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LA LEYENDA DE LA ESPADA DE FUEGO

LA LEYENDA DE LA ESPADA DE FUEGO

Status: En proceso
Genre:Magia / Mundo mágico / Acción / Espadas y magia / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Cristian David Leon

Leónidas, un mago de bajo rango intentará llegar a la cima como el número uno en su clase como novato recién llegado. La academia del reino de Grand Village esconde secretos tras sus muros, Leónidas junto a sus amigos intentarán llegar al fondo de ellos mientras se desarrolla como mago y se convierte en el más fuerte de todos.

NovelToon tiene autorización de Cristian David Leon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

DOS PRODIGIOS DE AGUA

Era un gran día en la Academia de Magia de Grand Village. El sol brillaba sobre las torres imponentes del castillo, donde estudiantes de todas las edades caminaban por los jardines, cargados de libros de hechizos y varitas relucientes.

En una de las aulas, la Profesora Jill, se dirigía a su clase de primer año con una sonrisa expectante.

—Hoy tenemos examen práctico —anunció—. ¿Están preparados?

Blake, levantó la mano de inmediato.

—¿De qué se trata, Profesora Jill?

La profesora ajustó sus gafas antes de responder.

—Hoy irán contra la clase uno-uno. Harán una comparación de nivel.

Un alumno anónimo murmuró en voz baja, con un tono de resignación: "Perfecto, nos humillarán...".

Leonidas, sentado al fondo con su aura de fuego latente, simplemente puso un punto en su cuaderno, sin decir nada.

—No se desanimen —intervino la Profesora Jill, captando el susurro—. No lucharán entre ustedes...

Deila, frunció el ceño con preocupación.

—¿Creen que tengamos oportunidad de ganarles?

Leonidas levantó la vista, su voz firme y calmada.

—Solo hay que demostrarles que podemos aguantar en un combate, ¿no es así?

—Correcto —asintió la profesora—. Tal como dijo Leonidas, solo deben demostrar su nivel. Tanto defensivo como de ataque.

Blake guardó silencio, pero su mente bullía de pensamientos.

Más tarde, el grupo se trasladó al salón de prácticas de la academia, un amplio auditorio con barreras mágicas para contener los hechizos. Allí los esperaba Hitoka.

—Sean bienvenidos —saludó—. Soy Hitoka, hoy seré su supervisor.

Un alumno exclamó asombrado: "¡Increíble, el número diez en persona!".

Deila asintió. "Debe ser fuerte".

Hitoka sonrió modestamente.

—Me halagan, pero ustedes podrán llegar al mismo nivel al terminar de graduarse.

Gin, exclama con indiferencia.

—Jum, solo dinos que hacer, señor.

—De acuerdo —continuó Hitoka, ignorando el comentario—. Los enfrentamientos serán así...

Comenzó a pasar lista de los duelos, asignando parejas. Finalmente, anunció:

—Deila se enfrentará contra Gin.

Gin miró a Deila con una sonrisa burlona, riéndose mientras le sacaba la lengua.

—Esto será fácil.

Deila se quedó en silencio, tensa.

Blake se acercó a ella para animarla.

—Tranquila, Deila, puedes vencerla.

—Blake... —murmuró ella, agradecida.

Hitoka prosiguió.

—Tokata se enfrentará a Blake...

Blake miró a su oponente, Tokata, con expresión seria.

Blake pensó para sí: "Hermano...", mientras observaba a Tokata.

—Y el último combate será entre Leonidas y... Joan.

Joan, un mago confiado, replicó:

—Mas te vale aguantar más de un minuto.

Leonidas no respondió, pero Deila se volvió hacia él.

—Leonidas, solo recuerda tu entrenamiento. Puedes hacerlo.

—Lo sé —dijo él simplemente.

Los combates entre alumnos se fueron desarrollando durante el día. Algunos terminaban con maldiciones de derrota: "Maldición, perdí...". Otros con reconocimiento: "Me derrotaste, buena pelea".

Finalmente, Hitoka llamó al siguiente duelo.

—Siguiente combate: Gin contra Deila. Pasen al centro.

Deila y Gin se posicionaron en el centro del salón. Gin la miró con desdén.

—Veamos de qué estás hecha...

Deila permaneció callada, concentrada.

En el despacho del director, Bale y la Profesora Jill observaban por la ventana.

—La hija de ^@x+&, contra otra maga de agua —comentó el Director Bale—. Qué combate tan interesante, dos magas de agua... ¿Quién crees que gane, Jill?

—Deila es fuerte, pero la magia de Gin es más elevada —respondió Jill.

—Ya veo... —musitó Bale.

De vuelta al salón, Hitoka dio la señal.

—Bien, a mi señal darán comienzo... —levantó la mano y la bajó—. ¡Luchen!

Gin actuó primero, lanzando un ataque desde lejos.

—Diosa del agua, absorbe a mis enemigos con tu poder... ¡Tridente de Poseidón!

Deila respondió rápidamente.

—Diosa del agua, protégeme con tu manto... ¡Muro de agua!

El ataque de Gin chocó contra el muro de Deila. Aunque el muro lo detuvo en gran parte, una porción del tridente tocó a Deila, causándole un rasguño.

—Maldición, eso estuvo cerca... —jadeó Deila.

Apenas me hizo un rasguño, su poder es más elevado que el mío..., pensó, sintiendo la diferencia.

Hitoka observó impresionado. El tridente de Poseidón, un ataque de nivel veinte, nada mal para una niña..., reflexionó mientras veía el combate.

Aun así, que Deila lograra defenderse de ese ataque demostraba su nivel defensivo.

El duelo se extendió, con ambas magas intercambiando hechizos. Deila respiraba agitada. Ya estoy llegando a mi límite..., pensó. Solo debo aguantar un poco más.

Gin, frustrada, decidió escalar.

—Ya me estoy cansando de ti. Tendré que usar mi ataque más fuerte... ¿No era el tridente de Poseidón?

Se posicionó para un nuevo conjuro, adoptando una pose peculiar con las manos.

Deila se alarmó. ¿Qué es esa posición de manos?, se preguntó.

Gin cantó:

—Diosa del agua, arrastra tu poder sobre mis enemigos... Y ahógalos... ¡Tsunami de Poseidón!

Deila entró en pánico. ¿Cómo se supone que me defienda de ese ataque?

Hitoka vio el peligro. Esto es malo, tendré que intervenir...

Un hombre misterioso lo detuvo, agarrándolo del brazo.

—Espera, Hitoka.

Hitoka se detuvo, sorprendido.

Deila, en un último esfuerzo, invocó:

—Diosa del agua, protégeme con tu poder y contrarresta su ataque...

El tsunami chocó contra la defensa de Deila. Ella logró pararlo, pero el esfuerzo la dejó inconsciente en el suelo.

—Jum, se acabó —dijo Gin con indiferencia.

Hitoka declaró:

—La ganadora... es Gin.

Leonidas y Blake gritaron al unísono: "¡Deila!".

Hitoka se acercó rápidamente.

—Hay que llevarla a la enfermería. Yo me encargo.

—Sigamos con los combates mañana —anunció—. Vuelvan a sus salones.

Leonidas y Blake miraron a Gin con enojo.

Gin se encogió de hombros.

—No me vean así, perdedores.

Gin se retiró al salón junto a los demás alumnos.

Blake se volvió hacia Leonidas.

—Mañana será nuestro combate, Leonidas. Vamos, volvamos a clases.

Leonidas asintió en silencio.

Mientras tanto, en el despacho del director, Bale y Jill comentaban el duelo.

—Vaya combate —dijo Bale.

—Quién diría que una niña de primer año podría tener tal poder defensivo —agregó Jill—. Era de esperarse, aunque el poder defensivo de Deila fue digno de una prodigio...

—Este año estamos llenos de prodigios —reflexionó Bale.

—Mañana será el combate de Joan y Tokata —recordó Jill.

—Ansío ver esos combates —dijo Bale.

—Si me disculpa, señor, volveré a clases.

—De acuerdo, Jill. Cualquier cosa, infórmame.

—Sí, señor.

Jill salió del despacho.

Bale se quedó solo, murmurando para sí: "Qué interesante...".

1
Camila Surita
me encantaaa
Yolanda Leon
muy bueno, me encanta
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