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Cuando Volvamos A Encontrarnos

Cuando Volvamos A Encontrarnos

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencuentro / Romance / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Jaureguy

Valentina tenía 17 años cuando conoció a Lautaro, un amor inesperado que llegó para cambiar su vida para siempre. Entre miradas, promesas y momentos inolvidables, descubrió un sentimiento que creyó que duraría toda la vida.
Pero a veces el amor no alcanza.
Los malos entendidos, las personas equivocadas y las decisiones tomadas demasiado pronto los separaron. Mientras Lautaro siguió adelante con su vida, Valentina intentó olvidarlo, aunque una parte de su corazón siempre quedó en aquel pasado.
Con los años, Valentina construyó una familia junto a Franco, un hombre que le dio amor, estabilidad y un hogar. Se convirtió en esposa y madre, aprendiendo que la vida puede regalarte una felicidad diferente a la que imaginaste.
Pero hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar.
Porque algunas personas no desaparecen de tu corazón, aunque pasen los años, aunque cambien las vidas, aunque los caminos se separen.
Y cuando el destino decide volver a cruzarlos...

NovelToon tiene autorización de Lina Jaureguy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12 – Un amor que crecía sin darse cuenta

Los días siguientes fueron distintos.

Ahora ya no había dudas, ni indirectas, ni preguntas sin responder.

Valentina y Lautaro eran novios.

Y aunque llevaban poco tiempo juntos, los dos sentían que se conocían desde hacía mucho más.

---

—Buen día, novia hermosa. ❤️

Ese era el primer mensaje que Valentina recibía cada mañana.

Y el último antes de dormir siempre era parecido.

—Descansá, mi amor. Soñá conmigo.

Ella sonreía cada vez que lo leía.

Camila no tardó en darse cuenta.

—Estás insoportable.

Valentina levantó la vista.

—¿Por qué?

—Porque sonreís mirando el celular todo el tiempo.

—No exageres.

—Vale... hasta cuando estás tomando mate sonreís.

Las dos comenzaron a reír.

—¿Tan evidente soy?

—Demasiado.

---

Lautaro tampoco podía ocultarlo.

En el entrenamiento estaba distraído.

Silbaba.

Cantaba.

Y hasta corría con más ganas que de costumbre.

Bruno le dio un pelotazo suave en la espalda.

—Volvé a la Tierra.

—¿Qué hice ahora?

—Nada... solo que hace una semana parecías un amargado y ahora parecés un nene con juguete nuevo.

Martín se rió.

—Nunca pensé que una mujer te iba a cambiar tanto.

Lautaro agarró la botella de agua.

—No me cambió...

Miró el piso unos segundos.

—Me hizo mejor.

Bruno y Martín se miraron sin decir nada.

Era la primera vez que escuchaban hablar así a su amigo.

---

El siguiente fin de semana el grupo volvió a reunirse.

Esta vez no fueron directamente a la discoteca.

Martín organizó un asado en la casa de sus padres, que estaban de viaje.

La tarde pasó entre música, fútbol en el fondo y muchas risas.

Valentina estaba sentada junto a Camila y Sofía cuando escuchó a Lautaro llamarla.

—¡Vale!

—¿Qué pasó?

—Vení un segundo.

Ella caminó hasta donde estaba él.

—¿Qué querés?

Lautaro escondía algo detrás de la espalda.

—Cerrá los ojos.

—No.

—Dale.

—Seguro me querés hacer una broma.

—Te prometo que no.

Valentina obedeció.

Escuchó que él daba un paso hacia adelante.

—Ahora abrilos.

Cuando lo hizo, vio una pequeña margarita entre los dedos de Lautaro.

No era una rosa.

No era un ramo enorme.

Era apenas una flor silvestre.

—La encontré recién en el jardín.

Valentina sonrió emocionada.

—¿Me regalás una flor arrancada del pasto?

Lautaro empezó a reír.

—Sí...

—Sos un desastre.

—No tenía plata para comprarte un ramo.

Ella tomó la margarita con cuidado.

—¿Sabés qué?

—¿Qué?

—Me gusta mucho más esta.

Lautaro la miró sorprendido.

—¿En serio?

—Sí.

—¿Por qué?

Valentina levantó la flor.

—Porque no la compraste por compromiso.

La viste... pensaste en mí... y quisiste dármela.

Eso vale mucho más.

Lautaro sintió que el corazón le latía con fuerza.

Sin decir una palabra, la besó delante de todos.

Camila sonrió.

—Mirá esos dos.

Sofía suspiró.

—Ojalá les dure para siempre.

Ninguno de los presentes imaginaba lo mucho que esas palabras pesarían con el paso del tiempo.

---

Cuando cayó la noche, algunos empezaron a irse.

Martín miró a Lautaro.

—¿Te quedás un rato más?

—Sí.

—Nosotros vamos a comprar hielo.

Bruno tomó las llaves.

—Volvemos enseguida.

Camila y Sofía también aprovecharon para acompañarlos.

En pocos segundos, la casa quedó casi vacía.

Solo estaban Valentina y Lautaro en el patio.

El silencio era agradable.

Se escuchaban grillos y el viento moviendo las hojas de los árboles.

Lautaro tomó la mano de Valentina.

—¿Sabés qué es lo único que no me gusta de todo esto?

—¿Qué cosa?

—Que nos vemos muy poco.

Ella asintió.

—A mí también me pasa.

—Entre el trabajo, los horarios y todo lo demás... siento que la semana se hace eterna.

Valentina apoyó la cabeza sobre su hombro.

—Lo importante es que cuando nos vemos, aprovechamos cada minuto.

Él sonrió.

—Prometeme algo.

—¿Qué?

—Que nunca vamos a dejar que el orgullo hable por nosotros.

Valentina levantó la cabeza y lo miró.

—Te lo prometo.

—Y si algún día alguien intenta separarnos...

Ella completó la frase.

—...nos vamos a escuchar primero entre nosotros.

Lautaro sonrió.

—Exactamente.

Sellaron esa promesa con un beso largo.

Sin saber que, unos meses más tarde, precisamente el orgullo, los rumores y las palabras de otras personas pondrían esa promesa a prueba.

Y que, esa vez, ninguno de los dos tendría la valentía de cumplirla.

1
Patricia Trujillo Marin
Que pereza ese final tan ridículo 🤭🤭🤭🤭🤭🤭
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