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BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Amor en la guerra / Superhombre / Omegaverse
Popularitas:7.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Lilith Gray lo perdió todo dos veces: Primero a su familia en la masacre de la manada Darkfire, y luego su corazón, cuando el hombre que le juró amor eterno la rechazó al encontrar a su "Compañera" predestinada.
Seis años después, la niña frágil había muerto. Ahora todos la conocian como "La Aniquiladora", una guerrera de élite que solo vive para el deber y el combate. Su objetivo es claro: convertirse en la Guardiana Real del Rey Rowan, el Licántropo más temido y poderoso del mundo.
Pero en la ceremonia de su nombramiento, el destino le juega una última carta. Al primer roce, el vínculo se desata: el Rey no quiere solo su lealtad, la quiere a ella. Lilith deberá elegir entre su libertad como guerrera o el poder absoluto como la Reina que nunca buscó ser.
¿Podrá entregarse al hombre por quien tanto lucho en proteger?

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 015: Matadero

Lilith Gray

El aire en el bosque real se volvió espeso, cargado con el hedor a rancio de los pícaros y la humedad de la tierra removida. Ya no escuchaba los gritos del coliseo; ahora solo existía el sonido de mi propia respiración errática y el crujido de las hojas bajo mis botas. Había avanzado lo suficiente para dejar atrás a los demás, pero sabía que la meta en el Ala Sur no sería un paseo por el jardín.

—Están cerca, ¿verdad? —susurré, sintiendo cómo Artemis erizaba el vello de mi nuca.

“Nos acechan, Lilith. Huelen nuestra sangre… tienen hambre”, respondió ella con un gruñido que vibró en mi pecho.

De repente, una sombra se desprendió de un roble centenario. Era un tipo enorme, con la piel curtida y cicatrices que hablaban de años de exilio. Tenía los ojos inyectados en amarillo sangre y una mandíbula desencajada que goteaba saliva. No era un lobo comun, era algo peor: era un pícaro que había perdido la humanidad pero conservaba la astucia de un guerrero.

—Vaya, vaya… un pequeño bocadillo —siseó, desenvainando un machete oxidado—. Dicen que si te entregamos tu cabeza, los vampiros nos pagarán con oro.

—Inténtalo, escoria —respondí, tensando la cuerda de mi arco.

Disparé. La flecha de obsidiana voló con un silbido mortal, pero el tipo fue rápido. Esquivó el proyectil por milímetros y se abalanzó sobre mí con un rugido. Solté el arco; en distancias cortas, la madera ya era un estorbo. Saqué la daga de mi bota y el cuchillo de combate de mi cintura en un movimiento fluido.

El acero chocó contra el machete en una lluvia de chispas. Sentí la fuerza bruta de su ataque, pero usé su propio impulso para girar. Le enterré la daga en el muslo y, antes de que pudiera gritar, le rebané la garganta con un tajo limpio. La sangre caliente salpicó mi uniforme, tiñendo el escudo de la Guardia Real de un carmesí oscuro.

—Uno menos —mascullé, limpiando la hoja en mi pantalón.

Pero no tuve tiempo ni de respirar. De entre los arbustos empezaron a salir más. Dos, cuatro, ocho… doce. Me habían tendido una emboscada. Estaba en un claro del bosque, rodeada por una jauría de hombres que habían renunciado a su alma por ser traidores.

—¿Crees que puedes con todos nosotros? —preguntó uno que parecía el líder, un tipo con un parche en el ojo y una hacha doble—. El Rey te ha soltado en un matadero.

—¿A esto le llemas matadero? —dije, sintiendo cómo Artemis empezaba a desgarrar las barreras de mi mente, exigiendo salir—. Mas bien yo creo que... Él me soltó para que limpiara su bosque de basura como ustedes.

"Dejame salir, Lilith, quiero matarlos yo"

Cerré los ojos un segundo. El dolor de la transformación siempre era una agonía exquisita, pero hoy, con la rabia fluyendo por mis venas, se sentía como una liberación. Mis huesos empezaron a romperse y recolocarse con chasquidos húmedos. Mi piel se estiró hasta rasgarse, y un pelaje blanco como la nieve virgen empezó a brotar con violencia.

La oscuridad de mi mente fue reemplazada por un estallido de luz plateada.

Cuando abrí los ojos, ya no era una soldado. Era Artemis, la gran loba blanca. Me alcé sobre mis cuatro patas, siendo mucho más grande que cualquier lobo promedio. Mis ojos plateados brillaban con una intensidad eléctrica, fijándose en cada cuello, cada arteria, cada punto débil de los que me rodeaban.

—¡Es una Alfa pura! —gritó uno de los pícaros, retrocediendo con miedo—. ¡Maldita sea, no dijeron que sería tan grande!

—¡Ataquen, cobardes! —rugió el líder—. ¡Solo es un perro más!

Ese fue su último error.

Me lancé hacia adelante como un rayo. El primer pícaro ni siquiera tuvo tiempo de levantar su arma; mis mandíbulas se cerraron alrededor de su cráneo con un crujido seco, pulverizando el hueso instantáneamente. Sacudí la cabeza y lancé su cuerpo inerte contra otros dos, derribándolos.

Sentí el sabor metálico y dulce de la sangre inundar mis sentidos. Artemis estaba extasiada. Salté sobre el siguiente, hundiendo mis garras en su pecho y abriéndolo de arriba abajo. Las entrañas cayeron sobre la hierba, humeantes en el aire frío de la mañana. No había piedad. No había juicio. Solo era una masacre necesaria.

Uno de ellos logró alcanzarme con un cuchillo, abriendo un tajo en mi costado. Solté un gruñido que hizo temblar las hojas de los árboles y me giré con una velocidad inhumana. Le arranqué el brazo de un solo bocado. El hombre cayó al suelo, aullando de dolor mientras se desangraba en segundos.

“¡QUIERO MÁS!”, pedía Artemis. “¡QUE SIENTAN EL PODER DE MI IRA!”.

Me movía como una danza macabra. Era un torbellino blanco manchado de rojo. Mordía gargantas, partía espinas dorsales y desgarraba extremidades. El claro del bosque se transformó en un matadero. El olor a hierro era tan potente que casi ocultaba el aroma de Rowan que todavía buscaba en el aire.

Finalmente, solo quedaba el líder. Estaba temblando, dejando caer su hacha mientras retrocedía hacia un árbol.

—Por favor… —suplicó—. Ten piedad.

Me acerqué a él lentamente, dejando que viera su reflejo de terror en mis ojos plateados. Le mostré los colmillos, goteando una mezcla de saliva y sangre ajena. No hubo respuesta verbal, solo el sonido de mis mandíbulas cerrándose en su yugular. Lo sostuve allí, sintiendo los últimos latidos de su corazón contra mis dientes, hasta que se quedó frío.

Solté el cuerpo y alcé la cabeza hacia el cielo, soltando un aullido largo y estremecedor que debió escucharse en cada rincón de la capital. Era un aviso. Lilith Gray no era una compañera que necesitaba protección. Era la muerte vestida de blanco.

Me quedé allí un momento, jadeando sobre los cadáveres mutilados. Mi pelaje blanco estaba empapado de rojo, pegajoso y pesado. Me lamí una pata, sintiendo cómo la adrenalina empezaba a estabilizarse.

“Estamos bien, Artemis”, pensé, sintiendo la conexión con mi loba más fuerte que nunca.

“Estamos perfectas”, respondió ella, saboreando el triunfo. “Pero el tiempo corre. El Ala Sur nos espera”.

Sin perder un segundo, retomé la carrera en mi forma lobuna. Mis patas golpeaban el suelo con una potencia renovada. El camino hacia la meta todavía era largo y sabía que Rowan estaría mirando cada uno de mis movimientos a través de las cámaras ocultas en los árboles.

Mira bien, Rey, pensé mientras saltaba sobre un tronco caído. Mira lo que intentaste encadenar a ti. Mira la sangre en mi pelaje y dime si todavía crees que puedes domarme.

El bosque se volvía más salvaje a medida que me alejaba de la zona controlada. El terreno se inclinaba y el sonido del agua de un arroyo cercano me indicó que estaba cerca del límite del sector medio. Crucé el agua de un salto, dejando que la corriente lavara un poco la sangre de mi pelaje, pero el rastro carmesí seguía allí, marcando mi camino como una advertencia para cualquiera que se atreviera a cruzarse conmigo.

A lo lejos, vi una bengala roja cruzar el cielo. Alguien había llegado a un punto de control. Probablemente Jay o Kevin. La competencia seguía viva, y yo no iba a dejar que nadie me quitara mi lugar.

Me detuve un segundo al borde de un barranco, observando la ciudad a lo lejos. La meta estaba allí, protegida por más peligros y probablemente por pruebas que todavía no imaginaba. Pero ya no tenía miedo. La masacre en el claro me había recordado quién era yo. No era solo una sobreviviente. Era una cazadora.

Retomé la marcha, desapareciendo entre las sombras de los pinos altos. El torneo estaba lejos de terminar, y si el Rey quería un espectáculo, yo estaba dispuesta a darle una función que nunca olvidaría. Porque hoy, el blanco de mi pelaje se convertiría en el sudario de mis enemigos, y cada gota de sangre derramada sería un escalón más hacia mi libertad.

—Vamos Artemis—susurré en mi mente—. Muéstrame qué más tienes. Estoy lista para romperlo todo contigo.

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Kawtar Chilah
para cuando la actualización??
Kawtar Chilah
ais que bonito😭😭😭
JZulay
waoooo...🤯....intenso !!!
JZulay
🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/.....Artemisa, no da tregua ...
golosa /Drool/
JZulay
poderoso !!!! 💪🏼
JZulay
muy decida....y sus voluntades parecen de hierro /Slight/
Haber de qué cuero, sale más correas /Proud/
JZulay
/Drool/ y vaya que muy tenso 🧵..../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Slight/
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/....👑.....no la tendrás fácil....🤭
el terminará postrándose...serás tú /Tongue/
JZulay
para variar los Alfas siempre dandose gustitos fuera del vínculo 🤨
JZulay
💪🏼👏🏼👏🏼👏🏼/Ok//Good/ con todo Gray
JZulay
literal !!!!......seguro te convertirás en reina 👑
JZulay
🫣...no James...eso no se vale 🥺
Kawtar Chilah
la historia me encanta, y está genial, pero, un capítulo por día es muy poco
CINVAN
🥰🥰 me encanta
CINVAN
esto se pone bueno
CINVAN
vamos a ver qué trae este viaje
CINVAN
Perro que se joda
CINVAN
No te preocupes Lili vendrá algo mejor
CINVAN
Perro sin vergüenza
CINVAN
pobre Lili 😭😭
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