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Renacer Contigo

Renacer Contigo

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Autosuperación / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Un matrimonio nacido de un acuerdo silencioso parecía destinado a la distancia, hasta que una decisión amenazó con arrebatarles todo. Entre ruinas, lágrimas y un campo de tulipanes, David y Elena descubrirán que el amor verdadero no nace perfecto, sino que se construye cuando el mundo se desmorona. A veces, el invierno más frío de la vida es solo la antesala de un nuevo florecer. Esta es la historia de una promesa rota por el miedo, un diagnóstico que cambió sus destinos y un amor inquebrantable que, treinta años después, sigue respirando en el corazón de quienes más los aman.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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 El reencuentro

Elena

El fin de semana llegó más rápido de lo que mis nervios podían soportar. Los últimos cuatro días se habían convertido en una tortura deliciosa de mensajes cortos, llamadas nocturnas y la cuenta regresiva en mi teléfono.

Mis amigas se habían encargado de recordarme cada cinco minutos que respirara, aunque ellas mismas estaban igual o más nerviosas que yo. Kim me había obligado a cambiarme de ropa tres veces la noche anterior, y Eli insistía en que un poco de brillo labial no mataba a nadie, aunque yo sentía que el corazón se me iba a salir por la garganta en cualquier momento.

—Si te desmayas, te aseguro que David lo toma como un cumplido, pero por favor hazlo después de que se besen —bromeó Dani mientras me empujaba suavemente hacia la puerta principal.

El sonido del timbre resonó en el pasillo como un martillazo en mi pecho.

Las risas de las chicas se detuvieron de golpe. Me quedé helada frente al espejo del recibidor, alisando por instinto la tela de mi vestido, sintiendo las manos frías y temblorosas.

—Ve —susurró Kim con una sonrisa genuina y los ojos brillantes de emoción.

Caminé con pasos lentos, como si el suelo quemara, hasta girar el picaporte y abrir la puerta.

Ahí estaba él.

La imagen de David que recordaba de nuestros peores días se había desvaneciendo por completo. Llevaba el cabello ordenado, la barba bien cuidada que le sentaba tan bien, y en su mirada ya no había rastro de esa sombra de apatía y dolor que lo consumía antes. Sus ojos marrones me miraban con una intensidad abrumadora, como si el mundo entero se hubiera reducido únicamente al espacio que había entre nosotros dos.

Sostenía un pequeño ramo de tulipanes amarillos, los mismos que había estado enviando durante meses, pero sus manos también temblaban ligeramente.

Ninguno dijo nada durante los primeros segundos. El silencio entre nosotros ya no era el de antes, ese que asfixiaba y distanciaba; era un silencio cargado de todo lo que habíamos callado, de lo que habíamos sufrido y de lo mucho que nos habíamos extrañado.

—Hola, Elena —su voz salió ronca, con un nudo evidente en la garganta.

Sentí que las lágrimas amenazaban con desbordarse por mis mejillas, pero esta vez no eran de tristeza. Una sonrisa temblorosa se dibujó en mis labios mientras el perfume a cedro y limpio que tanto recordaba invadía mis sentidos.

—Hola, David —respondí en un susurro.

Antes de que pudiera decir o hacer algo más, él dejó caer el ramo a un lado, dio un paso al frente y acorraló mi rostro entre sus manos cálidas. Sus dedos acariciaron mis mejillas con una devoción tan infinita que mi respiración se quebró.

Y entonces, sus labios encontraron los míos.

Fue un beso lento, desesperado y suave a la vez, como si ambos necesitáramos comprobar que esto era real, que no estábamos soñando. Todo el dolor, la ausencia y los meses de distancia se derritieron en ese único contacto. Sus brazos me rodearon con fuerza, pegándome contra su pecho, y por primera vez en mucho tiempo, sentí que finalmente estaba en casa.

Cuando nos alejamos despacio, con la respiración agitada y las frentes pegadas, David sonrió de esa forma ladeada que tanto me gustaba.

—Te lo prometí —susurró contra mis labios—. Vine a darte ese beso.

Mis lágrimas cayeron, pero esta vez reí, escondiendo mi rostro avergonzado en su hombro mientras él me abrazaba con más fuerza, dejándome claro que ya nunca más íbamos a soltarnos.

### David

El corazón se me quería salir del pecho; por fin era real, estaba vivo de verdad. Tener a Elena justo frente a mí me hacía sentir más vivo que nunca. Su mirada, su sonrisa, toda ella... Se veía tan radiante, mucho más hermosa que en mis mejores recuerdos.

Con un temblor en las manos, me dejo tomar de la mano para seguirla hasta la sala, donde sus amigas nos esperaban en silencio. Las tres me miraron con una mezcla de cautela y una sonrisa genuina.

—Chicas, él es David. Mi esposo —dijo ella con orgullo en la voz.

Sentí que mi respiración se detenía solo para confirmar que ella seguía siendo mía, que aún me llamaba así.

—Hola —saludaron todas al mismo tiempo.

—David, ellas son Kim, Dani y Eli —nos presentó Elena.

—Es un gusto conocerlas —respondí, saludando con la mano al aire, con una mezcla de timidez y gratitud.

Ellas respondieron de la misma manera, abriendo un poco más el círculo. Tomé aire, necesitaba sacarme este peso de encima.

—Quería... Yo quería agradecerles.

Todas me miraron con confusión y una ligera sorpresa en los ojos.

—De verdad les agradezco mucho lo que hicieron por mi esposa. Sé que no hice las cosas bien y estoy profundamente arrepentido de ello. Me alegra el alma saber que ella tuvo en quién refugiarse cuando no podía con su propia vida. De corazón, muchas gracias.

Las chicas sonrieron con nostalgia, ablandando la seriedad de sus rostros.

—Elena es... como nuestra hermana. No hay nada que agradecer, creo que ella habría hecho exactamente lo mismo por nosotras —respondió Eli con dulzura.

—Eso no significa que te vayas a portar mal otra vez —me amenazó Kim entrecerrando los ojos, aunque sin malicia.

—Te lo juro, no me imagino una vida sin ella —afirmé con firmeza, mirándola directamente a los ojos—. Así que, si de mí depende, jamás volveré a lastimarla. Nunca dejaré que sufra.

Elena me abrazó con fuerza, hundiéndose en mi pecho, y las chicas se unieron al abrazo en un círculo cálido que me devolvió la paz.

—Bueno, creo que nosotras debemos ir por algo de comer —anunció Eli de repente, llevándose a sus amigas con discreción para dejarnos solos. Sin embargo, Kim me hizo señas con sus dedos de que me estará vigilando. No pude evitar sonreír.

Elena tomó el ramo de tulipanes y lo llevó a la cocina. Mientras caminaba, observé de reojo los varios floreros distribuidos con elegancia en la sala y en el comedor; sonreí al darme cuenta de que, con toda probabilidad, eran los restos de los ramos que le había estado enviando cariñosamente todos los días de su ausencia.

—Te he traído un regalo —le dije acercándome a ella con el paso lento y seguro.

—No tenías por qué hacerlo —respondió con voz suave, tomando mi mano con delicadeza.

—Me pareció muy lindo, creo que te encantará —añadí, sacando de la chaqueta una pequeña cajita de terciopelo morado.

Elena la observó en completo silencio, sin apartar los ojos de mis manos. Al abrir la tapa, la sorpresa iluminó su rostro, abriendo los ojos de par en par con pura emoción.

—Está hermoso... —susurró, sacando el pequeño collar de su funda con una extremada precaución, como si temiera que se desvaneciera.

Comenzó a detallarlo con una mezcla de asombro y una alegría tan genuina que me contrajo el pecho.

—¿Dónde lo conseguiste? —preguntó, levantando la vista hacia mí.

—Lo mandé a hacer especialmente para ti —le confesé, tomando la joya con suavidad para quitársela de las manos y colocarla en su cuello.

Ella me dio la espalda de inmediato, apartando su cabello oscuro para permitirme cumplir con la tarea. El dije, con forma de tulipán en tonos rosados y esmeraldas, comenzó a brillar con fuerza contra su piel. Elena lo contemplaba reflejado en el espejo con los ojos anegados en lágrimas; no sabía que verla así, con esa paz renovada, me devolvería tanta tranquilidad. De verdad, lo único que deseaba era verla sonreír así por el resto de mis días.

Me acerqué un poco más, acortando los escasos pasos que aún nos separaban. Ella levantó la vista para mirarme y le devolví la sonrisa, cargada de toda la sinceridad de la que fui capaz.

—Perdóname —le susurré, sintiendo cómo la voz se me quebraba ligeramente—. Sé que fui un imbécil y que te hice sufrir de maneras que no merecías, pero aquí estoy. Te pido que, si todavía queda algo en ti para intentar algo conmigo, me des la oportunidad de tener el privilegio de estar a tu lado.

Ella sonrió con una hermosa mezcla de tristeza contenida y emoción desbordante.

—Si no estás lista, puedes pensarlo con calma —añadí rápidamente, sosteniendo sus manos temblorosas entre las mías—. Te esperaré el tiempo que sea necesario. Prometo ser paciente...

Elena ni siquiera esperó a darme una respuesta con palabras. La vi acortar la distancia con una lentitud infinita, alzándose de puntitas para regalarme un beso casto y tierno en los labios, antes de apartarse apenas unos milímetros para mirarme fijamente a los ojos.

—Sí... tienes la oportunidad de continuar conmigo —me dijo con el alma en la voz.

No lo dudé ni un segundo más; la tomé de la cintura y la atraje hacia mí para fundirnos en un beso profundo y apasionado que sellaba, de una vez por todas, nuestro nuevo acuerdo.

Estaba completamente dispuesto a empezar de cero con ella, a reconstruir cada piedra de nuestro camino. Nunca permitiría que se alejara de mi vida. No después de darme cuenta de lo hermoso y a la vez aterrador que se siente enamorarse de verdad por primera vez.

—Te amo —confesé con una sonrisa radiante, pegando mi frente a la suya al apartarnos.

No esperé una respuesta verbal de su parte; volví a besarla, esta vez con mucha más pasión e intensidad que antes, sabiendo que finalmente estábamos a salvo.

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Betty Saavedra Alvarado
Kiary mi sobrina Aitana tiene las paredes con sus rayones de colores son sus princesas no se los borramos llora ahora le pegamos papel sábana Cortita muy emotiva y familiar un final bello David y Elena juntos con sus traviesos retoños un abrazo desde mi Piura Perú
Kiary Valverde: 🤭🤭 mi hijo me rayo toda la pared 😭 me tocó volver a pintar 🤣😃🤣
total 1 replies
Lectora con visión 🥰
me ha encantado, es una historia muy buena, demasiado sentimental 💗😭
Lectora con visión 🥰
quiero más 👏👏👏👏
Lectora con visión 🥰
por qué yo no consigo hombres como este 😭
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo muy familiar Elena y David van a se padres
Betty Saavedra Alvarado
Ahora a luchar juntos saldrán adelante porque se aman
Betty Saavedra Alvarado
Elena David tiene que estar contigo luchar juntos el es tu esposo
Betty Saavedra Alvarado
Kiary un capítulo muy bello y amoroso
Betty Saavedra Alvarado
Elena y David desean estar juntos se extrañan
Betty Saavedra Alvarado
David tienes que asumir tus responsabilidades
Betty Saavedra Alvarado
David Elena después del regreso del viaje a conversar para volver a casarse y vivir juntos
Betty Saavedra Alvarado
Una boda un comienzo de una nueva vida
Betty Saavedra Alvarado
Elena dijiste no ahora sí te gusta David
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
David tienes que ser fuerte mamá pronto partirá
Betty Saavedra Alvarado
Mi madre partió un Lunes 18 de Mayo fue de repente que cerró sus ojos ella se llevó un pedacito de mi corazón la extraño mucho
Kiary Valverde: un abrazo desde la distancia🫂
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
David la vida sigue Elena es más fuerte que tú
Betty Saavedra Alvarado
David eres un cobarde todos perdemos a nuestras madres y seguimos adelante
Betty Saavedra Alvarado
Elena tu lo amas David nada de nada
Betty Saavedra Alvarado
David Elena te ama y tú le pides el divorcio
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