Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.
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Louis Lanteri
La puerta del despacho se abrió sin que nadie llamara. Alexandre ni siquiera levantó la mirada del documento que estaba leyendo, ya sabía quién estaba allí, frente a él. La única persona que puede usar esa confianza.
Alexandre: Llegas tarde.
Louis: Y tú sigues siendo insoportable.
Una sonrisa apareció en el rostro de Alexandre, solo entonces levantó los ojos. Louis Lanteri entró en el despacho con la tranquilidad de quien no necesitaba permiso para estar allí. A diferencia de la mayoría de las personas que cruzaban aquellas puertas, Louis no parecía impresionado por el tamaño de la oficina, la vista sobre Monte Carlo ni por el hombre sentado detrás del escritorio. Había conocido a Alexandre mucho antes de que su apellido apareciera en las portadas financieras, mucho antes de que se convirtiera en la imagen de Viale Holdings y probablemente era una de las pocas personas en el mundo que podía entrar en su despacho sin anunciarse y salir de él sin recibir una reprimenda.
Alexandre: ¿Tienes idea de qué hora es?
Louis miró su reloj.
Louis: Sí.
Alexandre: Entonces sabes que llevas cuarenta minutos de retraso.
Louis: Treinta y ocho exactamente.
Alexandre lo observó en silencio, loco por lanzarle una carpeta detrás.
Alexandre: ¿Terminaste?
Louis: Déjame pensarlo, No.
Louis tomó asiento frente al escritorio y cruzó una pierna sobre la otra y miró con burla a Alexandre.
Louis: Pero antes de que empieces a sermonear, tengo una buena razón.
Alexandre: A ver te escucho.
Alexandre cruzó los brazos y dirigió toda su atención a Louis.
Louis: Estaba cerrando un acuerdo muy importante.
Alexandre arqueó una ceja, con su expresión cuestiona lo que escucha.
Alexandre: ¿Con quién? Si puedo saber.
Louis: Con Montclair Group, jajajá.
Alexandre: Vale ¿con tu propia empresa?
Louis sonrió.
Louis: Exactamente, amigo.
Alexandre negó con la cabeza, era difícil encontrar a alguien capaz de sacarlo de quicio con tanta facilidad... Louis Lanteri era el director general de Montclair Group, uno de los conglomerados empresariales más importantes de Europa. Es muy Inteligente, ambicioso y con una capacidad casi irritante para convertir cualquier situación en una oportunidad, había construido su propia reputación lejos de la sombra de Alexandre. Sin embargo, los negocios no eran lo que había unido a ambos hombres. Su amistad había comenzado mucho antes de que cualquiera de los dos tuviera un imperio que dirigir. Por tal razón Louis podía permitirse algo que prácticamente nadie más se atrevía a hacer, era decirle a Alexandre Viale exactamente lo que pensaba.
Louis: Ahora, dime qué demonios te pasa.
Alexandre frunció ligeramente el ceño, fingiendo no entender a qué se refería Louis.
Alexandre: Nada, no entiendo a qué te refieres.
Louis: Te conozco demasiado bien para creer eso, algo te pasa y me dirás ahora mismo.
Alexandre volvió la mirada hacia los ventanales, pensando.
Alexandre: Es solo que tengo una negociación pendiente, nada más.
Louis: Si claro ¿Una negociación, estás seguro?
Alexandre: Eso mismo.
Louis: ¿Y por qué tienes esa cara? ¿No va bien la negociación?
Alexandre permaneció en silencio unos segundos, después tomó la carpeta que estaba sobre su escritorio.
Alexandre: Lo que pase es que, la mujer con la que estoy negociando es muy difícil de convencer.
Louis sonrió lentamente, su mente ya está maquinando.
Louis: Ah, eso es. Tenía que ser.
Alexandre: ¿A qué te refieres?
Louis: No, nada. Solo estoy pensando que finalmente alguien encontró la manera de molestarte.
Alexandre lo miró fijamente y recostó sus manos de la mesa.
Alexandre: Por favor, no empieces.
Louis caminó hacia la puerta con una sonrisa.
Louis: No he dicho nada,
Alexandre: Umm, pero lo estás pensando.
Louis: Eso es lo que hacen los mejores amigos ¿no?
Salió del despacho antes de que Alexandre pudiera responder, pero apenas Louis había llegado a la puerta cuando escuchó la voz de Alexandre detrás de él.
Alexandre: ¡Louis!
Louis: ¿Sí?
Alexandre: Ven aquí y cierra la puerta.
Louis giró lentamente con cara de sinvergüenza.
Louis: ¿Eso significa que vas a contarme qué ocurre con la chica?
Alexandre: Significa que cierres la puerta.
Louis: Definitivamente significa que vas a contarme.
Alexandre le lanzó una mirada de advertencia y se sentó en uno de los sofá que hay cerca de la entrada al despacho.
Louis sonrió y regresó, se centro en frente de Alexandre, con cara de amiga chismosa.
Louis: Bien, habla, cuéntame todo.
Alexandre tomó la carpeta que había dejado sobre el escritorio y la abrió.
Alexandre: La mujer de la negociación representa a una empresa italiana.
Louis: Anja ¿y el nombre, acaso no tiene nombre o qué?
Alexandre bajó la mirada hacia los documentos, buscando el nombre. Está tan acostumbrado a llamarla por su apellido que no recuerda su nombre.
Alexandre: Dice que se llama, Vittoria Rossi.
Louis guardó silencio durante un segundo, pensando donde había escuchado ese nombre.
Louis: ¿Y qué tiene de especial?
Alexandre: Es buena para sacarme de quicio.
Louis arqueó una ceja, con curiosidad.
Louis: Pero, eso no suele impresionarte.
Alexandre: No me impresiona, me interesa, son cosas diferentes.
Louis: Ahí está.
Alexandre levantó la mirada, esperando que Louis terminara la oración, pero ve que no lo hace.
Alexandre: ¿Ahí está qué? según tú
Louis: No, nada amigo mío
Alexandre: Uuum, ¡Louis!
Louis: Te estoy escuchando.
Alexandre cerró la carpeta con un golpe seco, con la paciencia agotada.
Alexandre: La propuesta es buena, su empresa tiene experiencia en el sector inmobiliario de lujo y el proyecto tiene potencial para generar beneficios importantes. Eso es todo, solo eso me interesa.
Louis lo observó durante unos segundos.
Louis: Sí, Claro.
Alexandre: ¿Qué? Por favor deja el drama.
Louis: no nada, tranquilo.
Alexandre: Por favor, deja de decir "nada", me irritas.
Louis soltó una carcajada, le encanta molestar a Alexandre.
Louis: Está bien. Te lo diré de otra manera. Llevas diez minutos hablando de una mujer que supuestamente solo te interesa por negocios.
Alexandre: Es la verdad, estamos hablando de negocios.
Louis: No, tú estás intentando convencerme de que solo estás hablando de negocios.
Alexandre se reclinó en su silla, curioso por lo que Louis dirá después, pero hay silencio.
Alexandre: ¿Terminaste?
Louis: Todavía no.
Louis tomó la carpeta y la levantó ligeramente.
Louis: ¿Puedo verla?
Alexandre dudó un instante antes de entregársela. Louis comenzó a revisar los documentos.
Louis: Interesante.
Alexandre: Eso ya lo dije yo.
Louis: No, yo estoy hablando de ella.
Alexandre frunció el ceño.
Alexandre: ¿Qué quieres decir?
Louis señaló una de las páginas.
Louis: Esta mujer no vino a pedirte dinero.
Alexandre: Lo sé, osea no para ella, porque prácticamente necesitan de mis recursos para impulsar el proyecto.
Louis: Vino a hacerte una propuesta sabiendo perfectamente que no podías rechazarla.
Alexandre: Eso también lo sé.
Louis cerró la carpeta y cruzó los brazos y las piernas.
Louis: Entonces ¿sabes lo que significa?
Alexandre no respondió, el también quiere saber que significa según "Louis sabiduría".
Louis: Amigo, que no te tiene miedo.
Una sonrisa casi imperceptible apareció en los labios de Alexandre.
Alexandre: Pues, debería.
Louis soltó una risa, ahí está el Alexandre que conozco. Se levantó nuevamente.
Louis: ¿Cuándo vuelve, la quiero ver de frente.
Alexandre miró el reloj.
Alexandre: En dos semanas, regreso a Italia por motivos personales.
Louis caminó hacia la puerta.
Louis: Entonces cuando vuelva, voy a pasar por aquí.
Alexandre: ¿Para qué? ¿Cuál es el interés?
Louis abrió la puerta, para irse.
Louis: Es obvio, quiero conocer a la mujer que consiguió que el hombre más controlador de Mónaco hablara de ella durante toda una tarde
Alexandre: No exageres, Louis. Apenas tienes una hora aquí.
Louis: jajajaja. Buenas noches, Alexandre.
La puerta se cerró, Alexandre permaneció solo en el despacho, mirando la carpeta sobre el escritorio con el nombre "Vittoria Rossi". No sabía por qué aquel nombre comenzaba a resultar tan familiar, eso era precisamente lo que más le molestaba. No quería, ni iba a permitir que ese nombre quede en su memoria. ¿Pero, como iba a impedir algo que ya es un hecho?