NovelToon NovelToon
Azúcar Amargo

Azúcar Amargo

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Reencuentro
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Sarita King

Samantha Torres solo quería salvar su pastelería y cuidar de su hermana menor; jamás imaginó que una bandeja de crema pastelera la llevaría directamente a los brazos del hombre más peligroso, arrogante y fascinante de la ciudad: Viktor D'Angelo.

NovelToon tiene autorización de Sarita King para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un favor Peligroso

Viktor D'Angelo

Hay momentos en la vida en los que uno entiende que está cometiendo un error.

No un error pequeño.

No un error insignificante.

Un error enorme.

Catastrófico.

Irremediable.

Yo tuve esa revelación un martes a las ocho de la mañana.

Mientras sonreía mirando mi teléfono.

—Esto es grave.

Levanté la vista.

Ian estaba sentado frente a mí.

Comiendo una dona.

La tercera.

—¿Qué haces aquí?

—Vigilarte.

—Consigue un pasatiempo.

—Ya tengo uno.

—¿Cuál?

—Tu desastrosa vida amorosa.

—No tengo vida amorosa.

—Exactamente.

Lo odiaba.

Profundamente.

Especialmente porque últimamente tenía razón con demasiada frecuencia.

—¿Sabes qué es lo peor?

—¿Qué?

—Que ahora sonríes cuando lees mensajes.

Miré nuevamente la pantalla.

Era un mensaje de Clara.

Nada relacionado con Samantha.

Nada romántico.

Nada sospechoso.

Y aun así...

Sí estaba sonriendo.

Maldición.

—Vete.

—No.

—Ian.

—Viktor.

—Tengo una reunión.

—Y después irás a la pastelería.

—No.

—Sí.

—¿Terminaste?

—Jamás.

Por supuesto.

---

Dos horas después estaba revisando contratos cuando Clara entró en mi oficina.

Y por la expresión de su rostro, supe que no traía buenas noticias.

—¿Qué ocurrió?

—Encontramos algo.

Inmediatamente presté atención.

—Habla.

Clara colocó una carpeta sobre mi escritorio.

—La investigación sobre Torres & Asociados.

Abrí el expediente.

Y mi expresión se endureció.

Porque efectivamente había problemas.

Muchos.

Transferencias falsas.

Documentos alterados.

Movimientos sospechosos.

Fraude.

—¿Quién es responsable?

—Todavía no lo sabemos.

—Encuéntrenlo.

—Sí, señor.

Continué revisando la información.

Hasta que un detalle llamó mi atención.

Una dirección.

Una muy familiar.

Crema Chantilly.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué aparece la pastelería aquí?

Clara tomó otro documento.

—Porque fue uno de los negocios afectados.

Silencio.

Peligroso silencio.

—Explícate.

—Alguien utilizó contratos falsificados.

Los registros financieros de varios pequeños negocios fueron manipulados.

Entre ellos la pastelería.

Levanté lentamente la vista.

Y algo dentro de mí no reaccionó bien.

Porque Samantha ya tenía suficientes problemas.

No necesitaba uno más.

—¿Cuánto dinero?

Clara mencionó una cifra.

Y mi humor empeoró inmediatamente.

Era demasiado.

Muchísimo demasiado.

Para una gran empresa no significaba nada.

Para Samantha podía significar el cierre definitivo.

—¿Ella lo sabe?

—No.

Miré nuevamente los documentos.

Y entendí algo.

Aquello no era una coincidencia.

Alguien estaba moviendo piezas.

Y no me gustaba.

Nada.

---

Llegué a Crema Chantilly aquella tarde.

Más serio de lo habitual.

Más tenso.

Más preocupado.

Cuando entré, Samantha estaba atendiendo clientes.

Sonriendo.

Bromeando.

Trabajando como siempre.

Y durante unos segundos me quedé observándola.

Pensando en cómo decirle la verdad.

Porque no quería hacerlo.

Porque sabía exactamente cómo reaccionaría.

Con orgullo.

Con terquedad.

Con esa molesta costumbre de intentar cargar el mundo entero sola.

—Hola.

Levantó la vista.

Y sonrió.

Automáticamente.

Sin darse cuenta.

Aquello provocó algo extraño en mi pecho.

Algo que empezaba a ocurrir demasiado seguido.

—Hola.

—Te ves terrible.

—Gracias.

—De nada.

—Qué amable.

—Lo intento.

Tomé asiento.

Ella siguió observándome.

Esperando.

Porque Samantha era muchas cosas.

Pero nunca había sido ingenua.

—¿Qué pasa?

Directa.

Como siempre.

—Necesito hablar contigo.

—Eso definitivamente no suena bien.

—No.

—Perfecto.

Apoyó ambos brazos sobre el mostrador.

—Habla.

Respiré profundamente.

Y le conté todo.

La investigación.

Los documentos.

Las irregularidades.

Los posibles problemas legales.

Todo.

Sin suavizar nada.

Sin ocultar nada.

Porque merecía conocer la verdad.

Mientras hablaba, su expresión fue cambiando.

Poco a poco.

Hasta que finalmente quedó completamente inmóvil.

—¿Estás diciendo que podrían cerrar la pastelería?

—Estoy diciendo que existe esa posibilidad.

Silencio.

Uno largo.

Doloroso.

Insoportable.

—No.

La palabra salió apenas como un susurro.

—Samantha...

—No.

Sus manos se cerraron en puños.

—No puede pasar.

—Lo sé.

—No después de todo.

—Lo sé.

Porque sí lo sabía.

Sabía cuánto había luchado.

Cuánto había sacrificado.

Cuánto significaba aquel lugar.

Más que un negocio.

Más que un trabajo.

Era el sueño de sus padres.

Su hogar.

Su refugio.

Todo.

—Voy a arreglarlo.

La observé.

Y reconocí inmediatamente aquella mirada.

La misma que había visto tantas veces en mí.

La mirada de alguien dispuesto a enfrentarse al mundo entero solo.

—No puedes hacerlo sola.

—Tengo que hacerlo.

—No.

—Sí.

—Samantha.

—Viktor.

—Escúchame.

—No necesito que me rescates.

Ahí estaba.

Exactamente donde sabía que llegaríamos.

—No intento rescatarte.

—Claro que sí.

—Intento ayudarte.

—No necesito ayuda.

Mentira.

La peor mentira del mundo.

Porque todos necesitamos ayuda alguna vez.

Incluso yo.

Especialmente yo.

---

La discusión terminó cuando Evelyn apareció.

Como un huracán.

Como siempre.

—¿Por qué tienen esas caras?

Silencio.

—Oh.

Eso era peor.

—¿Qué pasó?

Samantha intentó sonreír.

Intentó.

Fracasó.

—Nada.

—Mentira.

—Evelyn.

—Es mentira.

La niña nos observó durante varios segundos.

Y después hizo algo inesperado.

Tomó la mano de su hermana.

Simplemente eso.

Nada más.

Pero fue suficiente.

Porque vi cómo Samantha tragaba saliva.

Cómo luchaba por mantenerse fuerte.

Cómo intentaba no derrumbarse.

Y comprendí algo importante.

Ella no tenía miedo por sí misma.

Tenía miedo por Evelyn.

Siempre Evelyn.

Todo giraba alrededor de esa niña.

Y por primera vez entendí completamente por qué admiraba tanto a Samantha.

Porque jamás se rendía.

Ni siquiera cuando tenía razones para hacerlo.

---

Más tarde, cuando la pastelería quedó vacía, me acerqué nuevamente.

Ella seguía revisando papeles.

Buscando soluciones imposibles.

Como si pudiera arreglarlo todo esa misma noche.

—Torres.

—¿Qué?

—Tengo una propuesta.

Mala elección de palabras.

Porque inmediatamente levantó la cabeza.

Desconfiando.

—No me gusta cómo sonó eso.

—Lo imaginé.

—¿Qué propuesta?

La observé durante unos segundos.

Pensando.

Analizando.

Calculando.

Y comprendiendo que estaba a punto de cruzar una línea peligrosa.

Muy peligrosa.

Porque ayudarla significaba involucrarme más.

Mucho más.

Y ya estaba demasiado involucrado.

Aun así...

No podía quedarme al margen.

Simplemente no podía.

—Déjame ayudarte.

Su expresión cambió.

Se suavizó apenas.

Solo un poco.

Pero lo suficiente para que yo lo notara.

—¿Por qué?

La pregunta me tomó por sorpresa.

Porque tenía demasiadas respuestas.

Y ninguna.

Porque me importaba.

Porque me preocupaba.

Porque verla sufrir me resultaba insoportable.

Porque...

Maldición.

Porque Samantha Torres se estaba convirtiendo en algo peligroso para mí.

—Porque eres mi amiga.

La palabra quedó suspendida entre nosotros.

Extraña.

Nueva.

Inesperada.

Samantha parpadeó.

Una vez.

Dos.

Y entonces sonrió.

Una sonrisa pequeña.

Hermosa.

Real.

—Ese es el favor más peligroso que me han ofrecido.

—¿Por qué?

—Porque si acepto...

Sus ojos se encontraron con los míos.

Y durante un segundo el mundo pareció detenerse.

—Tendré una deuda contigo.

Mi corazón dio un golpe extraño.

Fuerte.

Inesperado.

Y por primera vez en mucho tiempo...

No me importó deberle algo al destino.

Porque si eso significaba proteger a Samantha...

Estaba dispuesto a pagar cualquier precio.

Fin del capítulo 12...☕

1
Dany 🇨🇱🥰
jajajaja 🤣🤣
Náyade
pobre Samantha 😅
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play