Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Hermanos 2
Mientras los carruajes Hoffman avanzaban hacia el territorio Fitzpatrick, el paisaje comenzó a cambiar lentamente.
Y rápidamente se volvió evidente una cosa.
El ducado Fitzpatrick era muchísimo más frío que el ducado Morozov.
La nieve cubría absolutamente todo.
Los árboles parecían esculturas blancas congeladas por el invierno eterno y el viento golpeaba los carruajes con fuerza creciente.
El camino se volvió más difícil conforme avanzaban hacia el norte.
Las ruedas crujían constantemente sobre hielo endurecido.
Y en algunas zonas, el suelo estaba tan congelado que incluso los caballos avanzaban con cuidado.
Arely observó el exterior desde la ventana y sintió un escalofrío.
[Por Dios… Este lugar parece el fin del mundo.]
Aaron estaba cubierto por una manta gruesa frente a ella mientras miraba hacia afuera con expresión dramática.
—Creo que ya no siento las piernas.
—Eso es porque abriste la ventana hace diez minutos para “respirar aire fresco”.
—Ahora siento que inhalé cuchillos.
El viento helado golpeó nuevamente el carruaje haciendo vibrar ligeramente la estructura.
Los sirvientes comenzaron a hablar afuera con los cocheros y finalmente los carruajes disminuyeron la velocidad hasta detenerse completamente.
Arely frunció el ceño.
—¿Qué ocurre?
Uno de los guardias abrió apenas la puerta.
—Lady Arely, lord Aaron, el hielo adelante está demasiado resbaladizo. Los caballos necesitan descansar unos minutos.
Aaron inmediatamente intentó enterrarse más en la manta.
—Perfecto. Moriré aquí congelado.
Arely ignoró el dramatismo de su hermano y descendió cuidadosamente del carruaje.
El frío la golpeó de inmediato.
Brutalmente.
El aire dolía al respirar.
La nieve llegaba casi hasta los tobillos y el viento movía violentamente su largo cabello oscuro.
—…Esto es ridículo.
Aaron bajó detrás de ella y casi soltó un grito al sentir el frío.
—¡¿Cómo vive gente aquí?!
Uno de los guardias Fitzpatrick que los acompañaba respondió tranquilamente:
—En unas semanas empeora.
Aaron quedó completamente horrorizado.
Mientras tanto, varios sirvientes comenzaron rápidamente a sacar capas adicionales y abrigos gruesos.
Arely terminó envuelta en una enorme capa oscura forrada con piel suave mientras intentaba recuperar sensibilidad en las manos.
Aaron, en cambio, parecía una víctima de guerra.
—Arely.
—¿Qué?
—Si muero aquí, quiero que destruyas mis cartas románticas.
—Voy a venderlas.
—Traidora.
Ella terminó riéndose un poco mientras acomodaba mejor la capa alrededor de sus hombros.
Pero honestamente…
El paisaje era impresionante.
Todo alrededor parecía cubierto por cristal blanco.
Las montañas nevadas a la distancia, el cielo grisáceo y el hielo brillando suavemente sobre los caminos daban la sensación de estar dentro de otro mundo.
Hermoso.
Pero también peligroso.
Muy peligroso.
Uno de los caballos resopló nerviosamente mientras el viento soplaba más fuerte.
Aaron se acercó inmediatamente hacia una pequeña fogata improvisada por los guardias.
—Nunca volveré a burlarme del clima del ducado Morozov.
Arely levantó una ceja.
—Hace dos días dijiste que el frío “te hacía ver más elegante”.
—Claramente estaba delirando.
Ella sonrió apenas.
Y entonces notó algo.
Varias marcas profundas en el hielo cercano.
Como si enormes carruajes pesados pasaran constantemente por ahí.
Además…
Había soldados Fitzpatrick vigilando incluso rutas secundarias.
Demasiados.
Arely observó el paisaje cuidadosamente.
[Aquí la seguridad es mucho más estricta…]
Eso normalmente significaba una de dos cosas.
O el ducado era extremadamente importante.
O extremadamente peligroso.
Probablemente ambas.
Aaron siguió calentándose junto al fuego mientras murmuraba:
—Espero que el duque Fitzpatrick no intente matarme también.
Arely cruzó los brazos.
—Eso depende.
—¿De qué?
Ella lo miró fijamente.
—De si tiene una esposa hermosa.
Aaron abrió la boca para responder.
Luego la cerró lentamente.
Porque incluso él entendió que esa respuesta podía condenarlo otra vez.
Arely asintió satisfecha.
—Exacto.
El viento volvió a soplar con fuerza levantando nieve alrededor de todos.
Y mientras observaba el camino helado perdiéndose entre montañas blancas, Arely tuvo un extraño presentimiento.
Morozov había sido intimidante.
Pero Fitzpatrick…
Se sentía diferente.
Más silencioso.
Más frío.
Como si algo peligroso estuviera escondido bajo todo ese hielo.
Cuando finalmente los carruajes Hoffman cruzaron las enormes puertas del territorio Fitzpatrick, incluso Aaron dejó de quejarse del frío por unos segundos.
Porque la vista frente a ellos era impresionante.
La mansión Fitzpatrick no parecía una residencia noble normal.
Parecía un castillo sacado directamente de un cuento de hadas.
O quizá…
De una leyenda peligrosa.
Todo estaba cubierto de hielo blanco impecable.
No hielo descuidado o salvaje como en los caminos exteriores.
No.
Aquello era elegante.
Perfecto.
Como si alguien hubiera convertido el invierno en arte.
Grandes cúpulas cristalinas brillaban bajo la luz gris del cielo. Los bordes de las torres estaban adornados con estructuras heladas que parecían flores congeladas y espinas afiladas al mismo tiempo.
Había esculturas completamente hechas de hielo transparente.
Puentes blancos.
Columnas cubiertas por delicados patrones congelados.
Y enormes ventanales donde la nieve reflejaba la luz como diamantes.
Todo era hermoso.
Dolorosamente hermoso.
Pero también intimidante.
Porque debajo de esa elegancia había algo amenazante.
Algo frío.
Como si el castillo entero pudiera atravesarte con aquellas estructuras afiladas.
Arely observó el paisaje desde la ventana del carruaje completamente absorta.
[Por Dios… Es precioso.]
Elena habría amado aquel lugar.
Era exactamente el tipo de escenario que imaginaba mientras leía novelas románticas durante madrugadas enteras.
Un castillo helado.
Un ducado peligroso.
Y probablemente un noble emocionalmente inestable viviendo dentro.
Aaron también miraba fascinado.
—Bien… definitivamente este lugar sí parece sacado de una novela.
Arely asintió lentamente.
—Una novela donde alguien probablemente muere congelado.
El carruaje avanzó lentamente por el enorme camino principal.
Los guardias Fitzpatrick vestían uniformes blancos y plateados impecables, y a diferencia del ducado Morozov, donde la presencia era opresiva y oscura…
Aquí todo parecía silenciosamente elegante.
Frío.
Demasiado controlado.
Ni siquiera los sirvientes hacían ruido.
El sonido de las ruedas sobre nieve endurecida parecía más fuerte que cualquier conversación.
Cuando descendieron finalmente del carruaje, Arely sintió inmediatamente el aire helado envolverla otra vez.
Pero ahora incluso el frío parecía distinto.
Más seco.
Más cortante.
Su respiración formó pequeñas nubes blancas frente a ella mientras observaba las enormes estructuras de hielo sobre la entrada principal.
Había flores congeladas talladas alrededor de las puertas.
Hermosas.
Y ligeramente aterradoras.
Aaron levantó la vista hacia las torres blancas.
—Si Morozov parecía la casa de un villano…
Arely terminó la frase automáticamente.
—Esto parece el palacio de una reina de hielo que podría matarte elegantemente.
Aaron sonrió.
—Exactamente.
Entonces las enormes puertas principales comenzaron a abrirse lentamente.
El sonido del hielo moviéndose resonó suavemente alrededor del patio.
Y por alguna razón…
Arely sintió el mismo instinto de alerta que había sentido en Morozov.
Tal vez incluso más fuerte.
Porque Morozov era abiertamente peligroso.
Fitzpatrick, en cambio…
Parecía esconderlo detrás de belleza perfecta.
Y eso era muchísimo más inquietante.
El viento helado movió suavemente el cabello oscuro de Arely mientras ella observaba la entrada del castillo.
[Definitivamente algo anda mal aquí.]
Pero aun así no podía apartar la mirada.
Porque sinceramente…
Era el lugar más hermoso que había visto en ambas vidas.