Lucas siempre ha hecho lo correcto.
Una carrera impecable. Una vida estable. Una boda en camino.
Hasta que Ethan regresa.
Doce años después, su antiguo mejor amigo vuelve convertido en su mayor rival… y en alguien completamente distinto. Más frío. Más seguro. Más peligroso.
Ethan no ha vuelto por negocios.
Ha vuelto por él.
Lo que comienza como una competencia entre empresas pronto se transforma en algo mucho más personal. Más intenso. Más difícil de ignorar.
Porque Ethan no juega limpio.
Y Lucas ya no puede seguir fingiendo que nada le afecta.
Entre decisiones correctas y deseos que no debería tener…
Lucas tendrá que elegir:
¿La vida que construyó…
o a quien nunca logró olvidar?
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Capítulo 12
Lucas
Cuando ya lo tengo de pie, me doy cuenta de lo que he hecho.
—¿Qué te sucede? —pregunta el tipo, muy molesto.
¿Qué…?
Miro a Ethan, confundido. Él levanta una ceja y sonríe lentamente.
—¿Querías ocupar su lugar? —pregunta.
—¿Qué? No —suelto el brazo del tipo como si quemara.
—Entonces…
—Yo… deberían hacer sus mierdas en privado —digo, siendo más brusco de lo que pretendo.
Se hace el silencio y me quedo allí, sin saber cómo arreglarlo. Arrepentido de haber dicho eso.
—Bueno. Creo que deberíamos pedir unas copas y relajarnos —Theo sale en mi ayuda.
—Espera un poco —lo detiene Ethan. Cruza las piernas, cómodo. Seguro. El tipo regresa a su lado, como si no pudiera mantenerse lejos—. Me gustaría saber qué más piensa Lucas. Parece importarle mucho mis gustos.
—¿Por qué me importaría? Por mí puedes hacer lo que quieras —me apresuro a decir—. Simplemente hazlo en privado.
Doy la vuelta y busco un sillón. Me siento y miro hacia otro lado.
Escucho una carcajada. Aprieto los dientes, maldiciéndome por haber reaccionado.
Ni siquiera sé por qué lo hice.
En qué estaba pensando...
No lo estaba. Esa es la respuesta.
Al menos una de las respuestas que me moría por saber fue contestada.
Miro hacia allí y veo a Ethan conversando con Theo, mientras rodea con uno de sus brazos a ese tipo.
Levanto la mano y pido un trago. Cuando llega, lo tomo de golpe y pido otro.
No debería haber venido, porque además de humillarme, ahora que sé que le gustan los hombres, tengo muchas más preguntas.
Pido un tercer trago y, cuando veo a Ethan acariciando el cuello del tipo, el estómago se me revuelve.
—¿Hacia dónde vas? —pregunta Theo cuando me ve de pie.
—Voy a bailar —digo, decidiendo que necesito salir de aquí.
—Los demás llegarán pronto, vuelve en un rato.
—Ok —salgo de allí y bajo la escalera.
Quiero irme, pero no quiero que él piense que salí huyendo.
En lugar de bailar, voy a la barra y pido otro trago. Sabe bien.
Tomo uno más. Y otro.
El calor del alcohol no es suficiente.
Nada lo es.
—Lucas —dice alguien en algún momento. Lo miro. Ethan.
—¿Qué? —pregunto.
—Theo está preocupado por ti. Me mandó a buscarte —responde.
—Iré. Solo estaba tomando un poco para relajarme —y luego— ¿dejaste a tu extensión?
Él sonríe.
—¿Preocupado?
—Desearías.
—Debe estar por algún lugar buscando a una nueva pareja.
—Lo siento por ti —digo, alegrándome porque fue dejado.
Se lo merece.
Él se encoge de hombros, despreocupado.
—No me interesa. Puedo obtener a otro en minutos. ¿Te ofreces?
—Nunca —respondo rápidamente, molesto.
—Como quieras. Vuelve arriba, Theo te espera —dice.
Él intenta irse, pero lo detengo.
—¿No vas a ir?
—Como no quieres, tengo que conseguir a alguien más. Dile a Theo que estaré ocupado esta noche… si sabes a lo que me refiero.
Lo suelto. Él se da la vuelta y se pierde entre la gente.
Me vuelvo hacia el barman.
—Otro.