NovelToon NovelToon
Entre La Hacienda Y El Corazón

Entre La Hacienda Y El Corazón

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor eterno
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Descripción

Maximiliano, un joven de 24 años, hereda la hacienda de su padre, Emiliano. Desde muy pequeño lo veía dirigir con firmeza y respeto a sus empleados, aprendiendo el valor del trabajo, la responsabilidad y el esfuerzo. Ahora, convertido en el nuevo patrón, asume el reto de continuar el legado familiar. Lo que nunca imaginó fue que ese mismo lugar cambiaría su vida para siempre. Cuando una humilde campesina llega a trabajar a la hacienda, sus caminos se cruzan de una forma inesperada. Entre jornadas de campo, dificultades y sentimientos que crecen en silencio, ambos descubrirán que el amor puede florecer donde menos se espera.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: Un nuevo amanecer

El canto de los gallos sonó antes de que saliera el sol. Abrí los ojos y miré por la ventana de mi habitación. El cielo apenas comenzaba a aclararse y una neblina cubría los potreros de la hacienda. Me levanté, me puse una camisa de cuadros, un jean, mis botas vaqueras y el sombrero que había sido de mi papá.

Bajé a la cocina y encontré a mi mamá preparando el desayuno.

—Buenos días, mijo.

—Buenos días, mamá.

Ella me sirvió una taza de tinto bien caliente.

—Hoy tenés mucho trabajo, ¿cierto?

—Sí, ma. Hay que revisar los potreros, el ganado y organizar a los muchachos porque esta semana llega bastante trabajo.

Después de desayunar salí al patio. Mi caballo ya estaba listo. Le acaricié el cuello antes de montarlo.

—Bueno, viejo, vamos a trabajar.

Recorrí toda la hacienda mientras el sol comenzaba a iluminar las montañas de Antioquia. Siempre me gustaba revisar que todo estuviera en orden antes de que los trabajadores empezaran sus labores.

Al llegar al establo ya estaban varios empleados esperándome.

—¡Buenos días, patrón! —saludaron casi al mismo tiempo.

—Muy buenos días, muchachos. ¿Cómo amanecieron?

—Muy bien, gracias a Dios.

Me bajé del caballo y empecé a dar las indicaciones del día.

—Bueno, muchachos, pongan mucha atención. Don José, usted se lleva a cuatro hombres pa'l potrero del norte. Hay que revisar las cercas porque anoche cayó un aguacero bravo y no quiero que el ganado se vaya a salir.

—Sí, patrón.

—Don Ricardo, llévese otros tres pa' limpiar el establo y revisar los bebederos. Si encuentran alguno dañado, me avisan de una.

—De una, patrón.

Miré hacia otro grupo.

—Camilo, vea pues. Hoy me organiza la bodega. Quiero los bultos bien acomodados y el inventario listo antes del mediodía.

—Queda listo, don Maximiliano.

—Y ustedes dos —dije señalando a otros trabajadores— revisen los tractores. El que tenga alguna falla no sale a trabajar hasta que esté reparado. No quiero accidentes.

—Entendido, patrón.

Mientras todos comenzaban sus labores, seguí caminando por la hacienda observando que cada uno cumpliera con su trabajo.

Un rato después llegué hasta el corral donde estaban vacunando unas reses.

—¿Cómo va todo por acá?

—Todo muy bien, patrón.

—No afanen el ganado. Háganlo con calma. Un animal estresado puede lastimarse.

—Sí, señor.

Eso era algo que mi papá siempre me enseñó: trabajar con respeto por los animales y por las personas.

Más tarde pasé por los cultivos.

—Don Ernesto.

—Dígame, patrón.

—Necesito que hoy mismo revisen las matas de café del lote tres. He visto algunas hojas amarillas y quiero saber qué está pasando.

—No se preocupe. En un rato voy con los muchachos.

—Perfecto.

Seguí mi recorrido saludando a todos. Me gustaba que los trabajadores sintieran confianza conmigo.

—¿Cómo sigue su señora, don Luis?

—Mucho mejor, gracias por preguntar.

—Me alegra mucho. Cualquier cosa que necesite me avisa.

—Muchas gracias, patrón.

Mientras caminaba recordé a mi papá. Él conocía el nombre de cada trabajador y también el de sus familias. Yo quería seguir ese mismo ejemplo.

Al mediodía nos reunimos bajo un gran árbol para descansar un rato.

—Patrón, ¿quiere almorzar con nosotros? —preguntó uno de los trabajadores.

Sonreí.

—Claro que sí. Todos somos parte de esta hacienda.

Nos sentamos a comer fríjoles, arroz, carne y tajadas mientras hablábamos del trabajo y de las lluvias que habían caído durante la semana.

Uno de los empleados comentó:

—Don Maximiliano, usted se parece mucho a don Emiliano.

Sentí un nudo en la garganta.

—Eso espero. Mi papá fue un gran hombre y todos los días trato de hacer las cosas como él me enseñó.

Los trabajadores asintieron con una sonrisa.

Cuando terminó el descanso me levanté.

—Bueno, muchachos, manos a la obra. Todavía queda mucho día por delante. Trabajen con cuidado y cualquier novedad me llaman enseguida.

—¡Sí, patrón!

Volví a montar mi caballo y recorrí nuevamente la hacienda. Mientras observaba las montañas, sentía que todo marchaba bien. Sin embargo, no sabía que muy pronto tendría que contratar más personal para afrontar el trabajo que se acercaba.

Y sin imaginarlo, esa decisión cambiaría mi vida para siempre.

1
Ana Claudia Trejo Gamez
más capitulos 🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play