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Exigida

Exigida

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Posesivo / Mafia / Dominación / Completas
Popularitas:186.9k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Mary Mendes

Nikolai Ivánov es un hombre forjado en el dolor, de ojos duros y manos de hierro. No tolera mentiras y aprendió desde joven que el amor es la mayor debilidad del ser humano.

Envuelto en un frío implacable y pasos calculados, vio en una alianza de sangre solo poder… y cree que nada puede romper su control sobre el mundo.

Helena Lombardi, adelantada a su tiempo, cree en el amor con la misma intensidad con la que vive su libertad. Cada gesto suyo rebosa coraje y determinación, desafiando todo lo que Nikolai considera inquebrantable.

Cuando dos mundos tan opuestos chocan, las certezas se transforman en dudas, y los deseos que antes parecían imposibles irrumpen como una tormenta. Entre dolor y entrega, pasión y desafío, alguien tendrá que ceder…

Pero nadie saldrá ileso.

NovelToon tiene autorización de Mary Mendes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Helena

Me despierto por la mañana con besos en mi cuello. Sonrío incluso antes de abrir los ojos. El cuerpo todavía está pesado por el sueño, pero el corazón está ligero.

—Necesito ir a trabajar hoy —dice Nikolai, con la voz ronca, aún cargada de la madrugada.

—Por favor, descansa.

Abro los ojos despacio y encuentro su rostro tan cerca que huele a baño y a café que aún no se ha preparado. Asiento con la cabeza, aunque sé que detesto quedarme quieta. Hoy, sin embargo, no discuto.

—Lo prometo —murmuro.

Él apoya su frente en la mía, como si quisiera guardar ese momento en un lugar solo suyo. Su mano se desliza por mi cabello con cuidado, el mismo cuidado de siempre cuando cree que puede romperme.

—Volveré temprano —dice.

Lo veo levantarse, vestirse, existir allí en la habitación como si siempre hubiera pertenecido a ese espacio conmigo. Antes de salir, se inclina otra vez y deja un beso prolongado en mi boca. No es despedida. Es garantía.

Cuando la puerta se cierra, me quedo acostada un rato más, mirando el techo.

La habitación aún guarda su calor.

Y, por primera vez, eso no me asusta.

Me giro de lado, acomodo la almohada y dejo que el sueño me atrape de nuevo, con una certeza tranquila: tal vez el amor no llegue gritando.

A veces, llega así…

En silencio.

Me despierto de nuevo con el sol golpeando fuerte la cortina. La luz invade la habitación sin pedir permiso, y yo lo permito. Estoy sonriendo de oreja a oreja, de esa manera tonta que no se puede disimular ni aunque quisiera.

Cojo el móvil casi por impulso y llamo enseguida a Natália. Necesito contárselo. Si no lo cuento, parece que ni siquiera es real.

Ella contesta rápido, con la voz aún medio somnolienta.

—Nat… ha pasado —digo, sin siquiera respirar bien.

Al otro lado de la línea viene un silencio cortito, tenso.

—¿Qué ha pasado? —pregunta.

—Hicimos el amor por primera vez.

Y lo cuento. Todo a mi manera, sin demasiados detalles, pero con el corazón entero en la voz. Digo que sucedió, que fue correcto, que estamos bien. Que, por primera vez, estoy en paz.

Natália suelta un grito tan alto que alejo el móvil de mi oreja.

—¡LO SABÍA! —celebra, riendo.

—¡Ay, Helena, estoy muy feliz por ti!

Empiezo a reír junto, la risa fácil, suelta, casi infantil.

—Pero ya te aviso —completa rápido.

—No quiero detalles. Estamos hablando de mi hermano. Hay límites incluso para mi curiosidad.

Suelto una carcajada, de esas que duelen el vientre.

—Prometo preservar tu sanidad —respondo.

Cuelgo aún sonriendo, abrazo la almohada y miro alrededor de la habitación. Todo parece igual… pero no lo es.

El día pasa rápido, casi demasiado ligero. Entre siestas, televisión baja y mensajes que no respondo, cuando me doy cuenta ya está oscureciendo.

Estoy en la cama, de lado, viendo la tele sin prestar realmente atención, cuando la puerta se abre.

Nikolai entra como si la habitación fuera una extensión de él, y tal vez lo sea. Viene directo hacia mí, se inclina y me besa incluso antes de decir cualquier cosa. Un beso tranquilo, prolongado, de esos que preguntan antes de afirmar.

—¿Estás bien? —pregunta, con la frente apoyada en la mía.

Asiento, sonriendo.

—Lo estoy.

Él parece aliviar los hombros, como si hubiera aguantado la respiración todo el día. Se sienta en el borde de la cama, su mano encontrando la mía automáticamente.

—He estado pensando en ti todo el día —confiesa, bajo, sin drama.

Me encojo de hombros, bromeando:

—He descansado… casi al pie de la letra.

Él arquea la ceja, fingiendo severidad, pero la sonrisa lo delata todo. Se inclina de nuevo y deja un beso en mi frente, luego en mi mano.

—¿Cenamos aquí? —pregunta.

—Aquí —respondo sin dudar.

Él se levanta para hacer las llamadas, y yo lo observo en silencio. Por primera vez, no siento la distancia entre nosotros.

Él está ahí.

Y yo también.

La cena llega y comemos allí mismo, sin formalidades. La tele apagada, la habitación en silencio, solo el sonido de los cubiertos y de esa tranquilidad extraña que aún estoy aprendiendo a aceptar.

En algún momento, Nikolai levanta la mirada hacia mí y dice, casi casual:

—El piano ya ha sido afinado.

Mi corazón da un pequeño salto.

—Y mañana… —continúa— quiero oírte tocar.

Una sonrisa se me escapa antes de que consiga contenerme. No es de esas controladas. Es entera, abierta, casi vulnerable.

Terminamos la cena y Nikolai recoge la bandeja. Cuando vuelve, se apoya en el marco de la puerta con esa sonrisa que usa cuando sabe exactamente el efecto que causa.

—Puedo ayudarte en el baño —dice, con la voz baja—. Considerando el pie… y todo lo demás.

El “todo lo demás” viene acompañado de una sonrisa maliciosa que me hace reír incluso antes de responder.

—Eso suena menos médico de lo que parece —provoco.

Él se acerca despacio, inclina su rostro hasta mi oído.

—Prometo ser… cuidadoso.

El corazón se acelera. Asiento, fingiendo una calma que no existe. Él me ayuda a levantarme con atención, como si cada movimiento fuera importante. En el baño, el vapor empieza a subir, el aire se calienta, y por un instante todo se resume al toque justo, al cuidado que no duele, a la risa baja compartida.

No hay prisa.

No hay palabras de más.

1
Hiradia Cohen
no termino de Entenderla o sea después de que la madre muere salta sin pena ni gloria a una relación que no se entiende si empezó
Dilia Contreras
Como harán las mujeres que Portugal razón u otra las pobres paren solas? por favor Elena déjate de tantas tonterías. el proceso ee parte es igual para todas las que tienen la dicha de poder parir, porque a otras tienen que hacer cesárea y punto.
Alma Rosa Dominguez Martinez
escritora felicidades muy buena novela
Dilia Contreras
Deberían de haberla dejado allí, inmadura y obstinada, ella tiene rabia y sale sin nada. pero siempre llega alguien a socorrer.
Dilia Contreras
Esto se irá en llorar, Nicolas tiene trauma primero polo que vivió mientras su mamá estuvo viva, luego el dichoso juramento a su mamá, Nicolas mínimo pertenece a la mafia.
Dilia Contreras
Esto se irá en llorar, Nicolas tiene trauma primero polo que vivió mientras su mamá estuvo viva, luego el dichoso juramento a su mamá, Nicolas mínimo pertenece a la mafia.
Anastasia Mirian Barrios
para mi no tiene centido cuerpo ella se empezó la nena tenía 7 mese ahora apenas 8 mese y ya camina y ya tiene 4 meses de embarazo 🤭😂😂😂
Dulce Perez
felicitaciones, excelente 👏👌👏
Yoki Romero
/Rose//Good/
Sonia Susarte Sanchez
Muy bueno, con un poco de errores pero pasable, me gustó mucho la trama, algunas repeticiones, pero pasable, té felicito.
Yoki Romero
pero no estriba que sufra su crueldad ❗️🤨
Sonia Susarte Sanchez
Sí él se va y no vuelve, va a ser culpa de ella, su orgullo es más fuerte que el amor que siente por el.
Ojalá y se arrepienta de seguir haciéndole caso al ex, sino lo va a perder
Sofia Pradenas
por favor que sea un niño hermoso y sanito para que estén todos contentos, Dios mío como se involucra una cuando se tiene una gran narración, para mí impensado jajaja, Gracias
Sofia Pradenas
mil felicitaciones, que bien descrito el trabajo de parto, increíble,es genial creo que a todas las que somos madres nos hizo recordar muy bien nuestros partos, gracias a la escritora 👏👏
Sofia Pradenas
que emoción tan grande ver el reconocimiento de Niko a su esposa gracias a la escritora por éste capitulo lleno de amor ❤️
julietha galiano
vida hp que estrés está mujer,
caprichosa y desconsiderada en todos los sentidos, hasta con ese bebé que lleva en el vientre
julietha galiano
helena es muy inmadura e inestable, ella fue la que se equivocó, el reaccionó a esa equivocacion, ahora el la busca y ella no sabe que quiere ni a dónde va. y con esa familia sobre protectora y alcahuete, peor el asunto
julietha galiano: y nunca dije que la dejarán sola, dije que la sobre protegían, porque yo puedo apoyar, acompañar y cuidar sin sobre proteger. hacerle ver las equivocaciones. y no por eso la van a dejar a un lado. ella se equivocó y eso no está ha discusión.
el reaccionó a esa equivocacion y traición, porque lo que ella hizo fue eso traicionar la confianza de el
total 4 replies
Alicia Acevedo
jajaja, todas nos kedamos con esa incertidumbre
Alicia Acevedo
cómo es eso?!?! ella se embaraza cuando Giulia tiene 8 meses ahora 3 meses d embarazo y la BB sigue con 8 meses?!?!?! más atención xfa
Sofia Pradenas
esté Niko es impredecible, y Helena es muy obstinada asta ser irresponsable con ella, pudo morir en la nieve
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