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Solo Un Sorbo

Solo Un Sorbo

Status: En proceso
Genre:CEO / Yaoi
Popularitas:891
Nilai: 5
nombre de autor: Lukas el fantasma rojo

trata sobre dos personajes los cuales están comprometidos y uno de ellos está enfermo acá lo vamos a llamar Dimitri dime triste enfermo y no estoy haciendo porque no quiere tomar la medicina y el otro signo que se lo tome personalizado en hacer sus pinches trabajos

NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que dicen cuando creen que no escuchas

La empresa estaba extrañamente tranquila aquella tarde.

Demasiado tranquila.

Y eso, en la experiencia de Dimitri Volkov, casi siempre significaba problemas.

Había terminado tres reuniones seguidas, firmado una cantidad absurda de documentos y rechazado dos propuestas de inversión antes del almuerzo.

Normalmente eso habría sido suficiente para mantener ocupado a cualquier ser humano.

Pero no a Dimitri.

Ahora caminaba solo por uno de los pasillos ejecutivos mientras revisaba algunos informes en su tablet.

Lukas no estaba allí ese día.

Había salido a resolver algunos asuntos personales.

Y aunque Dimitri jamás lo admitiría...

El edificio se sentía un poco más vacío cuando él no estaba.

Pensó en ello apenas un segundo antes de ignorar completamente ese pensamiento.

Tenía trabajo.

No tiempo para sentimentalismos.

Fue entonces cuando escuchó voces.

Provenían de una pequeña sala de descanso cerca del final del pasillo.

Normalmente habría seguido caminando.

Pero una frase llamó su atención.

—Yo sigo diciendo que es imposible.

Dimitri disminuyó ligeramente el paso.

Sin intención de escuchar.

Al menos al principio.

—No, en serio —dijo otra voz—. ¿Viste cómo habló con Daniel?

—Eso fue raro.

—Muy raro.

Dimitri reconoció las voces.

Eran varios empleados del departamento financiero.

Probablemente estaban en su descanso.

Y entonces escuchó algo que lo hizo detenerse completamente.

—¿Creen que realmente sea tan aterrador como parece?

Silencio.

Luego alguien respondió:

—Sí.

Respuesta inmediata.

Dimitri arqueó una ceja.

Bueno.

Al menos era honestidad.

—Yo también pensaba eso —dijo otra persona—. Pero después de lo de Daniel ya no estoy tan seguro.

—¿Por qué?

—Porque si realmente fuera tan horrible lo habría despedido.

—O quizá estaba de buen humor.

—Eso da más miedo.

Hubo algunas risas nerviosas.

Dimitri cerró los ojos brevemente.

Maravilloso.

Simplemente maravilloso.

Continuó escuchando.

—Mi hermano trabajó aquí hace años.

—¿Y?

—Dice que el señor Volkov nunca grita.

—Eso es peor.

—Sí, definitivamente es peor.

Más risas.

Luego alguien habló más bajo.

—A veces creo que ni siquiera nos ve como personas.

Aquella frase hizo desaparecer la diversión inmediatamente.

Dimitri permaneció inmóvil.

Sin moverse.

Sin hacer ruido.

Escuchando.

—¿Por qué dices eso?

—Porque siempre parece tan distante.

—Bueno... es el director ejecutivo.

—Lo sé, pero...

La persona dudó.

—No sé. Nunca parece feliz.

El silencio que siguió fue inesperado.

—Ahora que lo mencionas...

—Es verdad.

—Siempre parece cansado.

—O molesto.

—O ambas cosas.

Dimitri bajó lentamente la tablet.

Algo extraño se acomodó en su pecho.

No enojo.

No exactamente.

Algo más incómodo.

Porque esas personas no estaban intentando insultarlo.

Simplemente estaban hablando.

Y quizás por eso las palabras pesaban más.

—Mi teoría es que duerme tres horas al día y se alimenta de contratos.

Alguien soltó una carcajada.

—Eso explicaría muchas cosas.

—No me sorprendería.

—Yo ni siquiera puedo imaginarlo teniendo una vida normal.

—¿Te imaginas al señor Volkov viendo televisión?

—No.

—¿O cocinando?

—Definitivamente no.

—¿O teniendo una discusión absurda sobre qué pedir para cenar?

—Imposible.

Las risas volvieron.

Y por primera vez...

Dimitri encontró algo ligeramente divertido en la conversación.

Porque si ellos supieran.

Si supieran que la semana pasada Lukas lo había obligado a abandonar una oficina porque llevaba cuatro horas sin comer.

Si supieran que una vez discutieron durante veinte minutos sobre una lámpara para la sala porque ambos tenían opiniones distintas.

Si supieran que Lukas todavía se burlaba de él por esconder un teléfono bajo una almohada cuando estaba enfermo.

Probablemente sufrirían una crisis colectiva.

Entonces escuchó otra voz.

—Creo que Lukas tiene algo que ver.

Silencio.

—¿Qué quieres decir?

—Cuando él está aquí, el señor Volkov actúa diferente.

Dimitri sintió cómo toda su atención se concentraba inmediatamente en la conversación.

—Yo también lo noté.

—¿Verdad?

—Sí.

—Parece más tranquilo.

—Más humano.

—Más accesible.

—Menos aterrador.

Hubo una pausa.

Luego alguien habló cuidadosamente.

—A veces creo que Lukas es la única persona que realmente lo conoce.

Silencio otra vez.

Más largo esta vez.

Porque nadie parecía tener argumentos para discutirlo.

Finalmente una mujer habló.

—¿Saben qué creo?

—¿Qué?

—Creo que debe ser agotador vivir así todo el tiempo.

La sala quedó en silencio.

Y también Dimitri.

—¿Cómo?

—Ya saben. Ser siempre el hombre fuerte. El jefe perfecto. El que nunca se equivoca.

Nadie respondió de inmediato.

—Supongo que sí.

—Nunca lo había pensado.

—Yo tampoco.

—Pero sí parece agotador.

Dimitri permaneció inmóvil.

Sin darse cuenta siquiera.

Porque aquellas palabras...

Golpearon más fuerte de lo que esperaba.

No porque fueran crueles.

Sino porque eran sinceras.

Por primera vez estaba escuchando lo que la gente realmente pensaba de él cuando creían que no estaba cerca.

Y no era exactamente lo que imaginaba.

No solo miedo.

No solo resentimiento.

También había confusión.

Curiosidad.

Incluso algo parecido a preocupación.

—Bueno —dijo alguien finalmente—. Al menos tiene a Lukas.

Varias personas estuvieron de acuerdo inmediatamente.

—Sí.

—Definitivamente.

—Ese hombre merece un aumento.

—No creo que el esposo del director ejecutivo necesite un aumento.

Las risas volvieron.

Y esta vez Dimitri tuvo que contener una sonrisa.

Pequeña.

Muy pequeña.

Pero real.

Finalmente decidió seguir caminando antes de que alguien saliera de la sala y descubriera que había escuchado media conversación.

Continuó avanzando por el pasillo.

Más lento que antes.

Pensativo.

Muy pensativo.

Porque aquellas palabras seguían dando vueltas en su cabeza.

"Nunca parece feliz."

"Siempre parece cansado."

"Debe ser agotador vivir así."

Y la peor parte era que...

No estaba seguro de poder decir que estaban equivocados.

---

Aquella noche llegó a la mansión más temprano de lo habitual.

Algo tan extraño que Lukas lo notó apenas cruzó la puerta.

—¿Quién eres y qué hiciste con mi esposo?

Dimitri dejó el abrigo sobre una silla.

—Muy gracioso.

—Son las siete de la tarde.

—Lo sé.

—Volviste antes de que anocheciera.

—Lo sé.

—Estoy preocupado.

Eso hizo que Dimitri soltara una pequeña risa.

Lukas levantó una ceja inmediatamente.

—Algo pasó.

—¿Por qué asumes eso?

—Porque te conozco.

Respuesta inmediata.

Simple.

Natural.

Y por alguna razón...

Eso hizo que Dimitri recordara la conversación de los empleados.

"Creo que Lukas es la única persona que realmente lo conoce."

Se quedó observándolo unos segundos.

Hasta que Lukas finalmente habló.

—Ahora sí me estás asustando.

—Escuché algo hoy.

—¿Bueno o malo?

Dimitri pensó en ello.

Luego respondió honestamente:

—Todavía no lo sé.

Y por primera vez en mucho tiempo...

Realmente quiso averiguarlo.

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