Ella ha dedicado su vida a entrenar y aunque ahora reencarna en otra época no dejará sus sueños.
* Esta Novela es parte de un mundo mágico*
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Damian 2
A la mañana siguiente, el campo de entrenamiento estaba envuelto en una luz clara y fresca. El incidente del día anterior aún flotaba en el ambiente como un rumor contenido.
Constance llegó como siempre.
Máscara ajustada.
Cabello azul oculto.
Postura firme.
Esperaba tensión.
Orgullo herido.
Quizás incluso hostilidad.
Pero lo que encontró fue… algo completamente distinto.
Damian Devlin ya estaba allí.
Sin la solemnidad del día anterior. Sin espectadores nobles. Sin su cuñada presente.
Estaba estirando con expresión relajada, como si nada hubiera ocurrido.
Cuando la vio entrar, sonrió.
No una sonrisa fría.
Una sonrisa abierta. Casi traviesa.
—Enmascarado —saludó con ligereza.
Constance no respondió. Se dirigió directamente a su lugar habitual para comenzar calentamiento.
Damian la siguió.
Eso ya era inusual.
—Ayer fue interesante.. No suelo terminar en el suelo tan rápido.
Silencio.
Ella continuó con sus movimientos.
Él no parecía ofendido. Al contrario, parecía… animado.
Durante el descanso entre ejercicios, Damian se sentó a su lado en la banca de madera, sin pedir permiso.
Constance sintió su presencia antes de mirarlo.
—No tienes que tensarte tanto —murmuró él con voz baja, casi divertida.
Ella no respondió.
Entonces él inclinó apenas el rostro hacia ella y susurró..
—Mi cuñada Emma me lo dijo.
El mundo pareció reducirse por un segundo.
Constance no giró la cabeza.
—Dijo que eras una mujer.. Tiene buen ojo para esas cosas.
Emma.
La mujer rubia del día anterior.
Observadora.
Inteligente.
Damian soltó una pequeña risa.
—No te preocupes. No se lo diré a nadie.
Constance mantuvo la mirada al frente.
—No necesito tu protección —respondió finalmente, seca.
Él inclinó la cabeza con curiosidad.
—Lo sé. Ayer lo dejaste bastante claro.
No había burla en su tono.
Solo honestidad.
—Pero me parece interesante.. Que todos aquí crean que eres un joven reservado… y solo yo sepa la verdad.
Ella lo miró entonces.
Lentamente.
Detrás de la máscara, sus ojos ámbar eran fríos.
—Si lo dices, lo negaré.. Y pelearé contigo hasta que olvides cómo hablar.
Damian sonrió más amplio.
—Eso suena divertido.
Constance apartó la mirada.
No quería conversación.
No quería cercanía.
Solo quería entrenar.
Cuando Davies anunció combates libres, Damian fue el primero en levantar la mano.
—Contra el enmascarado.
Davies observó a ambos.
Luego asintió.
Evans tomó nota sin intervenir.
El combate comenzó.
Y esta vez, Constance no tuvo piedad.
Desde el primer movimiento, atacó con precisión afilada.
Golpe bajo.
Desplazamiento lateral.
Impacto directo al torso.
Damian retrocedió, sorprendido por la intensidad.
Pero… reía.
—¡Eso es! —exclamó mientras bloqueaba—. Mucho mejor que ayer.
Ella no respondió.
Giró, lanzó una combinación rápida que lo obligó a cubrirse y terminó con una barrida que lo hizo caer de rodillas.
Él rodó para levantarse, aún sonriendo.
—Sabes, podríamos ser amigos.
Ella respondió con un golpe directo al hombro.
—Concéntrate —dijo seca.
Damian esquivó por centímetros.
—Estoy concentrado. Pero también puedo hablar.
Intentó acercarse más, reducir distancia no solo para atacar… sino para murmurarle.
—No pienso decir nada.. Me gustan los secretos.
Ella lo empujó con fuerza suficiente para separarlo.
—No somos amigos.
—Podríamos serlo.
Patada lateral.
Él la bloqueó, pero el impacto lo obligó a retroceder.
—Eres la única persona aquí que pelea sin preocuparse por impresionar —añadió, respirando más agitado ahora.
Constance atacó de nuevo.
No hablaba.
No sonreía.
Su concentración era absoluta.
Cada vez que él intentaba acercarse más de lo necesario, ella respondía con técnica limpia y contundente.
Un giro.
Un desvío.
Un golpe directo que rozó su mejilla.
Damian se limpió el sudor con el dorso de la mano, aún riendo.
—De verdad quiero volver a pelear contigo mañana.
Ella no bajó la guardia.
—Entonces mejora.
Lo derribó otra vez.
Esta vez con una proyección más técnica que la anterior.
Cayó de espaldas y permaneció un segundo mirando el cielo.
—Creo que me estoy encariñando con el suelo..
Davies intervino.
—Suficiente.
Ambos se separaron.
Damian se incorporó sin perder la sonrisa.
Constance se acomodó la máscara.
No dijo nada.
Mientras se alejaba, pudo sentir su mirada en la espalda.
No era desprecio.
No era condescendencia.
Era interés genuino.
Eso la irritaba más que el comentario del día anterior.
No quería aliados.
No quería amistades.
No quería distracciones.
Solo quería volverse más fuerte.
Pero algo era claro..
Damian Devlin no pensaba dejar de desafiarla.
Y por primera vez desde que había comenzado su vida secreta en combate…
Tenía un oponente que no solo la desafiaba físicamente.
Sino que parecía disfrutar cada golpe que ella le daba.