Hombres lobos y Vampiros se han odiado desde siempre. ¿Qué va a pasar luego de que el Alfa Andrew y la princesa de los vampiros Leonor compartan una noche de pasión?
NovelToon tiene autorización de Camila Rocha Mota para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
No es ella.
...Capítulo 7....
...Parte 2....
...No es ella....
...╭══════ .✧. ══════╮...
Andrew
Me levanté tambaleándome, me acerqué a la ventana y miré hacia la noche oscura. Me sentía vacío, roto, ardiendo por un fuego que no se apagaba. Necesitaba algo. Cualquier cosa que me hiciera olvidar, aunque fuera un segundo. Algo que me hiciera sentir que todavía tengo control sobre mí mismo.
Y pensé en ella. En Sara.
Ella es una de nuestras mejores guerreras. Una loba beta, hermosa, de piel oscura y brillante, de rasgos suaves y curvas generosas que siempre han llamado la atención de todos los machos de la manada. Es mulata, de cabello rizado y ojos color miel, cálida, fuerte, leal. Y desde hace mucho tiempo, sé que me desea. Me lo ha dicho con miradas, con gestos, con esa presencia que pone siempre que estoy cerca.
“Ella es lo correcto”, me dije, tratando de convencerme a mí mismo. “Es de los nuestros. Es hermosa. Me quiere. Si me entrego a ella, si siento su calor, su cuerpo, su olor... tal vez este deseo enfermizo por una vampira se me pase. Tal vez recupere mi cordura.”
Salí de mis aposentos y caminé hacia el ala donde viven las familias y guerreros. Fui directo a su puerta. Al llamar, abrió casi al instante. Al verme, sus ojos se iluminaron de golpe, sorprendida y feliz, una sonrisa preciosa y esperanzadora iluminó su rostro. Sabía que no era casualidad que yo estuviera allí, a esas horas, solo.
—Andrew... —susurró, y se apartó para dejarme entrar, con la respiración ya acelerada.
En cuanto cerró la puerta, me acerqué a ella. Sus brazos me rodearon el cuello con una familiaridad que me dolió, porque no era la que yo quería. La besé. Ella respondió con pasión, con hambre, sus labios eran suaves, su cuerpo firme y cálido contra el mío. Olía a tierra, a bosque, a manada... todo lo que debería ser bueno, todo lo que debería sentirme como hogar.
Me acarició el pecho, me susurró cosas bonitas, me hizo sentir deseado. Y sin embargo...
Nada.
En el momento exacto en que mis manos tocaron su cintura, en el momento en que cerré los ojos esperando encontrar alivio, solo sentí rechazo. Mi cuerpo se tensó. Mi piel se erizó, pero no de placer, sino de repulsión. Mi sangre, que ardía desesperada, se quedó fría al contacto con ella.
Porque no era ella.
No tenía su fragilidad fuerte, ni su olor imposible, ni esa electricidad que recorre mis venas cada vez que Leonor está cerca. Sara era perfecta, era hermosa, era la mujer que cualquier Alfa elegiría... pero no llevaba mi marca. Y yo no llevaba la suya.
Mi lobo, que había estado callado, soltó un gruñido bajo y furioso dentro de mi mente:
—«No es ella. Apártate. Huele mal. No es nuestra.»
Me aparté de golpe, como si me hubiera quemado, y di unos pasos hacia atrás, confundido, frustrado, con un dolor agudo clavado en el pecho. Sara se quedó allí, parada, con el vestido desordenado, el cabello revuelto y la mirada llena de tristeza y confusión.
—Andrew... ¿qué pasa? —preguntó con voz suave—. Pensé... pensé que necesitabas consuelo. Que la guerra...
—Lo siento —la interrumpí, y mi voz sonó áspera, rota—. No es tu culpa, Sara. Es... estoy cansado. La tensión del día. La reunión. No estoy aquí. Lo siento.
No me atreví a mirarla a los ojos mientras salía de su habitación, dejándola sola y dolida. Me odié a mí mismo por haberla usado así, por haber intentado curar una herida mortal con algo que nunca podría ser medicina.
Caminé de regreso a mis habitaciones bajo la luz de la luna, solo en los pasillos de piedra, más solo que nunca en mi vida. Entré, cerré y me dejé caer en la silla junto al fuego. Saqué del bolsillo interior de mi chaqueta la pequeña medalla de plata que yo también guardo, el recuerdo de esa noche, la prueba de que no fue un sueño.
La giré entre mis dedos, observando el grabado del lobo a la luz de las llamas.
Ya no había dudas. Ya no había negación posible.
Mi lobo tenía razón. La Diosa Luna no comete errores.
Yo estoy marcado por ella. Ella está marcada por mí.
Y ninguna loba hermosa, ninguna mujer perfecta, ninguna guerra o ley podrá cambiar eso.
Leonor Anderson es mi enemiga. Es una vampira. Es todo lo que debo destruir.
Pero también... es lo único que yo quiero. Lo único que mi sangre reconoce. Lo único que me hace sentir vivo.
—La guerra ha empezado —murmuré a la oscuridad—. Y yo voy a pelearla. Voy a proteger a mi gente, voy a ser el Alfa que necesitan. Pero juro por laDiosa Luna... que en medio de todo este caos, encontraré la forma de llegar a ti. Aunque tenga que traicionar todo lo que soy. Aunque tenga que destruir el mundo entero.
Porque ahora lo sé con certeza absoluta:
La batalla más grande no será contra Juls.
Será contra mí mismo.
Y ya he perdido antes de empezar.
╰══════ .✧. ══════╯