historia de una chica curvy y un cantante que se conocen por casualidad enfrentan prejuicios obstáculos para separarlos pero ellos luchan con todo para estar juntos
(es un cuento corto y reflexivo
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el compromiso y en encuentro con los mejores exponentes de la música de banda
Capítulo 15: La Firma y el Compromiso
Al día siguiente, las conversaciones concluyeron con éxito absoluto. Los términos del contrato eran claros y favorables, adaptados a la identidad artística de Damián. No había trampas ni cláusulas ocultas, solo la voluntad de trabajar juntos por un objetivo común.
En el momento de firmar, Damián sintió un escalofrío de emoción. Al poner su rúbrica sobre el papel, no solo aceptaba una oportunidad laboral; estaba sellando un paso adelante en su vida, dejando definitivamente atrás miedos e inseguridades. Al levantar la vista, vio a Lila aplaudiendo en silencio, con una sonrisa de orgullo que le llenó el pecho de satisfacción.
—Bienvenido a la familia de Lizos Music —le dieron la mano con calidez—. Banda MS te espera con los brazos abiertos.
Al salir de las oficinas, Mazatlán lucía más hermosa que nunca. El futuro se presentaba lleno de música, viajes y retos, pero también de la certeza de tener al lado a la persona que hacía que todo tuviera sentido. Damián tomó la mano de Lila mientras caminaban hacia el puerto, listos para escribir la siguiente página de su historia: una historia tejida con notas, abrazos y un amor capaz de cruzar cualquier frontera.
Capítulo 16: El Encuentro con la Banda
El sol de Mazatlán iluminaba con fuerza el vestíbulo principal de las oficinas de Lizos Music cuando un grupo de hombres con aire tranquilo y cercano entró por la puerta principal. Eran los integrantes de la Banda MS. Damián sintió que el corazón le latía con fuerza; no solo admiraba su música, sino que sabía que de la relación que construyera con ellos dependería gran parte del éxito y la tranquilidad de la gira que estaba por comenzar.
—¡Damián, bienvenido oficialmente a la familia! —exclamó Sergio Lizárraga, fundador y líder de la agrupación, acercándose con una sonrisa sincera y extendiendo la mano con firmeza. Su porte era imponente pero acogedor, reflejando la experiencia y la humildad que los habían llevado a la cima—. Hemos escuchado tus demos, sabemos de tu talento y de la fuerza que tienes al interpretar. Estamos seguros de que aportarás algo muy especial a nuestros conciertos.
Damián estrechó su mano, sintiendo una confianza inmediata:
—Es un honor inmenso para mí. Crecí escuchándolos, y nunca imaginé que llegaría este día. Daré lo mejor de mí, se los aseguro.
Lila permanecía a su lado, observando con atención y una sonrisa amable. Sergio se giró hacia ella con cortesía:
—Y tú debes ser Lila. Nos han contado mucho sobre tu apoyo incondicional. Gracias por acompañarlo y por ser parte de esta aventura también.
—El placer es mío —respondió ella con naturalidad—. Damián tiene un don increíble, y estoy segura de que aprenderá mucho trabajando con ustedes.
Poco a poco, fue presentado al resto de los integrantes. Cada uno le recibió con calidez, sin rastro de la arrogancia o los prejuicios que Damián había temido encontrar en estrellas de su talla.
—Yo soy Oswaldo Silva —dijo el vocalista, con esa voz potente y cercana a la vez que se conocía de las grabaciones—. Olvida las formalidades innecesarias. Aquí somos equipo. Si tienes dudas, necesitas algo o simplemente quieres platicar, aquí estamos. La música nos une, no las jerarquías.
—Gracias, Oswaldo —respondió Damián, más relajado—. Me da mucha tranquilidad escuchar eso. Vengo con muchas ganas de aprender y de compartir escenario.