Han pasado muchos años desde que las almas gemelas salvaron Arturias y devolvieron la paz al reino. El rey Carlos y la reina Miranda disfrutan de ver a sus hijos, Edward, Laura, Patrik y Fernanda, convertidos en grandes líderes y formando familias unidas. Mientras tanto, sus hijos han crecido y se han preparado para seguir el legado de sus padres.
Pero la tranquilidad llega a su fin cuando una poderosa amenaza resurge para intentar destruir Arturias. Ante el peligro, toda la familia real volverá a unirse en una misma batalla. Padres e hijos lucharán hombro a hombro, demostrando que la fuerza de su unión es mayor que cualquier enemigo.
Los nuevos herederos no solo deberán enfrentarse a un destino incierto, sino también aprender a dominar el extraordinario don que distingue a su linaje: la capacidad de comunicarse y luchar junto a los animales. Con ellos como sus más fieles aliados, descubrirán que el verdadero poder nace de la confianza, el valor y el amor por la familia.
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La emboscada en Pachamama
Edward reunió a las tres grupos junto al campamento abandonado que los guardabosques acababan de descubrir.
Sobre una roca extendieron los mapas encontrados.
—Los túneles antiguos conectan gran parte del Bosque de Pachamama —explicó Rocafox—. Fueron construidos hace generaciones como rutas de escape, pero hace muchos años quedaron sellados. Alguien los ha vuelto a abrir.
Edward señaló uno de los caminos.
—Si utilizan estos túneles, pueden aparecer en cualquier parte del bosque sin que los veamos.
Fernanda observó las huellas alrededor del campamento.
—No están muy lejos.
En ese momento, un águila comenzó a volar en círculos sobre los árboles, lanzando fuertes chillidos.
Fernanda levantó la vista.
Su expresión cambió de inmediato.
—¡Prepárense!
No alcanzó a terminar la frase cuando una lluvia de flechas cayó desde la espesura.
—¡Escudos! —gritó Edward.
Los caballeros levantaron los escudos mientras varias flechas se clavaban en la madera.
Alejandro respondió de inmediato.
Tensó su arco y disparó hacia el lugar desde donde provenía el ataque.
Un hombre encapuchado cayó desde un árbol.
—¡Nos rodean! —gritó Dante.
Cinco enemigos salieron de entre los arbustos empuñando espadas y dagas.
Carlos fue el primero en enfrentarlos.
Bloqueó un ataque con su espada y respondió con un golpe que desarmó a su rival,intento convocar los animales pero estos no respondian.
A pocos metros, Manuel luchaba con dos adversarios al mismo tiempo.
Utilizó una daga para desviar el ataque de uno de ellos y una patada para derribar al otro.
Patrik protegía a Lorena mientras ella disparaba flechas con gran precisión.
Cada disparo obligaba a los atacantes a retroceder.
Rocafox combatía junto a los guardabosques del Norte, impidiendo que los enemigos avanzaran hacia el interior del bosque.
Edward se enfrentó al hombre que parecía dirigir la emboscada.
Las espadas chocaban una y otra vez.
El desconocido era rápido y experimentado.
—No luchas como un simple bandido —dijo Edward.
El hombre no respondió.
Solo sonrió detrás de su máscara.
Mientras tanto, Fernanda escuchó los desesperados sonidos de varios animales.
—¡Van hacia el Árbol Madre! —advirtió.
Carlos y Manuel comprendieron de inmediato.
—¡Alejandro, Dante! ¡Con nosotros!
Los cuatro corrieron entre los árboles siguiendo las indicaciones de Fernanda.
Al llegar encontraron a tres encapuchados intentando prender fuego a las raíces del Árbol Madre.
—¡Deténganse! —gritó Carlos.
Uno de los hombres lanzó una antorcha.
Manuel alcanzó a desviarla con su espada antes de que tocara el árbol.
Alejandro disparó una flecha que derribó la antorcha al suelo.
Dante se lanzó contra otro atacante y lo redujo tras un breve combate.
Al verse superados, los enemigos comenzaron a retirarse.
—¡No los dejen escapar! —ordenó Edward.
Pero, antes de huir, el líder encapuchado lanzó una pequeña esfera al suelo.
Una espesa nube de humo cubrió el bosque.
Cuando el viento la disipó, los atacantes habían desaparecido.
Solo quedó uno de ellos, herido e incapaz de escapar.
Edward ordenó sujetarlo.
—Lo llevaremos al castillo del Centro.
Carlos observó el Árbol Madre.
Habían logrado salvarlo.
Sin embargo, aquella batalla demostraba que el enemigo ya no se escondía.
La guerra acababa de comenzar.
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Lee matrimonio Cruzado y las almas gemelas
Continuará...