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Un Destino Escrito En Silencio

Un Destino Escrito En Silencio

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Romance / Traiciones y engaños
Popularitas:455
Nilai: 5
nombre de autor: Julieth Moreno

SINOPSIS ~


Amaris ha aprendido que sobrevivir significa no llamar la atención, no confiar demasiado y sobre todo ocultar aquello que te hace diferente

Pero al acercarse a sus 18 años su vida comienza a cambiar secretos que nunca pidió conocer salen a la luz

Personas desconocidas entran en su camino y alguien que parece saber más de ella de lo que debería

Entré magia peligros y sentimientos que jamás esperaba encontrar Amaris tendría que descubrir en quien confiar

Por qué hay verdades capaces de cambiar una vida y hay destinos que fueron escritos mucho antes de que pudiéramos elegirlos

NovelToon tiene autorización de Julieth Moreno para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LO QUE QUEDA ATRÁS

Después de lo ocurrido con el antiguo sirviente de Kael, los cuatro habían regresado a la pequeña posada donde se hospedaban.

Nadie había hablado demasiado durante el camino.

Arnold había intentado hacer algún comentario para romper el silencio, pero incluso él había terminado por rendirse.

Kael estaba sentado junto a una de las ventanas de la habitación, mirando las calles desde el segundo piso.

Nox permanecía a su lado.

El enorme Fenrir estaba recostado en el suelo, pero sus ojos seguían atentos a todo lo que ocurría afuera.

Amaris observaba a Kael desde su cama.

Llevaba varios minutos sin decir una palabra.

No sabía exactamente qué estaba pensando.

Pero sí sabía que algo le preocupaba.

Finalmente, decidió hablar.

—¿Vas a quedarte mirando por la ventana toda la noche?

Kael no apartó la mirada.

—No lo sé.

Amaris frunció ligeramente el ceño.

—Eso no parece una respuesta.

—Es la única que tengo.

Arnold, que estaba acostado en la otra cama, levantó la cabeza.

—Creo que deberíamos dejarlo solo.

Amaris lo miró.

—¿Desde cuándo eres tan considerado?

—Desde que aprendí que meterme en los problemas familiares de un duque probablemente no sea buena idea.

Kael soltó una pequeña risa.

Fue apenas un sonido.

Pero Amaris lo notó.

Era la primera vez que parecía relajarse desde el encuentro.

—No es mi familia —dijo Kael.

Arnold levantó una ceja.

—Técnicamente...

—Arnold.

—Está bien, está bien.

Arnold volvió a recostarse.

Amaris miró nuevamente a Kael.

—¿Realmente crees que tu padre vendrá por ti?

Kael guardó silencio durante unos segundos.

—No lo sé.

—Pero dijiste que puede hacer más de lo que creemos.

—Puede.

Amaris esperó.

Kael finalmente se apartó de la ventana.

—Cuando escapé, pensé que sería suficiente con desaparecer.

Se sentó en la cama.

Nox levantó ligeramente la cabeza.

—Tenía dieciséis años —continuó Kael—. No tenía un plan. Solo sabía que no quería seguir viviendo allí.

Amaris permaneció en silencio.

Kael nunca había hablado demasiado sobre aquella parte de su vida.

—¿Y qué pasó después? —preguntó ella.

Kael la miró.

—Sobreviví.

Amaris bajó ligeramente la mirada.

—Eso no explica mucho.

—No hay mucho que explicar.

—No te creo.

Arnold miró a Amaris con una pequeña sonrisa.

—Definitivamente no deberías discutir con ella.

Kael lo miró.

—¿Por qué?

—Porque cuando decide descubrir algo, no se detiene.

Amaris le lanzó una mirada.

—No necesito que hables por mí.

—Lo sé.

Kael volvió a mirarla.

Durante unos segundos, ninguno dijo nada.

Finalmente, él suspiró.

—Después de escapar pasé varios meses moviéndome de un lugar a otro. Trabajé donde pude. Dormí donde encontré un lugar seguro.

Amaris recordó su propia infancia.

Ella también había aprendido a sobrevivir sin tener un lugar al que llamar hogar.

—¿Estabas solo? —preguntó.

Kael no dijo nada por un momento.

—La mayor parte del tiempo— respondio.

Amaris comprendió la respuesta.

No preguntó más.

Kael tampoco pareció necesitar explicar nada.

Por primera vez, ambos compartían un silencio que no resultaba incómodo.

Nox se levantó lentamente y se acercó a Amaris.

La enorme criatura apoyó la cabeza junto a su mano.

Amaris lo miró sorprendida.

—Otra vez tú.

Nox cerró los ojos.

Kael observó la escena.

—Parece que le agradas.

Amaris acarició suavemente el pelaje negro.

—No sé por qué.

—Yo tampoco.

Nox abrió un ojo y miró a Kael.

Después volvió a cerrar los ojos.

Arnold soltó una pequeña risa.

—Creo que te está ignorando.

Kael negó con la cabeza.

—Eso parece.

Amaris sonrió.

Por un momento, el ambiente volvió a sentirse tranquilo.

Pero Kael terminó levantándose.

—Deberíamos marcharnos mañana.

Arnold se incorporó.

—¿Tan pronto?

—No quiero quedarme aquí.

Amaris entendió la razón.

Si el sirviente había conseguido encontrarlos, permanecer demasiado tiempo en el mismo lugar podía ser peligroso.

—¿A dónde iremos? —preguntó.

Kael tomó su espada.

—No lo sé.

Arnold lo miró sorprendido.

—¿No tienes ningún lugar en mente?

—No.

—Excelente.

Amaris se levantó.

—Entonces iremos hacia el norte.

Kael la miró.

—¿Por qué el norte?

—Porque no tenemos otro lugar al que ir.

Arnold sonrió.

—Tiene sentido.

Kael observó a los dos.

Después dejó escapar una pequeña sonrisa.

—Está bien.

Aquella noche prepararon sus cosas.

No tenían mucho que guardar.

Algunas provisiones.

Sus armas.

Ropa.

Y los pocos objetos que habían conseguido durante el viaje.

Amaris dobló cuidadosamente una de sus prendas y la guardó en su mochila.

Al levantar la mirada, encontró a Kael observándola.

—¿Qué?

—Nada.

—Me estabas mirando.

Kael apartó la mirada.

—Solo estaba pensando.

Amaris entrecerró los ojos.

—Últimamente piensas demasiado.

—Tú preguntas demasiado.

—No es lo mismo.

—Para mí sí.

Amaris intentó contener una sonrisa.

No lo consiguió del todo.

Kael la vio.

Y por alguna razón, tampoco pudo evitar sonreír.

Arnold observó la escena desde el otro lado de la habitación.

—Esto va a ser interesante.

Ambos lo miraron.

—¿Qué? —preguntó Amaris.

Arnold negó rápidamente con la cabeza.

—Nada.

—Arnold...

—Dije que nada.

Nox soltó un sonido parecido a un gruñido.

Arnold lo señaló.

—¿Ves? Hasta él está de acuerdo conmigo.

Kael soltó una risa.

Amaris negó con la cabeza.

—Son insoportables.

—Pero no te has ido —respondió Arnold.

Amaris se quedó quieta por un instante.

Miró a Arnold.

Después a Kael.

Finalmente, bajó la mirada.

—No.

No sabía por qué había respondido tan rápido.

Quizás porque era verdad.

Meses atrás, nunca habría imaginado permanecer tanto tiempo junto a otras personas.

Había aprendido a no depender de nadie.

A no confiar.

A no quedarse demasiado tiempo en un mismo lugar.

Sin embargo, ahora tenía a Arnold.

A Kael.

Y a Nox.

No sabía cuánto duraría aquello.

Pero, por primera vez, no quería pensar en el momento en que terminaría.

A la mañana siguiente abandonaron el pueblo.

El camino se extendía frente a ellos.

Kael caminaba unos pasos por delante junto a Nox.

Arnold iba detrás, hablando de alguna tontería que Amaris apenas escuchaba.

Ella caminaba en silencio.

De vez en cuando observaba a Kael.

No sabía por qué.

Tal vez quería asegurarse de que estaba bien.

Tal vez simplemente se había acostumbrado a tenerlo cerca.

O quizás había algo más que todavía no podía comprender.

Kael giró la cabeza.

Sus miradas se encontraron.

—¿Qué pasa?

Amaris apartó la mirada inmediatamente.

—Nada.

Kael sonrió ligeramente.

—Últimamente dices mucho esa palabra.

—Porque normalmente no pasa nada.

—Claro.

Amaris frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

—Nada.

Ella lo miró con incredulidad.

Kael volvió a caminar.

Amaris negó con la cabeza, pero una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

Continuaron avanzando.

Sin saber cuánto tiempo permanecerían juntos.

Sin saber qué encontrarían en el camino.

Y sin saber que aquel viaje, que había comenzado como una simple necesidad de sobrevivir, terminaría cambiando sus vidas para siempre.

Por ahora, solo tenían un camino frente a ellos.

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