Solo había amado una vez en la vida, solo a ella, y después de mucho tiempo lo descubrí, verlos juntos causó en mi desesperación y debo ganar esta lucha.
Debo ganar su amor.
NovelToon tiene autorización de Vicky Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cap 13
Después de verlo dormido en la cama, abrazado a mis hermosos ángeles, sus palabras rondaron mi cabeza y me causaron ansiedad. ¿Qué le podía decir?
—Si acepto intentarlo... ¿iniciaremos como un par de novios? —se sentía tan estúpido decir eso, pero aquí voy—. Somos un par de esposos que no pasamos por ese proceso antes, ¿sabes? —él se rascó la nuca, luciendo aún más confundido—. Nos casamos y nos saltamos una infinidad de cosas que hacen las parejas normales, como salir a comer, tener citas, ir al cine, besarse bajo la lluvia y esas cosas.
Parecía una adolescente y lo odiaba. Pero ver a Cris compartir con su familia y saber que siguió adelante con su vida, mientras yo me quedé en el pasado, negándome a vivir ciertas cosas y a sentir... me hizo reaccionar. Así que aquí va mi salto de fe. Obviamente no esperaré mucho para tener sexo; es algo vital para el ser humano y yo he vivido en esta sequía por ocho años. ¿Pero y Mark? ¿Dejará a su amante por mí? ¿Dejará de verla, de estar con ella? Bueno, al menos tengo algo a mi favor: él se quedará en esta casa, y para verse con alguien y tener una aventura tendría que ausentarse por mucho tiempo, ¿o me equivoco?
—Acepto. Es más, mañana tendremos nuestra primera salida al cine juntos. ¿Estás de acuerdo? —aceptó tan rápido, así de buenas a primeras—. Pero quiero pedirte algo ahora, en este preciso momento —asentí—. Me muero por devorar tus labios; es algo que he deseado hacer desde hace mucho.
¿Qué? Mark me estaba pidiendo un beso. Asentí con tanto entusiasmo que ni yo me lo creí.
Mark acercó sus labios a los míos. El beso fue suave al comienzo; me sentía nerviosa, pero fue escalando a tal punto que terminé a horcajadas sobre él. Sentí cómo su miembro se endureció y yo estaba más que lista para dejarme llevar. Pero la puerta se abrió de golpe.
—¿Hija? Tu pad...
—¡Madre, por Dios, toca la puerta!
—Lo siento, lo siento. Los dejo para que continúen.
Para cuando lo dijo, yo ya me había bajado de un salto y Mark se había cubierto la entrepierna con una almohada. Salí de inmediato de la habitación, completamente avergonzada y ruborizada.
—Mamá, lamento lo que viste.
—Te diría que no me preocupa, pero por favor, cierren las puertas.
—Estaba cerrada, madre.
—Sí, Vero, pero para eso inventaron el seguro. Tu padre y yo vamos a estar en el jardín tomándonos unas copas; los queríamos invitar, pero lo mejor es que prosigan en lo suyo.
Me quería morir; era lo último que quería que pasara: que nos vieran en una situación tan comprometedora.
—Gracias, mamá. Le diré a Mark para que bajemos a celebrar la firma del proyecto —ella solo asintió y se retiró por el pasillo.
Nuestra habitación está alejada de las otras. La casa tiene cuatro alcobas; Mark la había remodelado como un regalo para mis padres, pero como nosotros nunca teníamos acción, jamás me había sentido tan incómoda como hoy. Y si yo me hubiese dejado llevar... nos habrían escuchado en toda la casa. Si me emocionaba mucho... ¡por favor, qué estoy pensando! No es que esté frustrada, he logrado el clímax sola, así que no tengo tanta tensión allí... ¿o sí?
Sacudí la cabeza y caminé de regreso a la habitación, pero Mark no estaba en la cama. Escuché la regadera y me acerqué a la puerta del baño, sospechando de inmediato lo que estaba haciendo. Mark bufaba, gruñía y gemía; su placer me descontroló por completo. No soportaré mucho tiempo esperando el "momento adecuado". Mi mano tomó por inercia la perilla de la puerta y, justo cuando iba a abrir, se escuchó el jadeo de la liberación. Sentí que algo dentro de mí se contraía y me imaginé haciendo cosas indebidas con mi esposo.
Salí huyendo de la habitación como alma que lleva el diablo. Me sentía caliente en todos los sentidos.
—¿Qué tienes, hija? —dijo mamá al verme—. ¿Vas a celebrar el nuevo proyecto de tu esposo así? —me señaló de pies a cabeza; ni siquiera me había puesto una bata—. Vero, sé que algo raro te traes, y espero que no sea ese tipo el que te tiene así.
—Ay, mamá, ese tipo es el menor de mis problemas. Es más, sí tengo problemas, pero no es con él.
—¿Mark? —mamá se llevó las manos a la boca—. ¿Está haciendo algo de lo que nos debamos preocupar?
—No, mamá, por favor. Sabes que amo a Mark. Es solo que... a veces me siento como una adolescente con él.
—Está bien, mi amor. Las relaciones siempre son mejor así; míranos a tu papá y a mí, la llama de la pasión aún no se ha extinguido.
—¡MAMÁ! Por todos los cielos, deja de decir esas cosas.
—Mi niña, no eres una virgencita. Además, no hay niños cerca; las nenas están en la habitación con la nana. Esa mujer no me las deja consentir, parece celosa.
—Madre, sabes que ella las ha cuidado desde que nacieron. No puedes sentirte celosa tú, ¿no crees?
—Cierto, cierto. Ahora ve a ponerte algo; vamos a tomarnos una botellita en el jardín.
Asentí y caminé de nuevo hacia la habitación. Esta vez, toqué la puerta para no encontrarme a Mark en paños menores.