Liza B. Pawn, una actriz famosa, comienza a sentir unos extraños sentimientos hacia una Barista, sentimientos que la forzaran a salir de su pequeña caja.
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Capitulo #11: Pequeña cita
Erick había notado mi cercanía con Sydney, por su mirada podía entender que le dolía tan solo pensar en lo que había pasado en la casa de Sydney. A mí me dolía verlo tan deprimido, tan apagado, pero tampoco podía seguir con la farsa, no podía seguir con nuestra relación.
—Erick —susurré decidida mientras me acercaba a él—. ¿Podemos hablar?
—¿Te la follaste? ¿Verdad?
—¡¿Qu-Qué?! ¡N-no! Syd, es… es solo mi amiga no es nada más que eso
—¿Amiga? —me cuestionó levantando su ceja—. Ni tu misma te lo crees, Liza
—¡Es mi amiga! A-ademas no vine para discutir sobre Syd, vine para… —agaché la cabeza mientras me mordía el labio en un intento por detenerme—. Para hablar de lo nuestro
—Mm… —gruñió frunciendo el ceño—. Así que lo hiciste… —murmuró molesto—
—Ya te dije que no hice nada con ella, solo nos acostamos en la misma cama y eso es todo
—Aja, dos adultas que se lanzan miraditas y se agarran de las manos se acuestan en la misma cama y no hay ese tipo de contacto. ¿Crees que soy imbécil? Liza
—¡N-no hicimos nada! Además… ¡¿Qué si me la hubiera follado?! —molesta le apunté con mi dedo—. ¡Tú siempre después de que discutimos vas a bares y te acuestas con chicas! Así que tampoco creo que te deba lealtad, idiota
—Tsh, yo… yo dejaría de hacerlo, si me prestarás más atención y me cuidarás más, en lugar de hacerle ojitos a cualquiera que se te pone enfrente como esa Barista fracasada
—¡¿Ah?! ¿Qué intentas decirme con eso?
—No hace falta que lo diga cariño —me sujeto de la barbilla con fuerza—. Porque solo una Zorra como tú se acuesta con una fracasada como esa Barista
—Suéltame…
—No, tú… me perteneces, eres solo mía
—¡Que me sueltes! —grité sintiendo un ardor en mi barbilla por su brusco agarré—
Intenté apartarlo de un empujón pero no pude, así que opté por la única opción que me quedaba, darle un puñetazo en el rostro.
Erick me soltó, pero el golpe fue tan fuerte que pude ver como tambaleaba mientras retrocedía.
—Ter-Terminamos… —dije molesta y adolorida con mi mano en mi barbilla—
Erick intentó lanzarse hacia mí para regresarme el puñetazo pero fue sujetado por las personas de producción que estaban a nuestro alrededor.
—¡¡Ya Erick!! ¡¡Ya!!
—¡Erick cálmate!
—¡¡Liza!! ¡¡Te juro que vas a pagarlo!! ¡¡No olvides quien es mi familia!! ¡¡Ni quién es mi padre!! ¡¡No creas que tú amiguita y tú se saldrán con la suya!! —gritó rompiendo en llanto y mientras era sujetado por varias personas—.
El resto del día noté la mirada de Erick clavada en mi espalda, sin duda estaba enfurecido, y por su mirada él ya me había matado más de cien veces. Lo que más miedo me daba era que cuando grababamos nuestras escenas, él sabía ocultar muy bien ese enojo.
—Akane, no… no puedes… No podemos ir a esos baños, ya perdí a mamá, no quiero perderte a ti también —me sujetó del brazo con tanta fuerza que sentía un ardor en mis muñecas—.
—Lo siento, John, pero tengo que… tengo que descubrir la verdad sobre la muerte de nuestra madre —respondí intentando mantener la compostura y tratando de no darle otro puñetazo al idiota de mi ex—.
—No puedo dejarte ir, ¡No lo haré! —dijo mientras brotaban lágrimas de su rostro—
—Oye —le acaricié la mejilla—. No llores, yo estaré bien, lo prometo —pegué mi frente en la frente de Erick—. No te preocupes por mí, ¿sí?
Le di un beso en la frente, ese pequeño beso aunque fuera falso, hizo que Erick me dejara de apretar las muñecas. Erick asintió con la mirada en el suelo y limpiando sus lágrimas.
—¡¡Corté!! —gritó el director—
—¡Erick! ¿Qué mierda te pasa? Eso me dolió
—Tsh, no me hables —se quejó mientras se daba la vuelta para irse—.
—Imbécil… —susurré enfadada mientras me agarraba mis muñecas—.
—Aunque… —se detuvo a medio camino con una sonrisa—. Dudo que tú amiguita cumpla su promesa de venir a verte
—¿Qué? Espera… —me acerqué a Erick apretando los puños—. ¡¿Qué le hiciste?!
—Jaja, yo no lo hice nada, solo hice una llamada a mis contactos
Esa sonrisa soberbia me hirvió la sangre al momento, pero también me hizo temblar de miedo, si… si algo le sucedía a Sydney yo… no iba a perdonarme a mí misma jamás, pues ella no tenía la culpa de nada.
Es por eso que con ayuda de Walter pude salir temprano del rodaje y corrí por cuadras enteras con tal de ir a verla a los baños, mi corazón no dejaba de latir cada vez más rápido por el miedo de que algo le pasara por mi estupidez.
Sin embargo, en cuanto puse un pie en las escaleras de la colina del templo Shirakawa, me resbalé. Estaba a nada de caerme por las escaleras cuando Sydney me sujetó a tiempo de mi brazo, ella estaba ahí de pie viéndome con curiosidad.
—¿Estás bien? —preguntó tirándome hacia ella, sin apartar mi mirada de sus ojos retrocedí unos pasos—. Parece que casi te matas con las escaleras, jaja, no deberías correr cuando la subes
—Lo-lo siento, es solo… es solo que me llevé un susto al pensar que te iban a dañar por mi culpa
—¿Eh? ¡¿Me iban a hacer daño?!
—Ya no, boba —respondí riendo mientras me rascaba la cabeza—. Pero… ya que estoy en este lugar —volteé a ver la cima de la colina con una sonrisa—. Podrías darme un tour por los baños
—¡No! —respondió al instante con voz temblorosa—. Digo, no… no podemos, los Shirakawa están haciendo limpieza y no dejan que nadie entre, ni siquiera yo
—Oh, entonces… —me acerqué más a ella como un gatito curioso—. ¿A dónde quieres ir está noche?
—¡A-A mí casa! Estoy exhausta, y ya que no estás en el rodaje, mi mamá vendrá por mi
—Psh, que aburrida eres… —me quejé haciendo un puchero—. ¡Ya sé! Vamos al cine, o… ¡O a una discoteca! Escuché que hay buenas aquí
—¿Discoteca? ¿En serio te gusta ir allí?
—Bu-Bueno solía ir con mis amigas en Bears City, aunque si no te gustan… ¡¿Qué tal si vamos a un supermercado?!
—¿Qué es un supermercado? Oh, espera… ¿te refieres al mercadito?
—N-no creo que sea lo mismo, Syd
—Entonces ¿A dónde quieres ir tú?
—¿A mí? ¿De verdad? —Sydney asintió en respuesta—. No lo sé, siempre cuando salgo con amigas, ellas escogen a donde ir, y no conozco mucho de esta ciudad más que la cafetería
—Jaja, entonces qué te parece si vamos a la cafetería
—¡Es perfecto! —grité juntando las palmas de mis manos—. ¡Sí! Es casi como una ci… —me detuve a mi misma mordiendo mi labio, al darme cuenta de lo que estaba por decir—.
—¿Una cita?
—¡Una cita de amigas! ¡Sí! ¡Porque solo somos amigas! Ya que no tengo ese tipo de interés por las mujeres, no, no —recalqué con la respiración agitada—. Aunque no me molesta que tú seas lesbiana, no… no pienses mal
—Jaja, no soy lesbiana, tonta —se rió mientras comenzaba a caminar en dirección a la cafetería—. Tam-también hay personas que les gusta ambas partes sabes
—¿En serio? —pregunté uniéndome a ella para caminar a su lado—. ¿No eres?
—Sí, y tranquila, sé muy bien que solo somos amigas ya que a ti te gustan solo los hombres ¿Cierto?
—Ahm… Sydney, ¿Cómo…? ¿Cómo fue que supiste eso? Ya sabes, ¿cómo supiste que te gustan los dos lados? —le pregunté evitando mirarla a los ojos—
—N-no lo sé, solo… solo lo sé, similar a cuando te gusta una comida o un olor, no hay instrucciones, solo lo sabes jaja
—Mm… No te dijo nada tu papá o… tu mamá, ¿Ellos no te dijeron nada?
—¿Huh? ¿Por qué deberían de hacerlo?
—Bu-bueno, son tus padres y deben cuidarte no cometer tonterías
—Sigo sin entender a qué te refieres, aunque… a mis papás no les importa mucho mis gustos, ellos siempre me dicen a mi y a mis hermanos que son felices mientras nosotros seamos felices
—Que extraña es tu familia, son muy permisivos, mi tío me mataría si se entera que soy así
—Jaja, S-sí a decir verdad papá y mamá nos consienten demasiado