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Esposa Sustituta

Esposa Sustituta

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mafia / Completas
Popularitas:12.6k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es obligada a tomar el lugar de su hermana en un matrimonio arreglado entre clanes de la mafia

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Capitulo 12

Maldita sea. Soy una idiota.

Me levanté con la suavidad de quien camina sobre cristales, deslizando mis piernas fuera de la cama con un cuidado que rozaba lo absurdo. Cada múscito de mi cuerpo protestaba en silencio, pero el verdadero dolor no estaba en los huesos. Estaba en la certeza que comenzaba a filtrarse en mi pecho como veneno.

No miré atrás. No me permití mirarlo.

Alessandro dormía con una quietud que casi parecía irreal. Su rostro, siempre tan duro, tan controlado, estaba en calma. La luz tenue del amanecer dibujaba sombras suaves en sus facciones, y por un instante —un instante ridículo, imperdonable— algo en mi pecho se retorció.

Lo ignoré.

Busqué mi ropa con manos temblorosas. Mi vestido de la noche anterior estaba en el suelo, arrugado, inútil. Me puse la camisa de él, la primera que encontré a mi alcance, y crucé la puerta con el corazón latiéndome en la garganta.

El pasillo estaba vacío. La mansión aún dormía.

Corrí.

No literalmente, pero cerca. Mis pies descalzos apenas rozaban el mármol frío mientras recorría el camino de regreso a mi habitación. Cada paso era una promesa: esto no volvería a pasar. Cada latido era un recordatorio de lo que acababa de hacer.

Cuando por fin crucé el umbral de mi puerta, la cerré con llave y apoyé la espalda contra la madera.

Cerré los ojos.

Respiré.

—¿Qué demonios te pasa, Alma? —me susurré a mí misma, la voz ronca, rota—. ¿Qué hiciste?

Me dejé caer contra la puerta, llevándome las manos al rostro.

Te acostaste con él. Te acostaste con Alessandro Moretti.

El hombre que no acepta cercanía. El hombre que, según todos, jamás había dejado que nadie se acercara. El hombre que mi padre me había advertido que era peligroso, impredecible, capaz de cualquier cosa.

Y yo había cruzado esa línea.

Lo había besado. Lo había tocado. Había permitido que me tocara.

Carajo.

Me mordí el labio con fuerza, tratando de enfocar mi mente. Era peligroso. Todo esto era peligroso. No solo porque él pudiera exigir algo que yo no estaba dispuesta a dar, sino porque... porque...

Porque no podía dejar que esto se convirtiera en algo más.

El alcohol había soltado mi lengua y mis inhibiciones. La soledad había hecho el resto. Pero ahora, con la cabeza clara y el sol entrando por las ventanas, sabía lo que tenía que hacer.

De ahora en adelante, debía mantenerme lejos de él.

Distancia. Fría. Cortés. La esposa arreglada que solo estaba allí de paso. Seis meses, me había dicho. Seis meses y después me iría.

Eso era todo.

Nada más.

Alessandro despertó con una sensación extraña en el pecho.

Algo que no había sentido nunca.

Al principio, no supo qué era. Solo supo que el espacio a su lado estaba vacío. Que las sábanas conservaban el calor de ella, pero ella ya no estaba. Que el aroma de su piel —algo entre lavanda y algo más, algo que no lograba nombrar— aún flotaba en el aire.

Abrió los ojos.

La cama estaba deshecha. Las cortinas seguían cerradas. Y él, por primera vez en años, había dormido más de lo que solía.

Se incorporó con lentitud, pasándose una mano por el rostro. Su camisa negra colgaba en el respaldo de una silla. Sus pantalones, en el suelo. Y junto a ellos, el vestido de ella.

El vestido que había usado la noche anterior.

Recordó cada segundo. El sabor de sus labios. El temblor de su cuerpo bajo sus manos. La forma en que había dicho sí con esa voz que parecía romperse y sostenerse al mismo tiempo.

Recordó también sus propias palabras.

¿Eres consciente de que después de esto no te dejaré ir, verdad?

No sabía si ella lo había escuchado. No sabía si lo había entendido.

Pero él lo había dicho en serio.

Se levantó con un movimiento rápido, vistiéndose con la eficiencia de quien ha pasado la vida aprendiendo a no perder tiempo. Salió al pasillo con el paso firme, pero en su pecho algo latía con una fuerza que no reconocía.

No era ansiedad. No era nerviosismo. Era otra cosa. Algo más primitivo. Algo que lo empujaba hacia ella con una urgencia que su mente racional intentaba frenar.

Llegó a la puerta de ella. Llamó.

—¿Ariana?

Silencio.

Volvió a llamar. Esta vez, escuchó movimiento del otro lado.

La puerta se abrió apenas unos centímetros. Ella estaba allí, con su bata blanca, el cabello aún revuelto, los ojos evitando los suyos. Detrás de ella, la cama estaba perfectamente tendida. Como si nada hubiera pasado.

—¿Por qué te fuiste? —preguntó, y su voz sonó más baja de lo que pretendía.

Alma se encogió de hombros. Un gesto pequeño, frágil, que no encajaba con la mujer que le había lanzado harina la noche anterior.

—Porque… quiero estar sola —dijo.

La respuesta le golpeó en el pecho con una fuerza que no esperaba. Quería estar sola. Después de lo que había pasado, después de lo que había compartido con él, quería estar sola.

Alessandro sintió algo en su interior que no sabía cómo manejar. No era ira. No era tampoco tristeza. Era una especie de vacío, un eco que se expandía en su pecho y le recordaba que allí, en ese lugar donde nunca había dejado entrar a nadie, ahora había una presencia que se negaba a quedarse.

Suspiró.

—Está bien —dijo.

Se dio la vuelta y se alejó.

Pero mientras caminaba por el pasillo, sus manos se cerraron en puños a los costados. Su mandíbula estaba apretada. Y en su pecho, ese latido que no reconocía seguía golpeando con una fuerza que le costaba controlar.

No estaba bien.

Nada estaba bien.

Alma escuchó sus pasos alejarse y se quedó en el umbral, sintiendo cómo el aire regresaba lentamente a sus pulmones.

Había sido fría. Distante. Exactamente como había planeado.

Entonces, ¿por qué se sentía tan vacía?

Cerró la puerta y se apoyó contra ella, dejando escapar un suspiro que llevaba demasiado tiempo contenido.

1
Paula
me enavnto ...muy linda historia ....
Paula
hay q angutia
Paula
hay dios mio q salga todo bien
Paula
maldito loco 🥹🥹
Paula
maldito sicopata 😱😱😱
Paula
🥹🥹🥹🥹💔
Paula
hay siiii maldito infeliz
Paula
q hdp geronimo no dice nada ...i feliz .....hay Alessandro por favor q sufra por todo lo q le esta haciendo a Alma
Paula
hay dios 🥹🥹🥹
Nerika Moreno
Caramba las joyas que le regaló no son tan valiosas porque solo le alcanza para andar en autobús de pueblo en pueblo
Nerika Moreno
Mujer termina de desaparecer que nervios
Nerika Moreno
La pobre quedó para tapete
Nerika Moreno
ojalá si logré escapar y irse bien lejos😒
Paula
que bueno q geronin9 no.quiera traisionarlos
Paula
amo q estén tan enamorados ....😍
Nilce montilla
de verdad muy bonita historia, felicidades a la autora y que siga cosechando éxitos 👏👏👏👏
Paula
pero lo conoce tanto Alessandro como no se va dar cuenta qel ya sabe quien es su esposa ...q es alma y no ariana. lonpeor qes q lo va a traicionar a alesandro
Paula
jajaja me muero me imagino la cara del padre...q algo q tendría q ser un secreto todo el mundo lo sabe 🤭🤭🤭🤭
Geral Lj
no entiendo, en algunas ocasiones Alessandro la llama Alma, será que él realmente sabe que es ella?
Paula
el de la fiesta 😱😱😱😱
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