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Matemos Las Ganas

Matemos Las Ganas

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:36.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Novela no apta para 🔞🔞🔞

"Cinco años de silencio no fueron suficientes para apagar el fuego."
Mía es la heredera perfecta; Julián, el hombre que ella traicionó cuando él no tenía nada. Ahora, él ha vuelto: es un abogado poderoso, letal y viene de la mano de la prima de Mía.
Atrapados en una red de mentiras, ella finge amar al mejor amigo de él mientras Julián la devora con la mirada en cada rincón de la mansión. Entre pasillos oscuros y encuentros prohibidos, el odio se mezcla con una pasión incontenible.
Las excusas se terminaron. Es hora de dejar de huir y matar las ganas, aunque el precio sea destruirlo todo.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 15: solo te quiero a ti

El despertar en la cabaña no trajo el frío de la montaña, sino el calor residual de una noche que lo había cambiado todo. La luz del sol se filtraba suavemente por los grandes ventanales, dibujando líneas doradas sobre las sábanas de lino revueltas. Mía se despertó con una sonrisa, sintiendo por primera vez en años que el peso en su pecho había desaparecido.

Alargó la mano, buscando el cuerpo de Julián, pero el lado de la cama estaba vacío, aunque todavía conservaba su aroma a sándalo y piel. Se incorporó, envolviéndose en una de las camisas de algodón blanco de él que habían quedado tiradas en el suelo, y caminó hacia el balcón que daba al lago.

Allí estaba él, de espaldas, apoyado en la barandilla de madera, observando la bruma que se levantaba sobre el agua. Mía se acercó en silencio y rodeó su cintura con sus brazos, pegando su mejilla a su espalda firme. Julián se tensó un segundo por la sorpresa, pero de inmediato se relajó, cubriendo las manos de ella con las suyas.

Mía empezó a depositar besos suaves en su espalda, subiendo por su hombro hasta llegar a su nuca, donde su lengua trazó una línea húmeda que hizo que Julián soltara un suspiro profundo. Se giró entre sus brazos, tomándola por la barbilla para obligarla a mirarlo.

—¿Qué quiere mi pequeña Mía tan temprano? —preguntó él con una voz ronca, cargada de esa ternura peligrosa que solo reservaba para ella.

—A ti —respondió ella sin dudarlo, sus ojos brillando con un deseo renovado—. Solo te quiero a ti.

Mía no esperó respuesta. Se puso de puntillas y le comió la boca con una urgencia que lo tomó por sorpresa. Fue un beso hambriento, una declaración de posesión que Julián aceptó con un gruñido bajo, devolviéndole la intensidad. Sus manos bajaron rápidamente por la camisa que ella llevaba, encontrando la piel desnuda de sus muslos y levantándola con facilidad.

Sin romper el beso, Julián la llevó de regreso hacia el interior, pero no se detuvo en la cama. La condujo directamente al baño de piedra natural, donde una enorme ducha de efecto lluvia esperaba. Abrió el grifo y, en cuestión de segundos, el vapor empezó a llenar el espacio mientras el agua caliente caía sobre ellos, empapando la camisa de Mía hasta volverla transparente.

—Me vas a volver loco, Mía Van Doren —susurró él contra su cuello, mientras sus manos jabonosas recorrían sus curvas con una devoción casi religiosa.

Él la presionó contra la pared de piedra lisa y fría, creando un contraste exquisito con el calor del agua. Julián se arrodilló bajo el chorro, separando sus piernas con una determinación que hizo que Mía se aferrara a los grifos para no caer. La recorrió con su lengua bajo el agua, saboreándola con una voracidad que la hizo gritar. El sonido de la caída del agua amortiguaba sus gemidos, creando una burbuja de intimidad absoluta.

Él la saboreaba "enterita", sin dejar un solo rincón de su piel sin marcar con sus labios. Mía sentía que se desvanecía; el placer era tan agudo que sus piernas temblaban violentamente.

—Julián, por favor... no puedo más —jadeó ella, con el agua corriendo por su rostro.

Él se puso de pie, sus ojos oscuros fijos en los de ella. La tomó por la cintura y le indicó que pasara sus piernas alrededor de su torso. Mía obedeció, elevando sus piernas y rodeando su espalda con fuerza. Julián la sostuvo con una facilidad asombrosa, sintiendo cómo ella palpitaba contra él. Sin más preámbulos, la reclamó con una embestida que los dejó a ambos sin aliento.

Fue una unión cruda, animal, bajo el golpeteo constante del agua. El eco de sus cuerpos chocando rítmicamente se mezclaba con el sonido de la ducha, creando una sinfonía de pasión pura. Mía echó la cabeza hacia atrás, entregada por completo al hombre que la poseía con una mezcla de amor y dominio que solo él podía ejercer. En ese baño de piedra, bajo el agua hirviente, no quedaba rastro de la heredera; solo era una mujer entregada al placer más absoluto.

Mientras tanto, a kilómetros de allí, en la ciudad que ya no les pertenecía, el ambiente era muy distinto.

Marcos estaba en su despacho privado, rodeado de botellas vacías y documentos triturados. Acababa de recibir la noticia oficial: la fusión se había cancelado y las cuentas de los Van Doren habían sido congeladas por una investigación de fraude liderada por el buffet de Rivas.

—¡Maldito seas, Rivas! —gritó Marcos, estrellando un vaso de cristal contra el retrato de Mía que tenía sobre el escritorio.

El cristal se astilló, cortando el rostro de la mujer que él creía suya. La furia de Marcos era ciega. No solo había perdido la fortuna que planeaba heredar, sino que su orgullo de hombre de negocios había sido pisoteado por el "hijo del jardinero".

—¿Creen que se van a salir con la suya? ¿Creen que van a vivir felices en su escondite? —rugió para nadie, mientras buscaba frenéticamente las llaves de su auto.

Marcos no era un hombre que aceptara la derrota. Su reacción fue violenta, visceral. Sabía que Ricardo Van Doren estaba acabado, pero su obsesión por Mía y su odio por Julián lo empujaban hacia un abismo de locura. Si él no podía tener la fortuna y a la mujer, nadie lo haría. Con la mirada perdida y el corazón lleno de veneno, Marcos salió de su oficina. No le importaba el dinero ya; solo le importaba encontrar a Julián Rivas y hacerlo pagar por cada humillación, aunque tuviera que quemar todo a su paso.

La paz de la cabaña estaba a punto de verse amenazada por una tormenta que ni Julián ni Mía podían prever todavía, una tormenta llamada despecho.

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Tere Jimenez
gracias por compartir muchas felicidades
Tere Jimenez
muy hermosa novela muchas felicidades y gracias por compartir te deseo muchos éxitos más gracias un abrazo
Tere Jimenez
que pasara se va a dar cuenta que está en la oficina o escapara
Martha Patricia Corozo Angulo
Bonita historia 🤗😊💞
Sonia Cheuquepil
me encantó!!
Rosa Rodelo
Foto de los protagonistas de la historia 🥰🥰
Edith Villamizar
EXCELENTE
Edith Villamizar
me encantó esta historia candente 🔥
muchas gracias 🌹
Jul Mesa
Muy buena tu novela felicitaciones
Maria M. Rosario
Asi me gustan cortas pero con esencia muy bonita.
Maria M. Rosario
Que salvaje este chico, la verdad es q la avaricia no tiene limites.
Maria M. Rosario
Waoo, la ambiciòn y el desecho no don buenos aliados.
Maria M. Rosario
Me gusto su entrega.
Maria M. Rosario
Esto se esta complicando. Ella debe decirle a Julian todo.
JANET GARZÓN
Julián quiere vengarse de Mía Pero ella no tiene la culpa, ella sacrificó su felicidad para salvar a la madre de el x eso obedeció a Ricardo
Lisbeth Torres
excelente
Isabelen Marquez
en esta vida todo se paga ☺️
Isabelen Marquez
en esta vida todo se paga ☺️
Isabelen Marquez
me encanta, queremos más en este estilo erótico 🥰🥰🥰
Isabelen Marquez
me encanta esta historia, pero más Julián ❤️❤️❤️
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