Descripción
Esta historia comienza con Samantha, una joven universitaria de 21 años que siempre ha dicho que le gustan los hombres mayores, porque los considera más maduros y seguros de sí mismos. Un día conoce a un hombre de 31 años que ya tiene un compromiso sentimental. Sin embargo, su relación está llena de discusiones y problemas constantes, y él siente que cada vez se distancia más de su pareja. Entonces conoce a Samantha. Entre ambos nace una conexión que ninguno esperaba, pero que los lleva por un camino complicado. Ella terminará convirtiéndose en su amor prohibido, mientras él deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
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Capítulo 17: Lo que pienso de todo esto
Narra Keiner
La verdad, si alguien me preguntara qué pienso de todo lo que está pasando con mi novia, tendría bastante que decir. Desde que Selene me contó algunas cosas de su familia, me quedé pensando mucho en la situación.
Yo quiero a Selene y por eso mismo trato de hablarle con sinceridad.
Ella tiene 16 años, todavía está en el colegio y muchas de las decisiones de los adultos no deberían caer sobre sus hombros. Eso se lo he dicho varias veces.
Una tarde estábamos hablando por llamada.
—Selene, yo te voy a decir algo, pero no te vayás a poner brava.
—¿Qué pasó?
—Yo no estoy de acuerdo con que tengás que esconderle cosas a tu mamá.
Ella guardó silencio.
—Pero es que vos no entendés todo lo que ha pasado en mi casa.
—Puede ser, mi amor, y yo tampoco quiero meterme donde no me llaman. Pero una cosa es que tus papás tengan problemas y otra que vos tengás que cargar con los secretos de ellos.
—Yo solamente quiero proteger a mi papá.
—Yo sé, pero tu papá es adulto. Él tiene que solucionar sus propios problemas.
Selene se quedó pensativa.
—Es que él confía mucho en mí.
—Y eso está bien, pero tampoco debería hacerte sentir que tenés que guardar todo.
Yo hablaba desde lo que pensaba, sin querer juzgarla.
La verdad es que entendía por qué Selene se sentía más cercana a su papá. Ella misma me había contado que él era bastante protector con ella y que tenían una relación cercana.
También sabía que quería quedarse viviendo con él después de la separación de sus padres.
—Yo quiero vivir con mi papá —me había dicho.
—¿Estás segura?
—Sí. Me siento más tranquila con él.
Yo no le dije que estuviera mal.
Al contrario, pensaba que era una decisión que debía hablar tranquilamente con los adultos responsables de ella. Lo importante era que no sintiera que tenía que escoger entre querer a su mamá o a su papá.
—Podés querer a los dos —le dije una vez—. Que tus papás se separen no significa que vos tengás que dejar de querer a ninguno.
—Eso mismo pienso.
—Entonces no te cargués con los problemas de ellos.
Ella suspiró.
—Es difícil.
—Yo sé, pero vos también tenés que pensar en vos.
Después cambiamos de tema porque no quería que toda nuestra conversación girara alrededor de los problemas familiares.
A veces incluso trataba de hacerla reír.
—Bueno, señorita caleña, ¿ya hiciste los deberes?
—¡Keiner!
—¿Qué?
—No cambiés el tema.
—Yo solamente estoy preguntando.
—Primero terminemos esta conversación.
Me reí.
—Bueno, bueno.
Aunque todavía soy joven, creo que hay cosas que uno aprende viendo lo que ocurre alrededor.
Los problemas de pareja son asuntos de los adultos. Los hijos pueden querer a sus padres, escucharlos y acompañarlos, pero no deberían convertirse en los encargados de solucionar sus problemas.
Eso es precisamente lo que pienso de la situación de Selene.
También creo que ella debería poder hablar con su mamá sin sentir que está traicionando a su papá.
—Selene —le dije—, si algún día querés hablar con tu mamá, hacelo porque vos sentís que necesitás hacerlo. No porque yo te diga que tenés que hacerlo.
—¿Entonces no estás molesto conmigo?
—No, mi amor. ¿Por qué estaría molesto?
—Porque te conté que sabía algunas cosas y que nunca se las había dicho.
—No estoy molesto. Solo quiero que estés tranquila.
Ella sonrió.
—Gracias.
—Eso sí, una cosa.
—¿Qué?
—Mañana tenés examen, ¿cierto?
—Sí.
—Entonces dejá de pensar en los problemas de tus papás y estudiá.
—¡Keiner!
—¿Qué? Es verdad.
Ella empezó a reírse.
—Vos sí sos cansón.
—Y vos parecés mi profesora.
—Pues alguien tiene que ayudarte.
—Bueno, pues gracias, profesora.
Nos quedamos hablando un rato más.
Al final de la conversación me quedó claro algo: yo podía escuchar a Selene y darle mi opinión, pero no quería decidir por ella.
Ella tenía que poder vivir su adolescencia, estudiar, compartir con sus amigos y pensar en su futuro.
Los problemas de sus padres podían resolverse entre adultos.
Y si algún día necesitaba hablar, yo estaría dispuesto a escucharla.
Eso era lo que pensaba de todo aquel asunto.
Con uno era suficiente.
Si ya no quiere a la esposa, pues empezar el trámite del divorcio y volver a hablar con ella y la hija.
Si está interesado en Samantha, también ser honesto y maduro para decirle la realidad de su situación y dejar que ella tome la decisión de si continuar con la incipiente relación.
Así cómo va, sólo crearà conflictos entre todos y se sentirán traicionadas por él.
gracias por compartir esta atrapante movida interesante novela 💥✨❤️🧬🌹🇨🇴🌹🇨🇴