Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
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୨୧anemia aplasica ୨୧
Mientras tanto, Adrián estaba en la cafetería.
—Mmm… aquí tiene, un capuchino latte —sonrió mientras apoyaba la taza sobre el mostrador.
El lugar estaba lleno, como siempre. No era extraño: Adrián era un hombre atractivo, de presencia cálida, y eso atraía gente sin esfuerzo. Sin embargo, entre toda la multitud, solo había una persona a la que reconocía de inmediato.
—Oh… señorita Kang Na-ra —le dedicó una sonrisa amable—. ¿Vino otra vez?
—Es que… —se acomodó el cabello, algo nerviosa—. Aquí hacen el café que me gusta.
Adrián no dijo nada más y comenzó a prepararlo. Desde la primera vez que Nara había entrado al local, volvía una vez por semana. Siempre sola. Siempre pidiendo lo mismo.
—Ya que hablamos bastante —rió él—, ¿cuántos años tienes? Te ves muy joven. Mi sobrina tiene veintitrés y es pequeñita, como tú.
—Tengo veinticuatro —respondió tomando la taza—. Soy un año menor que mi hermano. Y tengo otro hermano de veintiuno… es el consentido de la casa.
Adrián soltó una risa suave.
—Te entiendo. Yo también soy el del medio. Tengo una hermana mayor y un hermano menor… debe tener veinticuatro, creo. Hace años que no lo veo, se quedó en Estados Unidos.
Nara estaba a punto de responder cuando el teléfono de Adrián vibró. Apenas leyó la pantalla, su expresión cambió por completo.
—Disculpen —anunció mirando al local—. Por un problema personal, voy a cerrar antes. La próxima vez habrá descuento.
Nara lo observó irse, inquieta.
Por primera vez, sintió que algo grave estaba pasando.
🏥 HOSPITAL
Ariana estaba sentada junto a Taehyun y Theo, con las manos entrelazadas, temblando.
El doctor salió del consultorio.
—¿Noah Miller?
Ariana se levantó de inmediato.
—Soy la madre. ¿Qué le pasa a mi hijo? ¿Está bien?
—Señora Miller, tranquilícese —dijo con tono profesional—. Su hijo está estable. No corre peligro inmediato, pero necesito hablar con usted.
Taehyun se puso de pie y se colocó a su lado, tomando la mano de Ariana con firmeza.
—Soy el padre. Díganos todo. No nos oculte nada.
El médico asintió.
—Su hijo presenta un cuadro de anemia aplásica. Es una enfermedad en la que la médula ósea no produce suficientes células sanguíneas.
Ariana sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
—¿Cómo…? —susurró conteniendo las lágrimas—. Pero Noah corre, juega… siempre fue un niño sano.
—Los primeros síntomas suelen confundirse con varicela o sarampión —explicó—. Es bueno que hayan venido ahora. Necesitamos estudios profundos y un tratamiento prolongado.
Ariana quedó en silencio.
Taehyun no sabía qué decir, ni qué hacer.
De pronto, un grito rompió el aire.
—¡Todo es mi culpa!
Theo lloraba desconsolado.
Taehyun fue hacia él y lo abrazó con fuerza.
—¿Por qué dices eso? —le limpió las lágrimas—. Mírame.
—Yo sabía que Noah se sentía mal… pero no dije nada. Soy un mal hermano mayor. No merezco perdón.
Esas palabras le atravesaron el pecho.
Él también había crecido creyendo que todo era su culpa.
—No digas eso nunca más —murmuró—. No hiciste nada mal.
Theo se calmó poco a poco hasta quedarse dormido en sus brazos.
Ariana entró al cuarto de Noah.
—Mamá…
—Aquí estoy, mi amor —acarició su mejilla.
—Estoy bien… y papá está con nosotros —sonrió débilmente.
Ariana apretó los labios.
Amaba a sus hijos más que a su propia vida.
Aún no amaba a Jake (Taehyun)
pero jamás les quitaría esa ilusión.
—Sí, cariño. Papá está aquí.
Un rato después, Adrián llegó al hospital.
—¡Adrián! —Ariana corrió y lo abrazó.
Taehyun vio la escena.
Y algo oscuro se encendió dentro de él.
Theo, medio dormido, sonrió al notar su reacción.
—Él es Kim Jake, el papá de los gemelos —explicó Ariana.
—Mucho gusto —dijo Adrián—. Adrián Miller.
Miller.
El mismo apellido que los niños.
Taehyun sintió que le faltaba el aire.
Su teléfono vibró.
—Ariana… veo que no estás sola. Será mejor que me vaya.
—¿Qué? —ella frunció el ceño—. ¿Te vas ahora? ¿Ni por tu hijo te quedas?
—Tengo algo urgente que resolver. Volveré luego.
No volvió la mirada atrás.
—Un padre no se va cuando su hijo está internado —murmuró Adrián, molesto.
Ariana no respondió.
Porque esa frase dolía demasiado.
Taehyun condujo con rabia y miedo. Llamó a Younghoon.
—Quiero que investigues todo sobre la anemia aplásica. Todo. No me ocultes nada.
Al llegar a casa, su padre lo esperaba.
—¿Dónde estabas?
—En algo importante.
—¿Así le hablas a tu padre? —rugió—. ¡Hoy era el aniversario de ese muchacho!
—¿Y qué tiene eso?
La bofetada resonó en la habitación.
—Ese día una persona murió —escupió—. Y tú cargas con esa culpa.
—Yo no maté a nadie —respondió Taehyun con firmeza—. Esa noche…
Se quedó en silencio.
Porque esa noche hubo sangre.
Hubo gritos.
Y Bianca llorando, suplicándole que la ayudara.
—Si no hubieras encubierto lo que pasó —continuó su padre—, no estarías atado a ella.
Taehyun apretó los puños.
Él no mató a nadie.
Pero ayudó a ocultarlo.
Y Ariana…
había sido solo una víctima más de esa noche.