Clara Robles murió la noche en que dio a luz.
El Alpha Adrián De la Vega, el hombre que juró amarla, le arrebató a su cachorro para salvar a Valeria, la falsa hija del linaje Robles. Antes de cerrar los ojos, Clara descubrió la verdad: ella era la verdadera hija de Luna Elena, la heredera de sangre que todos habían dejado sufrir.
Pero la Diosa Luna le dio otra oportunidad.
Al despertar años antes de su tragedia, Clara ya no quiere amor, promesas ni un segundo vínculo impuesto. Quiere salvar a su madre, recuperar su lugar y hacer pagar a Valeria, Mireya y Adrián por todo lo que le quitaron.
Lo que no esperaba era cruzarse con Gael De la Vega, el temido Alpha del Umbral: frío, peligroso, marcado por una maldición de sangre... y unido a ella por un antiguo pacto de luna.
Adrián quiere recuperarla.
Valeria quiere robarle el destino otra vez.
Pero esta vez Clara no será la loba sacrificada.
Esta vez será la Luna que todos debieron temer.
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Capítulo 12
Capítulo 12
Al salir de la manada, chasqueó los dedos.
—César, investiga a Clara Robles.
En el patio, Inés interrogó a Celia.
—Di quién te mandó.
Celia miró a Mireya.
Mireya apartó los ojos.
Celia entendió que estaba sola.
—Me gusta Samuel —mintió, con la cara ardiendo.
Samuel se inclinó a un lado y vomitó.
Poco después empezó a convulsionar.
—Llamen al sanador —ordenó Rodrigo.
Cuando se lo llevaron, Clara se arrodilló con la espalda recta.
—Aunque Celia diga eso, ¿por qué Samuel estaba en mi habitación? ¿Por qué de noche? Pido que se investigue.
Rodrigo rechinó los dientes.
—¿Quieres más escándalo? Si el padre de Samuel se entera de que su hijo se acostó con una sirvienta mayor en mi casa, ¿crees que se quedará callado?
—El hermano de Mireya no es mi tío.
Elena tomó la mano de Clara.
—Yo decidiré.
Rodrigo, cansado y avergonzado, tocó el hombro de Mireya.
—Haz lo que quieras.
Elena dio la primera orden:
—Celia se casará con Samuel Solís. Quien se oponga, se opone a la manada Robles.
Mireya no tuvo más remedio que aceptar por su sobrino inconsciente.
Luego Elena miró a Mireya.
—Antes de llevarte a Clara te advertí: si no podías cuidarla, la recuperaría cuando quisiera.
—Luna, por favor...
—No hay discusión. Clara viene conmigo.
Clara se fue tomada de la mano de Elena.
Esa noche pidió algo que nunca se habría atrevido a pedir antes.
—Mamá Elena, ¿puedo dormir con usted?
Elena no pudo negarse.
—Claro.
Se quitaron los pasadores y se acostaron juntas.
Clara se acomodó en sus brazos.
—Quiero quedarme con usted toda la vida.
Elena le acarició el cabello.
—Tonta. Un día te casarás.
—Si no encuentro a alguien bueno, no me caso.
—Entonces no te cases por obligación. Lo importante es vivir contenta.
A la mañana siguiente, Valeria corrió al patio de Mireya.
—¿Ya está hecho?
Mireya bajó la cabeza.
—Nos descubrieron.
—Inútil.
Valeria pateó un banco y apartó la mano de Mireya.
—¿Qué eres tú para tocarme?
Se fue sin mirar atrás.
Mireya cayó sentada.
—Valeria... yo soy tu madre.
Pero nadie la escuchó.
La noticia de que Samuel Solís tendría que casarse con una sirvienta veinte años mayor que él se extendió por toda la Ciudad de Obsidiana.
Cuando él salió del territorio Robles, la gente se reunió a mirar.
—¿Qué miran? —gritó Samuel, agarrando a un hombre del cuello—. ¡Lárguense!
Celia caminaba detrás, muda.
En la entrada principal del territorio Robles se detuvo un vehículo de escolta grande.
Toda la familia salió a recibirla.
Todos menos Clara.
Elena frunció el ceño.
—¿Dónde está Clara?
Inés respondió en voz baja:
—No la encontré.
La Matriarca Teresa Robles bajó con un niño de la mano. Venía rígida, con ojos duros y boca de juicio.
—Hace mucho que no vuelvo y ya quieren poner la manada de cabeza. Mireya, ¿dónde está Clara?
Mireya, arreglada y sonriente, se inclinó.
—Matriarca, pregunta a la persona equivocada. Clara ya fue recogida por Elena.
Todos acompañaron a la Matriarca Teresa hacia el interior.
—¿Qué significa eso?
Mireya suspiró.
—Usted no estaba. Elena sintió lástima por Clara y se la llevó a su ala. La alimentó, la vistió, la dejó tan bonita que hasta Valeria quedó relegada.
La Matriarca Teresa tomó la mano de Valeria.
—¿Es verdad?
Los ojos de Valeria se llenaron de lágrimas.
—Abuela, por Clara, mamá lleva días sin hablarme. Ella la embrujó. Ya no me quiere.
La Matriarca Teresa miró a Elena con desprecio.
—Como Luna del linaje principal, abandonas a tu propia hija para mimar a una muchacha sin educación. ¿Perdiste la cabeza, Elena?
Elena sintió un dolor en el pecho.
—Tiene razón en corregirme, suegra.
Desde que llegó a Robles, Teresa la había despreciado.
Eso podía soportarlo.
Lo que dolía era Valeria, pegada al brazo de la anciana, acusándola de no quererla.
Rodrigo hizo lo de siempre.
—Madre, tengo asuntos. Me retiro.
Elena bajó la mirada.
Y por primera vez en mucho tiempo no pensó en cómo complacer a esa familia.
Pensó en Clara.
Elena y Rodrigo
😍😍😍😍
CAÍDA, es cuando "se queda con una mano adelante y otra atrás", "chiflando en la loma" sin perro que le ladre, junto con su madre e hija.🤷♀️🧐😈😈😈😈