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REENCARNE EN UNA GORDITA EN VENTA.

REENCARNE EN UNA GORDITA EN VENTA.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Reencarnación / Grandes Curvas / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:52.9k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Morir traicionado fue lo de menos.

Vincent Moretti vivió como un depredador en las calles de Nueva York: sin miedo, sin remordimientos… y con una sola regla: nunca confiar.
La rompió una vez. Y lo pagó con la vida.

Pero la muerte no fue el final.

Despierta en un mundo que no reconoce… dentro del cuerpo de Emilia, una joven despreciada, vendida por su propia familia a un viejo repugnante como si fuera mercancía.
Débil. Invisible. Encerrada en una vida que no eligió.

Error.

Porque bajo esa piel suave y ese cuerpo que todos subestiman… sigue latiendo el alma de un criminal.

Y Vincent no sabe ser víctima.

Ahora tiene que aprender nuevas reglas:
un cuerpo que no responde, un mundo moderno lleno de cámaras, enemigos con poder… y una familia que cree que puede seguir controlándola.

Pero ellos no entienden algo.

La chica que compraron ya no existe.

Y lo que regresó en su lugar…
es mucho más peligroso.

Entre mafias, traiciones, deseo y venganza, Emilia no solo va a sobrevivir.

Va a

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 20: El muerto que cobra.

La bodega era un rectángulo de concreto con techo de lámina que parecía abandonada desde antes de que Vincent naciera la primera vez. Paredes sucias, piso manchado de aceite, una mesa de metal oxidada y dos sillas. Harold estaba sentado en una de ellas con el bastón entre las piernas y la sonrisa de un hombre que lleva semanas saboreando este momento.

Vincent estaba atada en la otra, con las muñecas ardiendo por las esposas de plástico y los tobillos amarrados a las patas de la silla. Los dos hombres que la secuestraron estaban en la puerta fumando con la tranquilidad de tipos que cobran por hora y no por resultado.

—Vamos a hablar de negocios, cariño —dijo Harold, golpeando el piso con el bastón—. Tu nuevo marido tiene mucho dinero y yo necesito una buena parte.

—Estás legalmente muerto, Harold. ¿Qué vas a hacer con el dinero? ¿Comprarte un ataúd más cómodo?

Harold se rio con esa risa húmeda de viejo que suena a flema y a rencor.

—Legalmente muerto es lo mejor que me ha pasado. No pago impuestos, no tengo obligaciones, no existo para nadie. Puedo hacer lo que quiera sin que nadie me busque. Tus padres se encargaron de enterrarme en papel, y yo les agradezco el favor cada día.

—¿Entonces qué quieres? Si eres un fantasma feliz, ¿para qué me secuestras?

—Quiero dos cosas. —Levantó un dedo—. Dinero. Mucho. —Levantó el segundo—. Mi noche de bodas. La que me robaste cuando me partiste la cabeza con mi propia lámpara.

Vincent lo miró con una calma que le costó cada gramo de control que tenía en el cuerpo.

—Pierdes tu tiempo. Mi marido no va a pagar ni un peso por mí. Soy una esposa de conveniencia, un contrato con patas. Le da igual si me devuelves o no.

—Eso lo veremos.

Harold sacó un teléfono barato del bolsillo de su chaqueta y escribió un mensaje con la lentitud de un hombre que nunca se llevó bien con la tecnología. Le dio enviar y dejó el teléfono sobre la mesa.

—Cinco millones. Precio justo por la esposa de un Antonov.

—Estás loco.

—Estoy muerto. Es parecido pero más divertido.

Esperaron. Vincent contó los segundos en su cabeza, calculando tiempos, distancias, opciones. Estaban a una hora de Manhattan, en una zona que parecía industrial o rural, sin vecinos visibles y sin ruido de tráfico. Los dos hombres de la puerta estaban armados. Ella tenía las manos atadas, los pies amarrados y un cuerpo que no podía correr ni pelear en estas condiciones.

Gana tiempo. Es lo único que puedes hacer. Gana tiempo y reza para que Vicente sea tan bueno encontrando gente como lo era yo en mi época.

El teléfono vibró. Harold lo agarró, leyó la pantalla y la sonrisa se le ensanchó hasta mostrar los dientes amarillos.

—Tu marido de conveniencia que no paga ni un peso acaba de responder. Quiere prueba de vida y dice que tendrá el dinero si no te toco ni un pelo.

Respondió. El maldito respondió en minutos.

Harold escribió de vuelta, le tomó una foto a Vincent con el teléfono —atada, despeinada, con cara de querer matar a alguien— y la envió.

Tres minutos después la pantalla se iluminó con una confirmación de transferencia. Cinco millones. Depositados en una cuenta que Harold verificó dos veces con la concentración de un hombre que no confía ni en su propia sombra.

—Vaya —dijo Harold, mirándola con genuina sorpresa—. Tu marido paga muy rápido. Demasiado rápido. Lo que me hace pensar que tal vez pedí muy poco.

—Ya tienes tu dinero. Déjame ir.

—¿Dejarte ir? Cariño, si este hombre suelta cinco millones en tres minutos sin negociar, imagina lo que pagaría por diez.

Agarró el teléfono y escribió otro mensaje: quiero el doble. Diez millones o no la devuelvo.

La respuesta tardó más esta vez. Un minuto. Dos. Tres. Harold miraba la pantalla con la impaciencia de un jugador que acaba de doblar la apuesta y espera que la suerte no le cambie la cara.

El teléfono sonó. No un mensaje: una llamada.

Harold contestó y puso el altavoz. La voz de Antonov llenó la bodega con la frialdad de un bisturí cortando hueso.

—Escúchame bien porque no lo voy a repetir. Ya tienes cinco millones. No vas a ver un centavo más. Si le tocas un pelo a mi esposa, lo que te voy a hacer va a ser tan lento y tan creativo que vas a desear estar tan muerto como dice tu certificado de defunción. Tienes una hora para dejarla en un lugar público. Si no lo haces, te encuentro yo. Y no te va a gustar cómo termina esa conversación.

Harold colgó.

Se quedó mirando el teléfono durante unos segundos con la expresión de un hombre que está recalculando una ecuación que dejó de cuadrar. Luego miró a Vincent. Luego al teléfono. Luego a Vincent otra vez.

—Tu marido tiene carácter —dijo.

—Te lo advertí.

—Pero yo también.

Se levantó de la silla con la ayuda del bastón y caminó hasta donde estaba Vincent. Le puso una mano en la mejilla con esos dedos fríos y arrugados que ella recordaba de la noche de bodas, los mismos dedos que intentaron arrancarle el camisón, y Vincent sintió cómo el cuerpo de Emilia se contraía de asco con una fuerza que iba más allá de la voluntad.

—Ya tengo el dinero —dijo Harold, acercándole la cara—. Pero todavía me debes una noche. Y esta vez no hay lámpara a tu alcance.

Se giró hacia los dos hombres de la puerta.

—Métanla en el cuarto de atrás. Voy a pensar qué hago con ella.

Los dos tipos la desataron de la silla, la levantaron de los brazos y la arrastraron por un pasillo corto hasta una puerta de metal que abrieron con una patada. El cuarto era un espacio diminuto que apestaba a humedad, a aceite quemado y a algo muerto que Vincent prefirió no identificar. Un colchón manchado en el piso, sin sábanas, sin almohada, con marcas que contaban historias que nadie quería escuchar.

La tiraron sobre el colchón como quien tira un saco de basura. La puerta se cerró con un golpe de metal contra metal y la oscuridad la tragó.

Vincent se quedó en el colchón con las manos todavía atadas a la espalda, respirando por la boca porque respirar por la nariz significaba tragarse el hedor, y empezó a trabajar.

Tiró de las esposas de plástico. No cedieron. Buscó algo en el colchón, un resorte, un alambre, cualquier cosa que pudiera usar para cortar el plástico. Nada. Se retorció intentando pasar las manos por debajo de las piernas para tenerlas al frente, pero el cuerpo de Emilia no tenía la flexibilidad necesaria y la maniobra solo le dejó los hombros ardiendo y las muñecas sangrando.

No puedo romper las esposas. No puedo mover las manos. No puedo correr. No puedo pelear. Estoy encerrada en un cuarto que apesta a muerte con un viejo que quiere violarme al otro lado de la puerta.

En mi vida anterior habría sacado la navaja del zapato, cortado las esposas y degollado al primer tipo que entrara. Pero esta no es mi vida anterior y este no es mi cuerpo anterior y no tengo navaja ni zapatos ni nada excepto cien kilos de mujer atada y un cerebro que necesita funcionar más rápido que nunca.

Vicente respondió en minutos. Pagó sin negociar. Lo que significa que le importo o que quiere proteger su inversión. Da igual cuál sea. Lo que importa es que está buscándome.

Harold llamó desde un teléfono. Las llamadas se rastrean. Si Vicente tiene la gente que creo que tiene, ya saben dónde estoy.

Solo tengo que ganar tiempo.

Solo tengo que sobrevivir hasta que llegue.

A cuarenta minutos de la bodega, en una caravana de tres autos negros que cortaban el tráfico como cuchillos, Vicente Antonov iba en el asiento trasero del primero con un teléfono en cada mano y la mandíbula tan apretada que los músculos le palpitaban en la sien.

—Confirmado, señor. La llamada salió de una zona industrial en Jersey. Tenemos la ubicación exacta. Una bodega abandonada, registrada a nombre de una empresa fantasma. Llegamos en veinte minutos.

—Que sean quince.

—Señor, ¿quiere que avisemos a la policía?

—No. Esto lo resolvemos nosotros.

Colgó y miró por la ventana sin ver nada porque lo único que veía era la foto que Harold le mandó como prueba de vida: Emilia atada a una silla, despeinada, con los ojos llenos de una furia que reconocía porque era la misma que vio anoche cuando le gritó "bestia" y "animal", la misma que vio el primer día en el auto cuando le dijo "me importa una mierda", la misma que vio cada día desde que esta mujer entró en su vida y se negó a ser lo que todo el mundo esperaba que fuera.

Quince minutos. Aguanta quince minutos, Emilia.

Voy por ti.

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MarlingJCF
Oh si estaba vivo /Gosh//Gosh//Gosh/
MarlingJCF
Joda!!!! ya lo dijo! ☺️
MarlingJCF
Ja!, 🤣🤣🤣
MarlingJCF
Viejo buitre desgraciado /Smug/
MarlingJCF
Esta es la mejor opcion!, usa esa inteligencia tuya
Sabri Nahir Zapata Zini
Súper súper recomendable historia!! La ame
Sabri Nahir Zapata Zini
Aplausos 👏🏽 autora !!! Estuvo fascinante la historia!!! Gracias 😍
MarlingJCF
Tengo dos teorias:

Alguien se esta haciendo pasar por el muerto.

El viejo Reencarno!
MarlingJCF
Hasta yo estaria en shock🤭🤭🤭
MarlingJCF
Mielga esto se puso de locos! osea que te casaste con tu bisnieto! ay Vicent no te enamores😂😂😂
pequeña sole
Fascinante, esta historia, me ha encantado de principio a fin... Me he enamorado de su protagonista y el "no te amo"... gracias por escribir esta bella historia...
MarlingJCF
/Facepalm//Facepalm/
MarlingJCF
Miel ga! osea que te vas a casar con tu Doppelgänger!🤭
MarlingJCF
Para que respete! 😂
MarlingJCF
clm! 🤣🤣🤣🤣
MarlingJCF
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
MarlingJCF
La pesadilla de toda mujer! La menstruacion🤭🤭
MarlingJCF
Sal de ese Cuerpo Cassidy!🤭🤭
MarlingJCF
"Confiar es bueno, pero No confiar es mejor".
MarlingJCF
Me encanta este tipo de Reencarnação sirmpre son muy interesantes y divertidas.
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