Gustav Lindström es un empresario sueco de éxito: frío, controlado, impenetrable. Ella es una joven cálida y generosa que trabaja cuidando a su media hermana Lilly, una chica frívola y calculadora que, tras seducir a Gustav en una fiesta, queda embarazada de manera deliberada.
Cuando Lilly muere en el parto dejando gemelos prematuros, las vidas de Gustav y Ella se cruzan de manera inesperada. Él, frente a la imposibilidad de criar solo a los bebés y la codicia de los suegros, le propone a Ella un contrato matrimonial: ser la madre de los niños a cambio de seguridad económica. Ella, que ya se ha encariñado con los gemelos y no tiene a nadie más, acepta.
Lo que empieza como un acuerdo frío va transformándose. Gustav descubre que Ella es todo lo que nunca tuvo: honestidad, calor, entrega sin condiciones. Ella, criada por una madre que nunca la amó, aprende por primera vez lo que significa ser elegida. Entre ellos nace un amor que ninguno de los dos supo anticipar.
NovelToon tiene autorización de Gisele Araújo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
HOSPITAL / HERMANAS
ELLA
Desde aquel día en el hospital, Lilly ha ido alternando su estadía, si así puedo llamarla, y sorprendentemente me siento liviana estando a su lado.
No lo cargo como un peso. Sigo viviendo: trabajo, veo a mis amigos, paso tardes riendo con Asha y hasta respiro sin culpa. Pero estoy con Lilly siempre que puedo.
Solo evito estar cuando aparecen nuestros padres... ese teatro montado, lleno de frases prefabricadas y emociones ensayadas, me ahoga. No puedo participar.
Hoy amaneció lluvioso, gris, y el frío cortante parece meterse hasta los huesos. Lilly tiene casi siete meses de embarazo. A pesar de todo, todavía no ha logrado querer a los bebés. No los rechaza activamente, pero tampoco los desea. Y eso, de por sí, ya es un abismo difícil de enfrentar.
Se siente culpable por todo lo que hizo, por lo que no siente y por lo que no sabe manejar.
Incluso con el tratamiento, la situación ha ido exigiendo más. Su cuerpo está fallando, y ahora los médicos decidieron internarla definitivamente. Está muy débil.
Cuando entro al cuarto, está acostada, pálida, con ojeras profundas. Los ojos fijos en el techo, mientras la lluvia golpea suave contra la ventana, como si arrullara su melancolía. Los monitores cardíacos parpadean en un ritmo hipnótico, llenando el silencio con sonidos controlados. En la mano llevo una manta pequeña de lana azul claro.
Me acerco despacio, con una sonrisa tierna.
Ella: Te traje esto. La mandó Asha, ¿puedes creerlo? Dijo que el azul trae calma... Pensé que vendría bien que tocaras algo suave, liviano... para recordar que todavía hay esperanza.
Lilly aparta los ojos del techo, como si volviera de muy lejos. Al ver la manta, sus ojos se suavizan por un instante.
Lilly: Escucho sus corazoncitos cada vez que el aparato emite un pitido. Es lo que me recuerda que siguen vivos. ¿Tú todavía crees que me voy a convertir en madre de verdad?
Ella: Estás aquí, Lilly... Eso ya te hace madre. Solo que todavía no te has dado cuenta. Tienes que seguir luchando.
Lilly: ¿Y de verdad crees que soy capaz? ¿De amar a estos bebés? No voy a poder...
Me siento a su lado y coloco la manta sobre sus piernas, acomodándola con cuidado.
Ella: Entonces yo los amo por ti, hasta que puedas. Y si no puedes... igual voy a estar aquí.
La puerta se abre. Entra un médico con expresión seria, seguido por una enfermera.
Médico: Lilly, necesitamos hablar.
Lilly (asustada): ¿Pasó algo?
Médico: Sí. Estamos llegando a un punto crítico. Su presión está descompensando, y uno de los bebés está en sufrimiento. Ya no podemos ganar más tiempo.
Ella: ¿Qué significa eso?
Médico: Necesitamos hacer la cesárea ahora. Es la única manera de salvar a los bebés y a usted.
Lilly: Pero todavía son tan pequeños...
Médico: Lo sé. Pero nuestro equipo está preparado. Irán a la UCI neonatal y tendrán todo el apoyo necesario. El riesgo de esperar más es mayor que el de adelantar el parto.
Lilly: ¿Y yo? ¿Voy a sobrevivir?
Médico: Estamos haciendo todo para garantizarlo. Pero es una cirugía de alto riesgo. Necesita ser fuerte. Tanto por sus hijos como por usted.
Le aprieto la mano con fuerza.
Ella: No llegaste hasta aquí para rendirte ahora. Mírame. Vas a salir de esto con dos bebés en brazos. Yo creo en ti, y estoy y voy a estar aquí, siempre.
Lilly: Escúchame bien, Ella... Si me llegara a pasar algo, quiero que tú seas su madre. No los registres a mi nombre. Yo nunca quise ser madre.
Ella: Deja de decir eso...
Lilly: Solo escúchame. Por favor. No dejes que nuestra mamá los críe; no quiero que sean como soy yo, no quiero esa crianza llena de codicia, ambición, culpa... Ellos no se merecen eso. ¿Me prometes que vas a luchar por ellos... igual que estás luchando por mí?
Que crezcan con amor. Con libertad. ¡Que crezcan como tú!
Ella: No vamos a hablar de eso ahora...
Lilly: Por favor, prométemelo. Igual que lo estás haciendo por mí, hazlo por ellos.
Ella: Te lo prometo. Pero tú vas a volver, Lilly. Los vas a querer. Los vas a proteger. Todo va a ser diferente.
Lilly (con lágrimas en los ojos): Tengo miedo...
Ella: Yo también. Pero aunque tengamos miedo... vamos juntas. Luchamos juntas.
Aquí te espero...
me agradaria leer otra novela suya.
me agradaria leer otra novela suya.