Siempre hubo odio entre ellos. Desde el primer momento, las miradas estaban cargadas de desprecio, las palabras eran cuchillos y las peleas, inevitables. Eran enemigos por naturaleza… o eso creían.
Pero todo cambia cuando él descubre un secreto que nunca debió salir a la luz.
A partir de ese instante, la tensión deja de ser solo odio. Las emociones se vuelven confusas, peligrosas, irresistibles. Lo que antes era rechazo empieza a transformarse en algo mucho más intenso… algo que ninguno de los dos sabe cómo controlar.
¿Es posible que entre enemigos nazca el amor?
¿O todo es solo una ilusión provocada por lo que ahora los une?
En un mundo donde los instintos pueden más que la razón, cruzar esa línea podría cambiarlo todo… para siempre.
NovelToon tiene autorización de juliana scotella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 2 : Un omega
Tragué saliva.—¿Desde cuándo haces tantas preguntas? —cuestioné, intentando sonar tranquilo.Irán ladeó la cabeza, observándome como si fuera un experimento interesante.—Desde que estamos encerrados aquí… y no hay nada más divertido —respondió, con una mezcla de diversión y maldad.Fruncí el ceño.—Así que… ¿te resulta divertido conocerme?Una sonrisa lenta se dibujó en sus labios.—Cariño… no juegues conmigo —murmuró—. Puedo darme cuenta de que estás ocultando algo.Mi corazón dio un golpe violento contra mi pecho.No…No lo sabe… no puede saberlo.Pero mi cuerpo no ayudaba.Mi respiración se aceleró.Mi pulso se descontroló.Y lo peor…Sus feromonas.Eran cada vez más intensas.Más pesadas.Más… difíciles de ignorar.—Basta… —dije, casi sin aire.Irán soltó una risa baja, cargada de crueldad y diversión.—¿Basta de qué cosa? —preguntó, con una sonrisa arrogante.Está jugando conmigo…Y yo estoy cayendo.El calor en mi cuerpo aumentó.Mi mente empezó a nublarse.Y sin pensarlo…Me levanté.Ya habíamos peleado antes.Pero esto… esto era distinto.Había algo más.Algo peligroso.Algo que no podía controlar.Me lancé sobre él.Las cadenas sonaron con fuerza cuando lo empujé contra el suelo, cayendo sobre su regazo.—¡Basta! —repetí, con molestia.Irán solo rió.Como si todo esto le resultara… divertido.
Irán
Está encima de mí…Y su olor…
Dante
Sus feromonas me invadieron por completo.Mi cuerpo reaccionó antes de que pudiera detenerlo.Un pequeño gemido escapó de mis labios.Mis ojos se abrieron con sorpresa.No… no, no…Mis propias feromonas comenzaron a liberarse.—Carajo… —susurré, con la respiración agitada y el corazón desbocado.Debajo de mí, Irán dejó de reír.El cambio fue inmediato.Sus ojos se oscurecieron.Más profundos.Más peligrosos.
Ahí está…Eso eras…Su agarre se tensó apenas, sus sentidos completamente alertas.Un omega…Encerrado conmigo…Una sonrisa lenta y peligrosa apareció en su rostro.Y esta vez…No tenía nada de juego.
Dante
Intenté levantarme rápidamente.Tenía que alejarme.Ahora.Pero no llegué lejos.Irán reaccionó antes de que pudiera siquiera incorporarme del todo. Sus manos atraparon mis brazos con firmeza, obligándome a caer nuevamente sobre él.El impacto fue leve… pero la cercanía no.Demasiado cerca.Demasiado peligroso.—Un omega… —repitió.Y esta vez…No había rastro de burla en su voz.Mi cuerpo se tensó por completo.No respondí.Las palabras simplemente… no salían.Se acabó…Lo sabe.Mi respiración seguía acelerada, mi mente intentando reaccionar, encontrar una salida, cualquier cosa… pero todo era un caos.Irán no apartó la mirada.Ahora era distinta.Más oscura.Más… hambrienta.—Un omega en la mafia… —continuó, su voz más baja—. Eso puede ser muy peligroso para ti.Su mano descendió lentamente por mi costado… hasta detenerse en mi muslo.Mis ojos se abrieron de golpe.¿Qué está haciendo…?El contacto fue firme.Demasiado firme.Mi cuerpo reaccionó sin permiso, un leve temblor recorriéndome.No reacciones…No le des el gusto…Pero era inútil.Las feromonas en el aire lo volvían todo peor.Mucho peor.Apreté los dientes, clavando mi mirada en la suya.—¿Eso es lo mejor que tienes? —logré decir, aunque mi voz salió más débil de lo que quería—. ¿Asustarme?No muestres miedo.No frente a él.Intenté moverme, liberarme de su agarre, pero su fuerza era… abrumadora.Irán inclinó apenas la cabeza, observándome con más interés que antes.Todavía pelea… incluso así.Interesante…Su pulgar se movió levemente sobre mi muslo, como probando mi reacción.Está temblando…Su cuerpo ya está respondiendo.Una sonrisa apenas visible cruzó su rostro.Y aun así… intenta desafiarme.—No —respondió finalmente, su voz grave y peligrosa—. No necesito asustarte.Se acercó apenas más, lo suficiente para que su aliento rozara mi piel.—Tu propio cuerpo va a hacer eso por mí.Mi corazón se desbocó.Maldita sea…El calor seguía aumentando.Y por primera vez…El verdadero peligro no era estar encerrado.Era él.
Sus manos se deslizaron por mis caderas y mi muslo con una lentitud calculada.Como si estuviera midiendo cada reacción.Cada respiración.Y mierda…Mi cuerpo estaba reaccionando.Como nunca antes.Un calor incómodo, creciente, empezó a expandirse desde mi pecho hacia el resto de mi cuerpo. Mis sentidos se nublaban, mis pensamientos se volvían más torpes.No…Esto no puede estar pasando…Mis feromonas se escapaban sin control.Todo en mí… respondía a él.Apreté los dientes, intentando resistir.—Tu cuerpo reacciona, Dante… —murmuró Irán, observándome con una atención peligrosa—. Y no puedes ocultarlo.Cerré los ojos un segundo.Lo sabe.Lo está viendo todo.—Lo sé… —susurré, con la respiración agitada.Odiaba admitirlo.Pero negarlo… era imposible.Volví a mirarlo, forzando firmeza en mi expresión.—¿Qué es lo que intentas, Irán?Por un instante, el silencio se volvió pesado.Irán inclinó ligeramente la cabeza, sus ojos fijos en los míos, como si disfrutara cada segundo.—¿Dominarte, quizás? —respondió con calma—. Tener el control de ti.Sus palabras no fueron fuertes.Pero sí… peligrosas.Directas.Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.No es solo provocación…Habla en serio.Mi pulso se aceleró aún más.Pero algo dentro de mí… se negó a ceder.Apreté las cadenas con fuerza, obligando a mi cuerpo a responder.—Sigue soñando… —respondí, con la voz temblando apenas, pero firme—. No voy a ser algo que puedas controlar.Aunque mi cuerpo diga lo contrario…No le voy a dar esa victoria.Por un instante, el ambiente cambió.Irán no se movió.Pero su mirada… se volvió más intensa.Más interesada.Se resiste… incluso así.No es como los demás.Una sombra de sonrisa cruzó su rostro.No de burla.Sino de algo mucho más peligroso.Esto… acaba de volverse interesante.Y el problema…Era que mi cuerpo seguía traicionándome.
—No soy uno de esos objetos que puedes simplemente dominar —aclaré, con molestia, intentando levantarme una vez más.Mis brazos temblaron apenas.No sabía si era por la fuerza que estaba haciendo… o por él.Irán no se movió demasiado, pero su mirada me siguió con una calma arrogante.—Pero vas a necesitar protección en el mundo de la mafia —dijo, como si fuera una verdad absoluta.Apreté la mandíbula.—No. Nunca necesité protección de nadie —respondí, con firmeza—. Lidero una parte de la mafia. Puedo cuidarme solo.
Siempre lo hice.Siempre fue suficiente.Irán soltó una leve exhalación, casi como si aquello le resultara… ingenuo.—Eso era antes, Dante —murmuró—. Nadie sabía que eras un omega.Sus palabras cayeron como un golpe seco.Frías.Calculadas.Crueles.Mi corazón se aceleró.Está jugando con eso…Con lo único que realmente puede destruirme.—Solo tú lo sabes —aclaré, con la respiración todavía inestable.Intenté sonar firme.Pero incluso yo pude notar la tensión en mi voz.Irán sonrió.Lento.Peligroso. —Sí… solo yo lo sé —respondió—. Por ahora.El aire se volvió más pesado.Más difícil de respirar.Se inclinó apenas hacia mí, lo suficiente para invadir mi espacio otra vez.—Dime, cariño… —continuó, con voz baja—, ¿qué pasaría si más gente lo supiera?—¿Si toda la mafia lo supiera?Un escalofrío me recorrió el cuerpo.Esa no era una pregunta.Era una amenaza.Cruda.Directa.Sin disfraz.Apreté los puños.—¿Me estás amenazando?Irán sostuvo mi mirada sin dudar.—No, cariño… —respondió, con una frialdad absoluta—. Te estoy demostrando quién tiene el control aquí.Quiere que ceda.Quiere que me quiebre.Mi respiración seguía desordenada, mi cuerpo todavía reaccionando a su presencia… pero algo dentro de mí se negó a retroceder.A pesar de todo.A pesar del miedo.—Puedo cuidarme solo —repetí, más firme esta vez—. Así que, por mí… díselo a todos.El silencio que siguió fue pesado.Peligroso.Irán no respondió de inmediato.Solo me observó.Más atento que antes.Más… interesado.Está desafiándome… incluso ahora.¿Es valentía… o desesperación?Una sombra de sonrisa cruzó su rostro.No de burla.Algo más oscuro.Más profundo.—Cuidado con lo que deseas, Dante… —murmuró finalmente.Y por primera vez…La amenaza no fue lo más aterrador.Sino el hecho de que…Parecía disfrutar cada segundo de esto.
La puerta se abrió de golpe.El sonido metálico retumbó en todo el subterráneo, rompiendo el ambiente denso que nos envolvía.Giré la cabeza de inmediato.Y los reconocí.Algunos de los hombres de Irán…y algunos de los míos.Habían llegado.¿A tiempo…?Mi pecho subía y bajaba con fuerza.No…No realmente.Porque ya era tarde para algo mucho más importante.Él ya lo sabía.Mi secreto.Aún no había entrado en celo… pero eso ya no importaba.El daño estaba hecho.Del otro lado, Irán también alzó la mirada hacia los recién llegados.Por un segundo…Se distrajo.Y eso fue suficiente.Aproveché el instante y me levanté rápidamente de su regazo, alejándome de él como si el contacto quemara.El aire frío golpeó mi piel.Al fin… distancia.Bajé la mirada apenas, acomodando mi ropa, limpiando mis rodillas con una calma que sabía que era… en parte actuada.Pero necesaria.No podía verme débil.No frente a mis hombres.Ni mucho menos… frente a los suyos.Control.Recupera el control.Enderecé la postura, levantando la cabeza con seguridad.Las cadenas comenzaron a soltarse cuando mis hombres se acercaron, liberándome con rapidez.Sentí el peso desaparecer de mis muñecas.Y con él… una parte de la presión.Pero no toda.Porque su mirada seguía sobre mí.Pesada.Intensa.Irán no dijo nada al principio.Solo observó.Se aleja… pero no huye.Interesante.Sus labios se curvaron apenas.Incluso después de esto… sigue desafiándome.Lo miré directamente.Sin esquivar.Sin retroceder.—Inténtalo —dije, mi voz mucho más calma ahora—. Intenta tomar el control sobre mí.Mis hombres se detuvieron apenas, atentos.Los suyos también.El aire se tensó.—Pero solo descubrirás… que no es tan fácil.Mis palabras fueron firmes.Seguras.Dominantes.No era solo una respuesta.Era una declaración.Un límite.No voy a ceder.No frente a él.El silencio que siguió fue pesado.Irán se levantó lentamente una vez que sus propias cadenas comenzaron a soltarse.Su presencia volvió a imponerse en la habitación.Aún más ahora que estaba de pie.Orgulloso… incluso cuando está al borde.Esto no terminó.Sus ojos no se apartaron de los míos.Ni un segundo.Una leve sonrisa apareció en su rostro.—Eso lo veremos, Dante… —murmuró.Y en su mente, la certeza ya se estaba formando.Tu cuerpo ya respondió una vez…Va a volver a hacerlo.El verdadero juego…Recién comenzaba.