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Entre Sombras Y Piel

Entre Sombras Y Piel

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Suspenso / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Elara es una arquitecta brillante, reservada, que ha vivido siempre bajo reglas y control. Todo cambia cuando acepta restaurar la antigua mansión de la familia Varela y conoce a Dante Varela: un hombre misterioso, intenso, que despierta en ella un fuego que creyó no tener. Entre paredes que guardan secretos, noches de pasión arrolladora y un pasado que amenaza con separarlos, descubrirán que el deseo no se puede controlar… y que a veces, amar es el único riesgo que vale la pena correr.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6 — Miradas que lo dicen todo

Los días siguientes fueron una mezcla exquisita y tortuosa de trabajo y amor en secreto. Durante el día, mantenían la apariencia profesional: hablaban de vigas, de pintura, de fechas de entrega y presupuestos, como si nada más existiera entre ellos. Pero cada vez que sus manos se rozaban al señalar un detalle, cada vez que se cruzaban en un pasillo desierto y se miraban un instante de más, una chispa cargada de recuerdos y promesas recorría el aire, encendiendo la piel de ambos con solo una mirada.

Dante se las ingenió para encontrarla siempre que podían estar solos: en la biblioteca entre estanterías de libros antiguos, en el salón abandonado del ala este, en la escalera trasera que apenas usaba nadie. No siempre hacían el amor —a veces solo se besaban, largos y profundos besos que les dejaban sin aliento, como si quisieran grabarse el sabor del otro en la piel—, pero siempre había contacto: una mano que se posaba en la cintura bajo la mesa, un beso rápido y furtivo en la sien cuando daban la espalda a la puerta, un roce de dedos al pasarle un cuaderno que decía más que mil palabras: te veo, te deseo, eres mío/a.

Una tarde, mientras revisaban los planos extendidos sobre una mesa de madera maciza en el salón principal, Dante pasó un brazo por detrás de ella y le susurró al oído, con una voz tan baja que apenas era un soplo:

—No te concentras, Elara. Cada vez que levanto la vista, tus pupilas se dilatan y olvidas lo que estás diciendo. No puedes ocultarme lo que sientes… ni siquiera intentarlo.

Ella se giró lentamente, intentando mantener la compostura aunque su respiración ya se había acelerado.

—Y tú me distraes. No es justo. Tú estás aquí, respirándome al oído, rozándome… y esperas que piense en medidas y materiales.

—No lo es —convino él, acercando su rostro al de ella, sus ojos oscuros ardiendo con ese fuego que solo ella conocía—. Pero no puedo evitarlo. Verte aquí, entre mis cosas, tocando mi casa como si fuera tuya… caminando por mis pasillos como si siempre hubieras pertenecido aquí… me vuelve loco. Cada vez que te miro, imagino lo que hay debajo de esa ropa, lo que solo yo he visto.

—La casa no es mía —dijo ella, con voz temblorosa, perdiéndose en la profundidad de su mirada.

—Tú no quieres la casa —respondió él, bajando la mano hasta su cintura y apretándola suavemente, con posesión y ternura a la vez—. Tú me quieres a mí. Y eso… eso es mucho más peligroso que cualquier incendio que pudiera haber en estas paredes.

Estaban a punto de besarse, sus labios a centímetros, cuando escucharon pasos en el vestíbulo: suaves, pausados, inconfundibles. Alguien entraba. Se separaron de un salto, como niños a los que pillan haciendo una travesura, el corazón golpeándoles con fuerza contra las costillas. Dante se giró hacia la puerta con calma fingida, recuperando su máscara de dueño de casa serio y distante, aunque sus ojos seguían ardiendo.

—Es la señora Clara, la ama de llaves. Lleva años con mi familia. Actúa con naturalidad, no sospechará nada.

Elara asintió, intentando controlar su respiración y que el rubor que le subía a las mejillas no la delatara. La puerta se abrió y entró la señora Clara: una mujer de mediana edad, de porte recto y modales impecables, con el cabello canoso recogido en un moño apretado y unos ojos pequeños y brillantes que lo veían todo. Saludó con una reverencia breve y dejó una bandeja con tetera y pasteles sobre la mesa.

—Señor Varela, arquitecta. Aquí tienen lo que pedí. ¿Necesitan algo más?

—Nada, gracias Clara —dijo Dante con voz firme y profesional—. Puedes retirarte. Seguimos trabajando.

La mujer asintió, pero antes de salir, se detuvo un instante y lanzó una mirada rápida y penetrante a Elara. No era hostil, pero sí demasiado atenta, demasiado aguda. Como si estuviera comparando algo, como si estuviera leyendo algo en su rostro que ella misma aún no sabía que mostraba. Elara sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con la temperatura de la habitación. Esa mujer sabía algo. O lo sospechaba. Y esa mirada le dijo, claramente, que estaría vigilando.

Cuando quedaron solos de nuevo, Elara se llevó una mano al pecho, intentando calmarse.

—Ella nos miró… como si supiera. Como si lo notara todo.

—Clara es leal, pero observadora —dijo Dante, frunciendo el ceño—. Ha visto pasar mucho en esta casa. No se le escapa nada. Debemos ser más cuidadosos. A partir de ahora, ningún contacto cuando haya alguien cerca. Ninguna mirada que delate. Ninguna palabra que pueda malinterpretarse. ¿Entendido? Es por tu seguridad, Elara. Y por la nuestra.

—Entendido —respondió ella, aunque le dolió la frialdad con la que lo dijo, aunque sabía que era necesario. Pero escucharlo poner distancia entre ellos así, aunque fuera solo por apariencia… dolía más de lo que quería admitir.

El resto de la tarde transcurrió con una tensión nueva, más tensa, más vigilada. Cada vez que alguien entraba en la habitación, Elara sentía que sus mejillas se encendían, que su cuerpo delataba lo que su boca callaba. Y Dante, por su parte, se mantenía distante, profesional, casi frío. Pero cada vez que la miraba de reojo, cuando creía que ella no se daba cuenta, sus ojos le decían lo que su lengua callaba: es solo por ahora. Solo hasta que estemos solos. Tú eres la única, y nada ni nadie cambiará eso.

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Eliana Angulo
interesante
Eliana Angulo
desde que se conocieron hubo una química entre los protagonistas, que me gustó 🤭
Eliana Angulo
el paso de deja quieto, por estar de hosiosa que les pasara
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
esa Clara guarda algo
Eliana Angulo
jajaja es Dante no era que se reprimia🤣🤣
Eliana Angulo
interesante tu obra
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: me alegra que te guste, te invito a seguir leyendo la y a qué le mis otras historias, te encantarán ☺️
total 3 replies
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