El día que cumplió dieciocho años debía ser una celebración.
Pero terminó siendo una sentencia.
Heredero de un apellido poderoso, su vida cambia cuando su padre —un CEO en decadencia— le revela la verdad: para salvar la empresa, ya ha sido prometido en matrimonio como moneda de cambio a la mafia más influyente del país. Un trato frío, cruel… y sin salida.
Lo que nadie esperaba era que el hombre que tomaría su mano no fuera el viejo y despiadado jefe de la mafia, sino su hijo: el verdadero heredero del imperio criminal. Un alfa temido, criado entre violencia y poder, que nunca quiso ese matrimonio tanto como él.
Ambos son alfas. Ambos se desprecian desde el primer encuentro.
Y ambos están atrapados en un vínculo que ninguno eligió.
Entre choques de orgullo, silencios cargados de odio y un destino que insiste en unirlos, descubrirán que el omegaverse no siempre sigue las reglas… y que incluso dos alfas pueden desafiar lo imposible.
Porque en un mundo donde el poder lo decide todo, amar p
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te necesito
La oficina de Demon estaba en completo silencio.
El único sonido presente era el suave golpeteo de sus dedos contra el escritorio de madera oscura mientras revisaba documentos relacionados con un tratado ilegal que llevaba días negociando. Era un trabajo delicado, uno que requería toda su atención… y la razón por la que había dejado a Jean solo.
Aunque no quería admitirlo, esa decisión lo había inquietado desde el primer momento.
Un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.
—Pasa —ordenó sin levantar la vista.
La puerta se abrió y dos de sus hombres de confianza entraron. Ambos mantenían una postura rígida, pero Demon notó de inmediato algo extraño en sus expresiones.
Tensión.
Duda.
Eso no le gustó.
Levantó lentamente la mirada, sus ojos fríos clavándose en ellos.
—Hablen.
Los hombres intercambiaron una mirada rápida, como si discutieran en silencio quién debía empezar.
—Señor… es sobre el señor Jean.
El nombre hizo que Demon dejara de mover sus dedos sobre el escritorio.
Una sensación incómoda se instaló en su pecho.
—Continúa.
—Como ordenó, mantuvimos vigilancia discreta mientras usted estaba fuera —dijo el primero—. Hoy recibió una llamada… sobre su madre.
Demon frunció el ceño levemente.
—¿Qué pasó?
El segundo guardia tragó saliva antes de hablar.
—El padre del señor Jean la agredió. Ella terminó en el hospital.
El aire en la habitación pareció volverse más pesado.
Los ojos de Demon se oscurecieron.
—Sigan.
—Jean fue directamente a la casa de su padre… armado.
Por primera vez, Demon perdió la rigidez perfecta de su postura. Apenas un segundo… pero fue suficiente para que sus hombres lo notaran.
—¿Qué hizo? —preguntó con una calma peligrosa.
—Lo enfrentó, señor.
El silencio volvió a llenar la habitación.
—No lo mató —agregó rápido el guardia—. Pero… dejó claro que no permitiría que volviera a tocar a su madre.
Demon cerró lentamente los ojos.
Jean…
—¿Está herido? —preguntó de pronto.
—No, señor. Luego regresó a casa de la señorita Clara. Se encerró en el baño durante mucho tiempo.
Demon sintió un tirón en el pecho.
Imaginó a Jean solo… intentando limpiarse la sangre, la culpa… el miedo.
Y él no estaba allí.
Su mandíbula se tensó.
—¿Cuánto tiempo estuvo solo? —preguntó con voz baja.
—Desde que usted se marchó, señor.
Esas palabras se clavaron en su mente como un reproche.
Demon se levantó lentamente de su silla. Su presencia dominante llenó toda la habitación, haciendo que sus hombres enderezaran la espalda de inmediato.
Caminó hacia la ventana, observando la ciudad mientras sus pensamientos giraban con fuerza.
Había dejado a Jean solo creyendo que lo estaba protegiendo…
Que mantenerlo lejos de sus negocios era lo correcto.
Pero Jean no era tan frágil como todos creían.
Eso lo enorgullecía…
Y al mismo tiempo, lo inquietaba.
Porque conocía ese brillo peligroso.
Lo había visto antes… en hombres que terminaban destruyéndose.
—¿Dijo algo después? —preguntó sin darse vuelta.
—No, señor. Solo… parecía diferente.
Demon dejó escapar un suspiro apenas perceptible.
—Claro que lo está.
Por un instante, recordó la forma en que Jean se acurrucaba en sus brazos, cómo intentaba mostrarse fuerte mientras su aroma cambiaba de manera extraña, mezclando notas suaves con otras más intensas, difíciles de definir.
Nunca había percibido algo así.
Jean parecía delicado en ciertos momentos…
Y peligrosamente dominante en otros.
Una contradicción que lo desconcertaba más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Jean no debería haber tenido que pasar por eso solo.
Su mano se cerró en un puño.
No le gustaba sentirse culpable…
Y odiaba aún más la idea de que Jean pudiera pensar que lo había abandonado.
Se giró bruscamente hacia sus hombres.
—Preparen el auto.
—¿Regresaremos ahora, señor?
—Ahora mismo.
Sus hombres asintieron y salieron rápidamente de la oficina.
Demon permaneció unos segundos más en silencio, mirando el reflejo de su propia imagen en el vidrio.
—Eres más peligroso de lo que aparentas, Jean… —murmuró para sí mismo.
Sus labios se tensaron apenas.
—Pero sigues siendo mío para proteger.
Tomó su abrigo con movimientos firmes y salió de la oficina con paso decidido. La urgencia en su pecho era algo que no sentía desde hacía años.
No sabía qué encontraría cuando llegara.
¿Un Jean arrepentido?
¿Asustado?
¿O uno dispuesto a mostrarle ese lado oscuro que tanto intentaba ocultar?
Lo único que sabía… era que no pensaba volver a dejarlo solo.
Jean
Apenas escuché el sonido de la puerta principal abrirse y el eco firme de sus pasos entrando en la casa, algo dentro de mí reaccionó antes de que pudiera pensarlo. Mi cuerpo se movió solo. Ignoré el leve dolor en mi tobillo y corrí por el pasillo hasta verlo.
Demon.
Sin detenerme, me lancé hacia él, rodeándolo con mis brazos y aferrándome a su torso como si temiera que desapareciera otra vez.
__No vuelvas a dejarme sin decir nada… por favor —murmuré, y mi voz sonó más frágil de lo que hubiera querido.
En el instante en que las palabras salieron de mi boca, mi corazón se aceleró con violencia.
¿Qué estaba haciendo?
¿Por qué me estaba comportando así?
Nunca había dependido de nadie… nunca había rogado nada.
Pero los días sin él habían sido insoportablemente silenciosos. La mansión se había sentido demasiado grande, demasiado vacía… y yo odiaba admitir cuánto me había afectado su ausencia.
Sentí cómo mis manos se aferraban más fuerte a su ropa.
No quería que se fuera otra vez.
No sin avisar.
No sin… mí.
Demon
El impacto del cuerpo de Jean contra el suyo lo tomó completamente desprevenido.
Su instinto reaccionó primero, rodeándolo con firmeza para sostenerlo y evitar que perdiera el equilibrio. Su mirada descendió hacia el joven, sorprendido por la desesperación silenciosa que percibía en su agarre.
Escuchó sus palabras… y algo dentro de su pecho se tensó.
Jean no era alguien que suplicara.
Jean peleaba. Desafiaba. Mordía cuando se sentía acorralado.
Verlo así… aferrado a él… despertó una sensación incómoda y extrañamente cálida al mismo tiempo.
Sus dedos se cerraron suavemente sobre la espalda de Jean, manteniéndolo cerca, más de lo necesario.
No debería permitir esto, pensó.
El apego era una debilidad.
Y él no sobrevivió en el mundo de la mafia permitiéndose debilidades.
Pero tampoco pudo apartarlo.
Su mandíbula se tensó levemente mientras bajaba el rostro hasta quedar cerca del oído de Jean.
—No tienes que correr con ese tobillo —murmuró con su tono grave y dominante, aunque esta vez había un matiz más bajo, más contenido—. Podrías haberte lastimado otra vez.
Hizo una pausa breve, como si dudara… algo extremadamente raro en él.
Luego, su mano subió hasta la nuca de Jean, sosteniéndolo con firmeza protectora.
—No planeaba preocuparme por nadie… —dijo en voz baja—. Pero tampoco planeo dejarte en la ignorancia otra vez.
Su mirada se endureció apenas, volviendo a su habitual seguridad.
—La próxima vez te avisaré.
Sus dedos se cerraron un poco más sobre su espalda.
—Pero tú tampoco vuelvas a asustarme de esta forma.
Jean
No me solté.
No quería hacerlo… no podía.
Mis brazos se aferraron con más fuerza alrededor de su torso, como si temiera que, si lo soltaba, desaparecería otra vez. Enterré el rostro contra su pecho, sintiendo el ritmo firme de su corazón bajo la tela de su ropa. Ese sonido… extrañamente, me calmaba.
__El tobillo ya no duele… —aclaré en voz baja, acomodándome más en sus brazos.
Mi cuerpo temblaba, pero no era por el dolor.
Era otra cosa… algo que no lograba entender. Una sensación cálida y nerviosa recorriendo mi pecho, bajando hasta mi estómago, acelerando mi respiración. Sentía mi piel más sensible, como si cada punto de contacto con él enviara descargas silenciosas por todo mi cuerpo.
Sin darme cuenta, mis feromonas comenzaron a liberarse lentamente, envolviéndonos en un aroma más suave… más cálido… distinto incluso para mí. Pero yo estaba demasiado concentrado en la necesidad de permanecer allí para notarlo.
¿Por qué me siento así cuando está cerca?
¿Por qué todo parece calmarse cuando me abraza?
Cerré los ojos con fuerza, intentando ignorar el torbellino dentro de mi cabeza.
__Te necesitaba… —las palabras escaparon de mis labios antes de que pudiera detenerlas.
Mi corazón se detuvo un segundo.
¿Qué acabo de decir?
El calor subió violentamente a mis mejillas, pero no me aparté. No quería ver su reacción… no quería enfrentar la posibilidad de que me rechazara.
Demon
Sintió cómo Jean se aferraba más a él… y su cuerpo se tensó de inmediato.
No por rechazo.
Por la intensidad.
El temblor del joven no pasó desapercibido para él. Sus manos se deslizaron lentamente por su espalda, evaluando si estaba herido… pero lo que encontró fue otra cosa. Algo más sutil. Más difícil de explicar.
Entonces lo percibió.
El aroma.
Sus sentidos, entrenados para detectar el más mínimo cambio en su entorno, captaron la variación en el olor de Jean. Era más dulce… más envolvente… y peligrosamente adictivo.
Su mandíbula se tensó casi al instante.
Algo está cambiando…
Y no sé qué es.
Cuando escuchó aquellas palabras, su respiración se detuvo por una fracción de segundo.
Te necesitaba.
Nadie… absolutamente nadie… le había dicho algo así antes.
Su primer impulso fue apartarlo. Levantar un muro. Recordarse que el apego era una debilidad que en su mundo se pagaba con sangre.
Pero sus brazos no se movieron.
En cambio, lo sujetó con más firmeza, una de sus manos subiendo hasta la parte posterior de la cabeza de Jean, presionándolo suavemente contra su pecho en un gesto que ni él mismo terminó de comprender.
—Jean… —murmuró con voz baja, más grave de lo habitual.
Sus ojos se cerraron brevemente, luchando contra la sensación extraña que se expandía en su pecho.
—No deberías depender de nadie en este mundo… —dijo con firmeza… aunque su agarre decía lo contrario.
Bajó el rostro hasta quedar cerca de su oído.
—Pero… si vas a hacerlo…
Su mano recorrió lentamente su espalda, en un gesto protector e involuntariamente posesivo.
—Entonces asegúrate de que sea alguien que pueda proteger lo que es suyo.
Hizo una pausa breve, dejando que el silencio envolviera el momento.
Luego habló otra vez, más bajo.
—Y yo no abandono lo que está bajo mi cuidado.
Sus dedos se cerraron levemente sobre la tela que cubría la espalda de Jean.
—No volveré a desaparecer sin decirte nada.
eso duele mas que mil palabras demon sabiendo que Jean es tan inestable inexperto a como debe actuar y sentirse verse descontrolado por algo que no sabe manejar y dices una cosa asi no es justo idiota /Scare//Scare//Scare//Scare//Scare/
jean tu significa de ancla para ti estabilidad lealtad compromiso verdadero te brinda seguridad apoyo firmeza te mantiene en tierra y tranquilo en medio de la tormenta emocional o en dificultades de la vida todo eso es para ti demon tu ancla la persona favorita en tu mundo /Scream//Scream/
pero por el otro lado jean también razón el decide sin tomarlo en cuenta ambos son culpables por no comunicarse y ser sinceros con el uno con el otro/Shy//Shy//Shy//Shy/
por que el creyó que lo habia arruinado sin ni siquiera tener algo /Sly//Sly//Sly//Sly//Sly/
y poder pensar con claridad y ordenar bien tus dudas y temores aunque
implique que demon se enoje por lo que acabas de hacer /Grievance//Whimper//Grievance//Whimper//Whimper//Grievance/
oh que sera!!!!! lo que le estara pasando /Doge//Doge//Doge//Doge/
o un enigma!❤!/Scream//Panic//Scream/
por jean tiene 18 no es como un adolescente destrozado emocionalmente no tiene experiencia en relaciónes con un padre que lo uso para su propia salvación /Scream//Scream//Scream//Scream/