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Cenizas De Seda: El Rostro De La Venganza

Cenizas De Seda: El Rostro De La Venganza

Status: Terminada
Genre:Venganza / CEO / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:563.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

​Elena San Román es la esposa abnegada de Julián Ferrara, el heredero de un imperio hotelero. Ella lo dio todo: dejó su carrera como arquitecta para apoyarlo y cuidó de su madre enferma. Sin embargo, el día de su tercer aniversario, Elena descubre que Julián nunca la amó. Él solo se casó con ella para cumplir una cláusula del testamento de su abuelo y así obtener la presidencia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El rescate de Rosa

Punto de vista de Alix

El trayecto hacia la propiedad en las afueras de la ciudad se me hizo eterno. Aunque Adrián intentaba distraerme con detalles sobre los próximos pasos legales contra la constructora, mi mente estaba atrapada en el salón de los Ferrara, en la mirada empañada de Rosa y en el peso de mi propia mentira. Había pasado dos años soñando con este momento, imaginando cómo sería volver a sentir el olor a lavanda y talco que siempre emanaba de la mujer que me crió, pero ahora que estaba a punto de suceder, el miedo me paralizaba. ¿Y si ella no podía perdonarme? ¿Y si el monstruo en el que me había convertido para sobrevivir la asustaba?

Adrián detuvo la camioneta frente a una quinta discreta pero elegante, rodeada de muros altos y vegetación espesa. La seguridad en la entrada nos dejó pasar tras un breve reconocimiento. Era un lugar de paz, un santuario que Adrián había preparado con una eficiencia silenciosa que nunca dejaría de agradecerle.

—Ella está en la terraza trasera —dijo Adrián, colocando una mano suave sobre la mía antes de que bajara del auto—. Ve tranquila. Estaré en la entrada vigilando. Tómate el tiempo que necesites.

Le dediqué una mirada de gratitud. Él entendía que este no era un momento para planes de destrucción, sino para fragmentos de una vida pasada que intentaban unirse de nuevo.

Caminé por el pasillo de la casa, escuchando el eco de mis propios tacones sobre el mármol, hasta que llegué a las puertas de cristal que daban al jardín. Allí estaba ella. Rosa estaba sentada en una mecedora de mimbre, de espaldas a mí, mirando hacia los árboles. Parecía más pequeña, más frágil de lo que recordaba. Su maleta, esa vieja maleta de cuero que siempre guardaba en lo alto de su armario, estaba a un lado, como un mudo testigo de su huida.

—Rosa —susurré.

Ella se tensó. La mecedora dejó de moverse. Lentamente, con la pesadez de quien lleva el mundo sobre los hombros, se puso de pie y se giró. Sus ojos, enrojecidos por el llanto y el insomnio, recorrieron mi rostro con una intensidad dolorosa.

—Señora Alix... —dijo, pero su voz temblaba. Dio un paso hacia mí, tambaleándose un poco—. Usted me salvó de esa casa. El señor Valenzuela dijo que era por trabajo, pero yo sé... yo sé que nadie hace tanto por una vieja sirvienta si no hay algo más.

Me acerqué a ella, acortando la distancia que nos separaba. El aire se sentía cargado de palabras no dichas.

—No eres una sirvienta, Rosa. Eres mi familia —dije, y esta vez no pude evitar que mi voz se quebrara.

Rosa se detuvo a pocos centímetros de mí. Levantó una mano rugosa, con los dedos temblorosos, y la acercó a mi mejilla, pero se detuvo antes de tocarme, como si tuviera miedo de que yo fuera un espejismo que se desvanecería al contacto.

—En la cena... el broche... —sollozó ella—. Julián pensó que era una joya parecida, pero yo lo limpié mil veces. Yo conocía cada marca de ese broche. Y esos ojos... Dios mío, esos ojos no son de ninguna extranjera. Son los ojos de mi niña. Los ojos de mi Elena.

Ya no pude sostener la máscara. El dique se rompió y las lágrimas comenzaron a correr libremente por mi rostro, trazando surcos sobre la piel que los cirujanos habían esculpido para ocultarme.

—Soy yo, Rosa —solté en un sollozo desgarrador—. Soy yo.

Rosa dejó escapar un grito ahogado, una mezcla de alivio y agonía, y se lanzó a mis brazos. Me aferré a ella con todas mis fuerzas, enterrando mi rostro en su hombro, inhalando ese aroma familiar que me devolvió de golpe a mi infancia, a las tardes en la hacienda, a la vida antes de que la oscuridad lo cubriera todo. Lloramos juntas, un llanto antiguo y profundo que parecía lavar el horror de los últimos dos años.

—¡Estás viva! ¡Mi niña está viva! —repetía ella una y otra vez, acariciando mi cabello, mis manos, como si necesitara comprobar que era carne y hueso—. Ese maldito... ese monstruo nos dijo que te habías ido, que te habías ido con otro hombre. Rezamos tantos rosarios por tu alma...

—Perdóname, Rosa. Perdóname por no decírtelo antes —dije, apartándome un poco para mirarla a los ojos—. Tenía que protegerme. Tenía que volver de una forma en la que él no pudiera volver a dañarme. Si Julián hubiera sabido que sobreviví, me habría buscado hasta terminar el trabajo.

Rosa me tomó el rostro con ambas manos, examinando mis facciones con una ternura infinita.

—Te han cambiado tanto, pequeña. Tu cara... tu voz... pero tu alma sigue aquí, la veo en tu mirada. Pero dime, ¿por qué volver? ¿Por qué no huir lejos de este infierno?

—Porque él me lo quitó todo, Rosa —mi voz se volvió dura como el acero—. Me quitó mi herencia, mi nombre, mi futuro... y me quitó a mi hijo. No podía simplemente irme y dejar que él ganara. Julián Ferrara tiene que pagar por cada gota de sangre que derramó.

Rosa se santiguó, el miedo cruzando sus ojos.

—Él es un hombre malo, Elena. Muy malo. Después de que desapareciste, se volvió un demonio. Sofía y él viven en una guerra constante, pero él es el que tiene los hilos. En la oficina de la mansión... él guarda cosas. Cosas que no quiere que nadie vea.

—¿Qué cosas, Rosa? —pregunté, sintiendo que mi instinto de cazadora se activaba.

Rosa miró a su alrededor, asegurándose de que estuviéramos solas, y bajó la voz hasta convertirla en un susurro apenas audible.

—Antes de que el señor Valenzuela me sacaran de allí, escuché a Julián hablar por teléfono. Estaba furioso por el embargo. Gritaba que no le importaba si tenía que "repetir el accidente" con la señora Thorne. Y luego... lo vi esconder un sobre en el doble fondo del cajón de su escritorio. Era un sobre viejo, con el sello de la clínica donde te atendían, mi niña.

Sentí un escalofrío. La clínica. Siempre había sospechado que mis complicaciones repentinas no habian surgido de la nada, que Julián había manipulado mis vitaminas o mi medicación.

—¿Crees que puedas decirme exactamente dónde está ese sobre? —le pregunté, tomándole las manos.

—No necesitas volver ahí, Elena. Es peligroso —me suplicó Rosa.

—Ya no soy Elena, Rosa. Ahora soy Alix Thorne, y tengo a Adrián Valenzuela de mi lado. Julián ya no tiene el poder que cree tener. Necesito ese sobre para hundirlo legalmente, para que no pueda salir de una celda por el resto de sus días.

Rosa suspiró, asintiendo con resignación.

—Está en el despacho, en el escritorio de caoba que era de tu abuelo. Debajo del tercer cajón del lado derecho, hay un listón de madera que se desliza. Él cree que nadie lo sabe, pero yo lo vi limpiándolo hace años.

Me puse de pie, sintiendo una nueva oleada de energía. El encuentro con Rosa no solo me había devuelto una parte de mi corazón, sino que me había entregado la llave para destruir a Julián definitivamente.

—Te quedarás aquí, Rosa. Estarás segura. Adrián ha puesto hombres armados en la entrada y nadie que no sea de nuestra confianza entrará. Aquí tendrás todo lo que necesites.

—Solo te necesito a ti a salvo, mi niña —dijo ella, volviendo a abrazarme—. No dejes que el odio te consuma del todo. Adrián Valenzuela... él te mira de una forma especial. Deja que él te ayude a sanar, no solo a vengarte.

Me quedé en silencio ante sus palabras. La sabiduría de Rosa siempre había sido mi guía. Miré hacia la entrada de la casa, donde la silueta de Adrián se recortaba contra la luz del sol. Él me esperaba. Estaba conmigo en esta oscuridad.

—Lo haré, Rosa. Te lo prometo.

Salí de la casa de seguridad una hora después. Al subir a la camioneta, Adrián no hizo preguntas. Solo me miró, vio mis ojos hinchados y mi expresión decidida, y supo que algo había cambiado.

—¿Cómo está ella? —preguntó mientras arrancaba.

—Está bien. Y me ha dado la pieza que nos faltaba, Adrián —respondí, mirando hacia la carretera—. Julián tiene pruebas en su oficina. Pruebas de lo que me hizo antes del lago. Tenemos que entrar en esa mansión una última vez.

—Entonces entraremos —dijo él, y su voz sonó como una promesa de muerte—. Pero esta vez, Julián Ferrara no vivirá para contar lo que pasó.

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Maria Riquelme
Quiero saber una cosa la celda donde está JULIAN es de 4 por 4 o es de 3 por 3 ?
Maria Riquelme
Espero que ELENA ahora ALIX pueda vengarse junto a su ahora esposo de ese bastardo de JULIAN y esa bruja de SOFÍA
Maria Teresa De Jesús Izaguirre
muy recomendable !me encantó gracias escritora Abrazo desde Argentina 🇦🇷
montserrat ceron
que historia tan maravillosa, gracias
Carmen
Sofía, ella salía del club y cuando se iba a montar a su carro, fue que apareció Julián y ella sólo la puerta para hablar con él y después lo puso como chancla se montó y se fue y lo dejó ahí derrotado así que yo no sé porque tú dices que ella llegó al parking y es rápido se fue encima. Así no fue así que Sofía las neuronas te están fallando, porque ella salía del club ella no acababa de llegar
Maria Solorzano
🤦🤷 ya se enloqueció 🙄
Nancy Villanueva
Felicidades 🎊 autora excelente...excelente historia buena de principio a fin gracias por la novela esperando otra historia bendiciones 🎊🎊🎊👏👏👏👏🌹🌹🌹💕💕
Marisel Rio
💕💕💕A pero es tonta Sofia fue quien la traiciono y participo con Julian para matarla 🤦🤦🤦🤦
Roxana Gardilcic
muy bien escrito, linda novela, muchas gracias por escribirla me fue muy gratificante leerlo, felicitaciones
Anonymus
Excelente historia, pasada de buena 👌🏻💯❌️💯❌️💯
Estela Garduño Vázquez
Me súper encanto, tu novela, buena trama y narración, me fascinaron los personajes. Felicidades 👏👏👏👏🥰
Ana Yolanda Valerio Rodriguez
. Muy bonita novela! Felicidades!!
Hilda Iliana Flores Ochoa
Gracias una historia de venganza y amor muy entretanida
Ginnette
Felicitaciones autor, un hermoso libro, digno de leer de principio a fin, dónde el amor triunfa y la lealtad es puesta a prueba y de las dos se sale victorioso. Vamos sigue así, que fue muy grato de leer 🥰🥰🥰❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏👏
Elida Padilla Alcazar
Muy hermosa felicidades 🎉🎉🎊🎊👏👏
Janeth Palacios
felicidades Autora me encantó esta maravillosa historia 👏👏👏🥰🥰
Nora Reyes
felicitaciones autora me encantó !!
Ysabel Correa: Gracias 🥰
total 1 replies
Nora Reyes
algo pasó por alto la autora, Julian se entero del embarazo antes de morir,no en la cárcel.
Nora Reyes
no entiendo. la amiga la engaño,supo que el hdp la sacó de la casa para matarla,y la defiende
Nora Reyes
que nervios 😭
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