Diego Román siempre fue un hombre demasiado consciente de su belleza. Coqueto, encantador y famoso entre las mujeres, disfrutaba de la atención como si hubiera nacido para recibirla. Nunca tuvo novia fija porque prefería divertirse, hablar bonito y robar sonrisas donde fuera.
Pero toda su vida termina absurdamente cuando el teleférico en el que viajaba se desploma hacia el vacío.
Y la muerte… no fue el final.
Cuando despierta otra vez, ya no está en su mundo ni en su cuerpo.
Ahora es Liana Duar, la hija de una familia noble humana destinada a convertirse en la esposa del temido Rey de los Insectos, una criatura mitológica que gobierna un reino oculto lleno de seres venenosos, mariposas gigantes y monstruos alados.
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Capitulo 11 — Resolver esto como adulta responsable.
La noticia sobre la posible revuelta dentro de Noctis se extendió silenciosamente por todo el palacio.
Nadie hablaba directamente del tema frente a Liana.
Pero ella no era estúpida.
Las miradas largas, los murmullos apenas entraba a un salón y el cambio de actitud de algunos sirvientes eran suficientes para entender que algo grande estaba moviéndose entre los clanes nobles.
Y sinceramente…
Ya estaba cansándose.
Cansándose de que hablaran de ella como si fuera una enfermedad.
Cansándose de que intentaran separarla de Aster.
Y sobre todo, cansándose de quedarse quieta esperando el próximo problema.
Aquella mañana estaba sentada en uno de los balcones privados del palacio mientras observaba el enorme bosque nocturno de Noctis.
Aster seguía ocupado en reuniones desde temprano.
Otra vez.
Liana apoyó la mejilla en una mano soltando un largo suspiro.
—Tu cara da miedo cuando piensas demasiado.
Ella giró apenas la cabeza.
Vael Serrakis estaba apoyado tranquilamente contra una de las columnas del balcón.
Elegante como siempre.
Liana entrecerró los ojos.
—¿No tienes nada mejor que hacer además de aparecer de repente como villano de novela?
—Vine a buscar al rey.
—Entonces mala suerte, porque estás atrapado conmigo.
Vael soltó una pequeña risa seca.
Y sinceramente, Liana odiaba que últimamente el hombre avispa pareciera disfrutar provocarla.
Ella volvió a mirar el paisaje.
—¿Viniste a advertirme otra vez que medio reino me odia?
—No hace falta advertir algo tan evidente.
—Qué amable eres.
Vael caminó lentamente hasta quedar cerca del balcón.
—Aunque debo admitir algo.
Liana levantó apenas una ceja.
—¿Qué cosa?
—Pensé que ya habrías huido.
Ella soltó una pequeña risa.
—No veo porque deba adelantar mi muerte.
El hombre avispa giró ligeramente hacia ella.
—¿Por qué sigues aquí?
La respuesta salió más rápido de lo esperado.
—Porque Aster vale la pena.
Vael pareció sorprendido apenas un segundo.
Y sinceramente, Liana también.
Porque acababa de admitirlo en voz alta sin pensarlo demasiado.
Ella desvió la mirada inmediatamente.
“Excelente trabajo, Liana"
Vael la observó unos segundos antes de hablar otra vez.
—Ese es exactamente el problema.
Ella frunció el ceño.
—¿Qué?
—Tú.
—Wow, qué específico.
—Las prometidas humanas anteriores jamás se comportaron como tú.
Liana guardó silencio.
Vael continuó tranquilamente:
—Eran discretas, obedientes y se mantenían alejadas de la política. Apenas aparecían en público y nunca intentaban acercarse demasiado al rey.
Ah.
Entonces ahí estaba realmente el problema.
Vael apoyó una mano sobre el balcón.
—Los nobles aceptaban el compromiso porque pensaban que seguiría siendo una tradición simbólica. Una humana tranquila, sin influencia y sin importancia real dentro del reino.
Liana tragó saliva lentamente.
—Pero llegó Aster a arruinarles el plan.
—No. Llegaste tú.
Ella giró la cabeza lentamente.
Vael seguía observándola fijamente.
—Aster cambió desde que apareciste. Ignora al consejo, amenaza nobles y te coloca a su lado como si ya fueras reina. Los clanes no temen el compromiso… temen cuánto poder puedes llegar a tener sobre él.
El silencio cayó unos segundos.
Y sinceramente…
Eso tenía sentido.
Liana soltó un pequeño suspiro.
—Qué agotador es ser tan encantadora.
Vael soltó una risa baja.
—Tu ego realmente no tiene salvación.
—Es lo único que me mantiene viva aquí.
El hombre avispa negó apenas con la cabeza antes de alejarse.
—Ten cuidado, Liana. Mientras más importante te vuelvas para el rey, más enemigos aparecerán.
Ella observó cómo se alejaba por el corredor.
Y por primera vez desde que lo conoció…
Sintió que Vael no estaba intentando intimidarla.
Le estaba advirtiendo de verdad.
Horas después, Liana seguía pensando en esa conversación.
Estaba sentada dentro de una pequeña cocina privada del palacio mientras varias sirvientas insecto la observaban confundidas.
Frente a ella había frutas brillantes, miel oscura, botellas transparentes y varias hierbas aromáticas del reino.
Una de las sirvientas dudó antes de preguntar:
—Lady Liana… ¿qué está haciendo exactamente?
Ella levantó la vista con total seguridad.
—Alcohol.
Silencio.
La sirvienta parpadeó confundida.
—¿…Perdón?
Liana sonrió lentamente.
—Voy a resolver problemas políticos como una adulta responsable.
La mujer parecía todavía más confundida.
Porque lo que nadie dentro de Noctis sabía era que Diego Román había trabajado años como bartender antes de morir.
Y sinceramente…
Había aprendido algo muy importante en esa vida.
Las personas hablaban demasiado cuando tenían una buena bebida enfrente.
Especialmente gente rica.
Liana empezó a mezclar ingredientes rápidamente mientras varias sirvientas observaban fascinadas.
El aroma dulce del néctar llenó la habitación mezclándose con frutas nocturnas y especias del reino insecto.
Una de las mujeres abrió los ojos sorprendida.
—Huele bien…
—Tengo fé de que con estos ingredientes será incluso mejor y más rápido que el tradicional.
Ella tomó una de las copas y probó apenas el líquido.
Perfecto.
Bueno… casi perfecto.
Agregó un poco más de miel oscura.
—Listo.
Las sirvientas seguían mirándola como si estuviera realizando magia prohibida.
Liana levantó una ceja.
—¿Qué?
—Nunca vimos preparar bebidas así.
Ella sonrió orgullosamente.
—En mi tierra, esto servía para conquistar personas rápido.
La sirvienta más joven habló bajito:
—¿Funcionaba?
Liana soltó una pequeña risa.
—Demasiado bien.
Y sinceramente, si había logrado sobrevivir años conquistando mujeres difíciles, también podía manejar nobles insecto arrogantes.
O eso esperaba.
Aquella misma noche organizó una pequeña reunión informal dentro de uno de los salones secundarios del palacio.
Aster todavía no entendía completamente qué estaba haciendo.
Observaba desde una esquina mientras Liana prácticamente obligaba a varios nobles jóvenes a sentarse.
—¿Qué clase de estrategia política es esta? —preguntó el rey.
Liana le entregó una copa.
—Confía en mí.
Aster miró el líquido oscuro unos segundos.
—No se sí terminará bien. Pero quiero verlo.
Ella sonrió orgullosamente.
—Exactamente.
Y sorprendentemente…
Funcionó.
Porque después de algunas copas el ambiente comenzó a relajarse.
Los nobles empezaron a hablar más, reír un poco y bajar la tensión habitual que aparecía cada vez que Liana estaba cerca.
Incluso algunos terminaron preguntándole cómo había aprendido a preparar bebidas así.
—Talento natural y malas decisiones de vida —respondió ella tranquilamente.
Cuando era Diego Román, dejó los estudios y se dedicó a ésto. No era la gran vida pero le gustaba lo que hacía.
Aster seguía observándola desde cerca.
Y sinceramente…
Estaba fascinado.
Porque Liana tenía una habilidad absurda para adaptarse a cualquier situación. Donde otros nobles intentaban imponer autoridad o poder, ella simplemente hacía que las personas se sintieran cómodas hablando.
Y eso era peligrosamente efectivo.
Un noble polilla habló después de varias bebidas.
—Lady Liana… sinceramente, si hubiera actuado así desde el principio, muchos problemas podrían haberse evitado.
Ella levantó apenas la mirada.
—¿Así cómo?
El hombre dudó unos segundos.
—Más… discreta.
Otro noble agregó:
—Las prometidas humanas anteriores jamás intentaban involucrarse tanto en el reino.
Liana guardó silencio escuchando.
El hombre continuó:
—Pero usted se volvió importante demasiado rápido para el rey. Eso asustó a muchos clanes.
Ahí estaba otra vez. La verdadera razón.
No la odiaban simplemente por humana.
Los asustaba el lugar que tenía junto a Aster.
Liana tomó lentamente un poco de bebida antes de responder:
—Entonces básicamente su problema es que le gusto demasiado al rey. ¿Por eso querían hacer una rebelión contra mí?
Varios nobles evitaron responder directamente.
Y eso confirmó todo.
Aster, que seguía escuchando desde cerca, soltó una pequeña risa baja.
Liana giró inmediatamente hacia él.
—No te rías. Tú eres parte del problema.
—¿Yo?
—Sí. Me consientes demasiado.
Los nobles quedaron completamente callados.
Porque nadie hablaba así con el rey.
Pero Aster simplemente se acercó lentamente hasta quedar detrás de la silla de Liana.
Luego apoyó una mano sobre el respaldo mirándola tranquilamente.
—¿Y bien? ¿Se retratan de lo que le iban hacer a mi futura esposa?
Los nobles observaron la escena en silencio absoluto.
—Llevemos la fiesta en paz. Y le aseguro de que habrá más de esto— alzó la copa llena de licor.
Los convenció de inmediato. Ya no habría pelea interna mientras que ella le preparará un cóctel, la tendría como amiga.
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( nota: Liana será de ayuda para Aster y para el reino. Solo denle paciencia a la pobre 🙏)
Mejor quedate calladita