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Selena Y El Don De Las Tinieblas

Selena Y El Don De Las Tinieblas

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:2.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Edna Garcia

Traicionada por su propia hermana y sacrificada como moneda de cambio por su familia, Selena Sanches vio cómo sus sueños de amor se derrumbaban cuando Ingrid falsificó sus exámenes prenupciales.
Considerada “estéril”, Selena fue descartada por Cássio Álvarez, el hombre que juró amarla y con quien iba a casarse… pero él decidió casarse con Ingrid sin dudarlo.

Humillada y sin apoyo, Selena creyó que nada podía empeorar, hasta que su padre la ofreció como esposa al misterioso y temido Henrico Garcês, un mafioso al que nadie jamás se atrevía a mirar a los ojos. Un hombre que vive en las sombras, rodeado de rumores, poder… y peligro.
Ahora, unida a un desconocido que inspira tanto miedo como fascinación, Selena deberá descubrir si este matrimonio forzado será su ruina…
o su salvación.

NovelToon tiene autorización de Edna Garcia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Selena se estaba sirviendo una copa de espumante cuando se dio cuenta de que Henrico se alejaba momentáneamente para conversar con algunos empresarios influyentes. Aprovechando la brecha, alguien surgió a su lado.

Cássio.

Estaba visiblemente afectado desde el momento en que ella entró en la fiesta.

Ahora, reuniendo coraje, se detuvo frente a ella.

—Selena… —comenzó él, con la voz baja—. Estás… diferente.

Tragó saliva.

—Estás muy bonita.

Selena arqueó una ceja, sin una pizca de emoción en el rostro.

—Cássio… pena que no puedo decir lo mismo de ti.

Le dio un sorbo al espumante.

—Sigues siendo el mismo idiota. Tal vez hasta un poco peor… ahora eres un títere de Ingrid.

El rostro de él palideció.

—Selena, yo… yo quise hacer un cumplido. No necesitabas atacarme así.

Ella esbozó una pequeña sonrisa irónica.

—No estoy atacando. Solo estoy siendo sincera, algo que tú nunca tuviste el coraje de ser conmigo.

Antes de que Cássio pudiera responder, una presencia firme surgió detrás de ella.

El perfume, el calor, la mano posándose suavemente en su cintura.

Henrico.

Se acercó como un lobo protegiendo a su hembra.

—Ya tuviste tu tiempo para halagarla —dijo Henrico, con la voz baja, pero cargada de autoridad.

—Ahora ella me pertenece.

Se inclinó y besó la cabeza de Selena, acariciando su oreja con un beso lento que dejó a Cássio sin piso.

—Y solo yo puedo halagar a mi esposa.

Cássio tartamudeó:

—L-lo siento… solo quise ser educado…

Henrico entrelazó los dedos con los de Selena, dejando claro que ella no estaba sola ni por un segundo.

—Guarda tu elogio para Ingrid —dijo Selena, ahora con una suavidad afilada como una lámina—. Como dijo mi marido… soy una mujer comprometida y muy feliz.

Cássio bajó la cabeza, sin saber a dónde mirar.

Pero antes de que pudiera huir, Silvia Vieira, su madre, apareció.

Toda arreglada con un vestido dorado llamativo y un aire de superioridad que solo las mujeres sin carácter pueden llevar.

—Vaya, vaya… —dijo Silvia, forzando una sonrisa hipócrita—. ¿Selena intentando menospreciar a mi hijo solo por un elogio inocente?

Selena se giró con calma.

—Señora Silvia.

Silvia cruzó los brazos.

—No queriendo ofenderte a ti ni a tu marido, claro… pero todos sabemos que a mi hijo realmente le gustabas.

Pausa dramática.

—O mejor… él te amaba.

Se aseguró de hablar alto para que otros escucharan.

—Pero Cássio necesitaba una esposa que pudiera darle hijos. La familia Vieira necesita un heredero… ya que Cássio es nuestro único hijo.

Henrico frunció el ceño, pero Selena levantó la mano, pidiéndole que no interviniera.

Ella misma respondió, con elegancia afilada y mortal.

—Entiendo perfectamente su punto de vista —dijo Selena, con serenidad.

—Realmente, yo no era suficiente para la familia Vieira.

Silvia esbozó una sonrisa victoriosa.

Pero Selena no había terminado.

—Solo espero que Ingrid quede embarazada rápido.

Tomó un sorbo de espumante.

—Así ella finalmente podrá dar el tan soñado heredero que ustedes tanto quieren.

Silvia abrió los ojos como platos.

Cássio se puso pálido.

Algunos invitados tosiéron para disimular la risa.

Selena completó, con un brillo de desafío en los ojos:

—Y quién sabe así… ustedes finalmente me dejen en paz.

Henrico sonrió de lado y atrajo a Selena por la cintura, dejando claro para todos:

—¿Puedo decir algo? —murmuró Henrico en su oído—. Eso fue impecable, mi linda esposa.

Silvia y Cássio quedaron congelados en medio del salón.

Selena, por primera vez, sintió que ya no era la niña humillada.

Ella era la esposa del Don.

Y nadie allí tenía el coraje de enfrentarla ahora.

La fiesta estaba en su apogeo cuando Rodrigo Sanches avistó a Henrico nuevamente.

Había estado observando al Don desde lejos toda la noche: la postura impecable, el respeto que arrancaba de los invitados, el miedo silencioso que provocaba en los hombres más influyentes de la región.

Rodrigo percibía todo eso y, dentro de él, crecía una ambición peligrosa.

—Si tengo a Henrico a mi lado… puedo dominar más territorios.

Ganar más contratos.

Ser temido. Respetado.

Puedo volver a ser alguien grande…

Y así, movido por la codicia, Rodrigo se acercó a Henrico y Selena, fingiendo una sonrisa cordial.

—Yerno querido… —comenzó Rodrigo, forzando simpatía—. Qué honor tenerte aquí. Estaba ansioso por conversar contigo sobre algunos… asuntos interesantes.

Henrico se giró despacio, sujetando la cintura de Selena con firmeza.

La mirada de él era fría, calculada.

—¿Asuntos? —preguntó el Don—. ¿Qué tipo de asuntos, Rodrigo?

Rodrigo se acercó aún más, con la voz baja, como quien intenta negociar:

—Ah, sabes cómo es… negocios de la familia…

Un pequeño cargamento que puedo conseguir con mis contactos…

Y quién sabe si futuramente asociemos nuestros intereses…

Henrico lo interrumpió abruptamente, sin siquiera pestañear.

—Rodrigo, ¿estás intentando usarme?

Algunos invitados cercanos se giraron discretamente para escuchar.

Rodrigo tragó saliva, pero intentó mantener el disfraz.

—No, claro que no… solo pensé que con tu influencia y mi experiencia… podríamos ayudarnos… y—

Henrico levantó la mano, pidiendo silencio.

La expresión de él cambió.

Se puso dura.

Afilada.

Mortal.

—Rodrigo… me repugnas.

El salón quedó en silencio.

Algunos hombres hasta se atragantaron con la bebida.

Rodrigo abrió los ojos como platos.

—¿Cómo es…?

Henrico dio un paso hacia adelante, quedando a centímetros de Rodrigo, pero sin nunca soltar la mano de Selena.

—Te atreves a hablarme sobre lealtad, negocios, sociedades…

¿cuando fuiste el primero en vender a tu propia hija para ganar dinero?

Rodrigo quedó estático, incapaz de responder.

Henrico se acercó aún más.

—Maltrataste a Selena por años.

La hiciste sentir pequeña.

Descartable.

Invisible.

Henrico sujetó la barbilla de Selena con delicadeza y la giró levemente, para que Rodrigo viera el brillo de sus ojos.

—Y ahora… mírala.

Algunos invitados suspiraron.

Otros sonrieron discretamente.

Selena estaba radiante.

Henrico continuó:

—Ella renació.

Ella brilla.

Ella es fuerte.

Y ella es mi esposa.

Rodrigo se puso rojo, temblando de rabia y vergüenza.

Henrico concluyó, en voz alta, para que todos escucharan:

—Quien le ponga un dedo encima…

quien la humille…

quien intente usarla…

Inclinó el rostro hacia adelante, con una mirada que haría que cualquier hombre cayera de rodillas.

—…ganará mi odio eterno.

Y, Rodrigo… ya te lo has ganado.

Un silencio pesado dominó el salón.

Rodrigo intentó reaccionar:

—Henrico, yo… ¡yo soy el padre de ella!

Henrico sujetó la cintura de Selena aún más firme.

—¿Padre?

Él rio con desprecio.

—Padre es quien protege.

Padre es quien apoya.

Padre es quien levanta, no quien derrumba.

Rodrigo palideció.

—Jamás voy a respetar a un hombre que descartó a su propia hija como hiciste tú.

Henrico miró a Selena y sonrió suavemente.

—Y jamás permitiré que alguien la trate como tú la trataste.

El Don entonces se giró hacia Selena.

—Vamos, mi esposa,

No pierdas ni un minuto más hablando con gente pequeña.

Selena pasó al lado de Rodrigo erguida, elegante, verdadera reina, y dijo solo:

—Mi padre… hoy, por primera vez en la vida, no siento miedo de ti.

Rodrigo cayó sentado en la silla más cercana.

Humillado.

Derrotado.

1
mariposa
El error fue hacerle caso a los padres.
mariposa
Selenio nunca tuvo el apoyo de alguien.
Marian Gutierrez
wuaoooo que bello, me encantó ese hombre ya está rendido y más que dominado jejeje. felicidades por tu novela autor@
Violette Hernandez
pues será el sereno, pero a mí lo único que no me cala es que la Sabrina siga de sanguijuela viviendo con él, total para ella súper porque no va a trabajar ya que él tiene para mantener a sus dos mujeres, eso es como cobrar el favor de haberlo escuchado y follado en su momento.
Violette Hernandez
Siiiiii, tiene todo, un hijo, una esposa, una entenada y la querida, y ya recuperada milagrosamente, así cuando Selena no pueda estar con él, Sabrina llega al quite , jajajaja, francamente no me gustó que dejara a la vieja con la que estuvo Henrico cogiendo durante largo tiempo.
Violette Hernandez
pues lo más seguro es que si lo ayude, pues si ayudó y tiene viviendo vida de princesa a la que se revolcó con el marido, quien sabe cuánto tiempo, pues seguro ayuda a la hermanastra 😂😂😂
Violette Hernandez
Pues ya que a fuerza estará en la vida de éstos dos,de perdido que sea como una hermana y se salve para que ella cuide de su hija y no le quite la atención al primogénito de Henrico, francamente no me gustaría que ellos adoptarán a la bebé
Violette Hernandez
va bien,lo único que a mí no me gusta, es que la mujer que estuvo de amante de él,viva con ellos y sobre todo que los comprometió a quedarse con su cría,le hubiera dado dinero para un tratamiento y mandarla lejos si quería ayudarla.
Violette Hernandez
de repente una que otra palabra no se acomoda bien en la oración, pero ya que, y como que muchas atenciones también para la mujer con la que él se acostaba, pues no,ya exagerada con taparla como a una invalida no??? espero no la sigan poniendo taaan "dulce", con la mujercita ésa, que se sospecha el porque no quiere que cheque Henrico con otros doctores
Violette Hernandez
según ella llevaba días sin comer y resulta que es dueña de un antro o un lugar en dónde tiene trabajando a sus chicas?? 😂 o sea si es una trampa
Violette Hernandez
Estoy de acuerdo, francamente al poner que no le pareció que Selena se quedará,da mala espina y ojalá y sea descartable ése dizque embarazo porque no le creo nada
Violette Hernandez
yaa jajajaja me había perdido, Silvia es la mamá del ex y Patricia la de Ingrid 🤦🏻, bueno voy bien. Ahora sí me hubiese gustado imágenes de los protagonistas, pero ya la estoy leyendo terminada
Violette Hernandez
Silvia y Patricia son la misma? digo porque de repente cambia nombre
Violette Hernandez
habrá imágenes de ellos?
Violette Hernandez
prácticamente no es su hermana 😅,es la hermanastra
yudith del carmen betancourrt abanes
jajaja este hombre parece un caballo desbocado no tiene freno no para nadie no tiene filtra para adelante para allá
yudith del carmen betancourrt abanes
me facina ésta historia
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente historia muy buena narración en verdad felicito de corazón a la escritora sigue escribiendo buen argumento todo va muy fae excelente👏👏👏👏👏👏👏👏
yudith del carmen betancourrt abanes
tienes una nueva oportunidad aprovéchala al máximo
yudith del carmen betancourrt abanes
hay un dicho hoy por ti y mañana por mí nada dura para siempre
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