Reencarnado en un mundo de magia y aventuras, Ren solo quiere una vida normal. El problema es que todo a su alrededor insiste en convertirlo en algo que no quiere ser.
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Capítulo 13: Una situación difícil de explicar
El callejón quedó en silencio.
Solo se escuchaba la respiración agitada de las dos gemelas y el leve sonido del viento entrando desde la calle principal.
Los chicos seguían inconscientes en el suelo.
Esparcidos por todas partes.
—
Ren observó alrededor unos segundos.
Luego volvió a rascarse la nuca.
—…
—Definitivamente esto se salió un poco de control.
—
Alicia lo miró en silencio.
—
Un poco…
—
Luego desvió la mirada hacia los chicos tirados.
—
Los derrotó demasiado rápido.
—
Sin usar magia visible.
Sin esfuerzo aparente.
—
Eso era precisamente lo preocupante.
—
Finalmente, Alicia salió del callejón.
—Voy a llamar a los guardias.
—
Ren parpadeó.
—¿Eh?
—
Pero ella ya había comenzado a caminar hacia la calle principal.
—
Unos segundos después—
Se escucharon pasos apresurados.
—
Dos guardias entraron rápidamente al callejón junto con Alicia.
—
Y entonces se detuvieron.
—
Silencio.
—
Sus ojos recorrieron la escena:
chicos inconscientes
armas en el suelo
marcas de impacto en las paredes
y en medio de todo…
Ren.
Parado tranquilamente.
Con una tortuga sobre la cabeza.
—
El ambiente se volvió incómodo.
—
Uno de los guardias miró lentamente a Ren.
Luego a los chicos.
Luego otra vez a Ren.
—
—…
—
Ren levantó ligeramente ambas manos.
—No me miren así.
Pausa.
—Solo les advertí.
—
Silencio absoluto.
—
Uno de los guardias miró a un chico inconsciente incrustado parcialmente contra unas cajas rotas.
—
—…¿Esto es una advertencia?
—
Ren desvió ligeramente la mirada.
—Bueno…
Pausa.
—No escuchaban mucho.
—
Alicia cerró los ojos un instante.
Como si intentara contener un suspiro.
—
Las gemelas seguían detrás de Ren, claramente más tranquilas ahora.
Una de ellas habló nerviosamente:
—Él nos ayudó…
—
La otra asintió rápidamente.
—Sí. Ellos comenzaron todo.
—
Los guardias intercambiaron miradas.
—
Conocían a algunos de los chicos tirados.
Y honestamente…
la situación no les sorprendía demasiado.
—
Uno de los guardias terminó suspirando.
—Otra vez ustedes…
Murmuró mientras observaba a los inconscientes.
—
Ren ladeó ligeramente la cabeza.
—Entonces sí eran problemáticos.
—
—Bastante.
—
Silencio.
—
El guardia volvió a mirar a Ren.
Esta vez con más atención.
—
Cabello oscuro.
Ojos marrones.
Ropa extraña.
Y esa tortuga.
—
Definitivamente no parecía alguien común.
—
—¿Quién eres exactamente?
—
Ren abrió la boca…
pero Alicia habló primero.
—Es mi invitado.
—
Los guardias se quedaron quietos inmediatamente.
—
—¿Invitado de la princesa Alicia…?
—
Ren miró discretamente hacia Alicia.
—
Eso suena bastante importante.
—
Uno de los guardias aclaró la garganta rápidamente.
—Entiendo.
—
El ambiente cambió por completo.
—
Ahora ya no miraban a Ren como sospechoso.
Sino como alguien…
que no podían tratar a la ligera.
—
Ren notó el cambio de inmediato.
—…
—Definitivamente ser princesa ayuda mucho.
—
Alicia lo miró de reojo.
—A veces.
—
Pausa.
—
Uno de los guardias volvió a observar los daños del callejón.
Luego miró otra vez a Ren.
—
—Aun así…
Pausa.
—Eso sigue siendo demasiada fuerza para una advertencia.
—
Ren guardó silencio unos segundos.
Luego respondió honestamente:
—Sí…
Miró a los chicos inconscientes.
—Creo que aún no controlo bien mi fuerza aquí.
—
Alicia escuchó eso en silencio.
—
Y por alguna razón…
esa respuesta le preocupó más que toda la pelea.
Capítulo 13: Una situación difícil de explicar (Parte 2)
El callejón seguía lleno de tensión.
Los guardias comenzaban a llevarse a los chicos inconscientes mientras murmuraban entre ellos sobre lo ocurrido.
Ren, por su parte, seguía de pie con una expresión tranquila… aunque ligeramente confundida por toda la atención que estaba recibiendo.
—
Alicia soltó un pequeño suspiro.
Uno largo.
Cansado.
—
—Aaah…
Ren giró ligeramente la cabeza hacia ella.
—¿Qué pasa?
—
Alicia lo miró unos segundos antes de hablar.
—¿No te das cuenta de que salvaste a mis sirvientas?
—
Ren parpadeó.
—…¿Eh?
—
Sus ojos se movieron hacia las dos chicas pelirrojas.
Ahora que las observaba mejor, ambas estaban acomodando nerviosamente su ropa mientras intentaban recuperar la compostura.
—
Una de ellas dio un pequeño paso al frente.
—M-Mucho gusto…
—
La otra inclinó ligeramente la cabeza.
—Gracias por ayudarnos.
—
Ren las observó unos segundos.
Luego volvió a mirar a Alicia.
—Espera…
Pausa.
—¿Ellas trabajan para ti?
—
Alicia asintió suavemente.
—Sí.
—
Las gemelas hicieron una pequeña reverencia casi al mismo tiempo.
—Yo soy Arit.
—Y yo Lily.
—
Ren las miró.
Luego miró otra vez a Alicia.
—
—…
—
—Qué coincidencia tan problemática.
—
Alicia cerró los ojos un instante.
—Empiezo a pensar que atraes problemas naturalmente.
—
Ren levantó ligeramente una ceja.
—Yo no hice nada.
—
Silencio.
—
Alicia lo miró fijamente.
Luego señaló discretamente el callejón destruido detrás de él.
—
Ren desvió la mirada.
—…
—Bueno… casi nada.
—
Arit y Lily se miraron entre sí.
Claramente confundidas.
—
Porque el chico que acababa de derrotar a varios hombres él solo…
actuaba como si realmente no entendiera lo absurdo de la situación.
—
Lily fue la primera en hablar nuevamente.
—De verdad gracias…
Pausa.
—Pensamos que nadie iba a intervenir.
—
Ren volvió a mirarlas.
Su expresión se suavizó apenas.
—No fue gran cosa.
—
Arit negó rápidamente.
—¡Sí lo fue!
—
Ren se quedó en silencio unos segundos.
Luego respondió con honestidad:
—Solo hice lo que cualquiera debería hacer.
—
Las gemelas lo observaron sorprendidas.
—
Alicia también.
—
Porque en ese mundo…
no todos actuaban así.
—
Ren suspiró suavemente.
—Además…
Pausa.
—Realmente eran bastante malos acosando.
—
Por un instante—
Arit soltó una pequeña risa.
Lily intentó contener la suya.
—
Incluso Alicia desvió ligeramente la mirada para ocultar una leve sonrisa.
—
El ambiente finalmente comenzó a relajarse un poco.
—
Mientras tanto…
la pequeña tortuga seguía sobre la cabeza de Ren.
Girando lentamente.
Como si observara todo aquello con absoluta tranquilidad.
—
Y alrededor de ellos…
varias personas comenzaban a mirar discretamente al extraño humano.
—
El rumor sobre él…
ya empezaba a moverse dentro del reino.