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Su Juguete de Seda

Su Juguete de Seda

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Completas
Popularitas:170.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Chiquitas

ADVERTENCIA DE CONTENIDO Y SINOPSIS EDITORIAL
“Su Juguete de Seda” es una novela de erotismo explícito y romance oscuro destinada exclusivamente a un público adulto (+18). Esta obra contiene escenas de alta intensidad sexual, dinámicas de poder complejas, lenguaje crudo y situaciones de dominación y sumisión que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores. Se recomienda discreción.
La Historia:
Valeria Soler, una talentosa restauradora española, viaja a la idílica y lujosa Costa Amalfitana con un único objetivo: devolverle la vida a un mural erótico oculto en la propiedad más exclusiva de Italia. Sin embargo, al cruzar las puertas de Villa Obsidiana, descubre que el verdadero arte no está en las paredes, sino en los deseos prohibidos de su dueño.
Alexander Cavalcanti no es solo un magnate naviero; es un hombre que rige su vida y su alcoba bajo un código de control absoluto. Para Alexander, Valeria no es solo una empleada, es el desafío que ha estado esperando. Tras un contrato car

NovelToon tiene autorización de Chiquitas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: El Eco de la Seda

I. El Sabor de la Sumisión

Valeria seguía tendida sobre el diván de cuero, con los pulmones ardiendo y el corazón martilleando contra sus costillas como un pájaro enjaulado. El peso de Alexander aún se sentía sobre ella, aunque él ya se había incorporado parcialmente para observarla. El silencio en el Cuarto de Juegos era casi sólido, interrumpido solo por el goteo rítmico del hielo que se derretía en la alfombra y el sonido de sus respiraciones entrecortadas.

Alexander pasó sus dedos, aún marcados por la humedad de ella, por los labios hinchados de Valeria. Ella no se movió; no podía. Sus músculos, agotados por los espasmos del orgasmo y la tensión de las cuerdas de seda roja, se sentían como cera derretida.

—Mírate, Valeria —susurró él, su voz era un ronroneo de poder—. Todavía estás temblando. Tu cuerpo está procesando la verdad que tu mente intentó ocultar bajo capas de barniz y técnica.

Él se levantó con una gracia depredadora, sin importarle su propia desnudez. Se acercó a una pequeña mesa de ébano y tomó una toalla de lino blanco, humedecida en agua tibia con esencia de jazmín. Regresó a su lado y, con una delicadeza que contrastaba violentamente con la fuerza de hacía unos minutos, empezó a limpiar el rastro del aceite, del hielo y de su propia esencia de los muslos de Valeria. Cada roce de la toalla era una caricia eléctrica que la hacía contraerse involuntariamente.

—No... no me suelte todavía —jadeó ella, sorprendiéndose a sí misma. La palabra Ópalo estaba a kilómetros de distancia; lo que sentía era un vacío voraz que pedía ser llenado de nuevo por el dominio de ese hombre.

II. La Intrusión de la Realidad

Alexander sonrió, una expresión de triunfo que iluminó sus ojos oscuros. Antes de que pudiera responder, un pitido agudo y persistente rompió la atmósfera. Venía del panel de seguridad oculto tras un tapiz de seda antigua. Alexander tensó la mandíbula; ese sonido solo significaba una cosa: una brecha en el perímetro interno de la villa.

Se puso la bata de seda negra con un movimiento rápido y se acercó al monitor. Valeria se incorporó con dificultad, envolviéndose en las sábanas desordenadas, sintiendo el frío del aire acondicionado golpear su piel húmeda.

—¿Qué pasa? —preguntó ella, su voz aún ronca.

Alexander no respondió. Sus ojos estaban fijos en la pantalla que mostraba el pasillo del ala este, justo frente a la puerta del archivo secreto que Valeria había infiltrado horas antes. En la imagen, una pequeña luz roja parpadeaba desde un rincón del techo que no pertenecía al sistema original de la mansión.

—Julian Vane —gruñó Alexander. Su puño se cerró con tal fuerza que los nudillos se tornaron blancos—. Ese maldito buitre no solo ha estado vigilando mis finanzas, ha puesto ojos dentro de mi santuario.

Valeria sintió que el calor del encuentro se evaporaba, reemplazado por un miedo gélido.

—Él nos vio... nos vio entrar aquí. Sabe lo que me has estado haciendo.

—Él no sabe nada —replicó Alexander, girándose hacia ella con una mirada que volvió a encender el fuego en las venas de Valeria—. Él solo ha visto la superficie. Pero ha cometido el error de creer que puede jugar en mi tablero con mis propias piezas.

III. El Nuevo Juego: Complicidad y Peligro

Alexander regresó al diván y tomó a Valeria por la barbilla, obligándola a mirarlo. Sus dedos se hundieron en su piel con una posesividad renovada.

—Julian cree que eres mi debilidad, Valeria. Cree que puede usar la historia de Elena para asustarte y que tú le des la llave de mis archivos. Lo que no sabe es que anoche dejaste de ser una restauradora externa para convertirte en parte de este lugar.

Él bajó su mano hacia el pecho de ella, acariciando la marca roja que las cuerdas habían dejado en su esternón.

—Mañana es la gala de máscaras. Vane estará aquí, buscando una grieta en nuestra armadura. Y tú se la vas a dar, pero bajo mis condiciones.

—¿Qué quieres que haga? —preguntó ella, sintiendo cómo el peligro y el erotismo se fundían de nuevo.

—Llevarás el vestido de seda que Elena nunca terminó. Es una pieza de encaje tan fino que parece una segunda piel. Y debajo... —Alexander sacó de un cajón un pequeño accesorio de cuero y acero, un dispositivo diseñado para mantenerse oculto y constante—. Llevarás esto. Estará en su máxima potencia durante toda la noche. Sonreirás a Vane, bailarás con él si es necesario, pero mientras él te habla de libertad y de justicia para Elena, tú estarás sintiendo mi control dentro de ti. Cada vez que yo presione el control en mi bolsillo, recordarás a quién perteneces realmente.

IV. El Sello del Pacto

Valeria miró el dispositivo y luego a Alexander. El nivel de perversión y dominio la abrumaba, pero la idea de jugar ese papel frente a su enemigo, de ser una infiltrada del placer en medio de una fiesta de la alta sociedad, la excitaba de una manera que la asustaba.

—¿Y si me rompo delante de todos? —susurró ella.

—No te romperás. Eres mi obra maestra, Valeria. Las obras maestras no se rompen, se exhiben.

Él la besó con una ferocidad que sabía a posesión definitiva. Sus manos volvieron a explorar su cuerpo, reclamando los territorios que ya había conquistado. Valeria se entregó de nuevo, sintiendo que la villa, el archivo y la amenaza de Vane no eran más que el lienzo sobre el cual Alexander Cavalcanti estaba pintando su fantasía más oscura.

La noche aún no terminaba, y mientras la tormenta rugía fuera de las ventanas de Villa Obsidiana, dentro, la seda y el cuero seguían dictando las reglas de una novela que ya no tenía vuelta atrás.

1
Luisa Franco
Me gusta la historia
Susi Lorenzatti
Realmente esta va a ser una novela de locura, estamos recién comenzando y Sergio ya me pone los pelos de punta.
08/09/26💙
Magdalena Flores
👏 Yo creo que usted para hacer una historia si tiene una linda imaginación
valeria fuentes
muy hermosa novela la super recomiendo 🌹🌹🌹🌹💐💐💐💐
Maigualida Ramirez
que bueno que sienten que han cerrado un capítulo de su vida y en este están diciendo ellos
Maigualida Ramirez
si eso era lo último por hacer magnífico
Maigualida Ramirez
por lo que veo ellos van a seguir trabajando desde las sombras
Maigualida Ramirez
está novela tiene de todo pasión lujuria misterio falsedad es toda una caja de Pandora
Maigualida Ramirez
excelente muy buena esa
Maigualida Ramirez
por lo menos todo está cambiado creo que para mejor
Maigualida Ramirez
esto es pura tecnología de alta calidad
Maigualida Ramirez
que bueno está novela tiene un mejor sentido se están ordenando las cosas
Maigualida Ramirez
bueno pareciera que las cosas comenzarán a cambiar para ellos dos ojala y sea para mejor y puedan hacer una vida un poco más normal
Maigualida Ramirez
me imagino que con esa redoblona se le acelero el parto
Maigualida Ramirez
no le queda de otra que seguir su vida en esa villa que es en cierta forma una cárcel para ella y no le queda de otra que aceptar y al tener un hijo menos saldría de ese lugar
Maigualida Ramirez
no le queda otra que resignarse porque la escapatoria de esa villa no existe para ella
Maigualida Ramirez
cada día su libertad se reduce a cero 😭pobre chica
Maigualida Ramirez
no es fácil todo lo que ha tenido que pasar en ese lugar es muy fuerte sentirse ahogado y sin libertad
Maigualida Ramirez
se le puso el mundo chiquito 😭
Maigualida Ramirez
pobre mujer para mí ese diario de lo dio el a esa malvada vieja y ella cayó en la trampa redondita
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