrastaba con la timidez del barrio. Llevaba una campera de cuero corta y calzas negras. Clavó la mirada directo en Bruno, que estaba de reojo secándose las manos con un trapo, con el torso marcado por el laburo de la tarde.

-Hola -dijo Sabrina, con una voz arrastrada, sosteniéndole la mirada a Bruno un segundo más de lo normal-. Mi prima me habló un montón de ustedes en el viaje. Dice que son los dueños de la cuadra.

-Qué hacés. Bienvenidos al barrio -respondió Bruno, tosco como siempre, dándole la mano con respeto.

Camila salió de la casa en ese momento, con el termo bajo el brazo, y enseguida se acercó a saludar con su calidez de siempre.

-¡Qué lindo, otra más para el grupo! Pasen, chicas, nos estábamos por tomar unos mates con los chicos.

-Ay, dale, Cami, nos re prendemos. Sabri está re perdida con las calles del centro y le decía que ustedes le pueden hacer el aguante para ir al Comercial el lunes -dijo Milena, dándole un codazo sutil a su prima.

Mientras Camila caminaba hacia la mesa del jardín charlando entusiasmada con Milena sobre los horarios del colegio, Sabrina se quedó un paso atrás. Miró a Bruno caminar hacia el banco de madera y después miró a Milena. Entre las dos primas se cruzó una mirada rápida, un código silencioso y oscuro que Camila no llegó a registrar.

Esa misma noche, en la habitación de Milena, la luz estaba apagada pero las pantallas de los celulares iluminaban las caras de las dos chicas. El cuaderno de las sombras ya no existía, pero el plan estaba más vivo que nunca.

-Te lo dije, Sabri -susurró Milena, cruzada de piernas en la cama-. Bruno es un dulce de leche, pero es re fiel. A Camila la tiene allá arriba, la ve como intocable. A esa no la sacás del medio con un bardo cualquiera.

Sabrina se limaba las uñas, sonriendo de costado con malicia en la penumbra.

-Ningún pibe es intocable, primita. Menos a los dieciséis años. Dejámelo a mí. Con el método que armamos, en dos semanas la delegada va a empezar a dudar de su propio novio. Cuando las pibas se ponen inseguras, meten la pata solas. Vos encargate de hacerle la cabeza a ella cuando yo empiece a moverme.

Milena sintió una satisfacción helada en el pecho. Había esperado dos años, tragándose el orgullo, sonriendo en los cumpleaños y fingiendo ser la amiga buena. El salto temporal la había hecho más paciente, y ahora, con Sabrina como su peón ideal, la demolición de Camila iba a empezar desde adentro de su propia seguridad.

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