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La Chica Que Compró Al Príncipe Esclavo

La Chica Que Compró Al Príncipe Esclavo

Status: En proceso
Genre:Batalla por el trono / Venganza / Romance / Aventura
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jan Vilar

La Chica que Compró al Príncipe Esclavo

Elena Valmont solo quería entregar un paquete, cobrar unas monedas y volver a casa.

Pero una noche terminó en una subasta clandestina… y compró a un esclavo condenado a morir al amanecer.

Lo que no sabía era que aquel hombre herido, silencioso y cubierto de cadenas no era un esclavo cualquiera, sino Adrien Asteria, el heredero perdido del imperio más poderoso del continente.

Desde ese momento, Elena queda atrapada en una guerra por el trono, perseguida por asesinos, nobles traidores y secretos enterrados durante años.

Salvarlo fue un acto de compasión.

Amarlo podría costarle la vida.

NovelToon tiene autorización de Jan Vilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 4 La puja de una loca

Elena permaneció inmóvil frente al mostrador de la botica.

El anciano boticario sostenía el pequeño frasco de medicina mientras la observaba con extrañeza. Era la tercera vez que pronunciaba su nombre y ella seguía perdida en sus pensamientos.

—¿Ocurre algo, señorita Valmont? —preguntó el anciano con amabilidad—. La medicina es la misma que le llevaste a tu madre el mes pasado.

—Lo sé —respondió en voz baja.

Su mirada alternó entre las monedas que descansaban sobre el mostrador y el pequeño frasco que podía aliviar el sufrimiento de su madre durante algunas semanas más.

Era la decisión más sencilla del mundo.

Debía comprar la medicina, regresar a casa y olvidarse del esclavo.

Eso era lo correcto.

Eso era lo inteligente.

Entonces, ¿por qué sentía que estaba traicionando algo dentro de ella?

Las palabras de su padre regresaron a su memoria con una claridad sorprendente.

—"La verdadera riqueza de una persona se conoce cuando nadie la está mirando."

Cuando era pequeña, Elena no entendía aquella frase. Pensaba que su padre hablaba únicamente del dinero. Con el tiempo comprendió que hablaba del carácter, de las decisiones difíciles y de la clase de persona que uno decide ser.

¿Qué haría él en su lugar?

No lo sabía.

Lo único que sabía era que, desde la noche anterior, los ojos del condenado no habían abandonado sus pensamientos.

—Señorita Elena.

—¿Sí?

—Si no te alcanza el dinero, puedo esperar unos días para que me pagues el resto.

Elena sonrió ligeramente.

—Gracias, pero no es eso.

Tomó las monedas del mostrador y las guardó nuevamente en la bolsa de cuero.

—Volveré más tarde.

—¿Más tarde?

—Necesito hacer algo primero.

El anciano frunció el ceño, pero no insistió.

Cuando salió de la botica, comenzó a caminar sin rumbo fijo por las calles de Elaris. Su corazón parecía haber tomado una decisión antes que su cabeza, aunque todavía se negaba a admitirlo.

«Esto es una locura.»

Era exactamente eso.

No conocía al esclavo.

No tenía suficiente dinero para comprarlo.

Ni siquiera sabía dónde se encontraba en aquel momento.

Sin embargo, había una pregunta que no dejaba de perseguirla.

¿Qué clase de persona sería si simplemente permitía que alguien fuera destruido frente a sus ojos pudiendo intentar hacer algo?

No se trataba únicamente del esclavo.

Se trataba de ella.

De la clase de mujer que quería llegar a ser.

Mientras caminaba, decidió regresar al edificio donde había ocurrido la subasta. No esperaba encontrar una solución milagrosa, pero sí algunas respuestas.

Una hora después, se encontraba nuevamente frente al enorme edificio de piedra negra.

Esta vez, el ambiente era diferente. Había menos guardias y varios carruajes comenzaban a abandonar el lugar.

Uno de los trabajadores cargaba cajas en un vehículo cuando Elena decidió acercarse.

—Disculpe.

El hombre levantó la vista.

—¿Qué quieres?

—El esclavo de anoche. El último que fue vendido.

—¿Qué pasa con él?

—Necesito saber dónde está.

El hombre soltó una carcajada.

—¿Eres una admiradora secreta o algo parecido?

—Solo responda la pregunta, por favor.

El trabajador la observó durante algunos segundos antes de responder.

—Todavía no se lo han llevado.

Elena abrió ligeramente los ojos.

—¿Qué?

—Lord Varek tuvo un pequeño problema esta mañana. Sus hombres aún están preparando el carruaje especial que solicitó.

Su corazón comenzó a acelerarse.

¿Todavía seguía allí?

—¿Existe alguna forma de comprar un esclavo que ya ha sido vendido?

El hombre la miró como si hubiera perdido la razón.

—Depende del comprador.

—¿Qué significa eso?

—Significa que, si pagas más de lo que él pagó, algunos nobles aceptan vender inmediatamente. Otros no lo hacen por orgullo.

Elena sintió que una pequeña chispa de esperanza nacía en su interior.

—¿Cuánto pagó por él?

—Trescientas monedas de plata.

Toda esperanza murió inmediatamente.

Trescientas.

Era muchísimo más dinero del que había imaginado.

Necesitaría trabajar durante años para reunir semejante cantidad.

—Olvídalo, niña. Aunque fueras noble, sería difícil convencer a lord Varek de vender una de sus nuevas adquisiciones.

El trabajador continuó con sus tareas, dejando a Elena completamente desconcertada.

Trescientas monedas.

Era imposible.

Absolutamente imposible.

Sin embargo, justo cuando estaba por marcharse, escuchó una conversación entre dos empleados del lugar.

—¿Escuchaste lo que ocurrió esta mañana?

—¿Lo del esclavo?

—Sí. Intentó escapar otra vez.

—¿En serio?

—Y casi le rompe el brazo a uno de los guardias.

—Ese hombre está completamente loco.

Elena se detuvo en seco.

—¿Está herido? —preguntó inmediatamente.

—Más que herido, está sentenciado. Lord Varek ordenó que lo castigaran antes de partir.

Su rostro perdió el color.

—¿Qué clase de castigo?

—Veinte latigazos.

Elena sintió un vacío en el estómago.

Veinte.

Después de todas las heridas que ya había visto la noche anterior, aquello podía matarlo.

—¿Cuándo partirán?

—Antes del anochecer.

El tiempo comenzaba a agotarse.

Por primera vez desde que comenzó aquel extraño día, Elena dejó de preguntarse si debía intervenir.

Ahora solo se preguntaba cómo hacerlo.

No tenía dinero.

No tenía poder.

No tenía influencias.

Lo único que tenía era su terquedad y un corazón incapaz de ignorar el sufrimiento ajeno.

Un anciano comerciante que había estado escuchando la conversación soltó una pequeña risa.

—Muchacha, pareces demasiado preocupada por un esclavo.

—Tal vez.

—Permíteme adivinar. ¿Piensas salvarlo?

Elena permaneció en silencio.

El hombre comenzó a reír con más fuerza.

—¡Escuchen esto! ¡La muchacha quiere salvar al esclavo más caro y problemático de toda la subasta!

Varias personas voltearon a verla.

—¿Salvarlo?

—¿Ella?

—¡Está loca!

—¡Completamente loca!

Las risas comenzaron a extenderse por el lugar.

—¿Sabes cuánto cuesta?

—¿Sabes cuántos hombres ha herido?

—¿Sabes que probablemente muera antes de terminar la semana?

Pero Elena ya no escuchaba sus burlas.

Por extraño que pareciera, las palabras que más se quedaron grabadas en su mente fueron las primeras.

"Está loca."

Tal vez tenían razón.

Tal vez era una locura intentar salvar a alguien que el mundo entero había abandonado.

Tal vez era una estupidez arriesgar tanto por un desconocido.

O tal vez...

Era precisamente esa clase de locuras las que podían cambiar el destino de las personas.

Elena levantó la mirada hacia el edificio de piedra negra.

Sin saberlo todavía, estaba a punto de convertirse en la mujer más imprudente del continente.

Y la decisión que tomaría antes del anochecer cambiaría no solo su vida, sino también la historia de un imperio entero.

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Lusi 💕
😭noooooooooo me dejaste a medias cuando realmente empezaba lo bueno 😭🤭
Jan Vilar: mañana habrá más capítulos /Determined//Determined/
total 1 replies
Lusi 💕
Dios es sencillamente fascinante , 🥰🥰🥰 me como los capítulos en menos de 10 minutos....
Lusi 💕
No, no ,no ,no ,no ,no necesito actualización 😕😞 Dios mío me comí los capítulos en 3 minutos nooooooo
Lusi 💕
Interesante
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