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LA ESPOSA DESECHABLE

LA ESPOSA DESECHABLE

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Venganza de la Esposa / CEO / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:131.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Elena Vargas lo entregó todo por su familia.

Construyó un imperio desde cero, sacrificó sus sueños por su esposo y creyó que el amor podía superar cualquier obstáculo. Pero una noche descubre la verdad más cruel: Rodrigo, el hombre con quien compartió su vida, nunca la amó. Junto a su amante, ha pasado años robándole su empresa, manipulando a su hijo y convirtiéndola en la mujer desechable que ambos planean abandonar cuando ya no les sirva.

Humillada, traicionada y destrozada, Elena pierde la vida en un trágico accidente.

Pero el destino le concede un milagro imposible.

Despierta diez años en el pasado, justo antes de que todo se derrumbe.

Esta vez no cometerá los mismos errores.

No pedirá explicaciones. No suplicará amor. No volverá a confiar.

Mientras Rodrigo y su amante creen seguir manipulando a la esposa perfecta, Ele

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Capítulo 12 Rodrigo Huele el Peligro

Elena apenas había terminado de leer los documentos que Luciano le envió cuando Rodrigo apareció en la puerta de su oficina. Traía esa sonrisa que ya no engañaba a nadie.

—Cariño, ¿tienes un minuto?

Ella levantó la vista con calma. Cerró la laptop y se recostó en la silla.

—Claro. ¿Qué pasa?

Rodrigo entró y cerró la puerta. Se quedó de pie frente al escritorio, observándola. Demasiado tiempo.

—He estado pensando —dijo por fin—. La restructuración que propusiste la semana pasada… creo que fue un poco apresurada. Quiero revisarla.

Elena sintió un tirón en el estómago, pero no movió ni un músculo de la cara.

—¿Ahora? Ya fue aprobada por la junta.

—Precisamente —respondió él, sentándose frente a ella—. Por eso convoqué una reunión de directivos para dentro de media hora. Quiero que revisemos algunos puntos.

Elena apretó los dientes. No esperaba que actuara tan rápido.

—Está bien —dijo con voz neutra—. Vamos.

La sala de juntas se llenó rápido. Los directivos parecían incómodos. Rodrigo tomó su lugar en la cabecera y fue directo al grano.

—Quiero revertir parte de la restructuración aprobada la semana pasada. Algunas áreas de control operativo deberían volver a su estado anterior.

Felipe Andrade, sentado al otro lado de la mesa, levantó la mano antes de que nadie más hablara.

—Con todo respeto, eso no es posible sin seguir el procedimiento correcto. La restructuración ya fue votada y registrada. Revertirla ahora requeriría una nueva asamblea y justificación formal.

Rodrigo lo miró con los ojos entrecerrados.

—¿Desde cuándo eres tan estricto con los procedimientos, Felipe?

—Desde que soy director financiero y me pagan para cuidar que las cosas se hagan bien —contestó Felipe sin alterarse.

Elena se quedó callada, observando. Rodrigo empezaba a perder la paciencia. Golpeaba la mesa con los dedos y miraba a los demás buscando apoyo. Nadie abrió la boca.

—Esto es ridículo —soltó finalmente—. Soy el presidente de esta empresa. Si digo que se revisa, se revisa.

—Legalmente no puedes hacerlo solo —intervino Elena con voz tranquila—. Ya no.

Rodrigo giró la cabeza hacia ella. Por un segundo, sus miradas se cruzaron y algo cambió en su expresión. Como si por primera vez estuviera viendo algo que no le gustaba.

La reunión terminó sin que lograra revertir nada. Rodrigo salió furioso, dando un portazo que hizo vibrar las paredes.

Elena se quedó un momento más en la sala, respirando lento. Felipe se acercó antes de que ella se levantara.

—Está empezando a oler algo —murmuró.

—Lo sé —respondió ella.

Felipe asintió y se fue.

Esa tarde, Elena trabajó desde su oficina con la puerta cerrada. Revisó los documentos de Luciano. Todo parecía limpio, pero aún no confiaba del todo. A las seis, cuando ya se preparaba para irse, recibió una llamada de Rodrigo.

—No vengas a casa todavía —dijo él con tono cortante—. Tengo una reunión.

—Está bien —contestó ella.

Colgó y se quedó mirando el teléfono. Sabía que no era una reunión. Era otra cosa.

Rodrigo llegó a un hotel discreto en las afueras. Camila lo esperaba en la habitación, ya con una copa en la mano.

—¿Qué pasó? —preguntó ella al verlo entrar con cara de pocos amigos.

Rodrigo se aflojó la corbata y se sirvió un whisky doble.

—Algo está pasando con Elena.

Camila soltó una risa baja y se sentó en el borde de la cama.

—Siempre tan paranoico, amor. ¿Qué hizo ahora? ¿Te dijo que no quería cenar contigo?

—No es eso —respondió él, bebiendo un trago largo—. Es… diferente. Sigue actuando como la esposa perfecta, pero hay algo en su mirada. En la forma en que habla. No me tiene miedo.

Camila dejó de reír. Lo miró con más atención.

—¿Estás seguro?

Rodrigo se pasó la mano por la cara. Se veía cansado. Preocupado.

—Esta mañana intenté revertir la restructuración y no pude. Felipe me bloqueó. Y Elena… se quedó callada, mirándome. Como si supiera que no podía hacer nada. —Dejó el vaso sobre la mesa con fuerza—. No es la misma Elena de siempre. Es como si ya no le tuviera miedo a nada.

Camila se levantó y se acercó a él. Le pasó los brazos alrededor del cuello.

—Tal vez solo está dolida por lo del divorcio. Se le va a pasar.

Rodrigo no la abrazó de vuelta. Se quedó mirando la pared con el ceño fruncido.

—No lo sé —murmuró—. Esta vez se siente diferente.

Camila le besó el cuello, intentando distraerlo.

—Relájate. Ella sigue siendo la misma idiota que ha pagado todo durante años. En una semana firmará lo que sea.

Rodrigo no contestó. Pero por primera vez en mucho tiempo, no parecía convencido.

Elena llegó a la mansión pasadas las ocho. La casa estaba vacía. Mejor. Se encerró en la habitación de huéspedes, revisó los documentos de Luciano una vez más y se quedó pensando.

Tenía la sensación de que el tiempo se le estaba acabando. Rodrigo empezaba a sospechar. Y ella todavía no tenía todas las piezas en su lugar.

Sacó el teléfono y miró el último mensaje de Luciano.

“¿Ya revisaste los documentos?”

Escribió la respuesta con dedos firmes.

“Sí. Mañana hablamos.”

Dejó el teléfono a un lado y se recostó en la cama. Tenía el pecho apretado y la mandíbula tensa.

Rodrigo ya olía el peligro.

Y ella necesitaba moverse más rápido.

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Amparo Muñoz
menos mal q le bloquearon las cuentas de Elena pora q Rodrigo no la siga vaciando nunca le dio nada pero si le quitaba todo semejante ladron y tramposo
Mercesan
Elena cuéntale a Mateo también, recupera la confianza de tu hijo
Mercesan
Y Mateo?
SIMARA Lamas
Bueno Elena de un tírale la bomba vamos a ver si Luciano te ayuda con el tal notario ése
Mercesan
Me parece que la condena fué muy justa. Me imaginé más años.
SIMARA Lamas
Carajo Elena qué querrá Luciano contigo en estos momento no puedes ni el más mínimo error así qué ponte dura a Rodrigo y Camila les va a llegar el karma poco a poco
SIMARA Lamas
Camila y Rodrigo se van a caer de espaldas y un buen trancazo se van a dar par de gusanos ladrones los dos
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo Elena no es mujer qué no sabe no es una mujer empoderada fuerte y astuta en los negocios y tú no eres más qué un cero a la izquierda de Elena jajaja y te va a dar un ataque cuándo te den el primer golpe y no vas a saber quién te lo dió
SIMARA Lamas
A moverse Elena fría y calculadora hacer de ésos desgraciados un trapo para limpiar pisos y el abogado a trabajar para quitarle todo hasta el modo de caminar y dejarlos a los dos con una mano adelante y la otra atrás
SIMARA Lamas
Rodrigo así qué te arrodillé y le hagas cenas y baile éso no tiene perdón para lo qué le haces a Elena te acuestas con la desgraciada de Camila en tú propia casa y en tú cama adónde dormiste con tú esposa y piensas qué Elena te perdone tú si eres cara dura poco hombre y malvado
SIMARA Lamas
Vamos Elena muy bien qué moviste las piezas Luciano es un zorro astuto en los negros te va ayudar a destruir a Rodrigo y ojalá qué te enamoré poco a poco
SIMARA Lamas: En los negocios
total 1 replies
SIMARA Lamas
La venganza ya la está empezando Elena a saborear
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo y Camila piensan qué están comiéndose a Elena ja y la cosa va hacer al revés cuándo vean lo qué Elena les hizo van a llorar y bastante y los dos se van a dar duro contra la pared
SIMARA Lamas
Hay diosssss éstos reptiles 🐊 quieren seguir chupando a la pobre de Elena jajaja par de muerganos los dos los muy desgraciados
Mercesan
Elena, fallaste por no ser sincera con tu hijo 😢
SIMARA Lamas
Vaya muy interesante amiga Cinvan voy por otra de tus historia la busqué y la comencé a leer
Amparo Muñoz
Kevin no es el hijo dr elena sino el de camila lo q no sabemos rs si depronto rs hijo de Rodrigo
Maria Josefa
jajajaja ya saben al final les está llegando el karma 🤣🤣🤣🤣
Graciela Garcia
Muy linda tu historia hubo de todo traición, mucho sufrimiento pero lo principal la verdad triunfó y también el respeto y el amor ❤️ felicidades y que sigan los éxitos te mando muchas bendiciones en tus próximas historias ❤️🌹🌹🌹🙏
Amparo Muñoz
menos mal q ella ya tiene quien la apoye
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