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Me Engañaste… Ahora Me Casaré con el Esposo de Tu Hermana

Me Engañaste… Ahora Me Casaré con el Esposo de Tu Hermana

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Posesivo / Maltrato Emocional / Dominación / Juego de roles / Casada Con Mi Ex's Familiar / Completas
Popularitas:1M
Nilai: 4.5
nombre de autor: Erchapram

Ximena Elara Mendoza… aunque, desde hace un año, dejó atrás su apellido. La mujer alta, de cintura esbelta y actualmente con cinco meses de embarazo, eligió ocultar su verdadera identidad demi casar-se con el hombre que ama.

Leonardo Fuentes, un hombre de origen humilde, había sido su senior en la universidad.

—Leonardo, ¿cuándo piensas casarte con mi amiga? Dijiste que ella también está embarazada —dijo su hermana, haciendo que los ojos de Leonardo se abrieran de par en par.

—¡Shhh! No hables de eso aquí.

—¿Por qué? ¿Tienes miedo de que tu esposa se entere? Sería mejor, así ya no tendrían que esconder más su relación. No quiero que juegues con los sentimientos de Dulce Marquez. Sabes bien que ella es una mujer respetable, de una familia influyente. No permitas que la gente descubra que está embarazada fuera del matrimonio.

Lo que ninguno de ellos sabía… es que alguien estaba escuchando toda la conversación.

“Muy bien… seguiré su jueguito. Vamos a ver quién gana al final.”

NovelToon tiene autorización de Erchapram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Terusir Dari Apartemen

Capítulo 14: Expulsados del departamento

—Gilang, dijiste que todo estaba bajo control. ¿Entonces por qué aparecen auditores queriendo confiscar el departamento? —susurró Zemi.

—No tengo idea. A lo mejor Anye sospecha algo. Necesito volver a casa y preguntarle. Mi amor, cámbiate y empaca tus cosas —respondió Gilang.

—No pienso irme, Gilang. Este departamento de lujo es mío desde que me lo regalaste hace casi seis meses. No voy a salir corriendo por lo que digan unos auditores que ni siquiera sabemos si tienen razón. Si quieres irte, vete. Pero yo me quedo —se plantó Zemi con todo el descaro del mundo.

—Señor, por favor, deje que mi pareja se quede esta noche. Mañana averiguo por qué este departamento aparece en litigio —intentó negociar Gilang.

—De acuerdo. Les doy de plazo hasta mañana al mediodía, las once en punto. Para esa hora el departamento tiene que estar vacío —sentenció el auditor. Zemi apenas asintió con desgana.

Cuando los auditores se marcharon, Gilang también se despidió.

—Anye... Estoy seguro de que sabe algo. Y mandó a esos tipos a sacarnos del departamento. Maldita mujer astuta —masculló Gilang camino a casa.

Zemi, por su parte, hervía de frustración. Su plan de vivir como reina con el esposo de otra estaba a punto de irse al traste.

—Maldita sea. ¿Adónde voy si confiscan el departamento? La casa de mis padres entra a remate el mes que viene.

La empresa de los padres de Zemi estaba al borde de la quiebra. La casa familiar, su único techo, estaba hipotecada como garantía de un préstamo bancario. Llevaban meses sin pagar y ya figuraba en el calendario de subastas.

Por eso la única esperanza de Zemi era casarse con Gilang. Después de la boda, sus padres se mudarían al departamento, mientras ella, naturalmente, iría a vivir a la casa de Anye. Un plan perverso, perfectamente trazado, que ahora amenazaba con venirse abajo.

—Tengo que obligar a Gilang a casarse conmigo antes de veinte días.

Mientras tanto, en casa de Anye, Gilang encontró a mamá Ambar y Gina sentadas con cara de funeral.

—¿Por qué están ahí como estatuas? A esta hora ya deberían estar en sus cuartos —preguntó.

—Porque en los cuartos no queda ni un mueble. Anye mandó todo al remate —suspiró mamá Ambar.

—¿Cómo es posible? —Gilang no daba crédito.

—Pues así es. Va a reemplazar todo por muebles nuevos, pero dice que no tiene efectivo para comprarlos de una vez. Según Anye, las finanzas de la empresa están hechas un desastre porque alguien robó dinero. Así que primero vende lo viejo y después compra lo nuevo —repitió Gina, calcando las palabras de Anye.

—¿Y dónde está ahora?

—Dijo que iba a dormir en casa de su amiga. Con la panza que tiene, no puede dormir en estos sofás —respondió mamá Ambar.

—Necesito hablar con ella. Es urgente.

—¿Pasó algo grave? Te veo muy alterado.

—Porque es grave, mamá. Al departamento que le compré a Zemi llegó un equipo de auditoría. Dicen que fue comprado con dinero de la empresa —confesó Gilang.

—Dios mío. ¿Ya te descubrieron? —Mamá Ambar entró en pánico.

—No necesariamente. Si Anye lo supiera, me lo habría echado en cara esta mañana.

—Ojalá no sepa nada. Dile a Zemi que deje de ser tan agresiva. No es momento de que ventile secretos. Ayer casi nos descubren. Por suerte Anye todavía te quiere, así que te creyó a ti y no a Zemi, que ya se fue de la lengua confesando que estaba embarazada de ti. Esa mujer no tiene filtro —rezongó mamá Ambar.

—Sí, mamá, le voy a decir que se calle por ahora —accedió Gilang. En el fondo, la impaciencia de Zemi lo irritaba. Pero su agresividad en la cama... eso sí le encantaba.

—Anda, ve a asearte. Voy a preparar la cena —dijo mamá Ambar.

Mientras tanto, Anye se desternillaba de risa con las grabaciones que le enviaron sus informantes. Los auditores eran amigos de Vano, a quienes habían puesto al tanto de toda la situación. Al visitar el departamento, colocaron una microcámara con forma de bolígrafo. Cada palabra y cada gesto patético de la pareja quedaron registrados.

—¡Qué sinvergüenza es esa roba maridos! ¿Cómo puede existir gente así? Sale del cuarto vestida con un trapo transparente sin nada debajo —se indignó Ratna, rebobinando la grabación.

—Pues algo tiene, porque Gilang cae rendido cada vez y no puede salir de sus garras. ¿Cuál será su secreto?

—Será que la tiene aromática, jugosa y adictiva —soltó Ratna al azar.

—¿Y la mía no? Yo era virgen cuando fue mi primera vez. Zemi en cambio es viuda y veterana de mil batallas. Eso ya parece basurero de residuos tóxicos —espetó Anye, furiosa al recordar que perdía la comparación con un retrete público.

—Ya, cálmate, que le va a hacer daño al bebé. Hablemos de otra cosa. ¿Cómo va lo tuyo con Ray? ¿Avanza o está estancado? —preguntó Ratna con curiosidad.

—Lee los mensajes tú misma. Parece un adolescente enamorado, te juro que me da ternura —dijo Anye, sonriendo sin querer.

—Pero, siendo honesta, me gusta cómo habla del amor. Es sincero, transparente, un poco torpe todavía, pero sé que lo que siente es enorme. Y ojalá pueda corresponderle. Tienes razón: es mejor ser amada que amar como idiota, que fue lo que hice persiguiendo a una serpiente.

Los días avanzaban. Gilang no lograba comunicarse con Anye; su celular nunca daba señal, y no tenía idea de dónde vivía su amiga. Al día siguiente, madrugó para ir al departamento.

—Mamá, voy al departamento. Tengo que resolver lo de la confiscación. Pobre Zemi si la echan sin que yo esté ahí.

—Ve. Quiero seguir durmiendo. Pasé la noche en ese sofá minúsculo y me duele hasta el alma. Lo único que quiero es mi colchón nuevo de última generación.

—Si lo hubiera sabido, habría dormido en casa de Jeremy. Y para colmo, tengo un marido fantasma que lleva más de una semana desaparecido sin dar señales de vida —rezongó Gina.

—¿Rayan no te avisó adónde iba? ¿No lo llamaste? Capaz tiene otra mujer y tú sin enterarte —la provocó Gilang.

—No digas tonterías. Puede que no lo ame, pero no pienso tolerar una segunda esposa. Si se atreve, los pico a los dos en pedacitos.

—Qué miedo das, Gina. Menos mal mi esposa no es así: es una tonta que se deja engañar sin chistar, pero por lo menos es rica. Y tengo una amante que sabe satisfacerme como nadie. Mi vida es perfecta.

—Deberías agradecerme. Si no fuera porque yo te presenté a Zemi, nada de esto existiría.

—Lástima que Zemi apareció cuando yo ya me había casado con Anye. Pero qué más da: esa es la gracia. Tener a dos mujeres.

—Ya váyanse, par de escandalosos. Gilang, corre a ayudar a Zemi; la pobre está embarazada y la van a sacar a la calle —intervino mamá Ambar, poseída por un espíritu de cinismo descomunal.

Gilang partió al departamento, otra vez en moto taxi, porque ya no había auto. Al llegar, lo de siempre: Zemi le sirvió el plato caliente. A los ojos de Gilang, aquella mujer era un manjar irresistible. Sin preámbulos, se lanzó sobre ella con la voracidad de alguien que no ha comido en una semana.

—Oooh... Mi amoooor... Voy a acabaaar...

Din don.

Perdidos en el placer, Gilang y Zemi habían olvidado la hora. El reloj ya marcaba las once.

—¿Quién molesta ahora? —Gilang, como en trance, salió de la habitación sin vestirse. Es decir, solo con unos calzoncillos verdes.

—Buenas tardes, señor Gilang. Se acabó el plazo. Es hora de desalojar el departamento.

Si ayer vinieron solo dos auditores, hoy eran diez.

—Recojan todas las pertenencias personales y sáquenlas. Fui generoso dándoles tiempo, y no lo aprovecharon.

Tres hombres corpulentos entraron al dormitorio donde Zemi seguía desnuda.

—Vaya par de serpientes. No les da ni un poco de vergüenza —dijo uno, mirándola con desprecio.

—Esperen. Al menos déjenla vestirse. Salgan todos —exigió Gilang, erizando las crestas.

—No hay más tiempo, señor —cortó el auditor del día anterior.

—Sujeten al señor Gilang en la puerta. Los demás, saquen a la mujer. Aunque sea sin ropa.

—¡No se atrevan! Estoy embarazada. No me traten así —protestó Zemi.

—Entonces salga por sus propios medios. Ahora —ordenó el auditor, escoltándola fuera del cuarto completamente desnuda.

—¿No les gustaría disfrutar de mi cuerpo? —se ofreció Zemi sin el menor pudor.

—Miren lo sensual que soy. Pueden tenerme a todas las que quieran con tal de que...

—Saquen a esta víbora de aquí inmediatamente. No caigan en sus provocaciones. Recuerden a sus esposas e hijos. Aquí venimos a trabajar, no a buscar diversión. Y menos con una mujer de segunda mano. ¿No les da asco? —intervino el auditor jefe con dureza.

—Puaj. Hipócritas. Si la probaran, repetirían —escupió Zemi.

—Con todo respeto, señora, lo de mi esposa es bastante más dulce y fresco. Nada que ver con lo suyo, que ya parece alcantarilla de lo transitada que está. El señor Gilang es un tonto que cambió un diamante por una piedra —replicó el auditor sin inmutarse.

—¡Miserables! Ya me las van a pagar —Zemi salió echando chispas, con la cara roja de furia. Caminó hacia la puerta del edificio sin cubrirse.

—¡Mi amor, no te vestiste! ¡Ustedes no tienen corazón! Dejan que mi mujer salga desnuda. Al menos déjennos un momento para que se tape —suplicó Gilang.

—Cinco minutos. A partir de ahora —dijo el auditor, arrojándoles la ropa.

Lo que Gilang y Zemi no sabían era que cada segundo de la expulsión estaba siendo grabado.

1
Yuris González de Peinado
esos merecen una buena lección 🤣
Elizabeth Vivas
que fastidio con el......pero ella ya me parece demasiado insensible tanto amor y no espera nada para maletearlo
Alejandra Revelante
autora me cambiaste los nombres ya me hice un kilombo, otra cuanto tiempo más van a estar así de tontos los hrnos de esconderse , perder más el tiempo
Carmen
Aquí hay un Revolú, el diálogo, en los personajes, una pila de horrores ortográfico,
no no vi el amor de pareja Xime quiero un esclavo por Dios
Liliana Maria Pico
disculpe autora, pero la novela parece un jeroglífico
Maria Esperanza Roa Rojas
Ami no me gusta la actitud de Ximena se esta volviendo muy caprichosa ademas ella debe aconsejar al marido y no estar atacandolo yamenazandolo con el divorcio entonces donde esta el amor que dice tenerle ya se pasa
Evangelina Murillo
bonita historia no me gustó el final y el prólogo?
Leticia Baeza Vazquez
pero enserio de dónde salió tanta estupidez para escribir
Leticia Baeza Vazquez
no mames escritora pones al protagonista como un pendejo manipulable y sin carácter osea asco y al hermano de la idiota lo contrario y ella estúpida pendeja inmadura solo sabe quejarse de dónde diablos eres para escribir esa estupidez y más con religión osea q asco de verdad
Militza Santana
yo tampoco, me perdí
Luisa Maria Prada
Buena trama la de esta novela. Te aconsejo releer antes de publicar ya que tú confundes a los protagonistas o sea que te copiaste de otra novela y la uniste a la tuya, se más responsable al publicar. Espero que las próximas sean mejores editadas. Suerte y Bendiciones
Leticia Baeza Vazquez
con todo respeto escritora escribes Alos personajes estúpidos e inútiles viendo la situación osea asco mira bien lo q escribes que tío en su sano juicio no ba a proteger así sobrino viendo los problemas q están ala vista y lo pones como un idiota inútil incapaz de proteger y dejarce intimidar
Leticia Baeza Vazquez
x q diablos les cambia los nombres osea
Geni Arana Díaz
En síntesis la historia es buena, solo que al ser una traducción hay demasiadas inconsistencias, de repente todos las personas que rodean a los protagonistas se llaman Xime e Ignacio entonces tienes que usar mucho la imaginación para entender que habla de terceras personas que NO SE LLAMAN ASI.
Geográficamente hablando empieza supuestamente en México pagando con Rupias????, después dicen que están en indonesia, luego escapan a Dinamarca y resulta que es Suecia, y así entre otros tiene muchísimos errores que dificultan el poder disfrutar de una buena historia que si no fuera por eso la calificaría con 5 estrellas
Nancy De Castro
/Smile//Smile//Smile/
Maria Ochoa Barajas
Que novela tan más rebuscada y que mente tan retorcida tiene la autora de la novela 😡😡
Ivania Flores
gue bueno gue xime no tono represalia con Adrian y lo acogió cono su familia buena obra3
Dalia Brito
Primera vez que la protagonista, pico adelante DEL marido traidor bien, Lo que no me gustó es lo del esposo casado con la prosti casera 😂😂😂😂, una familia muy pu-tañera luguriosos hasta la vieja por dios, porque poner un cooprotagonista con esa historia tan dramatica
Nora Reyes
se hace difícil leer,cada capítulo tiene un nombre distinto no se entiende quien es quien.
Luna
tarántula, vampiros y animal rastrero son la familia de Leonardo menos mal que saldrás libre de ellos 😎😎😎
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