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EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Mafia / Posesivo
Popularitas:622
Nilai: 5
nombre de autor: Fernando Perez

El Patrón mata sin pestañear. Pero no pudo con el tamplin de Catalina. Ahora la cuida desde lejos, y ella ni sabe que el hombre más temido de la ciudad daría su imperio por otro plato de su comida.

NovelToon tiene autorización de Fernando Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LOS RUMORES EXPLOTAN

El lunes empezó mal.

A las 5:30 AM Catalina ya estaba despierta.

No porque tuviera que ir a trabajar.

Sino porque el celular no paraba de vibrar.

23 mensajes.

Todos del grupo "VECINAS DE QUILMES CENTRO".

"CATA??? ES VERDAD???"

"Vi el auto negro en tu casa el viernes"

"Te vi con el jefe del banco"

"Amiga conta!!!"

Catalina no abrió ninguno. Los borró todos.

Se bañó. Se vistió. Se hizo una colita.

"Es solo un día más" se dijo. "Nadie sabe nada."

Mentira.

Cuando llegó al mercado a las 7 AM, todo el mundo la miró.

Las señoras de las verduras.

El carnicero.

Las chicas de la ropa.

"Ahí viene"

"La del millonario"

"Pobrecita, la van a usar y tirar"

Catalina bajó la cabeza y corrió a la parada del 85.

---

Llegó a la mansión 8:55 AM. 5 minutos tarde.

Rosa la recibió en la puerta con cara de funeral.

"Mija..." dijo. "Tenemos problemas."

"¿Qué pasó?" Catalina dejó la mochila.

"Todo Quilmes sabe que el señor la llevó el viernes a las 10 de la noche."

Rosa bajó la voz. "Y que se quedaron 2 horas. Y que..."

"¿Y que qué?" preguntó Catalina con miedo.

"Y que el señor Roldán salió a defenderla en el mercado esta mañana."

Catalina se quedó helada. "¿Qué?"

---

7:15 AM. Mercado de Quilmes.

Damián había llegado sin avisar. Con traje. Con guardaespaldas.

Y con cara de pocos amigos.

Se paró en el medio, donde Catalina vende tamplin.

"Buenos días." Dijo fuerte. Tanto que se escuchó hasta en la carnicería.

Silencio.

"Me enteré que están hablando de mi empleada." Siguió. "De Catalina Méndez."

La gente se hacía la que miraba para otro lado.

"Sí, la llevé a su casa el viernes. Sí, cenamos juntos.

Sí, me gusta cómo cocina. Y sí, me gusta ella."

Boom.

"Y si alguien tiene un problema con eso, me lo dice a mí.

No a ella. Porque si la molestan a ella, me tienen a mí."

Se dio vuelta y se fue. Sin esperar respuesta.

En 10 minutos el video estaba en todos los grupos de WhatsApp.

---

Catalina se tapó la cara. "Ay Damián... ¿por qué hiciste eso?"

"Porque estaba cansado." Damián salió de su oficina.

Se había enterado que Catalina ya sabía. "De que hablaran de ti como si fueras basura."

"Pero ahora va a ser peor." Dijo Catalina. "Ahora dicen que soy tu amante."

"¿Y lo eres?" Damián se acercó. "No."

Catalina levantó la vista. "No."

"Entonces no hay problema." Damián le tocó la mejilla. "Que hablen.

Tú y yo sabemos la verdad."

Catalina asintió. Pero por dentro tenía miedo.

---

Ese día cocinaron juntos. Otra vez.

Pero hoy había tensión. En el aire. En los cuchillos. En los silencios.

"¿Tu mamá cómo está?" preguntó Damián picando cebolla.

"Bien. Gracias por la comida del viernes."

"De nada." Damián la miró de reojo. "¿Te molestó lo que dije en el mercado?"

Catalina dejó de picar. "Un poco. Es que... yo no estoy acostumbrada.

A que un hombre me defienda. A que me metan en problemas."

Damián tiró el cuchillo. "¿Problemas? ¿Yo soy un problema?"

"No. Es que..." Catalina suspiró. "Usted es Damián Roldán.

Tiene plata. Tiene enemigos. Tiene una vida. Y yo solo tengo a mi mamá y mis tamplin."

Damián se acercó. Le quitó el cuchillo de la mano.

"Mírame." Le agarró la cara con las dos manos. "No eres 'solo' nada.

Eres Catalina. La que me hace reír. La que me cocina.

La que me hace sentir que tengo casa cuando llego."

Catalina se puso a llorar. "Pero la gente..."

"Que la gente hable." Damián le secó las lágrimas con los pulgares.

"Yo hablo con hechos."

Se inclinó. Y le dio un beso en la frente.

Largo. Suave. Como prometiendo que nada malo iba a pasar.

Catalina cerró los ojos.

---

A las 3 PM sonó el teléfono de Damián.

"Señor, tiene visita." Dijo Rosa por el intercomunicador. "Una señora.

Dice que es urgente. Que se llama Valeria."

Catalina dejó de revolver la olla. "Valeria?"

Damián se puso pálido. "Dile que no estoy."

"Ya le dije. No se va. Dice que si no la atiende va a gritar en el jardín."

Damián cerró los ojos. "Déjala pasar."

Catalina sintió que el estómago se le caía. "¿Quién es?"

Damián no contestó. Salió de la cocina.

Catalina lo siguió. Escondida detrás de la puerta.

---

En el living estaba una mujer.

Rubia. Vestido rojo. Tacones. Cartera de 5 mil dólares.

Y cara de "soy la dueña de todo esto".

"Valeria." Dijo Damián frío. "¿Qué haces aquí?"

Valeria lo miró de arriba a abajo. "¿Así me recibes, amor?

Después de 3 años?"

"Ex." La cortó Damián. "Hace 3 años que eres mi ex."

Valeria se rió. "Ay Damián. Siempre tan serio."

Caminó por el living como si fuera su casa. "Me enteré de tus noticias."

"¿Qué noticias?"

"Que tienes una cocinera nueva." Valeria sonrió. Dulce. Falsa.

"Que la llevas a su casa. Que la defiendes en el mercado."

Catalina, detrás de la puerta, dejó de respirar.

"¿Quién te contó?" preguntó Damián.

"Quilmes es chico, amor." Valeria se sentó en el sillón de él.

"Y yo tengo amigos en todos lados. Especialmente en tu empresa."

Damián apretó la mandíbula. "¿Qué quieres, Valeria?"

"Quiero volver." Dijo simple. "Quiero que me perdones.

Que me dejes entrar otra vez a tu vida. A tu casa. A tu cama."

Catalina sintió un puñal.

"Imposible." Dijo Damián. "Me engañaste. Me robaste. Te fuiste con mi socio."

Valeria se encogió de hombros. "La gente cambia. Yo cambié.

Y tú... tú estás solo." La miró con lástima. "¿Con una cocinera?

Damián, por favor. ¿En qué te convertiste?"

"En alguien mejor." Damián dio un paso al frente. "Alguien que no miente.

Alguien que no usa a la gente."

Valeria se levantó. Se le acercó. Le tocó el pecho.

"Podemos intentarlo otra vez. Yo te conozco. Sé lo que te gusta.

Sé cómo hacerte feliz." Bajó la voz. "¿Ella sabe? ¿Sabe que eres frío?

¿Que usas a la gente y luego la tiras?"

Damián la agarró de la muñeca. Fuerte. "No hables de ella."

"¿O qué?" Valeria sonrió. "¿Me vas a pegar?"

"Me voy a ir." Damián la soltó. "Largo. De mi casa. De mi vida."

Valeria lo miró. Y por primera vez la máscara se le cayó.

"Te vas a arrepentir, Damián." Escupió. "Esa chica no es para ti.

Es una pobre. Una arrastrada. Cuando se aburra de ti te va a pedir plata."

"Fuera." Damián señaló la puerta.

Valeria se fue. Pero antes de salir gritó: "¡Nos vemos en el juzgado, amor!

¡Te voy a quitar todo!"

Portazo.

Silencio.

---

Catalina salió de atrás de la puerta. Temblando.

Damián estaba con la cabeza agachada. Las manos en los bolsillos.

"¿Estás bien?" preguntó Catalina bajito.

Damián levantó la vista. Tenía los ojos rojos. De rabia. De dolor.

"Ella miente." Dijo. "Todo lo que dijo es mentira."

"Lo sé." Dijo Catalina. Y se acercó.

Damián la miró. "¿Me crees?"

Catalina asintió. "Te creo."

Damián suspiró. Y la abrazó.

Fuerte. Desesperado. Como si se estuviera ahogando y ella fuera el aire.

Catalina le devolvió el abrazo. Le acarició la espalda.

"Shhh." Dijo. "Ya pasó. Ya se fue."

"Me da miedo." Susurró Damián en su pelo. "Me da miedo cagarte la vida, Catalina."

"No me la cagas." Dijo Catalina. "Me la arreglas."

Damián se separó un poco. La miró. "¿Por qué confías tanto en mí?"

"Porque cuando me miras, no me ves como pobre. Me ves como Catalina."

Damián cerró los ojos. "Dios. Eres un problema."

"¿Por qué?"

"Porque ahora no te puedo soltar."

---

Esa noche no cenaron en el comedor.

Cenaron en la cocina. Sentados en el piso. Con platos en las piernas.

"Esto es raro." Dijo Damián comiendo fideos.

"Raro es bueno." Dijo Catalina. "Lo normal es aburrido."

Damián se rió. "Tienes razón."

Hablaron hasta las 11.

De la ex. De los miedos. De los sueños.

"¿Alguna vez quisiste tener hijos?" preguntó Catalina.

Damián se quedó callado. "Antes no. Ahora... ahora no sé."

Catalina sonrió. "Mentiroso."

A las 11:30 Damián la llevó a su casa.

En la puerta, Catalina se dio vuelta. "¿Mañana vienes?"

Damián asintió. "Siempre."

"Buenas noches, Damián."

"Buenas noches, Catalina."

Se despidieron. Sin beso. Sin mano.

Pero con algo más fuerte.

Con promesa.

---

Al otro día, el rumor ya no era "la amante".

El rumor era: "La novia del jefe".

Y en el mercado, nadie se metía con Catalina.

Porque todos sabían.

Que Damián Roldán la defendía.

Y que ella lo estaba cambiando.

FIN CAPÍTULO 12

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