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Lazos De Sangre Y Venganza

Lazos De Sangre Y Venganza

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Romance / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mikaela Martinez

Dos enemigos jurados, unidos por la supervivencia entre el odio y la traición nace un amor oscuro y feroz que desafía todo. Cuando el destino golpea, Augus da su vida para salvar a Kae. Años después, ella vive en paz con su pequeño hijo, quien lleva el nombre de su padre: la prueba de que su vínculo trasciende incluso la muerte.

NovelToon tiene autorización de Mikaela Martinez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Contrato De Fingimiento

El reloj de la vieja mansión marcaba las nueve de la noche cuando la puerta de roble se abrió con un crujido lento. Kae entró con paso firme, su silueta recortada contra la luz tenue del pasillo. Tenía 21 años, medía 1,62 metros —una estatura pequeña que muchos subestimaban, pero que ocultaba una agilidad y frialdad aterradoras—. Su cabello era negro y ondulado, cayéndole desordenado sobre la frente y los hombros; no llevaba piercings, lo que daba una apariencia más sencilla, pero en sus ojos oscuros y penetrantes no había rastro de inocencia. Tras esa mirada se escondía una mente compleja, marcada por un trastorno de personalidad que le hacía ver el mundo como un tablero de ajedrez. Su mayor pasión, además de observar y manipular, eran los cuchillos: los coleccionaba, los limpiaba con devoción y sabía exactamente cómo usarlos para causar el mayor efecto posible sin apresurarse.

Al final del salón, esperaba Augus. Tenía 23 años, medía 1,88 metros, imponente y rígido, con el cabello negro lacio y pulcro, y un piercing plateado que atravesaba su ceja derecha, dándole un aire desafiante y peligroso. Al igual que Kae, era un psicópata, pero su motor principal era la venganza: años atrás, las familias de ambos se habían destruido mutuamente en una disputa por poder y negocios turbios, dejándolos a ambos consumidos por el deseo de ver caer al apellido contrario.

—Llegas tarde —dijo Augus, su voz grave y sin emoción, mientras giraba la cabeza para mirarla. Sus ojos oscuros la recorrían con una atención obsesiva, como si quisiera desarmarla solo con la mirada.

Kae esbozó una sonrisa que no llegaba a sus ojos, fría y calculada. Se acercó despacio, pasando un dedo por el borde de una mesa antigua, sin intimidarse por la diferencia de altura.

—El tiempo es relativo, Augus. Además, quería asegurarme de que no trajeras espías. Sabes que no confío en nadie.

—Al igual que yo —respondió él, sacando un sobre grueso y dejándolo caer entre ellos—. Aquí está el acuerdo. Nuestros abogados ya lo revisaron. Nos casaremos. Uniremos lo que queda de nuestros apellidos, recuperaremos el poder que perdimos… y cuando estemos en la cima, destruiremos todo lo que quede del otro. Esa es la venganza perfecta: tomar lo que el enemigo valora, y luego quitárselo todo.

Kae tomó el sobre con dedos ágiles. En su interior, además de los papeles legales, sintió el peso de un pequeño objeto: un cuchillo de hoja fina, regalo simbólico de Augus. Ella también llevaba uno oculto en su chaqueta; nunca se sentía segura sin él. Leyó las líneas con atención, analizando cada cláusula. Todo estaba diseñado para que, al final, uno de los dos saliera ganador y el otro, aniquilado.

—Interesante estrategia —murmuró Kae, levantando la vista hacia él—. Te casas conmigo para acercarte y hacerme daño. Yo acepto porque sé que tú también planeas lo mismo. Nosotros somos iguales: obsesivos, manipuladores, incapaces de amar realmente… ¿verdad?

Augus dio un paso adelante, reduciendo la distancia entre ellos. Su estatura lo hacía verla desde arriba, pero en lugar de mostrar sumisión, la mirada de Kae se mantuvo firme, desafiante. El aire se volvió denso, cargado de hostilidad y una extraña atracción oscura que ninguno quería admitir.

—Exacto. Esto no es amor. Es un teatro. Frente a todos seremos la pareja perfecta: unidos, leales, inseparables. Pero en la intimidad… cada uno vigilará los movimientos del otro. Cualquier error, cualquier muestra de debilidad, será el final.

—Suena a un juego que me gusta —respondió Kae, guardando los papeles—. Me encantan los juegos donde solo hay un ganador. Y me encanta observar cómo se rompen las máscaras.

Los días siguientes fueron una actuación impecable. En las reuniones sociales, ante los negocios y ante la sociedad, se mostraban cariñosos, atentos, casi enamorados. Kae sabía exactamente qué decir para hacer creer a todos que estaba rendida a los pies de Augus; usaba su encanto calculado para manipular percepciones. Augus, por su parte, jugaba el papel del prometido protector y dedicado, siempre atento, siempre sonriendo, mientras por dentro trazaba cada paso para hundir a la familia de ella.

En privado, sin embargo, la atmósfera cambiaba. Compartían la misma casa, pero vivían en mundos separados. Kae pasaba horas en su sala de colección, limpiando sus cuchillos, sintiendo su frío metal contra la piel, imaginando mil formas de acabar con alguien que le desagradaba. Augus la observaba desde la puerta en silencio, con esa mirada fija y obsesiva que la analizaba como si fuera una pieza de su rompecabezas.

—Tienes una fijación enferma con esas cosas —le dijo Augus una noche, entrando en la habitación sin permiso.

Kae no se sobresaltó. Seguía puliendo una hoja brillante.

—Y tú tienes una fijación enferma conmigo. ¿No es así? Vine por venganza, pero tú me miras como si fuera algo más que una enemiga.

Augus apretó la mandíbula. Se acercó tanto que casi podía sentir el calor de ella, inclinándose levemente para quedar a su altura.

—Te miro porque sé que eres peligrosa. Y porque planeo destruirte. No confundas mi atención con algo ridículo como afecto.

—Claro que no —respondió Kae, girando lentamente para mirarlo a los ojos—. Ambos sabemos que el amor es una debilidad. Y nosotros no tenemos debilidades.

La boda se celebró con gran pompa. Todos hablaban de la unión de dos jóvenes poderosos, de la paz que traería entre sus familias. Nadie sabía que bajo los trajes elegantes y las sonrisas ensayadas, ambos llevaban sus armas ocultas, y que cada palabra de cariño era una mentira cuidadosamente construida.

Cuando estuvieron solos por fin en su habitación, tras cerrar la puerta, las sonrisas se desvanecieron al instante. Se miraron fijamente, a solo unos centímetros de distancia, la tensión casi palpable.

—Bienvenida al infierno, esposa —susurró Augus.

Kae sonrió, esa sonrisa vacía pero llena de malicia.

—Bienvenido al tuyo. Disfruta el espectáculo.

Y así comenzó su vida juntos: una farsa construida sobre sangre y odio, donde cada gesto era una trampa, cada palabra una mentira, y donde ambos creían que mantendrían el control absoluto. Ninguno imaginaba que, con el paso del tiempo, esa obsesión mutua, esa necesidad de vigilar y comprender al otro, comenzaría a transformarse en algo que ni siquiera sus mentes frías podrían controlar. Algo que, tarde o temprano, los llevaría al borde de la muerte… y al descubrimiento de que quizás, en la oscuridad, no estaban tan solos como creían.

1
Desconocida
QUEDÉ HIELO🤭🤭
Desconocida
lo más hermoso y desgarrador de todo es saber que Kae estaba embarazada. Augus se fue sin saber que dejaba una parte de él viviendo, pero qué consuelo saber que su amor no murió, se transformó en ese niño. Lloré con esa revelación🥹🥺
Mikaela★: así es u.u
total 1 replies
zafary villato
Salvó a dos vidas sin saberlo😭❤️
Maritza Romo
me hizo llorar el último capítulo pero 10/10🥹❤️‍🩹
VANNA★
/Sob/
Claudia de la cruz Fernández
muy bonito pero me hubiera gustado que terminara juntos☺️
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